Archive for the ‘Discografía’ Category

Viaje de Carlos de Abuín a Otro Mundo


Voy a comenzar un ciclo, que responde a una política nueva que he tomado, que llamo “Me regalas un disco, te regalo una entrada”: cantautores, o cualquier músico, preferentemente noveles, que me regalen un disco suyo, tendrán una entrada aquí. De momento sólo hay tres, y éste es el primero.

Carlos de Abuín y Yolanda Yone en "Discópolis"Conocí a Carlos ya hace tiempo en el foro de Hilario Camacho, y desde entonces hemos estado en contacto pero sin llegar a encontrarnos en persona, hasta el año pasado, en el que coincidimos en un ciclo de canción de autor, pero no nos reconocimos: me gustó su forma de interpretar una canción de Hilario Camacho, que durante años fue algo así como su mentor, y eso se nota; recordaba una anécdota de cuando Hilario y él fueron a la radio a presentar un ciclo de canción de autor, y fue presentado algo así como su discípulo: –¿Y qué pasará si el discípulo no se porta? –preguntaba algo así el locutor (que no recuerdo quién era)- -¡Pues nada! –dijo Hilario-, que habrá que darle unos azotes en el culo (interpreto lo que creo recordar: no será así al pie de la letra, seguramente, salvo lo del “culo”). Fue ya, finalmente, este mes pasado, durante los cursos de verano de la UNED, cuando nos conocimos en persona. Después tuve ocasión de comer con él, y es ahí donde me regaló su primer disco grabado, tras años de actuaciones, que es del que vamos a hablar: Otro mundo.

Lo escuché con avidez y desde la primera pista disparó mi índice “envidia sana”, es decir, que al escucharlo pensé: “Si yo me dedicara a la música, éste es el tipo de canción que querría hacer”. En un capítulo del Pesadilla en la cocina español, Chicote le recomendaba a un cocinero que cuando hiciera un plato, lo que tenía que sentir era envidia por el que se lo iba a comer; no creo que éste fuera el ánimo de Carlos de Abuín, pero sí despertó mi envidia. Y así se lo hice saber a Carlos, con la frase final: “Seguro que Hilario no te daría unos azotes en el culo” (ya que durante esa comida le recordé la anécdota).

otro-mundo-portadaPero, aparte de la envidia, ¿qué es lo que me gusta de Otro mundo? Digamos que Carlos, con la cuidada producción y arreglos de José Antonio Romero (uno de los productores más importantes de este país), utiliza lenguajes que yo entiendo y comparto. Musicalmente, se basa mucho en el rock clásico y la psicodelia de los 60 y 70, rastreables en Beatles, Dylan, Hendrix, etc., que es una música con la que me ganarás casi siempre; y ahí, sin perder por ello la originalidad, se nota la influencia de Hilario, del Hilario de La estrella del alba, A pesar de todo, etcétera. Líricamente, sus canciones, revestidas de poesía, enlazan constantemente lo individual y lo particular; nacen de reflexiones cotidianas que comienzan con las impresiones que tiene uno mismo y que acaban concatenándose con lo que ocurre actualmente, o con lo que viene ocurriendo desde hace tiempo. Carlos, que durante un tiempo se cuestionó su papel como cantautor, como puede oírse en el enlace a la radio de abajo, es, por esa razón, uno de los mejores cantautores actuales que he tenido el gusto de escuchar y conocer.

otro-mundo-contraportadaUna mantis religiosa gigantesca, encerrada en un laberinto transparente de muros azules, da la bienvenida cuando coges el disco; recortada sobre un paisaje, todo ello inmerso en un color verde, te mira con ojos inexpresivos, dando la impresión de que, bajo cierta luz verde y aumentado, cualquier insecto puede parecer una de esas criaturas híbridas y primigenias ideadas por H. P. Lovecraft, un hacedor de otros mundos. La contraportada, también coloreada de verde, suponemos que es la sierra de Guadarrama, que inspira una de las canciones, que también bajo esa coloración da la impresión de tratarse del paisaje de otro mundo. Estas fotos, como las que acompañan en el interior, y su diseño, son obra de Beatriz Pérez Otín.

Además de Carlos, que ha escrito y compuesto la totalidad de las canciones, y José Antonio Romero, que, además de encargarse de la producción y los arreglos, interpreta diversos instrumentos, le acompañan en la música Yolanda Yone (coros), Juan Carlos Melián (percusión) y Manu Míguez (violín y piano).

