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Otro fragmento de Billy (“algo es algo”)


1968: Raimon actúa en el vestíbulo de la hoy Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid

Allí estaban los cantautores: cantando las verdades a quienes las quisieran escuchar, aunque los que debieran hacerlo pretendieran ser sordos. Contaban la historia de la gente, expresaban el sentimiento de un pueblo insumiso que no se resignaba, que quería vivir, que quería amar libre. Paco Ibáñez desenmascaraba a los usurpadores con la verdadera cultura española. Chicho Sánchez Ferlosio era la denuncia del anonimato popular. Raimon, un grito de esperanza alzado contra el viento y la noche. Lluís Llach componía el réquiem para tumbar la estaca. Serrat cantaba la ternura del hogar. María del Mar era la calma y la furia del Mediterráneo. Pi de la Serra sentenciaba que volveríamos a reír fuerte y sin miedo cuando el día dejara de ser gris. Ovidi Montllor profetizaba que llegaría el día en el que el llanto fuera de alegría. En la sureña profundidad de la gigantesca garganta de José Menese se refugiaba la voz del humilde. Manuel Gerena convertía los palos que mataron a “Chato” El Esparraguero en palos flamencos. Enrique Morente rezaba a la estrella de la justicia. Un cromlech ancestral eran las palabras de Bertolt Brecht en la voz eusquérica de Mikel Laboa. Imanol, un estremecimiento sobre los montes del País Vasco. Benedicto no traía de armamento más que palabras amigas galaicas. Bibiano exigía gaitas para todos, para hacer sonar la alborada que anunciaba el nuevo día. Elisa Serna era la persistente memoria incombustible y humilde de las casas de los obreros. Julia León, la tenaz queja del campesino castellano. Adolfo Celdrán advertía que la noche se acaba y el día está llegando. Aute cantaba la belleza de aquellos ojos que vieron morirse los cielos en el mes de septiembre. Labordeta era la fuerza del cierzo aragonés soplando contra la injusticia. Aguaviva confirmaba que la invasión de los bárbaros que profetizara Juan de Loxa había llegado. El Nuevo Mester de Juglaría cantaba en las plazas la sangrienta hazaña de una épica oculta por el poder. Las Madres del Cordero se reían de los poderosos poniéndolos ante el espejo del esperpento. Los Sabandeños: un ejército musical de luchadores canarios. Carlos Cano cantaba ante la hoguera el dolor del pueblo andaluz. Víctor Manuel era la voz minera que surgía de las entrañas de la tierra de Asturias. Luis Pastor, el furor proletario del irreductible barrio de Vallecas. Pau Riba, Jaume Sisa, Hilario Camacho…, los hippies que predicaban la paz y el amor contra la cultura del odio. Y Pablo Guerrero era la poesía que llovía a cántaros sobre el techo del obrero, el campesino y el estudiante extremeño. Y tantos otros… En sus voces las palabras de los poetas y de los desposeídos cobraban vida, se movían. Eran los trovadores que cantaban la épica de la Resistencia viva. La Verdad nunca había sonado tan bien.

Gustavo Sierra Fernández, Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019).

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Desentrañando Billy (“algo es algo”): The Making Off


Argumento

Portada del libro

Guillermo Niño Pérez es un ex policía franquista que se enfrenta a un juicio inminente por sus torturas durante la dictadura y la transición, a la vez que vive obsesionado por un misterioso vecino y atormentado por el recuerdo de un crimen que cometió durante sus años de servicio. En medio de todo esto, descubre la existencia de un asesino en serie que parece imitar sus métodos de tortura y decide tratar de demostrar su identidad.

Es una historia que transcurre en la actualidad, aunque hay flashbacks hacia su pasado que nos permiten conocer la historia y la personalidad del inspector Niño. Comprender el presente conociendo el pasado.

Génesis

La idea de Billy (“algo es algo”) surgió hará un tiempo, cuando una escritora estaba ideando una novela de psicópatas y le sugerí la idea de meter a un policía de la vieja escuela como investigador. El proyecto de la novela fue abandonado, así que, tiempo después recordé mi aportación y decidí escribir sobre ello en una especie de relato corto. Pero, a medida que avanzaba, el relato pedía más, y así nació una novela no demasiado extensa y bastante original.

Las influencias

Puede que esté mal decirlo, pero me gusta pensar en Billy (“algo es algo”) como una novela de regusto clásico, es decir, un libro en el que el trasfondo social y político, sin llegar a explicitarse demasiado, condiciona la historia y el argumento, que sirve para hacer un juicio moral sobre una injusticia. Así escribían Victor Hugo y Dostoievski, que han tenido una gran influencia sobre mí. Por eso, alegremente me uno a la corriente llamada Realismo Social del Siglo XXI.

