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3er fragmento de ‘Redención (Nuestro último baile)


Abolicionismo prostitución
Fuente: Nuevo Correo de los Trabajadores (autor no citado)

(…) Se sentó en la barra con una bebida que no pensaba beber porque la suponía con un sabor a rayos, echando un vistazo a su alrededor por aquella estancia en penumbras. Veía lo típico: las strippers contoneaban su cuerpo al ritmo de una música cutre que no tapaba las palabras soeces del público; las camareras, ligeras de ropa o con los pechos al aire, servían copas a viejos verdes que palmeaban sus traseros, y ellas, siguiendo el protocolo, les reían la ocurrencia; algunas estaban sentadas en espantosos sofás de terciopelo, esperando a que un cliente les propusiera llevarlas a un reservado o a una habitación; en alguno de los sillones una muchacha era baboseada por dos hombres a la vez; alrededor de la sala, los reservados: no se veía qué pasaba allí. Susi adivinaba, tras las fingidas sonrisas, los cumplidos a hombres despreciables y los contoneos insinuantes, una inmensa tristeza en aquellas mujeres.
«No creo que ninguna esté aquí porque quiera realmente. Supimos que este cerdo está detrás de muchas tramas de trata de mujeres… Me da vergüenza pensar que haya gente que defienda esto y se crea feminista.
»¡Que hablen con ellas y se les caerá el mito romántico de las prostitutas! ¿Acaso lo justifica que Toulouse Lautrec, Picasso o Baudelaire requirieran con frecuencia de “trabajadoras del sexo”, como dicen?, incluso aunque fueran otros tiempos, aunque fueran genios, aunque algunas de sus obras se inspiraran en ellas. La leyenda romántica de la prostituta que les servía de musa no existe: es una mentira. Ellas vendían su cuerpo por unas horas y luego ellos hacían sus obras de arte. Adivina a quién se admira y se recuerda y a quién se desprecia.
»No hay bohemia ni liberación sexual en todo esto, solo miseria, privilegios por ser hombre y esclavitud si eres mujer. ¡No me vengas con el cuento de las que lo hacen porque quieren y ganan un pastizal! Yo te hablo de estas, de las que están contra su voluntad, de las que no tienen la libertad de rechazar a un cliente y a las que la necesidad las ha forzado a vender su cuerpo, que parece el último y válido recurso para una mujer. Podéis comeros vuestro cínico discurso de la libertad de elección, porque no existe en este mundo despreciable de la prostitución. ¿No veis, estúpidos cretinos, que si esas mujeres ejercen su voluntad por tener dinero fácil, condenan al resto a la esclavitud? ¿No veis que en cuanto una dice sí a las demás se nos ha puesto ya el yugo?». (…)

Gustavo Sierra Fernández

Redención (Nuestro último baile) (Libros Indie, 2021), pp. 108-109.

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Escritor de bolsillo


Portada del sencillo de The Beatles, con las canciones 'Rain' y 'Paperback writer' (1966)

Estimado señor o señora, ¿leerá mi libro? Me llevó años escribirlo, ¿le echará un vistazo? Está basado en la novela de un hombre llamado Lear y necesito un trabajo, por lo que quiero ser escritor de libros de bolsillo.

Es la sórdida historia de un hombre sórdido, y su pegajosa esposa, que no le comprende. Su hijo trabaja para el Daily Mail; es un trabajo estable, pero quiere ser escritor de libros de bolsillo.

Tiene mil páginas, más o menos. Habré escrito más en una o dos semanas. Puedo hacerlo más largo si le gusta el estilo. Puedo cambiarlo del todo. Y quiero ser escritor de libros de bolsillo.

Si le gusta de verdad, puede tener los derechos. Le puede hacer millonario en una noche. Si lo tiene que devolver, puede enviarlo aquí, pero necesito un respiro y quiero ser escritor de libros de bolsillo.


Paperback writer (Lennon – McCartney); The Beatles, 1966 [letra traducida y adaptada por mí]


Es una canción que me representa desde hace dos años. Sin entrar en la historia en la que se inspira (que podéis leer en la Wikipedia), su estructura es como la de una carta que presentamos a las editoriales cuando enviamos nuestros manuscritos (hermosa palabra que se va perdiendo en favor del más descarnado y tecnócrata término de ‘proyecto’), o lo que les enviamos a críticos y prensa confiando en que nos cedan un espacio para hablar de nuestro trabajo, que no nació ayer. No sé cómo funcionaría en la Gran Bretaña de los años 60, aunque parece que no difería demasiado (eso sí, ahora ahorramos más en papel y en fotocopias; y ni quiero pensar en los tiempos en los que no existían medios de reproducción mecánica): intentas contar en pocas palabras de qué trata tu libro, tratando de dar ya no solo con las mágicas palabras clave que te abrirán la puerta, sino su correcta disposición, como si fueras Gandalf a las puertas de Moria y te das cuenta de que la solución es la más sencilla.

Así que, estimado señor o señora, ¿quiere leer mis libros?:

Billy («algo es algo»)

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2º fragmento de ‘Redención (Nuestro último baile)’


arte barroco Bartholomäus Stroble El Prado Juan Bautista Herodes
˜’Degollación de San Juan Bautista y banquete de Herodes’, Bartholomäus Strobel (Museo del Prado)

—¡Mírelos! —proseguía el juez—. Mire las miradas libidinosas del marqués y de todos ellos, sus rostros sádicos esperando que la chica falle para excitarse con su sufrimiento. El arzobispo, si pudiera, se metería ahora mismo la mano bajo la sotana para masturbarse. El de antes era un mendigo recogido de la calle, probablemente comprado con una botella de alcohol; y ahora, una prostituta a la que habrán secuestrado de Europa del Este, lejos de su familia y de una carrera prometedora. Para ellos no significan nada, son lo que sobran. Quizás puedan utilizarlos para proporcionarse un alivio: una paliza a él y un polvo a la fuerza con ella, y a nadie le importará porque no los reclama nadie. Los miserables no son los que viven en la miseria: los miserables son todos estos que se aprovechan de la miseria de la gente para enriquecerse o para divertirse. Luego irán a confesarse, luego dirán que la gente les preocupa, luego nuestro gobierno y nuestro rey les darán condecoraciones y premios a su labor filantrópica. Mientras, los verdaderos benefactores son apartados de la sociedad por los mecanismos del poder. No se crea lo que dicen: un juez no puede hacer justicia, tiene las manos atadas. Un juez tiene que hacer cumplir su justicia, la que ellos le dicten.


© Gustavo Sierra Fernández

Redención (Nuestro último baile), p. 171

Libros Indie, 2021

Fragmento de ‘Redención (Nuestro último baile)’ – Cap. 3: Bohemian Rhapsody


Encabezado de título, Gustave Doré, Paraíso perdido, John Milton

—¿Cómo lo llevas, tía?

Susi suspiró, meditó sobre si quería hablar de ello y, tras decidirse, comenzó:

—Pues a ratos. Hay días que me es un poco indiferente… No quiero decir que no me importe, sino que no puedo estar siempre pendiente de cómo esté o si me va a escribir. Y luego hay ratos en los que se hace un poco insoportable. Me acuerdo de cuando fuimos a este o a tal sitio, de lo que hicimos no sé qué día… Lo que me mata de verdad es recordar cuando comenzamos…

Is this the real life…?[1]

Justo en ese momento el alma de Susi se encogió al oír los acordes de aquella canción que tanto asociaba con Ángel, sobre todo cuando rememoraba su divertida interpretación.

—Bueno —dijo él sin parecer darse cuenta de lo que estaba aconteciendo—, si te sirve de consuelo, por lo poco que sé, él está igual.

Por unos instantes dejó de escuchar a Yuri. Su alma había quedado atrapada en unos hermosos y pausados acordes de piano; pero decidió desentenderse del recuerdo de la canción.

