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Al borde del principio: homenaje de Adolfo Celdrán a Miguel Hernández


El poeta (agachado), con otros milicianos en 1937./JESÚS MIGUEL MARCOSEl 28 de Marzo de 1942, moría acuciado de una tuberculosis contraída por la insalubridad de las cárceles, en donde se hacinaban presos políticos de toda condición de la República, el gran poeta valenciano en lengua castellana Miguel Hernández. Su ejemplo moral y la injusticia que se cometió con él, nos llega a través de las eras mientras apreciamos sus poemas estremecedores. Muchos escritores, de ambos bandos, abogaron por su liberación ante las autoridades franquistas; la verdad es que, a excepción de algún caso bastante aislado y poco significativo, los escritores de uno y otro bando no sólo se respetaban y admiraban, sino que, incluso en el ambiente de revancha y dura represión de posguerra, los escritores franquistas intentaron llevar a cabo cierta reconciliación. Poetas afiliados a Falange, como Luis Rosales (que había dado también asilo a Lorca, a riesgo de su cargo e incluso de su propia vida), Dionisio Ridruejo o Luis Felipe Vivanco, que eran además amigos suyos, pedían su inmediata liberación y absolución; también Manuel Machado y otros, que mantenían cierta correspondencia con los poetas republicanos exiliados o que sobrevivían en España, como Vicente Aleixandre. Pero uno de los casos más interesantes es el que protagonizó Rafael Sánchez Mazas, escritor, miembro fundador de Falange Española y ministro de Franco, y padre, además, de los dos célebres Sánchez Ferlosio: Rafael y Chicho; es precisamente Chicho el que, con orgullo de hijo, contaba que, en cierta ocasión, su padre visitó a Franco y le habló de la prisión de Miguel Hernández y que era imprescindible, si no querían “otro Lorca”, la conmutación de la pena de muerte que pesaba sobre él. El general, que muy probablemente fuera la primera vez que oía ese nombre, dijo lacónicamente “Si al menos fuera un buen poeta…”, a lo que el escritor respondió tajante: “Es un buen poeta”. Sánchez Ferlosio asegura que su padre era una de las pocas personas, por su bagaje intelectual, capaces de contradecir y de contestar de esa manera al dictador, y tuvo su fruto, pues el general conmutó la pena de muerte a Miguel, pero no así su liberación. (Véase, José Luis Ferris, Miguel Hernández. Pasiones, cárceles y muerte de un poeta. Madrid, Eds. Temas de Hoy, 2002, 3ª edición; pp. 445-446)

A Celdran con Josefina Manresa viuda de Miguel Hernandez-GEn esta ocasión, y en otras posteriores y anteriores, los escritores alineados con Franco, a excepción de algún otro que no viene ni a caso ni a cuento, tuvieron una actitud intachable e incluso admirable en lo tocante a sus relaciones con los escritores republicanos –cosa que no se puede decir de “sus jefes”, e incluso de otros escritores fascistas europeos-, con una voluntad de reconciliación que debería afectar, además, a la población civil. Espero que no se entienda esto como una especie de suavización de la dictadura franquista, y mucho menos en uno de sus peores momentos, sino como un ejemplo de la solidaridad envidiable que había en el gremio de artistas, intelectuales y escritores. Mientras, desde su entrada en prisión y muerte, Miguel Hernández se había convertido en un referente moral para la oposición durante muchas décadas que duró la dictadura, una oposición que deseaba rendirle los homenajes que se le debieran, pero que no se podían… Hoy hay calles, institutos, plazas, centros culturales, teatros, etc., que llevan su nombre, y no sólo en España, aunque eso no baste realmente cuando, de vez en cuando, descerebrados de la extrema derecha, incluso de entre aquellos que leen devocionalmente a Nietzsche creyendo encontrar en sus páginas pretendidas visiones de alabanza al “hombre ario” (en España somos muy arios), profanan sus monumentos sin tener la más mínima idea de quién fue o qué hizo; pero más doloroso aún cuando las autoridades se desentienden de estos actos y, en otro orden de cosas, condenan con su silencio despreciativo y sus actos la obra y la vida del poeta. El país que quiere recuperar su sitio en el mundo, su prestigio, como dicen algunxs pomposamente recordando la era en que Aznar desayunaba en el rancho de George Bush (¿prestigio?), debería, para empezar, encontrar el lugar donde yace Federico García Lorca, si no quiere ser recordado como el país que no amaba a a sus poetas.