Friedrich_duerrenmatt_19890427El primer tema se llama “Vieja dama”, y está inspirado en la obra del dramaturgo suizo Friedrich Dürrenmatt, La visita de la vieja dama (1956), obra que relata como una millonaria anciana regresa a su pueblo ofreciendo millones a sus habitantes si matan a su antiguo amante, ya que ella quedó embarazada de él y por eso huyó despreciada por el pueblo. Un tema que se abre con una cacofonía de ruidos eléctricos y aullidos que parece una tempestad, dando paso a una pieza con tintes psicodélicos en la que Carlos reinterpreta esta obra, rayando en la lectura social de cómo una persona, si posee mucho dinero, puede comprar y hasta hacer la ley, y de cómo la miseria empuja a otros a cometer crímenes abominables.

“Entre el norte y el oeste” es, confiesa Carlos, fruto de las reflexiones que se le ocurren en sus diarios viajes de trabajo, cuando yendo y viniendo hacia Madrid atraviesa la Sierra del Guadarrama. Parecen momentos mágicos esos viajes en los que medio adormecido se te ocurren pensamientos filosóficos, poéticos, etc., a veces de manera inconexa…

Por su parte, el tema “Quién”, un conjunto de preguntas retóricas, transcurre a un ritmo de jazz lento; la respuesta final resulta desoladora…

LarraEl “Preludio (A la muerte de Larra)” se le ocurrió mientras trabajaba sobre la figura del escritor y periodista Mariano José de Larra (1809-1837), quien, como buen romántico, se quitó la vida a causa de un desamor. Con cierta musicalización de cabaret que presagia una trágica resolución, que nos hace imaginarnos a Larra recorrer los espacios de su casa buscando una pistola que luego limpia y prepara cuidadosamente envuelto en oscuras cavilaciones, Carlos interpreta los sentimientos del joven escritor que le llevan a la irrenunciable decisión de quitarse la vida, ya que, para él, nada tenía sentido en esta vida.

Continúa la autobiográfica “Palabras de ánimo”, en el estilo por el cual va contando sus experiencias vitales a lo largo de una trayectoria de aprendizaje que, más que los libros, lo da la vida misma. Es una canción que examina con cierta crítica el panorama actual y contiene líneas muy interesantes. El deseo "Quiero que los ricos y los pobres no jueguen al ajedrez", cosa que no puede ser porque los hombres viven en la granja que ideó George Orwell, enajenados por multitud de elementos dictados por los profetas de turno, quienes no sólo son “malos consejeros”, sino más bien “payasos”; y es que a fin de cuentas es como cuando te sientas a ver la televisión un sábado por la tarde y aparece Concha Velasco: “la peli repetida” hasta la saciedad, hasta que ya ni te parece interesante y ni te conmueve ni te hace gracia, porque encima es malísima.

Soledad Miranda“Zíngara” es una revisión-homenaje de Soledad Miranda (1943-1970), una joven que aspiraba a ser actriz y cantante pop, y que acabó haciendo cine porno tras figurar en algunas películas de la época, poco antes de su trágica muerte en un accidente de tráfico. Es un retrato y una reflexión de cómo los sueños pueden frustrarse, y de cómo a menudo en esa carrera hacia el reconocimiento quedan en el camino muñecos rotos. La interrupción brusca de la canción marca ese sentido de sueños frustrados.

Acaba el disco con el tema “Esperando con indolente impaciencia”, un tema que se abre con una introducción folk dylanesco, adornado con el típico ruido estético de los antiguos discos de vinilo, para abrirse jubilosamente con una música que recuerda a los mejores Beatles. Es la espera, que de tanto esperar ya ni siquiera importa lo que acontezca con tal de que acontezca; cuando los minutos acaban pareciendo eslabones de cadena y los días pesan como losas fúnebres, es entonces que, de tanto esperar, ya ni siquiera “esperamos nada”, hasta que todo acaba con una distorsión psicodélica hendrixiana.

Todos estos elementos: poesía, música, cuidada y original producción, filosofía (compartimos formación académica, y creo que es ésa una de las claves por las que comprendo bastante bien este disco)… configuran un “otro mundo” mucho más que aceptable: imprescindible para comprender la canción de autor actual.

¿Me atreveré a decir que el tocayo ha entrado ya en la historia de la música?