Mama, just killed a man…[2]

—¿Sí? Pues ya lo siento. Pero claro, yo ya es que no podía más con sus rarezas y exigencias.

—Es normal —afirmó Yuri con su sempiterna sonrisa inexpresiva—. A mí casi no me cuenta nada en realidad. No sé qué le habré hecho.

—La verdad es que me gustaría saber qué pasa por su cabeza. ¿Le has llegado a preguntar?

Life had just begun[3]

—¿Sabiendo cómo es? No. —Rio cerrando los ojos hasta convertirlos en dos ranuras seminvisibles—. Cuando el tío se cierra en banda, no hay quien le saque nada.

If I’m not back again this time tomorrow

Carry on, carry on, as if nothing really matters…[4]

Susi permaneció callada un buen rato más. Estaba hipnotizada por la canción: era como si le revelara una verdad profunda, aunque sencilla, que siempre hubiera estado latente en su corazón.

Gotta leave you all behind and face the truth![5]

—¿Y si le escribo? —preguntó saliendo de su enclaustramiento mental.

—Pues no sabría decirte… La verdad es que no sé cómo se lo tomará.

«Yuri, tío —pensó Susi—, ¿alguna vez sabes algo?». Lo cierto es que la actitud de este a veces era exasperante, nunca sabía si le estaba dando esperanzas o hundiéndola en la miseria.

I see a little silhouetto of a man…[6]

—¡Bah! Paso —habló ella, en realidad, para evitar escuchar esta parte de la canción—. Mira, llámame orgullosa, pero a ver por qué me tengo que poner en contacto con él después de cómo se portó.

—Ya —aportó con bastante indolencia.

—Te confieso que gran parte de lo que me pasa es por egoísmo. Quiero saber de él, pero me jodería descubrir que le va guay. Me duele reconocerlo: lo que me gustaría es que estuviera llorando por mí, echándome de menos…

I’m just a poor boy and nobody loves me…[7]

—… y lo único por lo que quiero que me escriba es para pedirme perdón, y ya está.

—Ya, pero ya sabes que es muy orgulloso y que no lo hará.

Spare him his life from this monstrosity![8]

—Yo no es que me quede atrás —repuso ella.

—Pues tampoco te quejes.

«¿Cómo?». Esto la enojó bastante: no conseguía habituarse a las sorprendentes salidas de las que a veces hacía gala su amigo, ignorando si debía juzgarlas como bordes o como inocentes meteduras de pata.

Bismillah!

We will not let you go!

Let me go![9]

—Mira —dijo Yuri—, me duele decir esto. Puede que Ángel sea de ese tipo de gente… Gente como… Hitler.

Le miró desconcertada.

Beelzebub has a devil put aside for me…[10]

—Se acercan aparentando las mejores intenciones y van devorando a las personas —clarificó este.

So you think you can stone me and spit in my eye![11]

—Oye, Yuri —protestó Susi—, Ángel no será un santo ni el mejor de los hombres, pero de ahí a que me lo compares con un genocida fascista creo que hay un paso bastante grande, ¿no te parece?

—¡Ah, no! —se exculpó cerrando los ojos y sonriendo, parecía el icono de WhatsApp que más usaba—. No he querido decir eso. Es solo que a lo mejor Ángel se ha estado aprovechando un poco de ti. Piénsalo. Son cosas que yo he ido viendo. Ya sabes que a mí no se me escapa casi nada. Es más, podría enseñarte muchas cosas por su caligrafía y sus expresiones corporales: tiene una personalidad infantil, impulsiva y, a la vez, insegura. No me lo tomes muy en cuenta, pero no me sorprendería que en realidad no te haya querido nunca.

Oh, baby! Can’t do this to me, baby![12]

—¿Recuerdas —continuaba— aquella vez que rompisteis? Me hablaba mucho de ti y decía que te notaba algo rara, por lo que te estaba poniendo a prueba para ver si le querías. Entonces tuve que decírtelo cuando me comentaste que estaba un poco pesado. No fue aposta, te lo aseguro, se me escapó y hasta lloré cuando le diste puerta. Lo que quiero decir con esto es que puede ser un manipulador maquiavélico, y a las pruebas me remito. Me jode decir esto porque es mi amigo, pero creo que es la verdad… Y lo siento por ti.

Aquí, ¡justo aquí!, el corazón de Susi se hizo trizas, sin saber exactamente el porqué. Se resistía a creerlo, lo cual suponía un nuevo dilema. Si Yuri le estaba diciendo la verdad, odiaba a Ángel y todo lo que había significado alguna vez para ella; pero si Yuri, por la razón que fuera, la estaba engañando, nunca se lo perdonaría.

Nothing really matters… to me…[13]

—Bueno, se hace tarde —anunció Yuri—. Debería irme ya si no quiero perder el último autobús.


[Más tarde]

Cogió el móvil y reprodujo Bohemian Rhapsody. Descubrió que cada parte de esta canción parecía reflejar los instantes de un estado anímico depresivo: la culpa, la huida, el momento entre absurdo y épico de encontrarse en una encrucijada, y la epifanía final anunciada por la triunfante guitarra de Brian May, el momento de rebelarse contra la situación. Susi se desgañitaba y lloraba cantando con Mercury, dedicándole las últimas estanzas a su ausente con rabia y tristeza por la imposibilidad de estar juntos que él había provocado.

So you think you can stone me and spit in my eye?
So you think you can love me and leave me to die?
Oh, baby! Can’t do this to me, baby!
Just gotta get out, just gotta get right outta here.
[1]

Y el momento de la aceptación: que nada en esta vida importa realmente…

Anyway the wind blows…[2]


[1] «¿Es que crees que puedes apedrearme y escupirme al ojo? / ¿Es que crees que puedes quererme y dejarme para que me muera? / ¡Oh, cariño! ¡No me puedes hacer esto, cariño! / Solo necesito salir, solo necesito salir ya de aquí».

[2] «Como quiera que sople el viento…».


[1] «¿Es esta la vida real…?».

[2] «Mamá, acabo de matar a un hombre…».

[3] «La vida acababa de comenzar».

[4] «Si no vuelvo de nuevo esta vez mañana, / continúa, continúa como si nada importara de verdad».

[5] «¡Tengo que dejaros a todos atrás y afrontar la verdad!».

[6] «Veo la pequeña silueta de un hombre…».

[7] «Solo soy un pobre chico y nadie me quiere…».

[8] «Perdónale la vida por esta monstruosidad».

[9] «¡En el nombre de Alá! [advocación en árabe] / ¡No te dejaremos ir! / ¡Dejadme ir!».

[10] «Belcebú tiene un diablo preparado para mí…».

[11] «¿Es que crees que puedes apedrearme y escupirme al ojo?».

[12] «¡Oh, cariño! ¡No me puedes hacer esto, cariño!».

[13] «Nada importa realmente… para mí…».


© Gustavo Sierra Fernández (2021)


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«Redención (Nuestro último baile)»: Cómo se hizo (2): los misterios del Cónclave


Una de las mejores cosas de escribir que existen es poder poner tus pensamientos sobre un tema en boca del narrador o, lo que es mejor, de los personajes, y también los pensamientos opuestos para dejarlos al aire y que puedan ser criticados. El proceso de revisión de la novela llevó dos años, quizás tres, por lo que pudieron irse incluyendo más temas al borrador original.

Prostitución, populismo y los poderosos en contubernio

El tema que estuvo desde el principio es la crítica hacia la prostitución a través de los pensamientos de Susi; este es uno de los casos en los que mi pensamiento, concretamente el abolicionista, hace acto de presencia totalmente. No puedo disculparlo por que haya mujeres que lo hagan libremente, ya que sus razones no me parecen suficientes y, así, condenan a las que no quieren hacerlo o no quieren pero no les ha quedado más remedio (que eso de la libertad de elección siempre hay que mirarlo con lupa: solo se es libre si se dan las condiciones adecuadas, y en ese caso no se dan), y mucho menos que hagan una supuesta labor social por los hombres a los que les cuesta tener pareja, es decir, tener sexo: eso nos pone a los hombres en una posición de privilegio, y no la quiero.