Pero para nosotros quedan grandes obras de homenaje, como fue el gran disco del cantautor Adolfo Celdrán, uno de los que mejor (quizás el mejor, me atrevería a decir) ha interpretado musicalmente los poemas de Miguel, de 1976, Al borde del principio, que se cerraba con este precioso homenaje recitado, en el que el gran Adolfo le habla a Miguel, y, a través de él, a la gente de entonces, anunciando la promesa de un nuevo tiempo y, a la vez, reivindicando la figura, tanto artística como moral:

Al Borde del Principio
(Homenaje a Miguel Hernández)

No digáis que no es tiempo
porque no es cierto.
No me digáis que aún no
porque no es cierto.

No digáis que la puerta
sigue y sigue cerrada.
La puerta la formamos
nosotros, nuestros cuerpos.

La puerta es aire
y viento y vendavales.
La puerta es el principio
que estuvo siempre abierto.

Desde el suelo, la furia
de un corazón de hermano
nos dice que aún le duelen
las entrañas del alma.

Sus ojos, iracundos,
amorosos, dolientes,
nos conviertan en viento
que barra los establos.

Es un pleno de Abriles.
Tengo, tenéis, tenemos,
tendremos ese día
un encargo importante:

Hay que verlo por él
que vive entre tus manos,
que mira por tus ojos,
que grita con tus labios.

Que sus ojos, sus manos,
sus gritos y sus labios
nos los cedió de un golpe
por desamordazarnos.

Miguel, aquí nos tienes
con tu viento y tu canto.
Llegó lo que abonaste
sembrándote en el campo.

Miguel, éste es el día
irremediable y tuyo.
Miguel, Miguel, amigo,
compañero y hermano.

Ven con nosotros, toma
posesión de tu sueño.
Regresa de la espera,
aprieta nuestras manos.

Mis manos, impregnadas
de tizas y de cantos.
Nuestras manos crispadas
de esperar tanto.

Ven a ocupar tu puesto.
Ven, Miguel. Empezamos.

Adolfo Celdrán

http://www.adolfoceldran.com/discos/Alborde/Alborde.html

Y aquí está, en un evento de homenaje más reciente, interpretándola en directo:

Luis López Álvarez–Nuevo Mester de Juglaría’s “Castilla, canto de esperanza”


lopezalvarezLuis López Álvarez (born in El Bierzo, Leon) is a Spanish poet, member of the 50’s Generation. As the rest of the members of this poetic generation, López Álvarez’s poetry encloses a critic against Franco’s dictatorship. In this way, his epic long poem Los Comuneros (“The Commoners”, 1st edition, 1972, with a prologue of great poet Vicente Aleixandre) had, in a certain sense, a message which means that the dictator and his ministers were the heirs of those who sentenced to death to the Commoners of Castile.

I"La Batalla de Villalar"/ "The battle of Villalar", Manuel Picolo López (1851-1913)n 1518, the courts of Valladolid (kingdom of Castile’s principal town was movile) choose to Charles I king of Castile (later, of the other reigns), under these conditions: learn Spanish; stop designing foreigners as ministers; the prohibition of get out from Castile gold and horses; and a better treatment to his mother, queen Joanna. In 1519 was designed as Emperor of Germany, as Charles V, and began to break all those conditions with some other ones, for launch his war to be Emperor. He left to Cardinal Adrian of Utrecht (future pope Adrian VI) as regent of Castile. So the nobles and attorneys swore not to crown him as a king, and so they told to their conceils… But the king suborned them, and their people get anger and lynch to some of them. The villas, towns and provinces of the reign of Castile (including the actuals regions of Extremadura, La Rioja and some of Andalusia) rebelled, and some knights of the low nobility were chosen as attorneys of their towns and captains of their own armies: the most famous among them were Juan de Padilla of Toledo, Juan Bravo of Segovia, Francisco Maldonado of Salamanca, and many others. But also some representatives of the middle classes and clergies as Antonio de Acuña, bishop of Zamora. The captains and new gobernors formed their lands in the form of Communities (Sp. Comunidades), and so started the Revolt of the Comuneros (Sp. Guerra de las Comunidades de Castilla), which last from 1520 to 1521, and in which fought the Comuneros (or Commoners) and the Council of Regency, chaired by Adrian of Utrecht in the name of the king (who was in Germany). At the same time, Valencia get into the rebellion too, in the movement known as the Revolt of the Brotherhoods (Sp. Guerra de Germanías; the term is dued to the Catalan word germà, “brother”, and designes the guild of the craftsmen: so their partidaries were called agermanats, Cat. “twinned”). The partidaries of the king, known as Imperials (Sp. Imperiales), razed and sacked the towns which refused to serve their cause, as Medina del Campo (a town of Valladolid, which population refused to give artillery for the assault of Segovia), meanwhile the Comuneros get the support of the queen Joanna, prisoner in a convent in Tordesillas (province of Valladolid) because of her madness. But the nobility of Burgos betrayed to the Comuneros, and sided with the king, who, from Los comuneros de Castilla, ajusticiamiento de los capitanes comuneros en Villalar el 24 de abril de 1521, por Antonio Gisbert, año 1860.Worms, signed the conviction against the Comuneros (to die, if they were seculars, and get out of the convents lossing their belongings if they were clergies). In 1521, the principals captains (Padilla, Bravo and Maldonado) of the Commoners were beaten and imprisoned at the battle of Villalar, which suposed the total defeat of the Commoners, and sentenced to hang, later, their heads were cut off and stuke on a pikes to set an example.