Además de ellos, la lectura de El ruido y la furia de William Faulkner me fascinó de tal manera que me animó a intentar hacer aquellos malabares lingüísticos: un libro en el que la historia no se te da hecha desde el principio, sino que tienes que construirla a medida que vas leyendo.

Fuera de lo literario, el lector descubrirá los guiños a la película 7 días de Enero, de J. A. Bardem, sobre todo en el capítulo relativo al atentado de la Calle Atocha y la escena del funeral. Fue sobre todo la soberbia interpretación de Alberto Alonso en el papel del inspector Cisco Kid lo que inspiró la creación del personaje de Guillermo Niño. También la forma de narrar los acontecimientos, de cambiar nombres y señalar sin nombrar.

En cuanto a documentación, decidí que, para no crear la identificación total, partiría de lo que ya sabía, para que la inspiración no influyera demasiado sobre el inspirado. Ya había suficientes reportajes, artículos, noticias y testimonios. Pero la idea de base fue el libro, anteriormente tesis doctoral, del Dr. en Historia Sergio Rodríguez Tejada, de la Universidad de Valencia, Zonas de libertad, en donde recoge los testimonios de los que sufrieron las torturas en las comisarías de Valencia y algunos de aquellos deleznables métodos.

Queda señalar también el homenaje a los cantautores que encontrarás en la página 70, con una fuerte influencia de Fernando González Lucini.

Desarollo, recursos y contexto histórico

Como te digo más arriba, la historia policial, con tintes de novela negra, es la excusa para poner de manifiesto el trasfondo: las torturas que se produjeron durante el franquismo en las dependencias policiales (y después) y la impunidad de la que gozan sus propiciadores. De esta manera, el trasfondo pasa al primer plano, tomando más protagonismo a medida que avanza la historia.

De ahí el recurso a los flashbacks y a la frase recurrente que encontrarás a lo largo del libro: es la persistencia de la memoria y el peso moral de los hechos pasados.

No había en sus comienzos, realmente, un intento de condena moral: salió solo, naturalmente. Tal vez el detonante fueran aquellas declaraciones de los dos antiguos ministros del interior, empeñados en proteger a unas personas corruptas de sus responsabilidades con la excusa de no permitir que se manche el nombre de las fuerzas de seguridad del Estado (¿alguien ha dicho que juzgar a un criminal de guerra nazi suponga denigrar el nombre de los cuerpos de seguridad alemanes? ¡Pues eso!)

Artículo primero. I. Quedan amnistiados:

(…)

c) Todos los actos de idéntica naturaleza e intencionalidad a los contemplados en el párrafo anterior realizados hasta el seis de octubre de mil novecientos setenta y siete, siempre que no hayan supuesto violencia grave contra la vida o la integridad de las personas.

Artículo segundo.

En todo caso están comprendidos en la amnistía:

(…)

e) Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.

f) Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.

(Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía)

La historia transcurre, aproximadamente, en la actualidad, pero se entrelaza con los recuerdos de su protagonista constantemente, mediante flashbacks y capítulos “retroactivos” que nos cuentan su historia y sus andanzas. También existe un capítulo a modo de pequeña contra-novela que nos explica la génesis de la querella a la que ha de hacer frente. A excepción de algunos fragmentos y un capítulo, está narrado en tiempo pasado.

El contexto histórico son los últimos 60 y principios y mediados de los 70, en las postrimerías de la dictadura franquista: una época poblada de activistas, integristas políticos y religiosos, artistas contestatarios y psicópatas amparados por la legalidad, con carta blanca para realizar cualquier cosa que quisieran. Para narrar muchos de estos hechos y personas reales que tuvieron mucho peso entonces, eché mano de un recurso que ya definió el dramaturgo Bertolt Brecht: el distanciamiento, aunque también está la influencia de la película de Bardem.

Como todavía hay cosas y sucesos de los que hablar resulta un acto a menudo sangrante, sobre todo con los lobos con piel de cordero, me resultó una buena idea ésa de señalar sin mencionar, de manera que parezca que estemos hablando de otro país y otro tiempo, que Guillermo pueda ser igualmente un policía del apartheid, un oficial de Auschwitz o un agente de la Stasi.

Ejemplos: hay unos cuantos sucesos, como la matanza de Atocha, que son mencionados con deliberada ambigüedad, de manera que el lector que conozca estos hechos los captará al instante, mientras que a otros se les despertará la curiosidad y comenzarán a investigar, como le ha pasado a muchas personas que la han leído o lo están haciendo.

Funeral por los Abogados de Atocha (foto de Antonio Gabriel; fuente: El País)

Por su parte, la “muerte accidental” del estudiante es calcada a las de Rafael Guijarro Moreno y Enrique Ruano: activistas que, empleando terminología oficial, murieron en extrañas circunstancias en el transcurso de sus interrogatorios y de las que nadie se ha responsabilizado o se ha señalado.