También estaba desde el principio la crítica hacia el populismo de extrema derecha, encarnado, en este caso, en un político tan grandilocuente como vulgar y superficial. Y, lo siento, pero no creo que tenga que justificar mi opinión hacia los partidos de extrema derecha, ni siquiera haciendo agravios comparativos. Cualquiera que sostenga que puedan existir ciudadanos que estén por encima y ciudadanos que estén por debajo; que manifieste desprecio hacia otras etnias, nacionalidades y sexualidades; que defienda lo que ya hace tiempo hizo un grupo de gente en nombre de la religión, la «patria», el orden o lo que sea y lo justifique por una visión de la historia tergiversada maliciosamente no merece mi consideración. A estas alturas, uno piensa que quien se deja engañar es porque quiere, y de eso se sirven políticos como Pelayo Barral, mi personaje, el líder de un partido llamado Reconquista que sueña con el poder para defender los intereses económicos de quienes realmente les financian.

Y como siempre que se habla de esto se dice lo mismo, repetido una y otra vez hasta niveles de estupidez astronómica: me parece estupendo que alguien condene las atrocidades cometidas por regímenes comunistas, o que dicen serlo, pero que eso te lleve a comulgar con ideas de gente que hace las mismas atrocidades, si no peores, es ya harina de otro costal. No puedes estar a favor de la represión de unos y en contra de la de otros.

Y, finalmente, uno más, que se enlaza con el tema principal de esta entrada: de cómo un exceso de poder, económico, político, de influir en las opiniones de los demás puede llevar aparejada la posibilidad de vivir no al margen de la justicia, ni siquiera por encima, sino dirigirla completamente a través de los medios que el poderío proporciona. Claro está, hablamos de la corrupción: no hay corrupción si no hay, al menos, dos actores: el que corrompe y el que se deja corromper; este último suele tener gobierno sobre los agentes intermedios, como, por ejemplo, los agentes de la ley, de entre los cuales, unos disfrutan y hasta participan de esa corrupción, y otros no ven el momento de rebelarse contra ella.

Entonces, ¿y si personas muy poderosas se hubieran reunido en torno a un círculo donde poder conspirar para su beneficio a la vez que profesar una siniestra y sangrienta religión? Suena a teoría de la conspiración, precisamente el último tema a tratar.

Las teorías de la conspiración siempre tienen un poso de irrealidad, incluso de ridículo, en sus postulados, hasta el punto de hacerte creer que hay algo más detrás de ellas…, lo que Alejandro Villacarros llama «la metateoría de la conspiración», que consistiría en que un grupo interesado elaborase y difundiera indirectamente dichas teorías para restar importancia a lo que hay de realidad que les implica de alguna forma o, incluso, dudar de su existencia por la cuestionabilidad de aquellos que las sostienen. Pero eso tendréis que descubrirlo…

El misterio del Cónclave y las teorías de la conspiración

Emblema del Cónclave, diseñado por mí

En Redención (Nuestro último baile) tenemos un villano colectivo: una secta pagana, apocalíptica y destructiva formada por las personas más poderosas y siniestras de la sociedad, cuyo nombre es el Cónclave. En su construcción influyeron varios elementos, tanto ficticios como reales. El Cónclave no es solo una secta de paganos ni tampoco una inquietante sociedad de potentados sin más: es ambas cosas. Es Lovecraft y, a la vez, Escrivá de Balaguer.

En cuanto a sectas y cultos paganos o satánicos se refiere, es inevitable pasar por Lovecraft y su círculo (Belknap, Derleth, Bloch, Ashton Smith…) y películas como La semilla del diablo o, más recientemente, Hereditary. Estas sectas suelen ser reuniones de personas que llevan su culto de una manera discreta, pero a la vez palpable, como si invitaran a darse a conocer y, a la par, marcar su territorio. Suelen ser de dos tipos: gente normal, hasta entrañable, de clase media, que no levanta excesivas sospechas, o bien, un grupo de depravados morales aislados geográfica o socialmente (el recurso favorito de Lovecraft y Cía); cabe un tercer grupo: el de una civilización neolítica que ha conseguido mantener un culto sanguinario y horrible de espaldas a la sociedad, pero este no viene al caso.

También hay una variante que me parece de lo más interesante: la de un integrismo cristiano obsesionado tanto con la idea del mal y el diablo, muy propio, por lo general, de sociedades rurales muy supersticiosas, que, en su lucha contra las fuerzas del mal a través de exorcismos, ritos, rituales y hasta conjuros y pócimas, llegan a colindar con cultos satanistas. La verdad, dejando al margen a estos grupos, siempre me ha parecido muy curiosa la semejanza de ciertos sectores fundamentalistas del catolicismo con los sectarios satánicos y sus misas negras, incluso en el discurso. Esta era la idea que tenía a la hora de elaborar mi secta, es decir, su faceta religiosa, sus discursos, sus ritos, etc.: ese curioso punto intermedio y común que tienen integristas cristianos (en general) y satanistas. A fin de cuentas, a ambos les encanta hablar sobre el diablo, casi más que sobre Dios.

En cuanto a las sociedades secretas o asociaciones de poderosos, la idea es siempre la de un grupo de personas con influencia en su ámbito, como empresarios, banqueros, políticos, etc., que suelen reunirse en distintos eventos en donde toman decisiones que, generalmente, contribuyen a enriquecerlos aún más y, al mismo tiempo, joder a la gente a través de la manipulación de los poderes fácticos de cada nación, aunque no sea la suya. Se cree que, en sus conciliábulos, dos o más de ellos llegan a acuerdos o elaboran proyectos por los cuales pueden promover la creación de leyes o su modificación, decidir quién va a ser el mandatario de un Estado, decidir la estabilidad o inestabilidad política, etcétera, siempre que esto contribuya a su enriquecimiento.

La idea del Cónclave era unir ambas tendencias en una sola: la de la secta pagana y la del club de megapoderosos que conspiran para enriquecerse aún más, para lo cual utilizan toda la influencia que esté a su alcance.

influencias históricas y ficticias: de Cazafantasmas a la Década Ominosa

Tal y como le hago decir al profesor Villacarros, en España no abundaron en el pasado las sectas de tipo ocultista, pagano o apocalíptico, pero ha habido bastantes que pueden casar con mi inventada secta, que tomó su nombre del sínodo de los cardenales por una significación muy parecida: un grupo cerrado de personas que deciden por todas.

El Cónclave es una sociedad secreta de inspiración absolutista y fundamentalista que se funda durante el reinado de Fernando VII; su idea inicial es combatir las ideas liberales y afrancesadas haciendo servicios de contrainformación o a través de conspiraciones para desestabilizar la sociedad e instaurar en el pueblo la idea de que, para que haya paz, orden y tranquilidad, es imprescindible la presencia de una persona que, por designación divina, concentre en sí todos los poderes y actúe como defensora de la fe y las tradiciones. Más tarde, aparece el exmonje Pedro Castillo con unas ideas estrafalarias y consigue refundar la sociedad secreta de arriba abajo, convirtiéndola en un culto oscuro que propugna la existencia de unos dioses olvidados que, mediante su veneración, conseguirían traer el fin del mundo y obligar a Dios a celebrar el Juicio Final, en donde los miembros del Cónclave tendrían un lugar privilegiado, no solo quedando exentos del juicio, sino, también, ejerciendo de acusación y decidiendo el destino de los pecadores.