Carlos de Abuín

Otro Mundo

(2013)

  1. Vieja dama
  2. Entre el norte y el oeste
  3. Quién
  4. Preludio (a la muerte de Larra)
  5. Palabras de ánimo
  6. Zíngara
  7. Esperando con indolente impaciencia

Todos los temas de Carlos de Abuín

Producción y arreglos: José A. Romero

Fotografías y diseño: Beatriz Pérez Otín

30-30 records

Presentación del disco en Heliotropo:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/heliotropo/heliotropo-carlos-abuin-otro-mundo-29-06-13/1897921/

¡Comprar!

http://www.elargonauta.com/cds-y-dvds/otro-mundo/58853/

Jefferson-Aeromodelismo: Todas las canciones (lista abierta)


Takes off y sencillos

(1966)Jefferson Airplane - 1966 - Takes Off - Front

Surrealistic Pillow

(1967)Jefferson Airplane - 1967 - Surrealistic Pillow - Front

Especial – Electric Music For The Mind And Body

(1967)

After Bathing At Baxter’s

(1967)

Crown of Creation

(1968)

Bless It’s Pointed Little Head

(1969)

Volunteers

(1969)

The Woodstock Experience

(grabado en 1969)

Jefferson Airplane son (por orden de ida del grupo):

1965

  • Bob Harvey, bajo –Slippery Rock String Band, Holy Mackerel
  • Jerry Peloquin, batería –batería de estudio

1965-1966

  • Signe Anderson, voces –luego en Carl Smith & The Natural Gas Company
  • Skip Spence, batería –fundador y guitarrista de Moby Grape

1967-1970

  • Spencer Dryden, batería –1971: se une a New Riders of The Purple Sage

1965-1971

  • Marty Balin, voces, teclados, percusión (regresos ocasionales: 1972): produce y se une al grupo Grootna; colaboraciones con Hot Tuna; Jefferson Starship (1975-1978); 1981: carrera en solitario; KBC band (1985).

1965-1972

  • Paul Kantner, guitarra rítmica –1971: Paul Kantner/ Jefferson Starship; 1972-1973: dúos con Grace Slick; 1974-1985: Jefferson Starship; 1985: KBC Band.
  • Jorma Kaukonen, guitarra solista (1965-1972) –Hot Tuna desde 1969; carrera en solitario
  • Jack Casady, bajo (1965-1972) –Hot Tuna desde 1969; KBC Band (1986); Jefferson Starship (1992)
  • Grace Slick (1967-1972), voces, percusión, teclados –Proveniente del grupo The Great Society (1966); 1972-1974: carrera en solitario y con Kantner; 1974-1980: Jefferson Starship
  • Joey Covington, batería (1970-1972) –Proveniente de Hot Tuna; 1976: Jefferson Starship.
  • Papa John Creach, violín (1970-1972) –Hot Tuna (170-1975)
  • David Freiberg, voces (1972) –Proveniente de Quicksilver Messengere Service; Jefferson Starship (1974-1985)
  • John Barbata, batería (1972) –Proveniente de The Turtles.

Xabierren heriotzean


Euskalerri nerea. Xabier Lete, single de 1968Xabier Lete escribió la práctica totalidad de las canciones que los cantautores vascos cantaron durante los años 60, 70 y 80 y aún hoy. Como miembro fundador de Ez Dok Amairu presentó, en 1968, su primer sencillo, el cual traemos hoy aquí, canción por canción, e intentando ser respetuoso con la obra del artista y con el artista.

El sencillo se abría con la que tal vez sea la canción más emblemática de uno de los hombres que redefinió la cultura vasca de finales del siglo pasado. “Euskalerri nerea” es un canto de amor/ desamor a una tierra; lejos de las visiones bucólicas de prados verdes y propietarios que aran su tierra, Lete nos muestra el País Vasco más real y auténtico: una tierra que se ama, aunque cueste, porque, entre otras cosas, es imposible de odiar la tierra de uno. Si oís la canción, la melodía os resultará muy familiar, y no os equivocaréis al señalarla como “Eusko gudariak”, al tiempo que os sorprendéis. Mi teoría es que Xabier siempre pudo decir que se basaba en la melodía tradicional que también había hecho a esa otra, “Atzo Bilbon nengoen”, y quizás fuera así:

Euskalerri nerea

Euskalerri nerea ezin zaitut maite
bainan nun biziko naiz zugandik aparte.

Anaien arpegian
begirada otza,
bihotz-berotasuna
izaten da motza.

Arratsaldeak beti dakarren tristura
neretzat izaten da bakardade hura
argitu nahirik begiak.
Balio al du gure egiak?
Bide bat aukeratzean
gelditu nahi nuke nere lurrean.