Enrique Ruano

Más ejemplos. El departamento policial al que pertenece Guillermo es llamado Brigada de la Noche, con toda la simbología que encierra, pues “la noche”, además de amparar la caza, como se dice en algún pasaje, era el símbolo con el que poetas y cantautores llamaban a la dictadura. Los políticos y militares ultras son denominados genéricamente como Jefes. Otros, como “el juez”, “el ministro”, etc., son meros personajes tipo, pero con guiños tomados de declaraciones reales. Pocos nombres reales aparecen.

A parte de los sucesos históricos conocidos, existen al menos dos, que son intrahistóricos, y están basados en hechos reales. El primero sucede cuando se cuenta la historia de la familia de Guillermo: a un amigo de mi abuela, tal como me contó ella, los falangistas le obligaron a comerse la corbata roja que le identificaba como miembro del PCE. El segundo, ocurrido a mediados de los 70, está inspirado en lo que le ocurrió a un chico que conocía mi madre, que tuvo la mala suerte de pararse junto a un coche, propiedad de un señor que tenía licencia de armas y, seguramente, amparo de alguien, ya que salió absuelto del juicio y la familia del chico no recibió ningún tipo de indemnización o compensación.

Finalmente, como un ingrediente a sumar a su originalidad, el nombre de los capítulos. A excepción de tres, son fragmentos de canciones y poesías bastante conocidas de mediados y finales de los 70: canciones de Llach, Elisa Serna, Raimon, Maria del Mar Bonet, Adolfo Celdrán, Luis Pastor…, y poemas de Miguel Hernández, Juan de Loxa o Mario Benedetti, quien me proporciona el subtítulo del libro, ese “algo es algo” que viene a decir que, a falta de justicia real, nos queda el consuelo de hacerla a través del arte.

(Escucha su banda sonora)

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Yo con Elisa el día de su graduación en la Universidad para Mayores

Además, no se puede pasar por alto a quién va dedicado el libro: es precisamente a una de esas cantautoras, Elisa Serna, que sufrió multas, detenciones y exilio a lo largo de su carrera por lo que cantaba como ningún otro cantante de la época. Su fallecimiento tuvo lugar algo antes de que empezara a escribir el libro, por lo que no podía ser de otra forma. La presentación realizada el día 12 de junio en el Café Libertad 8, con sus canciones sonando antes de empezar y al acabar, supuso casi un homenaje y un recuerdo emocionado por nuestra parte (la mía y la de Cristina), por ser precisamente ahí el último lugar donde la vimos en persona y hablamos con ella, y donde tenía programada una actuación que no pudo realizar.

Personajes

Billy (“algo es algo”) se centra casi todo el tiempo en un único personaje, aunque a lo largo de la historia otros toman momentáneamente el protagonismo.

Guillermo Niño: es el protagonista. Un ex policía fanático que no se arrepiente de nada de lo que hizo. El lector sagaz verá por la portada del libro y la traducción al inglés del nombre en quien está inspirado el personaje: en el más famoso, pero no el único, de los torturadores franquistas. Pero cabe advertir que es solo inspiración, y que en él pueden concurrir todos ellos juntos. Como virtud, es un sagaz policía retirado al que la emoción de una investigación hace rejuvenecer.

Comisario Ramón de la Dehesa “Calvoroto”: este personaje está inspirado fuertemente por el comisario real Roberto Conesa. Cualquiera que conozca su historia se sorprenderá de cómo un miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas, para esquivar la tortura y la pena de muerte, vendió a sus compañeros, incluidas las 13 Rosas, y después fue escalando delación tras delación hasta convertirse en el encargado de mantener el orden político a pie de calle. Cuando uno se para a considerar sobre este cambio llega a una única conclusión: que una persona así en realidad carece de ideales y que lo único que le mueve es salvarse a sí mismo. Calvoroto es cinismo puro y duro, que enmascara de servicio al orden y la ley y de integrismo político. Finalmente, su mote, por su característica física más notable, viene por otro torturador al que las víctimas apodaban como “El Calvo”.

Emilio Boneco Andrade “Queco”: otro de los policías de la Brigada, compañero inseparable de Guillermo; en cierto sentido, su contrapunto en cuanto a carácter, pero moralmente mucho peor y más cruel. Su nombre y apodo (boneco es muñeco en gallego) se deben a otro torturador, el capitán de la guardia civil participante del golpe del 23F Jesús Muñecas.

Marisa: la mujer de Guillermo. Seguramente el personaje más encantador de la novela y, en mi opinión, la verdadera protagonista. En la creación de Marisa pesó la llamada de la mujer de Tejero pidiéndole que no matara a nadie (luego me enteré de cosas que me llevan a declarar que mi Marisa es mucho mejor). La idea que subyace es la de la mujer de los dictadores, los torturadores y los mafiosos (de ahí el guiño a El padrino), es decir, ¿llegan a saber qué es lo que hacen sus maridos?, y si es así, ¿pueden vivir tranquilas, sabiendo que aman a un monstruo? En el caso de mi personaje, se le va cayendo la venda al descubrir lo que ha hecho su amado esposo a lo largo de esos años, además de cobrar conciencia de su relación de pareja.