Pues esta, a grandes rasgos, es mi secta de intrigantes. Pero hay sociedades secretas históricas que guardan cierta similitud, sobre todo, las que datan de entonces, cuyo conocimiento a posteriori me causó escalofrío por la coincidencia. Eso de acertar con las cosas a ciegas… De manera que, en un momento u otro de la revisión del manuscrito, el Cónclave fue alimentándose de sus rasgos, si bien su inspiración inicial puede parecer bastante curiosa.

Para ser sinceros, mi idea inicial estaba inspirada por la historia subyacente en Cazafantasmas (1984), que, a su vez, se basaba en la historia y relación del famosos satanista Aleister Crowley con el edificio Dakota (que también es la subhistoria de La semilla del diablo) y en sectas esotéricas de la Alemania de entreguerras (algunas de ellas, germen del nazismo). En resumen: un médico sin escrúpulos, tras observar la perversidad humana durante la I Guerra Mundial y el momento de depresión que se produce al acabar esta, termina por pensar que la sociedad está tan degenerada que no merece sobrevivir, por lo que funda una secta apocalíptica que adora a un (inventado) sanguinario dios sumerio, y, para ello, construye un edificio que sirva de punto de conexión con la dimensión de dicho dios, al que pretenden invocar mediante ritos de sangre. Así que la idea era trasladar algo de esto a una época de la historia española: la poco estudiada y minusvalorada era de la restauración tras la guerra de independencia, un momento lleno de intrigas y violencia entre los absolutistas y los liberales, un tira y afloja perpetuo entre el progreso y la reacción, y unos personajes muy siniestros, como Francisco Tadeo Calomarde (ministro de Justicia de Fernando VII), Jerónimo Castillón y Salas (el último Inquisidor General del Reino de España) o Carlos María Isidro de Borbón, el aspirante al trono e instigador de la primera de las Guerras carlistas; un momento en el que, tras la caída del controvertido Napoleón Bonaparte, las fuerzas reaccionarias del Antiguo Régimen (nunca abolido por completo en España por entonces) amenazaban con devorar las ideas de progreso e igualdad que la Ilustración había propugnado en la práctica totalidad de Europa y sus colonias en América.

Las sociedades secretas que confluyeron en el Cónclave

Casi todo el mundo, cuando hablamos de sectas esotéricas, ocultistas y, además, intrigantes en España, tiene en mente a dos grandes grupos: la Masonería y el Opus Dei, cada uno por una razón (aunque pongo en duda muchas de las cosas que se le atribuyen a la Masonería en España: no es como en Estados Unidos, en donde se dice que existen grupos masónicos o pseudomasónicos con intenciones siniestras cuyos miembros se preparan para ser líderes políticos o económicos). Pero hay más. A lo largo de estos años descubrí algunas más antiguas, pero de dudosa existencia, y tomé elementos que añadí más tarde, aunque la mayoría ya estaba presente en el perfil inicial.

Los hermanos Osso, Mastrosso y Carcagnosso: miembros de la Garduña y míticos fundadores de las principales mafias de Italia

Está, por ejemplo, La Garduña. Esta no era en realidad una secta ni una orden esotérica, sino que se supone que era una gran hermandad de malhechores, al estilo de la mafia moderna, que, según algunos, hasta podría aparecer en El buscón de Quevedo y en Rinconete y Cortadillo de Cervantes (aunque eso es solo conjetura y parecen referirse solo a asociaciones de malhechores locales). Dicha asociación, según la literatura existente, en algún momento se jerarquizó siguiendo la estructura de las cofradías religiosas, y existe una leyenda (quizás más bien alegoría, difundida por el asombroso folklore musical mafioso italiano) que dice que tres hermanos miembros de la Garduña fundaron en Italia sus tres grandes grupos mafiosos: la Cosa Nostra siciliana, la ‘Ndranghetta calabresa y la Camorra napolitana. Sin embargo, la mayoría de los historiadores pone en duda su existencia real más allá de la asociación de maleantes locales y regionales que surgieron en torno al tráfico de mercancías desde el Nuevo Mundo en las ciudades portuarias o de paso, un mundo subterráneo muy bien retratado por los escritores del Siglo de Oro.

El Ángel Exterminador es algo más serio por su coincidencia. Resulta que sí pudo existir un grupo prototerrorista que, desde posturas de integrismo católico y de ideología absolutista, trató de combatir desde la clandestinidad a los liberales, apoyando así a Fernando VII. Nuevamente, los historiadores ponen en tela de juicio que haya existido alguna vez salvo por rumores o por magnificaciones literarias, y, sin embargo, me causó una cierta conmoción saber de su hipotética existencia. No obstante, de ellos tomé la implicación de los intrigantes históricos que componían la camarilla de Fernando VII y que pretendían influir en sus decisiones.

La que sí que es real es la que, sin poder denominarla exactamente como secta, tiene relación con la anécdota del conserje que cuento en la anterior entrada y cuyo conocimiento ayudó a perfilar más al Cónclave. Es una asociación o club digamos que cultural, surgido en el siglo xix-xx, cuyos miembros eran poderosos e influyentes y contaba con algunas celebridades del conservadurismo entre sus filas. En principio, solamente es un club de pensadores de tendencia conservadora que se reuniría para tomar café y disertar acerca de novedades políticas y las controversias nacionales; no es nada extraño: era una tradición europea desde, por lo menos, la época de Napoleón (los liberales se reunían en cafés, los conservadores lo hacían en clubes). Poco se conoce de ella, aparte de su barroca denominación, quizás porque haya poco que conocer, o eso espero. En su local, como se puede ver en internet, tienen lugar eventos como presentaciones de libros y ponencias demasiado poco interesantes en torno a la identidad de España (de acuerdo con la tesis conservadora) y el pensamiento del tal o cual político conservador o derechista olvidado del siglo xix o principios del xx. No obstante, el secretismo que imperaba en torno a ella me inspiró en el desarrollo de la historia, si bien el Cónclave ya estaba bastante definido.

Pero, aparte de estas coincidencias y elementos que le fui añadiendo, no existe, o eso espero, nada parecido al Cónclave en España… Lo demás son teorías de la conspiración, y ahí Alejandro Villacarros expresa cuál es mi opinión al respecto. En cuanto a asociaciones de caprichosos millonarios y políticos, están el Club Bilderberg, lo que algunos creen que es la Masonería en España (al estilo de Estados Unidos junto a la mala prensa y los bulos difundidos desde el catolicismo recalcitrante) y demás, cosas que nunca me he creído demasiado (porque tampoco necesitan mantenerse en secreto, francamente). Así que mi opinión al respecto la pongo en boca del profesor Villacarros en uno de los últimos añadidos, escrito durante la pandemia y el confinamiento del año pasado, cuando de repente aparecieron tantas y tantas teorías en apariencia ácratas, aunque, y con todos los respetos a quienes las sustenten, se intuía un poso de reacción y uno se pregunta de dónde salían, quiénes las estaban formulando y por qué, cuando te das cuentas de que ya en el pasado hubo grupos políticos que hicieron bandera y base ideológica de una teoría de la conspiración, como los nazis con los Protocolos de los Sabios de Sion (que ya entonces se había desenmascarado como una falacia creada por los servicios secretos del zar de la Rusia más fundamentalista y antisemita), y que la teoría del Nuevo Orden Mundial fue un invento de la reacción estadounidense, que interpretaba que la fundación de lo que luego serían las Naciones Unidas era un intento por someter a todas las naciones a algo que, para ellos, no era más que comunismo. Hoy, además, vemos cómo ciertos partidos políticos están esgrimiendo estas teorías para hacer discursos demagógicos y advertir de una supuesta amenaza del comunismo internacional con base en China, amenazando con que están en juego unas libertades que, digámoslo alto y claro, ellos tratarán de abolir a la mínima oportunidad que se les dé. Y esto no es una teoría de la conspiración.