Ezin erabakirik esantako itzak
pauso baldarrak ditu gizonen bizitzak,
neurri zuzen baten bearrak
lotutzen dizkit nere indarrak.
Erreka zabal garbia
zugan egon bedi gure argia.

Euskalerri nerea behar zaitut maite
nun biziko nintzak zugandik aparte.

Anaien arpegian
begirada otza,
bihotz-berotasuna
izaten da motza.

Urruti joan ezkero berriz etortzean
nolako zulo beltza nere bihotzean.
Egin dezagun aurrera,
gerra hontan saiatuko gera.
Tristea etxerik eza.
Lurrak emango dit bere babeza.

Egun bakoitzak badu bere zer egina,
justizizko bide bat denontzat berdina.
Denon artean izanikan
ezin ukatu gure lanikan.
Illunpetako jarduna
eriotzak pakez beteko duna.

País Vasco mío

País Vasco mío, no puedo amarte/ Pero dónde viviré lejos de ti.// En el rostro de los hermanos/ mirada fría,/ el ardor del corazón/ es breve.// La tristeza que siempre trae la tarde/ es para mí aquella soledad/ que quiere iluminar los ojos./ ¿Tendrá valor mi verdad?/ Al elegir un camino/ quisiera quedarme en mi tierra.// La vida de los hombres tiene pasos torpes/ al no poder decidir las palabras dichas,/ la necesidad de una norma justa/ ata mis fuerzas./ Arroyo ancho y limpio,/ esté en ti siempre nuestra luz.// País Vasco mío, necesito amarte/ dónde viviré lejos de ti.// En el rostro de los hermanos/ mirada fría,/ el ardor del corazón/ es breve.// Si te vas lejos, ¡qué agujero negro en mi/ corazón al regresar./ Avanzemos,/ nos empeñaremos en esta guerra./ Qué triste es no tener casa./ La tierra me dará su refugio.// Cada día trae su quehacer,/ un camino hacia la justicia igual para todos./ Resultando ser uno entre todos,/ no puedo negar nuestro trabajo./ Hablar entre tinieblas que la muerte llenará de paz.


La segunda canción es la única cuya letra es ajena; “Bihotza”, “Corazón”, es un hermoso poema de Federico Krutwig, que habla sobre la soledad y la mentira:

http://www.goear.com/listen/aa34081/bihotza-xabier-lete

Bihotza

Munduak gezurra diotsu, bihotza.
Gezurra bere argi indarrez,
negarretan miña iñork ez du aditzen.

Dadukazun miña ixilik negar zazu
munduak haundituko du ta,
iñork ere lagun etzaitu egingo,
iñork erre ez esan.

Zoriak behin zutaz,
parre egin nahi baleza,
eragotz, eragotzi eiozu,
barruko penak hil,
ezpainetan parrea kanpora,
ipini ezazu.

Jainko gorde hoiek,
etzaituztet gurtzen nik,
zuek ere hilkorrak zerate,
eta ezerezera, ziurki zoazte,
ezer ez bai zerate.

Corazón

El mundo te miente,/ corazón,/ y esa mentira/ tiene la fuerza de la luz./ Nadie escucha, corazón,/ tu llanto y tu dolor,/ nadie escucha.// Llorar en silencio/ el dolor que padeces,/ de saberlo, el mundo/ te lo agrandará./ Nadie te ayudará,/ no digas nada  a nadie.// Si alguna vez la felicidad/ quisiera reírse de ti,/ impídeselo,/ mata las penas/ que llevas dentro/ y pon una sonrisa en tus labios.// No os adoro,/ dioses escondidos,/ vosotros también sois mortales,/ y seguro que vais hacia la nada,/ porque nada sois.

Federico Krutwig


La tercera canción es una especie de lamento sobre la juventud del País Vasco (o así me pareció), al mismo tiempo que una crítica hacia la burguesía vasca, fuera franquista o fuera abertzale. La melodáíestá basada en la canción religiosa tradicional “Santa Ageda”. La letra original la tomé de aquí: http://www.armiarma.com/cgi-bin/urkiza/EBMODBER.pl?Bertso=27803

Lore gorrien balada

Zelai ertzeko lore gorriak

neguak zapuztu ditu.

Neskatxaren ezpain eriak

zeiñek laztanduko ditu?

Gure herriko baratzak dira

lorerik gabe gelditu.

Udaberriko lili garbia,

gure lurrean eldua,

gaueko amets bat bezela

egunsentian galdua,

gizon dirudun baten etxean

ain gazterik usteldua.

Loreak zeiñek jarri zituen

elizako aldaretan,

nagusiak ekarritako

zillarrezko ontzietan?

