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El sitio de Segovia y la quema de Medina


(en negrita, los versos que no toman Nuevo Mester de Juglaría; en cursiva, sus variaciones)

Ya Adriano ha convocado
el Consejo de Regencia
y precipita sus tropas
a reprimir la revuelta
que en Segovia ha conseguido
ajusticiar por su cuenta.

Ronquillo, el Pesquisidor,
hasta mil jinetes lleva.
Los segovianos se arman
y sosegados le esperan.
Ya puede quedar Ronquillo
a la orilla del Eresma
que Segovia no se rinde
Segovia no se doblega.
Un día se ve en los montes
moverse una polvareda:
"Segovianos, segovianos,
somos gente comunera,
Juan Bravo había pedido
ayuda de nuestra fuerza.

Venimos desde Madrid,
Juan de Zapata en cabeza."
Apenas si han acabado
de aclamar a los que llegan,
que otras tropas aparecen
bajando desde la sierra:

"Segovianos, segovianos,
abridnos todas las puertas,
somos hombres de Toledo
con Padilla a la cabeza,
sepa aquél que os atacare
que con nosotros se enfrenta.
(
Maldonado Pimentel

con sus salmantinos llega,


después de haber expulsado


a los nobles de sus haciendas.
)
Ronquillo levanta el sitio,
Segovia guardó entereza."
Maldonado Pimentel
con sus salmantinos llega,
después de haber expulsado
a los nobles de sus haciendas.
¡Qué alborozo por las calles!
Los pendones se despliegan,
morados pendones viejos,
violados de tanta espera.

Adriano se consulta
en Consejo de Regencia,
por vencer los segovianos
no sabe lo que no diera.
Hacia Medina del Campo
vuelve sus ojos de presa,
que es Medina a la sazón
una ciudad artillera.
Los cañones de Medina
contra Segovia sirvieran.

Mas los vecinos reunidos
deciden negar las piezas.
El cardenal se propone
castigarles su insolencia
y envía contra Medina
al general de Fonseca.
Medina, cara, muy cara,
pagará tanta nobleza:
son peores que el tirano
los que al tirano sustentan.

Los soldados del Consejo
de la ciudad se apoderan
y derramando alquitrán,
prenden fuego con sus teas.
Las casas desaparecen,
las llamas ya se las llevan.

De poco su saña vale
al Consejo de Regencia,
entran en Comunidad
Úbeda, Burgos, Palencia,
Valladolid, Badajoz,
Ciudad Rodrigo, Baeza,
Sevilla, Toro, Jaén,
Cáceres, León y Cuenca.

(NMdeJ incluye versos de otro fragmento aquí):
El pueblo se da sus jefes,
expulsa los que le dieran
y subiéndose a los montes
comunican por hogueras.
Castilla se pertenece,
a nadie perteneciera,
mensajeros afanosos
se expanden por la Meseta
y en la razón de los otros
nuevas razones encuentran.

Ya cunde en toda Castilla
la rebelión comunera.
Comunes el sol y el viento,
común ha de ser la tierra,
que vuelva común al pueblo,
lo que del pueblo saliera.

Luis López Álvarez
Arreglos de letra y música:
José Aldea y José Torregrosa
música tradicional castellana interpretada por
Nuevo Mester de Juglaría

Día de Castilla y León


Hoy es el día de Castilla y León: este día conmemora el asesianto por parte del Consejo de Regencia de Carlos V, presidido por el cardenal flamenco Adriano -futuro papa Adriano VI-, de los héroes comuneros Juan de Padilla (Toledo), Juan Bravo (Segovia) y Francisco Maldonado Pimentel (Salamanca). Los tres fueron decapitados y sus cabezas, prendidas en picas o picotas, exhibidas al pueblo como advertencia frente a posibles revueltas. Por esa razón, hoy rescatamos una canción que han estado buscando muchos estos días de atrás: se trata de la adaptación al estilo musical tradicional castellano que Nuevo Mester de Juglaría hizo del poema de Luis López Álvarez Los Comuneros; ésta canción, en concreto, es la última pieza del libro, a la que ellos llamaron: 

Castilla,

canto de esperanza
1521

y en Abril para más señas,

en Villalar ajustician

a quienes justicia pidieran.

¡Malditos sean aquellos

que firmaron la sentencia!

¡Malditos todos aquellos

los que ajusticiar quisieran

al que luchó por el pueblo

y perdió tan justa guerra!

Desde entonces, ya Castilla

no se ha vuelto a levantar

¡ay, ay!

no se ha vuelto a levantar

en manos de rey bastardo

o de regente falaz,

¡ay, ay!

o de regente falaz,

siempre añorando una junta

o esperando un capitán

¡ay, ay!

o esperando un capitán.

Quién sabe si las cigüeñas

han de volver por San Blas,

si las heladas de Marzo

los brotes se han de llevar,

si las llamas comuneras

otra vez repicarán:

cuanto más vieja la yesca,

más fácil se prenderá,

cuanto más vieja la yesca

y más duro el pedernal:

si los pinares ardieron,

aún nos queda el encinar.


letra:
Luis López Álvarez

música:
tradicional de Castilla

adaptación texto y música
José Aldea y José Torregrosa
grupo
Nuevo Mester de Juglaría
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