Agustín González (Fuente: Wikipedia)

Comisario Manuel Cabezas: es la antítesis de Guillermo, de quien fue su subordinado y al que le debe buena parte de su carrera policial. Un demócrata suarista convencido que repudia lo que su jefe y sus compañeros hicieron en el pasado, pero que no puede negar su ayuda al amigo que la necesita. Para él tenía en la cabeza a los entrañables o cómicos policías, según la película o serie, que encarnó el gran actor Agustín González: de ahí su descripción física y algunas expresiones y giros. Guillermo y Manuel forman una pareja casi clásica, como el día y la noche, y el lector disfrutará de los diálogos entre ambos. Para muestra, esta locución sobre el texto adaptado que hicieron los actores José Palacios y Antonio Orozco, del grupo Taormina:

Alberto Flores Leal: el abogado acusador. Su historia es la transformación de abogado defensor de los detenidos por Niño a acusador contra éste a raíz del atentado de Atocha. El apellido Flores simboliza un poco un tono alegre frente a la España negra que representan Niño y su gente, mientras que su segundo apellido, Leal, por su significado etimológico, es un pequeño homenaje a los abogados laboralistas que tanto se jugaron en aquellos años; casualmente, Leal era el apellido del único muerto de Atocha que no era abogado. Físicamente, tiene dos modelos que me sirven también de homenaje; la fisonomía del primer Alberto se corresponde con la foto del primer sencillo del cantautor gallego Benedicto García, mientras que el segundo Alberto se parece físicamente a mi amigo Antonio Gómez cuando era joven y producía discos.

El vecino: un enigmático joven cuya misteriosa vida e inquietante personalidad obsesionan a Guillermo. Tendrá que tolerar el acoso del ex inspector.

Y luego una serie de personajes menores, como Paco “El Fino” (ex policía y dueño de un bar); la abogada de la acusación, Cristina Flores (hija de Alberto); el abogado defensor, Mariano Berrocal (sobrino de Marisa); los compañeros de la “mili”: El Bullonero (un guiño al dúo de folk aragonés La Bullonera) y El Estupendo (inspirado en el personaje de mismo apodo que itnerpretó Antonio Ozores en la película 15 bajo la lona); Tío Posada, el padre de Guillermo que guarda un horrible secreto; Puri, la prostituta que lo desvirgó; y los dos periodistas, cuya intervención está narrada en presente, porque son nuestros alter egos (que protagonizan su propia novela, aguardando en un cajón). Sin contar, claro está, con el asesino en serie: El Carcelero.

¿A quién va dirigido?

Pues a quien le guste leer una buena historia: una buena historia que no se atiene a las modas. Soy consciente de que no es un best seller precisamente por eso.

Pero sobre todo a aquellos cuya lectura les levante curiosidad y decidan indagar sobre este tema, y también a aquellos que sufrieron en sus carnes las tropelías de unos funcionarios públicos que, amaparados por la ley, daban rienda suelta a su sadismo y su sociopatía. Quizás aquí encuentren un consuelo.

Últimas cosas

No hay mucho más que decir salvo que espero que sea un libro que entretenga, instruya y haga reflexionar. Que cada cual escoja la versión de la historia que prefiera, ya que incluso el final desconcertante queda a la decisión del lector. Solamente puedo cerrar con el último párrafo del prefacio:

Sin más, te deseo una buena lectura, que te entretenga y te haga reflexionar y hasta investigar sobre todo esto.

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La Hoguera (17-V-2015): Las elecciones


y2pozjAsA15_c1Bu5D62v1Ty9aJ-M5qIGqPT51Jlqs-Vc3AG5iRMX6y2a-DdWKiGElfGDPyUduJYaKJLtaGuu7W7giBVa-ORdjWx3fYx0U-OWIComo, a lo largo de estos años he hecho en el blog, este domingo trasplanté la idea de la contra-campaña electoral a la radio: no es una campaña a favor de un partido político concreto, ni una contra-campaña contra un partido político particular, aunque haya uno que reúna varias de las condiciones que criticamos. Se trata de un desahogo musical ante el peso de la campaña electoral municipal y autonómica en la que estamos inmersos hasta la semana que viene. Sobre todo, contra el estupor y la vergüenza ajena que nos produce ver las actitudes y declaraciones de ciertos candidatos: desde lo más clásico, como besar bebés y pasearse por mercados populares, en donde todo son sonrisas, saludos, ánimos y hasta besos indecentes, hasta las últimas modas, como poner un sofá en la calle en donde el candidato o candidata charla con los transeúntes, o el reparto de preservativos con la cara del flamante candidato impreso (en la caja). Las canciones que sonaron fueron éstas, por orden de aparición:

  • Chicho Sánchez Ferlosio: “Malditas elecciones”. Perteneciente al documental dramatizado por Els Joglars sobre el anarquista Buenaventura Durruti, Chicho interpreta el desencanto de la clase obrera hacia el Partido Socialista, como parte de la coalición de gobierno, durante el primer bienio de la II República, al ver que las reformas no se aplican en su totalidad; lo cual desembocaría en un desencanto que propiciaría el triunfo de la CEDA en 1934. A pesar de su marco histórico, lo relatado por Chicho en su canción, es perfectamente aplicable a cualquier gobierno, incluido el actual, que no es socialista.
  • Adolfo Celdrán: Vota bien y mira a quién. Parodiando, en cierto sentido, el tema “Habla pueblo, habla” del grupo Vino Tinto (NO JARCHA), que sirvió de banda sonora de campaña por el sí para el referéndum popular del proyecto de ley de la reforma política que el presidente Suárez realizó en 1976, Celdrán hizo esta canción de cara a las primeras elecciones para desenmascarar a los políticos franquistas que ahora pretendían presentarse como democráticos, y hacer campaña a favor de las formaciones izquierdistas.
  • José Afonso: Os vampiros. Nacida en la primera mitad de los años 60, la canción del gran cantante portugués, su primera canción comprometida en sentido estricto, retrataba a los plutócratas que rodeaban a la dictadura de Oliveira Salazar como vampiros de un cuento de terror: unos vampiros que, si eran invitados, lo comían todo. Por desgracia, es una canción que nunca ha pasado de moda, ni en Portugal ni en cualquier otra parte del mundo.
  • Pi de la Serra: Si els fills de puta volassin no veuriem mai el sol (Si los hijos de puta volasen nunca veríamos el sol). Basado en un refrán popular catalán, el gran Quico hace un repaso de muchas de las cosas que pasaban durante los últimos años de la dictadura y los primeros de la transición: algunas cosas ya no pasan, por suerte; pero pueden ser sustituidas por otras como los desahucios y los suicidios (suicidios, diríamos, inducidos); y otras permanecen invariables. Ya antes de la llegada del punk, un grupo de intérpretes inventaron las canciones de cagarse en todo. Aquí le puedes escuchar en una actuación en Madrid, en 1976.
  • Lluís Llach: Cançoneta (La gallineta). Un poco con el mismo espíritu, el genial Llach nos cuenta la historia de una gallina, tal vez la de los huevos de oro, que se cansa de que le quiten los huevos y la tengan encerrada en un gallinero, y dice basta. Es una canción que, desde su grabación en 1972, ha podido servir para todo: esa gallina puede ser el pueblo, la clase trabajadora, las mujeres, los homosexuales, etc.
  • Patxi Andión: Todos menos yo. Basándose en la melodía de “Vesoul” de Jacques Brel, Andión, escarmentado de las primeras elecciones, presenta a éstas como un circo en donde se verá lo inédito y se oirá lo inaudito. Los candidatos disfrazan sus intenciones, mientras otros rezan por la resurrección de lo irresucitable; explotando los tópicos que ciertos políticos recitan una y otra vez, como una oración religiosa, Patxi advierte que el papel del ciudadano en esta función se reduce a depositar un papel y luego nada más, hasta dentro de cuatro años.
  • Country Joe & The Fish: Not so sweet Martha Lorraine. Todavía no he llegado a saber quién cuernos es Martha Lorraine, aunque intuyo que debió ser una conservadora señora, más o menos metida en la política de los Estados Unidos en los años 60; hay cierta descripción de lo que hace y dice que nos recuerda mucho a algunas candidatas de la escuela Thatcheriana.
  • Barricada: “No pongas el culo”. El gran grupo de rock nos advierte con estas palabras a no bajar la guardia y a no ceder un ápice: se empieza cediendo un poco, y se acaba, económica y políticamente, sodomizad@.
  • Barón Rojo: “El presidente”. José Luis Campuzano “Sherpa”, miembro de la mítica banda Barón Rojo, cuenta que, al negarse a aceptar la oferta del PSOE para amenizar su campaña, debido, entre otras cosas, a la cláusula de exclusividad incluida en el contrato (que no podrían apoyar a ninguna otra formación política), desde la crítica de El País se les hizo una campaña de descrédito impresionante que dificultó realizar su trabajo. El presidente del que hablan Barón Rojo, lógicamente, es Felipe González, pero la descripción que de él se incluye es aplicable a cualquier presidente que hayamos tenido en los últimos 30 años hasta hoy.
  • Boikot: “El Estado del malestar”. La excusa de los gobiernos, en situaciones de crisis económica, para exprimir a la ciudadanía, ha sido eso de poder mantener el Estado del Bienestar: totalmente contradictorio que para mantener algo que nos haría estar bien, tengamos que estar mal, con eso con que se dio en llamar “apretarse el cinturón”. Pero la indignación crece cuando a los ciudadanos se les exigen sacrificios insoportables mientras los políticos hacen alarde de posesiones o gastan dinero público en obras absurdas y sin sentido.
  • Eskorbuto: Ya no quedan más cojones. Imprescindible canción a la hora de hacer un programa crítico con el fenómeno electoral. En esta ocasión, precedida por la célebre intervención de José Antonio Labordeta: un ejemplo de político honrado que trabajó siempre para sus paisanos; nos consta de que hay muchxs como él, aunque sólo aparezcan en los medios si hacen tanto ruido como el “a la mierda”, mientras llevan a El hormiguero a Esperanza Aguirre, Cristina Zifuentes, Pedro Sánchez y otros políticos amigxs del postureo, de la foto… del populismo.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/hoguera-elecciones-audios-mp3_rf_4507581_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