Orain larrosik ez dut ikusten

Euskalerriko kaletan.

La balada de las flores rojas

El invierno ha marchitado/ las flores rojas del borde del prado./ Los labios de la muchacha están enfermos/ ¿quién los besará?/ Los huertos de nuestra tierra/ se han quedado sin flores.// La limpia flor de primavera,/ madura en nuestra tierra,/ perdida al amanecer/como un sueño nocturno,/ podrida tan joven/ en la casa de un hombre adinerado.// ¿Quién puso las flores/ en el altar de la iglesia,/ en vasijas de plata, traídas por el amo?/ Ya no veo ninguna rosa/ por las calles del País Vasco.


Y, finalmente, un alegato y una advertencia contra aquellos poetas que se denominaban “puristas”, aquellos que escribían alejados de la realidad, encerrados en su “torre de marfil”, aquellos que se desentendían de los que sufrían:

Poeta hoiek

Gizona kartzelan sartu dute
Zer esan du?
Zer egin du?
Semeentzat ogia eskatu du.

Eta poeta
etxean gelditu da,
ateak itxita.
Gizona zigorrez jo dute
Zer esan du?
Zer egin du?
Guziontzat egia eskatu du.

Eta poeta
kalean gelditu da,
begiak itxita.

Gizona kartzelan hantxen dago.
Zer esan zun?
Zer egin zun?
Justizia pixka bat eskatu zun.

Eta poeta
ixilik gelditu da
beldurrak eraginda.

Ai, poeta:
Gogorra izango da
zuretzat
askatasun eguna!

Esos poetas

Han metido al hombre en la cárcel/ ¿Qué ha dicho?/ ¿Qué ha hecho?/ Ha pedido el pan para sus hijos.// Y el poeta/ se ha quedado en casa/ con las puertas cerradas.// Han pegado al hombre con un látigo./ ¿Qué ha dicho?/ ¿Qué ha hecho?/ Ha pedido el pan para todos nosotros.// Y el poeta/ se ha quedado en la calle,/ con los ojos cerrados.// El hombre está en esa cárcel./ ¿Qué dijo?/ ¿Qué hizo?/ Pidió un poco de justicia.// Y el poeta/ se queda en silencio,/ movido por el miedo.// ¡Ay, poeta:/ será duro/ para ti/ el día de la libertad!


Traducción de “Euskalerri nerea” y “Poeta hoiek” por Karlos Cid Abasolo y Gustavo Sierra Fernández

Traducción de “Lore gorrien balada”: Gustavo Sierra Fernández

Presentación del primer disco de La Bullonera


Buscando la letra de una canción, me he encontrado con una curiosidad que no esperaba encontrarme:

Presentación del primer disco de "La Bullonera"

J. R. MARCUELLO – Zaragoza

13/10/1976

Tras
un largo paréntesis de prohibiciones y una trabajosa negociación de las
canciones «proscritas» desde hace mucho tiempo, por fin la semana
pasada fue presentado en Zaragoza el primer disco del grupo aragonés La Bullonera.

El
grupo nació en 1971, y desde entonces viene recorriendo, palmo a palmo,
la geografía aragonesa con la convicción de que la canción, es una
herramienta más de lucha ideológica. A La Bullonera, para poder
entender íntegramente su naturaleza, hay que situarlo en el contexto de
ese nuevo Aragón que ha comenzado a dejarse ver y oír en los últimos
años (primeros pasos del cantante Labordeta, la eclosión del periódico
quincenal Andalan, la necesidad de los regadíos, las centrales
nucleares, las bases USA, la emigración y, muy especialmente, el
polémico trasvase del Ebro). La primera canción del álbum es ya una
auténtica declaración de intenciones: «No hemos venido aquí para
deciros que está dura la vida aquí debajo/para eso está el jornal, la
ley, el palo/por eso la miseria, el herido, el condenao /.Venimos,
simplemente, a trabajar como uno más, a arrimar el hombro al tajo/esta
es nuestra herramienta: nuestras voces/esta es nuestra canción: nuestro
trabajo.»

El grupo es, quizá, el que más ha investigado las raíces profundas del
folklore aragonés -no sólo la jota-, como base de la estructura
rítmica, pero dotándolo de un fuerte contenido ideológico al mismo
tiempo que limpiándolo del tópico cazurro y chascarrillero. «Ya estamos
hartos, señores/de aquí no sale una jota, que no cante las verdades de
esta tierra medio rota.»