Los Comuneros FrontalLuis López Álvarez’s ends his poema, telling all of this story, with a call to the hope and rebellion. In 1976, the great Castilian folk group Nuevo Mester de Juglaría (a name that come from the Middle-age literary genre of the minstrels named mester de juglaría; maybe a translation could be New Labor of Minstrelsy) adapted and put into the traditional Castilian music the poem of López Álvarez in an LP named as his book. This is the last part of the poem, adapted by José Torregrosa and José Aldea for the group. The first strophe is the transcription of López Álvarez’s poem, with some lines that (probably due to censorship) Nuevo Mester de Juglaría didn’t use; the rest is the adaptation of José Aldea. The title of the song was given by the group, and became in an anthem of many politicians groups against the dying Francoism, from the left wing to the left-regionalism:

Castilla, canto de esperanza

Mil quinientos veintiuno,
y en abril para más señas,
en Villalar ajustician
quienes justicia pidieran.
¡Malditos sean aquellos
que firmaron la sentencia!
¡Maldiga el cielo a Cornejo,
alcalde de mala ciencia,
y a Salmerón y a García,
y al escribano Madera,
y la maldición alcance
a toda su descendencia,
que herederos suyos son
los que ajusticiar quisieran
al que luchó por el pueblo
y perdió tan justa guerra!

Desde entonces, ya Castilla
no se ha vuelto a levantar
¡ay, ay!
no se ha vuelto a levantar
en manos de rey bastardo
o de regente falaz,
¡ay, ay!
o de regente falaz,
siempre añorando una junta
o esperando un capitán
¡ay, ay!
o esperando un capitán.

Quién sabe si las cigüeñas
han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo
los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras
otra vez repicarán:
cuanto más vieja la yesca,
más fácil se prenderá,
cuanto más vieja la yesca
y más duro el pedernal:
si los pinares ardieron,
¡aún nos queda el encinar!

Castile, song of hope

(In) Fifteen Twenty One,/ and in April to be exact,/ in Villalar execute/ those who were asking for justice./ Accursed were those who/ signed the sentence!/ May Heaven curse to Cornejo,/ mayor with bad science,/ and Salmerón and García,/ and to Madera the notary,/ and may the curse reach/ to all their offspring,/ for their heirs are/ those who wanted to execute/ to who fought for the people/ and lost such fair war! (1)// Since then, Castile already/ didn’t arise again/ ay, ay!/ didn’t arise again/ on the hands of a illegimate king/ or of a false regent,/ ay, ay!/ or of a false regent,/ always yearning for a  assembly/ or waiting for a captain/ ay, ay!/ or waiting for a captain.// Who knows if the storks/ shall come back again at Saint Blas’day (2),/ if the frost of March/ shall take away the shoots,/ if the Commoner flames/ shall ring again:/ the older the tinder is,/ the easier it shall ignite,/ the older the tinder/ and the harder the flint:/ if the pinewood burned,/ we still have the oak wood!.

Luis López Álvarez

Music Adaptation: José Torregrosa

Lyric adaptation: José Aldea

Notes about the music: every strophe have a different melody, which are songs from the ancient Castilian folklore, sung in many variations: the most of them are songs of work and love. But, probably, the most famous is the melody of the second strophe, known as “Los mozos de Monleón”, a Castilian romance that tales about the story of a boy who wants to fight a bull, torear, despite the advice of the old cowherd; and so, the boy dies. The song was immortalized by Federico García Lorca, who collected the song, in his 1931 record Colección de Canciones populares españolas (Collection of Spanish folksongs), playing piano, with the singer “La Argentinita”.

Notes about the poem:

(1) This verses can be understood as a condemn against Francoism, because, among other things, the Francoism claim to be heir of the so called Spanish Empire.