[NOTA: lo siento, pero no serán publicados comentarios relativos a demostrar la existencia o acciones de sociedades secretas o teorías de la conspiración, menos aún los que lleven insertos las fórmulas «Investigue», «Indague» o «Despierte», o enlaces a lo que sea que crean la verdad última y definitiva]


Portada La caída de Satán Gustave Doré

Si todo esto te ha despertado la intriga y saber más de los tejemanejes del Cónclave y sus asociados, no lo dudes: Redención (Nuestro último baile) te está esperando, y está disponible en:

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Puedes leer también tres breves fragmentos gratis en el dosier de prensa:

Feria del Libro de Parla, 2021


Este sábado, como parte de los eventos de la feria del libro que organiza el Ayuntamiento de Parla, seré entrevistado a las 12 desde la Casa de la Cultura de Parla. La entrevista finalizará con la lectura de un fragmento de Redención (Nuestro último baile), mi último libro.

Se podrá ver en directo en estas cuentas:

Twitter: @FeriaLibroParla

Facebook

Instagram: ferialibroparla

YouTube: Canal del Ayuntamiento de Parla

Entrevista con Javier Carbonell para «Gorrion»


Nos visita el estupendo escritor Gustavo Sierra Fernández para tratar su nueva novela: “Redención (Nuestro último baile)”, una bonita historia de amor con tintes de multigénero, en la que se aborda la crítica y la reflexión social y política, estando todo ello además acompañado de la magia de la música.

También nuestra entrevista estará acompañada asimismo de varios geniales temas escogidos por Gustavo que tienen mucho que ver con su singular trama.

En definitiva, una historia que encandilará a los amantes del género y a todos aquellos que disfrutan devorando libros todos los días.

Javier Carbonell

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Dossier de prensa:

Así se hizo REDENCIÓN (Nuestro último baile)


Sinopsis

Génesis

Es posible que Red (NUB) haya sido mi proyecto más personal hasta la fecha. Empecé a escribirlo al acabar mi novela anterior, Billy («algo es algo»), después de un momento traumático y luego otro aliviador, por lo que hay mucho de vivencias personales y tanto Ángel como Susi tienen bastante de mí.

Además, lo empecé por el final, el cual se me ocurrió cuando en un paseo vi a los aviones dejar su estela en el cielo. De eso, claro, no puedo hablar, pero puedo decir que, entonces, toda su escritura tenía que tender hacia ese momento de un modo u otro.

Como digo en la sinopsis, Red (NUB) es un esqueje (un spin-off si prefieres) de mi anterior novela: cogí a dos personajes secundarios, que no tenían ni nombre, y los convertí en protagonistas de su propia historia. Si has leído Billy, tal vez recuerdes a los dos periodistas autónomos que asesoran (a disgusto) al despreciable Guillermo Niño sobre asesinos psicópatas. En Red (NUB) encontrarás algún que otro guiño y personajes reciclados, como si fuera un agujero de gusano que junta ambas historias, aunque entre el final de la anterior y el comienzo de esta medien tres años.

Sin embargo, Red (NUB) supone una ruptura narrativa y de género con Billy. Aquí me alejo de la novela negra y me acerco un poco al género romántico; pero, al igual que pasó con Billy, no puedes considerarla novela romántica alegremente, sobre todo cuando se mezclan intriga y misterio, y, además, me sirve de excusa para expresar mis críticas e ideas. En realidad, es una novela de misterio que tiene la envoltura de una historia de amor.

Sé que la etiqueta «novela de amor» puede generar bastante rechazo de primeras, algo de lo que no es culpa del género en sí, sino de los derroteros comerciales que tomó, y no siempre a mejor. Por eso, en Red (NUB), en su faceta de novela de amor, no encontrarás relaciones de sumisión, que generalmente son del personaje femenino hacia el masculino, ni relaciones tóxicas, ni príncipes azules, ni a Grey, ni a Edward Lewis, ni a personajes exóticos, legendarios o místicos; mis personajes tienen una relación de igual a igual y ninguno se ve anulado por el otro. Susi tampoco es de las que se quedan esperando a ser salvadas, aunque no es una heroína de acción. En definitiva, Susi y Ángel son dos personas muy normales que se quieren y se necesitan mutuamente. Por esta razón, suelo decir que supone un regreso a la sentimentalidad más básica, cuando últimamente las relaciones humanas en general están tan enrarecidas y enajenadas, contaminadas y confundidas por sentimientos egoístas que han sido preconizados por pseudofilósofos del relativismo y del falso hedonismo.

El título principal, «Redención», hace referencia a lo largo del libro a muchas cosas que iréis descubriendo, aunque, sobre todo, sea en lo referente a la relación de Susi y Ángel; sin embargo, el significado principal se encuentra en el epílogo. De ahí la impresionante portada que realizó José María Hidalgo sobre una ilustración de Gustave Doré para Paraíso perdido de John Milton: «La caída de Satán», el ángel caído.

La idea de la redención y del ángel caído siempre me ha entusiasmado. La redención es una acción o una conducta que tienes que hacer tras incurrir en una falta, aunque a veces sea otra persona la que la haga en tu nombre o incluso sobrevenga en forma de segunda oportunidad inesperada. En esto se entrelaza con el tema del ángel caído, que no necesariamente tiene que ser el diablo; puedes ser tú, que ofendiste a alguien o le hiciste daño y te sabes culpable, sientes que has sido privado de una luz, y entonces esperas la oportunidad para recuperarla, aunque a veces eso suponga renunciar a lo que más se quiere. Quien ha pasado por algo parecido sabe que es una de las mejores sensaciones que se pueden tener. En fin, que la redención también puede ser algo de lo más mundano y, además, puedeser colectiva, no solo individual.

Por otro lado, el subtítulo, «nuestro último baile», es un guiño a la canción de Queen, Under pressure, que cantaron a dúo Freddie Mercury y David Bowie: «This is our last dance». Del mismo modo, para entenderlo, hay que leer el libro.

Influencias

Por aquellos días estaba leyendo Negro y rojo, de Stendhal, y está claro que influyó. Naturalmente, no tiene mucho que ver argumentalmente, pero sí los monólogos interiores y los pensamientos y la manera de codificarlos, mientras que la cena a la que Susi asiste está inspirada en la cena a la que acude Iván Petróvich en Humillados y ofendidos, de Dostoyevski, en donde su personaje pierde el hambre ante las repugnantes opiniones del reaccionario príncipe Valkovski. También está muy presente en varios momentos la influencia de películas que me impactaron, como Akira (Katsuhiro Otomo, 1988) y la saga de La purga. Además, hay guiños a otras producciones, como al anime Ruroni Kenshin (Kazuhiru Furuhashi, 1996), ‘El guerrero samurái’, en España, basado en el manga de Nobuhiro Watsuki: la historia de un ronin excombatiente de la Restauración Meiji que busca redimir sus asesinatos, y Los siete samuráis, la gran película de Akira Kurosawa.

Y, claro, cómo no: todo aquel que escriba sobre sectas misteriosas, cultos paganos sangrientos no satánicos y dioses malignos olvidados, tiene que pasar por Lovecraft y Cía., sin intentar superarlos porque eso es imposible. Ellos ya crearon unos mundos y la descripción de unos ambientes tan agónicos que es inevitable no hacerles guiños. Esto lo desarrollo más en la siguiente entrada.

También hay constante presencia de la música, especialmente Queen, una de mis bandas favoritas, y un guiño al gran Adolfo Celdrán, del cual me tomo la licencia de inspirarme en su estremecedora A contratiempo para escribir el epílogo. De esta manera, con canciones que son nombradas, aludidas en los títulos de los capítulos, que aparecen directamente o subyacen de alguna manera, y hasta interpretadas por sus personajes, se puede crear toda una banda sonora. Aquí la tienes; la canción de Adolfo es la última de la lista (para ver todas, pincha, en el vídeo, en «Watch on YouTube; Ver en YT»).