Catorce canciones -muchas de ellas
prohibidas hasta última hora- componen este hermoso disco que ha
servido, además, para qué el público aragonés entablase conocimiento
con una serie de jóvenes músicos de la tierra que intervienen en la
grabación.

A Víctor Jara


Título
A Víctor Jara
Intérprete
Raimon
 
  1. T’he conegut sempre igual
  2. Molt lluny
  3. Só qui só (Joan Timoneda, Segle XVI)
  4. Una vaca amb un vedellet en braços (Pere Quart)
  5. No em pren així com al petit vailet (Ausiàs March, Segle XVI)
  6. Lo jorn ha por (Ausiàs March, Segle XVI)
  7. Amanda (Víctor Jara; versió catalana: Raimon)
  8. Morir en aquesta vida
  9. Si en lo mal temps (Joan Roís de Corella, Segle XVI)
  10. Amb tots el petit vicis
  11. Com un puny
1974
Letras escritas por Raimon, excepto donde se especifica.
Toda las canciones compuestas por Raimon, excepto 7, por Víctor Jara.

Comentario. En 1974, a forma de tributo, Raimon llamó a su disco A Víctor Jara, aunque no haya ninguna canción escrita por Raimon en la que se reivindique su memoria o denuncie su asesinato: se trata de un sencillo homenaje basado en el título y en la versión de una de las canciones de Víctor Jara.
No obstante, éste tampoco es un disco muy político, pero en realidad los discos de Raimon en estudio no eran tan políticos como el público piensa; no así como ocurría generalmente con sus discos de conciertos. Es uno de los discos clásicos de Raimon: en donde se mezclan sus letras con las de poetas catalanes de la Reanixença, del siglo XVI, y de otros más contemporáneos. Lo que le dota de excepcionalidad es la versión de una canción de otro cantante, raro en él.
Influenciado por Paco Ibáñez, Raimon comenzó desde temprano a poner música a las obras maestras de la poesía catalana contemporánea y clásica con el fin de dar a conocer la gran cultura literaria de los Països Catalans. Entre las canciones de los poetas clásicos vemos poemas de amor cortés de Joan Timoneda, del Cançoner Flors d’enamorats, como "Só qui só" (cat. moderno "Soc qui soc", cast. "Soy quien soy") y de Joan Roís de Corella "Si en lo mal temps" (Si en el mal tiempo); también reflexiones filosóficas de su preferido, Ausiàs March, "No em pren així com al petit vailet" (No me sucede como al pequeño paje) y "Lo jorn ha por" (El día tiene miedo), que representan las corrientes de pensamiento en los tiempos del Renacimiento y que poseen una gran belleza lírica.
Respecto a poetas más contemporáneos, en este disco sólo incluye una musicación de un poema de Pere Quart (Joan Oliver): "Una vaca amb un vedellet en braços" ("Una vaca con un ternerillo en brazos"), que es una curiosa nana en la que la vaca le cuenta a su hijo que debe hacerse fuerte para lo que le espere: la paz como manso o la muerte en el ruedo, para lo cual debe hacerse fuerte.
La otra canción que no es escrita por Raimon es "Amanda", que es la versión catalana de "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara, a la cual Raimon ha adaptado la letra al catalán respetando siempre el texto original y su sentido. De esta manera y junto al título del disco, hace Raimon su particular, sencillo y más sentido homenaje al cantante chileno, asesinado por el régimen homicida de Pinochet. Lejos de optar por la denuncia, la reivindicación y la llamada a la venganza explícita que en otros homenajes al cantante harían gente como Manuel Gerena o José Antonio Labordeta, Raimon decide hacer esto de la manera más simple y honesta posible al homenajear a Víctor Jara mediante esta versión de una de las canciones más emblemáticas y sociales del artista chileno.
Entre las canciones escritas por Raimon hay de todo. Abre el disco "T’he conegut sempre igual" ("Te he conocido siempre igual"), canción dirigida a Gregori López i Raimundo, un histórico miembro de la lucha antifranquista militante del PSUC, en la que le cuenta que "somos más de los que dicen y quieren". Junto a ésta, Raimon mezcla el tema político con sus reflexiones vitales propias como la nostalgia de otros días presente en "Molt lluny" ("Muy lejos"), recordando las noches con los amigos en Játiva (Xátiva); "Morir en aquesta vida" ("Morir en esta vida"), un homenaje al poeta Maiakowski; y "Amb tots els petits vicis" ("Con todos los pequeños vicios"), siguiendo el más puro estilo de los poetas clásicos, en la que une la reflexión política y la reflexión vital al fenómeno de crecer e ir saliendo de la adolescencia. Cierra el disco una canción que Raimon personalmente considera la mejor de su carrera: "Com un puny" ("Como un puño") es una canción que, también bastante influenciado por March, está dedicada a Anna Lissa, su esposa y gran amor, que es italiana; habla de la separación breve ocasionada por las visitas a su país de Anna Lissa y el pensar en el reencuentro esperanzado.