La Hoguera (3-V-2015): ¡Gloria a los Muertos del Mundo del Trabajo!


Funeral_abogados_AtochaLos años 70 fueron especialmente conflictivos en el mundo laboral: las justas peticiones de aumento de salario, reducción de jornada, mejora de las condiciones laborales en general y el formar un sindicato propio, se saldaron con multas, cárceles e incluso el asesinato a sangre fría. Los poetas y cantantes concienciados quisieron denunciar estos hechos y hacer un homenaje a los mártires del mundo del trabajo. Éstas son sólo algunas de ellas, que, como dice la primera canción, esas sevillanas rebeldes de Gente del Pueblo, relatan “¡Qué duros son los caminos!”.

El caso, por ejemplo, de Amador Rey y Daniel Niebla, obreros ferrolanos asesinados por la policía el 10 de marzo de 1972 (dando lugar al Día da Clase Obreira Galega), inmortalizados en un poema de Uxío Novoneyra que Bibiano musicalizó y cantó. O el de los líderes sindicales encausados en el llamado Proceso 1001 (entre ellos, Marcelino Camacho, referente moral de la lucha obrera), héroes de un romance flamenco compuesto y cantado por Manuel Gerena.

Estudiantes, obreros y abogados asesinados por la guardia civil, como Javier Verdejo, cuya pintada por el pan, el trabajo y la libertad, fue interrumpida por un disparo; o los abogados de la calle Atocha, cuyo atroz asesinato por un grupo ultraderechista conmocionó a toda la sociedad. Ambos casos reflejados en un poema por Juan de Loxa, que sería cantado por Aguaviva. Y es que eran tanto los casos, y pocos los que quedaron sin alguna canción, fuera directa o indirecta, que hubo quien, como Imanol, dedicó canciones a todos ellos y, en su caso, alternando el castellano y el euskera.

Pero, a pesar de todo esto, todas las manos, todos los esfuerzos, son necesarios; Luis Pastor lo recordaba, apoyándose en el refranero popular, en su canción “Un grano no hace granero”, que se puede escuchar de fondo por falta de tiempo.

Funeral Vitoria 1976Y si hubo un caso en el que quedó patente la falta de diálogo del gobierno resultante de la dictadura, y de su poca predisposición hacia el cambio democrático, ése fue la violenta represión de los obreros vitorianos en 1976: mientras el ministro de la gobernación (hoy diríamos, del interior) Manuel Fraga estaba en Alemania, convenciendo a la sociedad internacional del cambio democrático en España, las fuerzas del orden, sobre las que tenía potestad, acribillan una asamblea de trabajadores, resultando cinco muertos, ante su indolente indiferencia. Cuando regresa, ante la indignación de la práctica totalidad de la población, sólo es capaz de advertir de que eso debiera “servir de ejemplo” a quien sobrepasa las líneas marcadas. A día de hoy, mientras hay quien trata a esta persona de “padre y ejemplo” de la democracia, los ministros que estuvieron con él, como Martín Villa y Osorio, responsables de la situación, sin ningún pudor en absoluto se atreven a decir que los manifestantes pertenecían al entorno de ETA, que sobrepasaron las líneas rojas y agotaron la capacidad de paciencia del gobierno. Cuenta el gran Lluís Llach que, cuando estaba oyendo las noticias se encontraba sentado al piano, y casi instintivamente golpeó con fuerzas sus teclas, surgiendo los acordes de la canción con la que denuncia a los responsables y rinde homenaje a los obreros: “Campanades a mort”.

Escuchar:

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http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

La Hoguera (6-IV-2015): “Solos tú y yo”


Fue una tarde agradable la que pasamos solos tú y yo, y que habrá de repetirse alguna vez. Pero siempre podrás volver a revivirla.