Desarrollo y recursos

Comenzamos viendo a Ángel sumido en la desesperación y ahogado por la culpa, intentando escribir reportajes para combatir la tristeza que la separación con Susi, de la cual se siente culpable porque le oculta algún que otro secreto, le está causando. Sin embargo, a partir del siguiente capítulo y en adelante, Susi toma el relevo del protagonismo. Ella intenta pasar página y tirar hacia delante, aunque el recuerdo de Ángel la sigue deteniendo, a pesar de que tenga la sospecha de que pudo serle infiel, y, así, se debate entre la esperanza y la desesperanza. Tras tribulaciones y aventuras desafortunadas, un día es citada por Pilar, amiga íntima de Ángel, y esta le pide que la acompañe a recoger unas cosas que él le ha pedido. Una vez allí, Susi intuye que en esas cosas se esconde un secreto más profundo, que pudo ser lo que propiciara realmente el distanciamiento que provocó la ruptura. Susi descubre que Ángel investigaba a una secta en apariencia muy peligrosa, formada por una serie de personas poderosas e influyentes, y, atando cabos, decide que si quiere saber qué fue lo que les ocurrió para acabar rompiendo y, lo más doloroso, saber de una vez por todas si su expareja le fue infiel, no tiene más remedio que introducirse en los tenebrosos secretos de dicha orden… Y a partir de aquí, nuestra historia de amor/desamor va entrelazándose con una historia de intriga y peligros, en donde Susi se las tendrá que ver frente a proxenetas, ultras, depravados y sectarios, y solo resolviéndola podrá elegir si vuelve con Ángel o si sigue sola su camino.

A lo largo de la narración podrás encontrar monólogos interiores y pensamientos, además de analepsis (flashbacks) en las que nuestra heroína revive las vivencias con Ángel, unas dulces y otras no tanto. También momentos en los que lo imposible y lo fantástico irrumpen en la escena, quebrando los esquemas de la racionalidad aunque sea muy sutilmente, aparte de escenas cargadas de mucha emoción. Y, como en todos mis escritos, encontrarás mucha crítica social: contra el negocio de la prostitución, contra el machismo, contra la intolerancia, contra el poder exacerbado, contra la justicia comprada, contra el individualismo extremado, contra la ignorancia, contra el oscurantismo, sobre las teorías de la conspiración tan en boga hoy en día…

El ilustrador

La novedad respecto a Billy es la incorporación de cinco ilustraciones originales.

La primera, de mi autoría, es la del emblema del Cónclave, algo que fui ideando según escribía y definía la filosofía y la visión esotérica de la secta. Las otras cuatro, al principio, eran solo descripciones de cómo serían dichas ilustraciones, hasta que un amigo se prestó a llevar esas descripciones a la realidad.

Sergio «Medusa» Carrasco es un hombre polifacético: músico y compositor, guitarrista de la banda de rock El Pecado, también es tatuador e ilustrador y comercializa sus propios productos a través de The Music Toons, donde puedes comprar camisetas y demás material con caricaturas originales de tus músicos de rock favoritos. Ha sido un honor que se prestara a retratar de manera tan soberbia a las cuatro figuras sacrificiales.

Personajes

En Red (NUB) encontramos algunos viejos amigos, aunque algunos están solo mencionados o aparecen de una manera muy especial en una especie de cameo. Por ejemplo, Cristina Flores, la abogada de la acusación contra Guillermo Niño, aparece solo mencionada, ahora como «la fiscal Cristina Flores», mientras que a este, el protagonista de Billy, se le nombra unas cuantas veces y tiene un cameo onírico muy particular en la mente de Susi. También hay algunos personajes que tienen inspiración en personas reales que he conocido en algún momento y a las que aprecio.

Ángel Serna. Es un periodista autónomo, expareja de Susi, que se desespera por la ruptura con su novia. A raíz del artículo sobre el Carcelero (Billy), empezó a ver el trabajo que ambos llevaban como periodismo de trinchera y con una finalidad de denuncia social y crítica, lo cual causó algún que otro malentendido con su pareja y una brecha en la relación. Se volvió más taciturno, más frío y distante con Susi, hasta el punto que ella sospechó que le ocultaba algo y decidió romper con él.

Aunque empezamos con él la novela, cede gustosamente el protagonismo a Susi, pasando a un segundo plano.

Susana Verdejo, «Susi». Es una periodista autónoma, expareja de Ángel, con el que solía trabajar aunque sus estilos chocaran, siendo menos partidaria de la acusación abierta y del insulto fácil de su pareja. La arrogancia y los menosprecios de Ángel hacia su estilo asertivo lograron un amago de ruptura que supieron superar. Sin embargo, desde entonces su novio se volvió más silencioso e intrigante, y eso, para ella, solo podía significar una cosa: infidelidad, ante cuya acusación sencillamente calló.

A Susi la encontramos de la misma manera que Ángel, solo que es ella quien tiene la decisión de reconciliarse o no, y aunque su determinación es firme, la duda y la sospecha no resuelta no le permiten avanzar en ninguno de los dos sentidos. Esto la lleva a intentar correr alguna aventura, que tiene un desenlace bastante desagradable, antes de que caigan en sus manos los papeles sobre el Cónclave y se ponga a investigarlo.

Susi es una chica tímida, algo apocada y, en cierto sentido, muy influenciable que va evolucionando hacia un valor y una resolución hasta ahora inéditos en ella. No es una heroína de acción, tampoco es una belleza clásica ni una diosa del amor: es solo una chica normal que tiene que actuar dentro de sus posibilidades para vencer los peligros que se presentan en su camino.

Yuri. Es un buen amigo de Ángel y Susi, tanto que es como «un tercero imprescindible» para ellos. A través de WhatsApp, intentará reconciliarlos. Es hijo de inmigrantes ucranianos, escritor de terror, algo misántropo, amante de las técnicas detectivescas y de los métodos acientíficos de análisis de conducta, enamorado de la literatura de terror, de la cultura popular estadounidense de los 80 y del esoterismo. Su personalidad es enigmática, inescrutable y ambigua, llegando a desconcertar a sus dos amigos muy a menudo con sus ¿ingenuas? salidas de tono.

Gloria y Alfredo. Los padres de Susi. La quieren, como buenos padres que son, aunque rara vez lo demuestren. Desde el principio opuestos a su relación con Ángel, sosteniendo que ella puede aspirar a algo mejor (económicamente; se entiende). Sus continuas impertinencias suelen ser causa de dudas y disputas entre la pareja, hasta que Susi se rebela.

Aun puestos en pareja porque suelen actuar a una con la misma motivación, tienen distinto carácter. Gloria es autoritaria, crispante, entrometida y maledicente, mientras que Alfredo actúa a menudo como dique de contención de la personalidad de su mujer ante su hija, aunque, al final, siempre tiende a dar la razón a Gloria; él, por el contrario, es sosegado, razonable, algo pretencioso y pedante en su sabiduría de andar por casa y también un poco hipócrita porque lo que piensa a veces no se corresponde con lo que hace o dice.

Agustín González

Manuel Cabezas. Es uno de los viejos amigos. Tal vez le recordéis como comisario de policía en Billy y antiguo subordinado de Guillermo Niño; su figura está inspirada en el gran actor Agustín González. Aquí le encontramos ya jubilado y con un registro distinto, una vez separado de las controversias que su amistad con el extorturador franquista le causó. Ahora es un anciano que quiere disfrutar con tranquilidad de los placeres sencillos de la vida y que se ha vuelto más filosófico. Sus encuentros con Susi, para la que resulta ser como un bálsamo que la serena, serán decisivos para la acción.