Canciones póstumas


Título
Canciones póstumas
Intérprete
Víctor Jara

  1. Manifiesto (Víctor Jara)
  2. Caicaivilu (Víctor Jara)
  3. Cuando voy al trabajo (Víctor Jara)
  4. Homenaje a Víctor Jara (M. A. Cherubitos): interpretada por Eulogio Dávalos y M. A. Cherubitos
  5. Aquí me quedo (Pablo Neruda/ Víctor Jara/ Patricio Castillo)
  6. Doncella encantada (Víctor Jara)
  7. Pimiento (Víctor Jara)
  8. Homenaje a Víctor Jara (J. A. Labordeta): interpretada por Labordeta
arreglo de las canciones de Víctor Jara por Patricio Castillo
año de grabación: 1973
año de edición española: 1975

Comentarios. Canciones póstumas se trata de un bello, aunque breve, disco que reunía algunas de las últimas canciones que el inmortal Víctor Jara estaba preparando en 1973 antes de que el asesinato interrumpiera su carrera para siempre, aunque no su estela.Con los arreglos de Patricio Castillo, fue editado en el extranjero en 1974; esta edición es la versión española que apareció en 1975 de mano de la discográfica Movieplay-Gong, bajo licencia de Discap. Las canciones que nos presenta reflejan la mayoría la situación de Chile antes del fatídico golpe de estado que desembocó en una sangrienta dictadura, pero no de una manera pesimista, sino desde el optimismo y la solidaridad a la que este cantante nos tiene acostumbrado en sus trabajos. Encontramos canciones de amor y solidaridad como el bello "Cuando voy al trabajo", en la que se nos presenta el amor como el único horizonte que llena de esperanza y de ilusión una vida a veces muy dura; un hermoso poema con música típica de los Andes en "Pimiento"; mientras que "Aquí me quedo", compuesta sobre un poema del inmortal Pablo Neruda es la canción que más nos representa aquel Chile que luchaba por ser él mismo, a pesar de la dura oposición de los sectores más reaccionarios, sobre los que nos da pista en el verso inicial "Yo no quiero la patria dividida": es una calmada invitación a la lucha y al trabajo de todos. Nos abre el disco esa hermosura de canción llamada "Manifiesto", que, aunque tardía, pretendía ser la canción-manifiesto de la Nueva Canción Chilena: es un manifiesto inspirado por el hacer de Violeta Parra, la matriarca (de algunos madre) de todos los cantautores y grupos chilenos que aparecieron durante los años 60 y 70; "Manifiesto" expresa lo que Víctor Jara sentía al cantar, al escribir, para lo que debiera servir su canción, como aliento, como esperanza, no como divertimento o lujo: canciones que sirvan para esto, "no las lisonjas fugaces o las famas extranjeras".
Nos presenta también varios instrumentales de corte andino como "Caicaivilu" y "Doncella encantada". Finalmente, nos ofrece dos sorpresas que cerraban cada una las dos caras del disco original: se tratan de dos homenajes que llevan ambos por título "Homenaje a Víctor Jara", elegidos por la propia discográfica. El primero es un instrumental del argentino Miguel Ángel Cherubito, interpretado por él mismo y por el chileno Eulogio Dávalos, ambos compañeros de Víctor. El otro, como no podía ser de otra manera, es un homenaje emocionado que José Antonio Labordeta grabó para su LP del mismo año, en este sello, Tiempo de espera: "en quien hemos querido simbolizar a los cantantes que desde aquí, desde nuestra tierra, hacen que la canción sea un arma de conocimiento y de esclarecimiento de la verdad", reza la nota que encontramos en el LP.
Este disco no es hermoso porque fuera el último, el póstumo, de Víctor Jara, aunque esto sea un aliciente -innecesario- para su leyenda y su estrella: es hermoso porque es de Víctor Jara, y eso, sencillamente, es suficiente. Tengo este disco en las manos no por qué Víctor fuera masacrado por la injusticia, por la violencia, sino porque me gusta Víctor Jara, porque en sus canciones me siento hermanado con su pueblo, con todos los pueblos del mundo, porque alimenta mi esperanza y mi ilusión y me dice "no te rindas". Pero creo que lo explica mejor el párrafo final de la nota introductoria:
Todo ello constituye, o al menos a nosotros nos gustaría que constituyera, un testimonio y un recordatorio, un ejemplo y un símbolo, alejado por igual del oportunismo y la demagogia. Sólo quisiéramos que fuera aquello que Víctor Jara hubiera querido hacer.