(2) Reference to a Castilian proverb, which sais Por San Blas, las cigüeñas verás, literally “At San Blas’ (day) you will see the storks”. It means that the srorks get back from their migrations and make their nests on the bell towers.

Recently, Spanish heavy-metal bands as Imperativo Legal (from Valladolid) and Lujuria (from Segovia). This is Lujuria’s version:

Antonio Machado


Ayer fue el aniversario de la muerte de Antonio Machado. Uno es torpe para las fechas, y encima estaba ocupado…
Sin embargo, uno no puede olvidar a uno de nuestros más enormes poetas.
La evolución poética de Antonio, para mí (y para cualquiera que no tenga un alma de cacique o señorito) viene marcada por el amor al pueblo: aquella buena gente sencilla, anónima, que no eran intelectuales ni propietarios o poseían pocas cosas… Seguramente en esto tuvo que ver el concepto de "intrahistoria" de Miguel de Unamuno, amigo del poeta. Por eso, don Antonio fue pasando de ser poeta "convencional" a adquirir un importante popularismo. En sus poemas se puede observar el momento de visión de un paisaje unido al sentimiento del poeta, ya fuera uno anterior o uno nuevo despertado por ese instante. Más tarde iría adhiriendo a sus poemas los estilos de coplas tradicionales populares, hasta acabar cantando al pueblo y despreciando a los intelectuales, como se puede ver en "He andado muchos caminos".
En los tiempos de la guerra, este factor se fue acentuando, seguramente por despecho a aquellos que habían traído tal tragedia: militares, políticos, intelectuales, demagogos, "mala gente que camina y que va apestando la tierra", que vendían su amada España a italianos y alemanes, que asesinaban a su "buena gente que viven, laboran, pasan y sueñan"… Esto, sumado a un desconocimiento de tal personaje, incluso le lleva a escribir odas a Stalin. Pero ante todo, don Antonio era un caballero: él hacía dos tipos de poesías: para publicar y para él, y en estas últimas se dedicaba a insultar poéticamente a personajes de la derecha y ultra-derecha española, y le augura a ese nuevo conde don Julián que era Franco acabar colgado de un roble (según la historia-leyenda española, don Julián fue un noble visigodo que por despecho al rey Rodrigo facilitó la entrada de los musulmanes en la Península Ibérica). Machado se lamenta de no ser más joven para batirse en las trincheras: tal es su fuego que cuando se empezaron, por orden gubernamental, a evacuar los intelectuales de Madrid a Valencia, tuvo que ser convencido por Rafael Alberti y Vicente Aleixandre para ello. Durante esa evacuación conoce a Enrique Líster, uno de los fundadores del 5º Regimiento: se hacen amigos, y el poeta le dedica al obrero-soldado un poema que concluía con aquel: "Si mi pluma valiera tu pistola de capitán, contento moriría".
A finales de los 30, se hacía patente que la República perdería la guerra. A Antonio esta guerra le trajo dos dolores: la separación de su hermano Manuel, activista en el bando franquista, y de su amada Guiomar… Cada vez esta más claro que don Antonio debe dejar el país: el bando fascista se acerca a Barcelona. Finalmente, Machado atraviesa los Pirineos junto a su madre Ana Ruiz, su hermano José y el escritor Corpus Barga, junto a varios exiliados, entre ellos muchos soldados heridos. Enfermo como estaba, Antonio fallece en Colliure repentinamente. Es enterrado con honores patrios, envuelto en "la bandera de la patria", de aquella patria que tanto amó y que le habían robado aquellos traidores, mercaderes, mercenarios y asesinos. Le entierran los soldados; viendo las fotos a uno le parece que se sintetiza todo el ideario de Machado: por un lado un entierro que él merecía: podría haber sido el presidente de la República; pero por otro humilde, como el de cualquier labrador.
Antonio Machado sigue siendo uno de los poetas en lengua castellana más leído. Esto en parte se debió a la recuperación que se llevó a cabo por parte de muchos intelectuales, pero también por parte de cantantes como Alberto Cortez, Joan Manuel Serrat, Hilario Camacho, Paco Ibáñez… es casi imposible encontrar a un cantautor castellano que no le haya cantado.
Cantó las gentes humildes; por eso, una mezcla de risa y rabia me entra cuando alguno de estos culturetas reaccionarios, voceros del caciquismo, paladines de la vida de señorito, sofistas demagogos de imperio del capital tienen la poca vergüenza de citarle y quedarse tan anchos. ¡EN LA PUTA VIDA VAIS VOSOTROS A ENTENDER A ANTONIO MACHADO!
 
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