Pilar. Amiga íntima de Ángel con algo de hechicera. Rubia, ojos claros y la más heavy del barrio. Su aparición, pidiendo a Susi que la acompañe a buscar unos documentos que Ángel le ha pedido, desencadenará la transformación del argumento de la novela y, además, permitirá a Susi saber algunas cosas a través de una tirada de cartas, único método para poder saber algo de él. Finalmente, propiciará que Susi tome una decisión al respecto.

Pilar es uno de mis personajes favoritos porque, aunque no sale demasiado, está basado en una persona real: mi gran amiga Pilar Sánchez Miranda, a la que espero haber retratado fidedignamente y a la que está dedicada la novela al 50 %. Y, por cierto, el actor que le dijo esa fantástica frase que recojo fue el gran José Sazatornil, «Saza».

Editorial: Shueisha; (c) Nobuhiro Watsuki

Jaime Santos. Inspector de la policía nacional con una peculiaridad llamativa y exótica para un policía español: tiene ¼ de sangre japonesa, pero los rasgos puros de un nativo del País del Sol Naciente. Es frío, lacónico, taciturno, apático…, en apariencia; también es un enamorado de la historia de los samuráis, de los que dice descender; budista, y apasionado por recuperar y conocer su herencia cultural, si bien esto le lleva a ser un poco maniático, obsesivo y a tratar de ser más japonés que los propios japoneses. Susi llegará a él por indicación de Manuel Cabezas, que fue su superior, y por descubrir una relación con Ángel entre toda la documentación; sin embargo, lo único que podrá arrancar del silente inspector será que no se meta en asuntos peligrosos.

Si eres conocedor de la historia de Japón o conoces el manga que he citado anteriormente, probablemente ya sepas que su inspiración es la de un personaje de El guerrero samurái, que, en realidad, fue una persona real: un espadachín que luchó del lado de Tokugawa en la Restauración Meiji, y cuyo nombre, fonéticamente castellanizado, bautizó a mi inspector: Hajime Saito.

Pedro Castillo. Histórico refundador del Cónclave. Fue un monje católico que ingresó en esta sociedad y la transformó en un culto pagano.

Claudia. Misteriosa y enigmática mujer. ¿Quién es, qué es, qué esconde…? Hablar de Claudia implicaría desvelar muchos misterios…

De momento, lo único que puedo decir de esta mujer es su inspiración. Cuando la ideé, necesité un modelo: una mujer que fuera guapa, pero no de una manera clásica o convencional, sino con un rasgo muy característico que pudiera hacerle las facciones algo rudas. Y ahí estaba: la actriz Fairuza Balk, una mujer que me parece muy guapa precisamente por sus rasgos duros, que la desvinculan de la belleza convencional, y con unos ojos tan expresivos y bellos.

Pietro Castello. Apodado «el Rey de las Ratas», es un cruel proxeneta (además de otras cosas: propietario de restaurantes, discotecas y casas de apuesta, accionista en medios de comunicación, traficante de armas y de drogas…, un modelo empresarial, vamos) que guarda alguna relación con el Cónclave. Su fisonomía es muy semejante a la de una rata, está involucrado en casos de tráfico de mujeres y desapariciones de niños, y gobierna con mano de hierro el megaburdel conocido como La Casa Roja, cuya construcción pudo llevarse a cabo al vencer al párroco del barrio: un caso escandaloso de irregularidades urbanísticas que, en su día, Susi y Ángel cubrieron.

(c) Thomas Steffan (Wikimedia)

Freddie Mercury. Sí, es él, y llega a aparecer de alguna forma. La razón es que para Susi y Ángel guarda mucho simbolismo; en gran medida, es su cantante favorito, además de por su genialidad, porque, siempre que las cosas iban mal y escuchaban sin pretenderlo algún tema de Queen, todo parecía solucionarse milagrosamente, en particular si esa canción es la genial Bohemian Rhapsody, un tema que para Susi tiene mucha significación, especialmente al recordar la desternillante y épica interpretación de la sección ópera por parte de Ángel (basado en hechos reales). Es posible, como en un momento crucial reflexiona Susi, que Freddie Mercury sea una especie de santo protector para ambos y hasta les salve de algún apuro.

Conozco Queen y a su fabuloso vocalista gracias a mi hermano, un gran fan del conjunto británico. Desde antes de que apareciera la película (y la vi por las fechas en las que lo estaba escribiendo, si no me falla la memoria), la figura de Freddie Mercury siempre me ha fascinado y llenado de simpatía y ternura hacia él: era un hombre maravillosamente contradictorio, que fluctuaba entre la ternura y la timidez y el ego artístico de una manera impresionante, y ver los vídeos de sus conciertos te deja con la sensación de haberte perdido algo realmente grande.

Gema. Es amiga, confidente y asesora de vestuario de Susi. De nuevo es un guiño a una persona real a la que me unen cierta amistad y vivencias.

El conserje. Personaje enigmático y peculiar. De nuevo, no puedo hablar mucho de él, salvo por la anécdota que contribuyó a su creación y que guardó una casualidad que llega a resultar hasta escalofriante…

Estaba buscando un edificio autonómico para hacer una gestión, y la dirección no aparecía en el Google Maps, así que lo busqué por intuición hasta llegar a un edificio adornado con la bandera nacional (no me di cuenta de lo esencial: faltaba la autonómica) que parecía herméticamente cerrado. Tenía una placa que invitaba a llamar al timbre. Cuando así lo hago, aparece como si fuera un toro embistiendo un hombre corpulento y moreno que, en cuanto llega a nosotros, suelta de sopetón y de un modo que, a día de hoy, me es imposible describir: «¿Qué problema hay, señores?». Descolocado, le pregunto al más puro estilo Paco Martínez Soria si allí es el edificio que ando buscando, a lo que responde: «No, señores. Esto es un club PRIV-vado». Me disculpo y desando como si me hubiera arrollado un camión… Más tarde decido investigar sobre qué tipo de club puede albergar ese edificio, y casi literalmente se me heló la sangre (explicación en la próxima entrada).

Pablo S. de H., marqués de […]. Uno de esos aristócratas a los que cierta prensa se empeña en presentar como una persona cercana, campechana, alegre y moderna, pero que en realidad tiene muchas más sombras que luces, algunas de esas sombras incluso más oscuras e insondables de lo que se cree. Para empezar, es el apoyo principal del partido de ultraderecha Reconquista y cliente asiduo de Pietro Castello. Le gusta dar grandes fiestas en nombre de la sociedad benéfica que dirige en honor de su madre: la Fundación Marquesa de […].

Pelayo Barral. Líder del partido de ultraderecha Reconquista. Fundamentalista, intolerante y sobrevalorado por sus seguidores. Cuando no habla de sí mismo, larga discursos encendidos contra «los enemigos de la nación» y no duda, en medio, insinuar su secreta pertenencia a algo más grande con tal de dotarse de un halo de misterio y llevarse a una periodista de modas a la cama, ya que, en realidad, más que un político, es un promiscuo y un playboy que no duda en hacer ostentación de su cargo y de su secreto con tal de tener alguna conquista eventual. Presume de ser gran amigo de Pablo S. de H. cuando, por su parte, este le desprecia profundamente y no deja de considerarle un tonto útil. Pelayo también fue objeto de un encendido artículo que Ángel y Susi escribieron, y, a pesar de que ella contrarrestó los alardes sarcásticos de él, el artículo nunca fue publicado.

No, no tiene por qué estar inspirado en ese señor del que usted me habla porque, por desgracia, pelayobarrales hay demasiados: uno de esos tantos políticos que han sido educados para serlo desde la cuna, y la educación para ello ha sido en la peor y más pervertida tradición de la política: engañar, retorcer argumentos, hacer un uso indecente de la demagogia, acercarse a la gente más desinformada y ofrecerles una visión sesgada de las cosas, la que más se adecúe a sus intereses y que no les permita pensar demasiado, fomentando así su derecho al odio y a la ignorancia… Un sofista irresponsable en el peor sentido del término. Y en el mundo de Red (NUB), que es el nuestro, la sociedad prefiere premiar a estos sofistas antes que a los Sócrates como Alejandro Villacarros.