El pueblo unido jamás será vencido


Título
El Pueblo unido jamás será vencido
Intérprete
Quilapayún
  1.  Con el alma llena de banderas (Víctor Jara)
  2. Elegía al "Che" Guevara (Eduardo Carrasco)
  3. Titicaca (popular; arreglada por Quilapayún)
  4. El rojo gota a gota irá creciendo (Eduardo Carrasco-Horacio Salinas)
  5. Chacarilla (popular; arreglos Illapu)
  6. Compañero presidente (Eduardo Carrasco-Quilapayún)
  7. Canción de la esperanza (Eduardo Carrasco)
  8. La represión (Sergio Ortega)
  9. El pueblo unido jamás será vencido (Sergio Ortega-Quilapayún)

1975

Comentarios. Aunque éste es el más conocido, por lo menos en España, en realidad se trata del 2º álbum de la formación folklórica chilena que recibe este nombre: el primero, editado en 1974, llevaba por subtítulo "Yhtenäista Kansaa Ei…", ya que la canción con que cierra este álbum y lo da nombre estaba interpretada junto al grupo finlandés Agit Prop. El pueblo unido… es el primer álbum que el grupo graba en el exilio tras el golpe de estado de Pinochet, desde su residencia en París, por lo que la carga emotiva y reivindicativa lo hace ser uno de los discos más llamativos y representativos de la banda. Aunque es un álbum eminentemente político, no faltan los arreglos sobre temas populares.
Abre el álbum la versión de una de las canciones más populares de su amigo, colega, ideólogo y compañero Víctor Jara, asesinado vilmente por los esbirros del general traidor; "El alma llena de banderas" era una balada que Víctor le dedicó al "Che" Guevara, pero que Quilapayún quiso utilizar para homenajear a su amigo cambiando un verso, y así, todo el sentido de la canción: allá donde Víctor decía "El que quemó tus alas al volar/ no apagará el fuego de los pobres", el grupo eliminaba ese "no" para dejar constancia de su denuncia. Otras canciones de protesta que encontramos es la llamada a la resistencia en "El rojo gota a gota irá creciendo"; el planto por la memoria al presidente de Chile Salvador Allende en "Compañero presidente", que constituye también una llamada a la resistencia; y finalmente "La represión", una balada de consuelo para la aplastada población de Chile.
Fuera ya de una intencionalidad política explícita, el grupo, siguiendo su línea de trabajo, incluye una canción popular arreglada por otro grupo folklórico, Illapu, "Chacarilla", una canción-baile tradicional de Bolivia. Pero también nos deleitan con tres instrumentales, dos políticos y uno folklórico. Los dos políticos son "Elegía al "Che" Guevara", cuya música nos transporta a, como dijo el poeta Eliseo Diego, "donde nunca jamás se lo imaginan", por sobre los Andes, acompañado del murmullo fúnebre que finalmente se convierte en canto de respeto, admiración y alabanza; el otro es "La represión, que consigue, como es la finalidad de todo instrumental, comunicarnos el sentimiento de dolor, denuncia y rechazo ante el abuso del poder dictatorial sobre el pueblo de Chile. Por su parte, "Titicaca" es la típica canción popular de corte indigenista a la que el grupo andino tenía acostumbrado a sus seguidores: un canto de alabanza al lago Titicaca. Y, finalmente, "El pueblo unido jamás será vencido", canción elaborada sobre aquel grito de guerra que estudiantes y trabajadores llevaban lanzando desde siempre en sus reivindicaciones en todo el mundo, con una letra de clara inspiración comunista; aunque la canción habla sobre la realidad chilena, fue adoptada por la oposición de todo el planeta allá donde hacían falta estas canciones, especialmente en España, en donde la oposición anti-franquista recibió con los brazos abiertos a los exiliados chilenos, reconociéndolos como hermanos.
En conclusión, este es un disco con una finalidad claramente combativa, en el que se mezclan la tristeza del exiliado, la rabia y el dolor ante la injusticia y el  amor a la tierra de Chile; un disco que se puede resumir en el último verso que Víctor cantaba en esta canción que ellos adaptaron: "¡Venceremos!"

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