Solo1

Sonaron Carlos Cano (La hoguera), Lluís Llach (Ara mateix), The Who (Baba O’Riley), José Afonso (Canto moço), Adolfo Celdrán (A contratiempo), Ángeles del Infierno (En un sueño), Mikis Theodorakis (Όταν σφίγγουν το χέρι/ Θα σημάνουν οι καμπάνες –primer concierto en Grecia tras la caída de los coroneles), Goran Bregović (tema de El tren de la vida, encuentro de los judíos y los gitanos), Silvana Armenulić (Da sam ptica) y Lynyrd Skynyrd (Free bird).

Escuchar:

Spreaker:

https://www.spreaker.com/user/6970332/lahoguera05042015?fb_action_ids=387546788096441&fb_action_types=spreaker_radio%3Aupload&fb_ref=image_bigbutton

Ivoox:

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La Hoguera

LA HOGUERA (15-II-2015) – Federico García Lorca: Poemas y canciones


garcia_lorca_1Invocamos el espíritu inmortal del poeta de Granada a través de sus poemas y de canciones sobre ellos. Con la colaboración especial y desinteresada de José Palacios y Antonio Orozco, de Taormina Teatro, recitando los poemas “Fábula y rueda de los tres amigos”, “Los negros: Norma y paraíso”, “Romance de la guardia civil española”, “El crimen fue en Granada” de Antonio Machado, y la traducción al castellano de “Noiturnio do adoescente morto”. Sonaron: Aguaviva: "¡Ay, amor!"; Enrique Morente & Lagartija Nick: "Vuelta de paseo"; Paco Ibáñez: "Romance de la luna luna"; La Argentinita: "Zorongo gitano"; Carlos Cano: "La canción del mariquita"; Lluís Llach: "Els negres (Norma i paradís); El Último Ke Zierre: "Canción del gitano apaleado"; Enrique Moratalla: "Gacela del amor desesperado"; Aguaviva: "24 bofetadas"; Xoán Rubia: "Noiturnio do adoescente morto"; Hilario Camacho: "Pequeña muerte". Música ambiente: "El amor brujo", de Manuel de Falla.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/federico-garcia-lorca-poemas-canciones-audios-mp3_rf_4085914_1.html

Cançó d’amor per l’homosexualitat


A Ale, por nuestro Ro-Macho-Mance*

Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

Federico García Lorca, “Oda a Walt Whitman

Hoy es el día de la anti-homofobia, y es un día tan importante como el día del Orgullo Gay. Hay quien considera, desde ciertas posiciones en las que se esconde su homofobia implícita (a pesar de todo, está mal visto ser homófobo, como ser fascista y/ o racista, pero ya se sabe), que no son días necesarios. Pero echando un vistazo al panorama actual, uno se da cuenta de que es mucho más necesario de lo que se puede pensar: mientras las sociedades, paulatinamente y cada una a su ritmo, lo van aceptando como una cosa normal, lo que es, otorgando los justos derechos, paralelamente están quienes se oponen a esto, y a veces, más de las que se querrían, con violencia. Todavía en algunos países, de cualquier cultura y religión, la homosexualidad (y aquí entra todo: homosexualidad masculina, homosexualidad femenina o lesbianismo, transexualidad, etc.) está penada, y a menudo con la muerte; en otros momentos, no es que esté penada, pero sí hay individuos entre la población dispuestos a herir y hasta a matar a los homosexuales por un odio ciego que ni siquiera entienden.

fotografia_mujeres_besandose_protestas_anti_gay_Gerard_JulienAlguien podrá decir algún discurso desaforado sobre los países “subdesarrollados”, los países islámicos, etc. Pero las cosas tampoco son de color rosa en el que algunos llaman con orgullo incluso a día de hoy “occidente cristiano civilizado”, donde, si bien, los derechos ciudadanos de los homosexuales están o van siendo reconocidos, también existe un auténtico frente anti-homosexual, generalmente capitaneado por la jerarquía católica, y que tiene en los partidos conservadores sus defensores. Las manifestaciones ocurridas en Francia (la liberal, la democrática República Francesa) por parte de un sector rancio de la población, y además acompañadas de agresiones, hacen saltar todas las alarmas: una cómica, que no nos hace ninguna gracia, ha capitaneado un movimiento que esgrimía argumentos contra el matrimonio homosexual de la manera más cínica: hipócritamente, se han apoderado de muchos lemas y consignas de las últimas manifestaciones mundiales de indignados, llegando a calificar la aprobación de dicha ley de atentado a la democracia. De esta manera, los petainistas de antaño, ahora dicen que la aprobación de derechos de parte de la población incurre en el descenso de derechos de su parte de la población; y habrá quien se lo trague. No afirman abiertamente que, como antaño hicieron los aliados de sus antecesores, se los tenga que ingresar en campos de concentración con el triángulo rosa sobre el uniforme de prisionero, pero… Dadles tiempo.