La reina de corazones. Apelativo que le da Susi a una veterana y arrogante periodista del corazón, «una especie de harpía que se había creado un trono invisible en un reino inexistente», que es muy amiga del marqués de […], y aunque sabe perfectamente qué ocurre detrás de los muros de la sede del Cónclave, siempre dará la cara por él.

Es mi particular crítica hacia algunas figuras de ese tipo de periodismo, endiosadas gracias a sus amistades personales y defensoras de personajes absolutamente despreciables, como ciertos aristócratas a los que han ayudado a edulcorar y a la repugnante familia Franco.

Compañía de «actores». El primer actor está inspirado por el personaje de don Zana en la novela de Rafael Sánchez Ferlosio, Alfanhuí: un títere que obligaba a los empobrecidos madrileños de posguerra a participar de una fiesta lo quisieran o no; el forzudo enmascarado es un violento matón; Bartolín, un pobre alcohólico al que compraron con una botella, y Katrina, una mujer de Europa del Este con mucha cultura que desearía no formar parte de este elenco. El número que protagonizan no deja a nadie indiferente…

El juez. Un hombre justo cuya moral está comprada, su integridad en entredicho y tiene las manos atadas. No obstante, aguarda agazapado su momento para vengarse.

Para él, la imagen que tenía era la del gran actor británico Charles Laughton como el inolvidable profesor Lory en Esta tierra es mía (Jean Renoir, 1943). Como curiosidad, este actor ha interpretado también a Quasimodo, al inspector Javert de Los miserables, al senador Sempronio Graco en Espartaco, y fue el primer Galileo de la obra de teatro La vida de Galileo, de Bertolt Brecht, bajo la dirección del mismo autor.

Alejandro Villacarros. Doctor en Sociología y profesor en la facultad de Filosofía. Es el mayor conocedor del Cónclave, por lo que tuvo que pagar un precio. Además, es un buen amigo de Manuel Cabezas. Un intelectual a la vieja usanza, de aquellos que piensan que los intelectuales tienen el deber de combatir la ignorancia y la mentira.

Otro de mis personajes favoritos, ya que, de nuevo, está inspirado en una persona real: mi amigo Alejandro Carrero Villena, profesor de Historia, artista y autor del símil del vagón y la vida que Cabezas le cuenta a Susi de una manera tan consoladora como lo hizo él en cierto momento y que le tomé prestado con su consentimiento. A él está dedicada la novela al 50 %. A día de hoy, su capítulo sigue siendo mi favorito.

Y, para cerrar, estarían los extras y cameos: policías, sectarios, el comisario, Guillermo Niño, los guardiaciviles, las periodistas del corazón, las prostitutas, los comensales, los ultras, el segundo de Reconquista, los vecinos del barrio, el indigente, los padres de Yuri… Y, muy especialmente, dos. El cantante de rock que tenía un programa de radio resulta ser José Carrasco, vocalista de El Pecado (antiguos Huracán Paquito) y expresentador de su propio programa de radio: La Voz del Terror (en cuya última temporada participé, primero en la técnica de sonido y, luego, como colaborador). Y la madre de Ángel: esa mujer dulce con fuerte carácter proletario es mi propia señora madre.

El comienzo de la saga

Red (NUB), en principio, acabaría tal cual. Pero un día pensé que tampoco sería mala idea hacerle una continuación. Así que sí: existe la segunda parte.

¿A quién va dirigido?

Lo dije en Billy y lo repetiré siempre: a todo al que le guste leer. Pero, apretando las tuercas, a quien disfrute emocionándose con una historia bonita y esperanzadora; también a los amantes de historias de intriga y a los que les gustan las historias de conspiraciones y, además, de siniestras sectas ocultistas. Incluso aunque no te gusten los libros de amor, por eso mismo tal vez te gustará este. Redención (Nuestro último baile) se puede definir en ese aspecto como si habláramos de canciones de amor: tienes las canciones de amor tópico, que no te dicen casi nada, que son siempre lo mismo…, y luego tienes las baladas de heavy metal. Con esto creo que lo digo todo.


Redención (Nuestro último baile)

Gustavo Sierra Fernández

ISBN: 9788418553752

366 páginas

Publicación: Marzo de 2021

Editorial: Libros Indie

Disponible para España y Europa, México, Ecuador y Estados Unidos de América.


¡Y no te olvides de Billy! (también disponible para México, Ecuador y Estados Unidos de América)

«Redención (Nuestro último baile)»: la banda sonora


Redención (Nuestro último baile) es un libro bastante musical; hay alguna escena en la que sus protagonistas hasta cantan. Por esa razón, era de justicia confeccionarle su propia banda sonora. Queen y, especialmente, Freddie Mercury son una constante a lo largo del libro; también suenan de fondo canciones de otros artistas, como Guns N’ Roses y Nirvana; algunas dan nombre a títulos de capítulo, como A contratiempo, Dream of life y Great king rat, y otras inspiraron o guardan relación con alguna escena o capítulo. Así que esta sería la banda sonora no-original de Redención (Nuestro último baile):

Queen: Too much love will kill you

El Pecado: Pánico

Ángeles del Infierno: Todos somos ángeles

Queen: Bohemian rhapsody

Guns N’ Roses: Sweet child o’ mine

The Beatles: It won’t be long

El Pecado: Ecos al amanecer

Noriyuki Asakura: Run to you (de la BSO de El guerrero samurái)

Nirvana: Smells like teen spirit

Patti Smith: Dream of life

Queen: Great king rat; Breakthru; We are the champions

Las Madres del Cordero: A benficio de los huérfanos

Wolfgang Amadeus Mozart: Dies irae

El Pecado: Angelina

Queen: Who wants to live forever; Under pressure

Galneryus: Angel of salvation

BSO El guerrero samurái: Howling wolf (theme of Hajime Saito)

Geinoh Yamashirogumi: Illusion (BSO de Akira)

Shigu seigan moon (sutra budista japonés)

Queen: I want to break free

Fueko (sutra budista japonés)

Geinoh Yamashirogumi: Requiem (BSO de Akira)

Ben E. King: Stand by me

Adolfo Celdrán: A contratiempo

Consigue la Redención:

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Descarga el dosier de prensa y lee tres fragmentos gratis:

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Redención (Nuestro último baile)


Ya está publicada mi nueva novela, Redención (Nuestro último baile) (Libros Indie, 2021).

portada de novela
Portada diseño de hideasgraficas.com sobre ilustración de Gustave Doré: «La caída de Satán»

Sinopsis:

Susi se atormenta viviendo entre la esperanza y la desilusión por su ruptura con Ángel, del cual cree que le fue infiel. Mientras intenta rehacer su vida, descubre por una serie de casualidades que su ex guardaba un oscuro secreto que pudo propiciar la separación más allá de su sospecha de infidelidad: la investigación sobre una oscura secta elitista de personas muy poderosas y crueles, con espantosos objetivos y con implicación en la prostitución internacional y la ultraderecha. Se hacen llamar El Cónclave.
De esta manera, una historia de desamor se va convirtiendo en una peligrosa investigación para desentrañar los misterios y siniestros propósitos del tenebroso Cónclave. Solo venciéndolos, tendrá Susi la oportunidad de volver junto a Ángel.


Más que una historia de amor: una balada de heavy metal.


Redención (Nuestro último baile) es un esqueje de mi anterior novela, Billy («algo es algo») (Libros Indie, 2019) y prólogo a una saga futura.


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