besos-homofobia-ciudades-francia-apoyo-matrimonio_2_1465230A todo esto, los homosexuales siempre han tenido un enemigo común: el fanatismo homofóbico, que en ocasiones no ha tenido una sola ideología. En el pasado también acampó a sus anchas entre la izquierda clásica y ortodoxa, hasta el punto de que el subsecretario del Ministerio de Cultura de la República, Wenceslao Roces (PCE) censuró una parte del poema-homenaje de Luis Cernuda a Lorca, una parte que parecía apuntar  a la homosexualidad del gran poeta; la homosexualidad también fue un escollo para gentes como Jaime Gil de Biedma a la hora de ingresar en el PCE. Por suerte, eso ya pasó: y en la izquierda, el reconocimiento de los derechos de los homosexuales y su normalización, es ya una reivindicación constante. Peor suerte tienen aquellos homosexuales que, creyentes de corazón o por tradición, practican la fe en el catolicismo, el ortodoxismo y otras iglesias cristianas, el judaísmo, el islam, y otras: debe ser muy duro que, siendo un creyente fiel y honesto, se tenga que aguantar por parte de los jefes de tu fe que estás irremediablemente condenado. Otra posición en el fanatismo religioso, que responde bastante a la normalización, es una que prosaicamente podemos llamar “los gays son muy majos, muy limpios, muy simpáticos, todo lo que quieras… Pero van a ir al infierno”, que supone un avance, pero sigue siendo muy hipócrita. No podemos exigir a estos homosexuales que abandonen sus creencias religiosas, no tenemos derecho, pero sí hay que exigir de estas religiones que abandonen este discurso tan falso.

Acabamos con una canción que debería haberse convertido en himno, como otras suyas. Es una canción que supone toda una “salida del armario” ¡en 1977! de este gran cantautor, Lluís Llach. Fue Barcelona la pionera, desde mediados de los 70, en organizar un movimiento pro-gay, que entonces suponía también un frente de lucha contra el franquismo, y de esto habla Llach, quien por mucho tiempo –y entonces sí que era comprensible- calló su condición. Todavía habrá quien tenga pesadillas con esto: rojo, catalán y gay. La “Cançó d’amor” de Llach, toda una declaración:

Cançó d’amor

Si avui parlo d’amor
és per dir-vos, potser
sense força ni traça,
que he fet tantes cançons
amagant veritats
sota un joc de paraules.
És potser per això
que me cal dir-ho ara.

Parlaré de les lleis
que fan del nostre cos
tan grollera mentida,
que potser caldrà dir
que les lleis han confós
plusvàlua amb família.
Potser no tinc raó,
potser tu, potser jo.

I parlaré d’aquells
per als qui el cos és presó
de passions condemnades,
i en un llit clandestí,
quan per fi ve la nit,
amagats s’amanyaguen.
No sé si tinc raó,
potser tu, potser jo.

L’amor és el plaer
gratuït i sincer
d’un joc ple de frisances,
un poema de pells
on el sexe és l’accent
d’un senzill llenguatge.
No sé si tinc raó,
potser tu, potser jo.

Si avui parlo d’amor
és per dir-vos, potser
sense força ni traça,
que faré mil cançons
amagant veritats
sota un joc de paraules.
És només per això
que me cal dir-ho ara.

Canción de amor

Si hoy hablo de amor/ es tal vez para deciros/ sin fuerza ni maña/ que escribí muchas canciones/ escondiendo verdades/ bajo un juego de palabras./ Quizá no tengo razón,/ pero necesito decirlo ahora.// Hablaré de las leyes/ que convierten nuestro cuerpo/ en tan grosera mentira,/ que tal vez deberemos decir/ que las leyes han confundido/ plusvalía y familia./ No sé si tengo razón,/ quizá tú, quizá yo.// Y hablaré de aquellos/ para quienes el cuerpo es cárcel/ de pasiones condenadas/ y en un lecho clandestino/ cuando llega por fin la noche/ escondidos se acarician./ No sé si tengo razón,/ quizá tú, quizá yo.// El amor es el placer/ gratuito y sincero/ de un juego estremecido/ un poema de pieles/ donde el sexo es el acento/ de un sencillo lenguaje./ No sé si tengo razón,/ quizá tú, quizá yo.// Si hoy hablo de amor/ es tal vez para deciros/ sin fuerza ni maña/ que escribiré mil canciones/ escondiendo verdades/ bajo un juego de palabras./ Solamente por ello/ necesito decirlo ahora.

Lluís Llach

Original y traducción:

http://www.cancioneros.com/nc/1651/0/canco-d-amor-lluis-llach


* “Romachomance” es un concepto de la serie Scrubs, que sirve a sus dos protagonistas masculinos, heterosexuales, para describir su curiosa relación de amistad parecida a un noviazgo, pero sin relación ni atracción sexual.

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