Posts Tagged ‘Nuevo Mester de Juglaría’

Otro fragmento de Billy (“algo es algo”)


1968: Raimon actúa en el vestíbulo de la hoy Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid

Allí estaban los cantautores: cantando las verdades a quienes las quisieran escuchar, aunque los que debieran hacerlo pretendieran ser sordos. Contaban la historia de la gente, expresaban el sentimiento de un pueblo insumiso que no se resignaba, que quería vivir, que quería amar libre. Paco Ibáñez desenmascaraba a los usurpadores con la verdadera cultura española. Chicho Sánchez Ferlosio era la denuncia del anonimato popular. Raimon, un grito de esperanza alzado contra el viento y la noche. Lluís Llach componía el réquiem para tumbar la estaca. Serrat cantaba la ternura del hogar. María del Mar era la calma y la furia del Mediterráneo. Pi de la Serra sentenciaba que volveríamos a reír fuerte y sin miedo cuando el día dejara de ser gris. Ovidi Montllor profetizaba que llegaría el día en el que el llanto fuera de alegría. En la sureña profundidad de la gigantesca garganta de José Menese se refugiaba la voz del humilde. Manuel Gerena convertía los palos que mataron a “Chato” El Esparraguero en palos flamencos. Enrique Morente rezaba a la estrella de la justicia. Un cromlech ancestral eran las palabras de Bertolt Brecht en la voz eusquérica de Mikel Laboa. Imanol, un estremecimiento sobre los montes del País Vasco. Benedicto no traía de armamento más que palabras amigas galaicas. Bibiano exigía gaitas para todos, para hacer sonar la alborada que anunciaba el nuevo día. Elisa Serna era la persistente memoria incombustible y humilde de las casas de los obreros. Julia León, la tenaz queja del campesino castellano. Adolfo Celdrán advertía que la noche se acaba y el día está llegando. Aute cantaba la belleza de aquellos ojos que vieron morirse los cielos en el mes de septiembre. Labordeta era la fuerza del cierzo aragonés soplando contra la injusticia. Aguaviva confirmaba que la invasión de los bárbaros que profetizara Juan de Loxa había llegado. El Nuevo Mester de Juglaría cantaba en las plazas la sangrienta hazaña de una épica oculta por el poder. Las Madres del Cordero se reían de los poderosos poniéndolos ante el espejo del esperpento. Los Sabandeños: un ejército musical de luchadores canarios. Carlos Cano cantaba ante la hoguera el dolor del pueblo andaluz. Víctor Manuel era la voz minera que surgía de las entrañas de la tierra de Asturias. Luis Pastor, el furor proletario del irreductible barrio de Vallecas. Pau Riba, Jaume Sisa, Hilario Camacho…, los hippies que predicaban la paz y el amor contra la cultura del odio. Y Pablo Guerrero era la poesía que llovía a cántaros sobre el techo del obrero, el campesino y el estudiante extremeño. Y tantos otros… En sus voces las palabras de los poetas y de los desposeídos cobraban vida, se movían. Eran los trovadores que cantaban la épica de la Resistencia viva. La Verdad nunca había sonado tan bien.

Gustavo Sierra Fernández, Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019).

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La Hoguera (31-V-2015): Los Comuneros


El principal objetivo que se había marcado el programa era contar la historia, el pensamiento y las conexiones político-socio-culturales a través de la música y las canciones, por lo que el de ayer, junto a nuestro colaborador habitual, el profesor de Historia Alejandro Carrero Villena, fue un gran ejemplo. Sobre los comuneros hemos hablado aquí hasta en inglés.

Juan_de_Padilla por J. DonónLos comuneros, a modo de resumen, fue un movimiento rebelde, proto-revolucionario, surgido en la Baja Edad Media o principios de la Modernidad, como reacción al reinado de Carlos I y por la acumulación de muchas injusticias e irregularidades. Su historia puede consultarse en las entradas que la wikipedia española tiene sobre ellos y en libros y ensayos críticos y serios como los de J. A. Maravall y Joseph Pérez, autores que defienden que, aunque el carácter revolucionario o proto-revolucionario podía ser el primario en la rebelión, el movimiento comunero o de Comunidades de Castilla englobó a diversas capas sociales, siendo las más predominantes las de las clases medias: desde campesinos anti-feudalistas hasta clérigos que pedían mayor poder para la inquisición: todo un conglomerado de intereses que debían confluir y que, tal vez, fue el origen de su fracaso, cuando la Junta (órgano representativo de gobierno de las Comunidades de Castilla) apoyó revueltas campesinas contra los señores feudales (si bien, como dice el profesor Carrero Villena, el feudalismo no estaba tan extendido en Castilla).

De los comuneros quedó una imagen revolucionaria que retomarían los revolucionarios burgueses liberales del siglo XIX, levantados contra el absolutismo de Fernando VII. El histórico guerrillero Juan Martín Díaz “El Empecinado” llegó a Villalar y exhumó los cadáveres de los capitanes Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, con el fin de rendirles honores, y hasta hay textos en los que los revolucionarios liberales declaran ser herederos de los comuneros, por varias razones.

Manuel Picolo López, Batalla De Villalar (1851-1913)La imagen liberal de los comuneros es la que predominaba en historiografía, hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando Ángel Ganivet propone una nueva lectura que será bien recibida por la corriente conservadora que encabezaba Menéndez Pelayo, y que será defendida por el doctor Gregorio Marañón: la tesis de que en, realidad, las ideas modernas eran las de Carlos I, que traía las corrientes renovadoras de Europa, frente a los comuneros, que defendían una idea reaccionaria basada en el ideal germánico de las caballerías feudalistas. Manuel Azaña realizó una contra-tesis que volvió al cauce. Y es que la idea cae por su propio peso, cuando pensadores como Menéndez Pelayo y el propio Marañón reivindicaban una idea de España medievalizante y conservadora, contraria a los ideales humanistas del Renacimiento (al que oponen los reinados de Carlos I y Felipe II), ideas que quedan expresadas en el libro de Menéndez Pelaya Heterodoxos españoles, en donde defiende que la idea de la verdadera España estaba en aquellos nobles e inquisidores, que la habían defendido frente a los heterodoxos, que pretendían desvirtuarla (heterodoxos como los comuneros).

Los comuneros de Castilla, ajusticiamiento de los capitanes comuneros en Villalar el 24 de abril de 1521, por Antonio Gisbert, año 1860.Contra esta corriente conservadora, se levantaron contra-argumentos desde posiciones progresistas: desde el regeneracionismo hasta el socialismo, con figuras como Antonio Machado Álvarez (padre del poeta), el joven Miguel de Unamuno, Manuel Azaña, Pablo Iglesias y otros. Para lo que nos interesa aquí se formula una idea: que lo más profundo español era el carácter proto-democrático presente en la forma de gobierno asamblearia de muchas tribus celtíberas, una fórmula que venía del norte de África (íberos), que habían respetado romanos y musulmanes, y que los feudales visigóticos pretendieron hacer desaparecer: campaña de imposición que para muchos, como Ramón J. Sender entre otros, culmina en la derrota de Villalar, cuya consecuencia más notable es que el rey adquiere mucho más poder que los nobles. Sea como fuere, todavía hay poblaciones en España que se rigen por el modelo asambleario como modelo de gobierno representativo y de decisión municipal, y está demostrado que es un modelo que data, por lo menos, de la Edad Media.Otros ensayistas más contemporáneos, como Maravall o Joseph Pérez, apoyan sus análisis en la historiografía marxista, estableciendo sus causas en condiciones materialistas, pero sin restar por ello (más bien se ve aumentado) el carácter proto-revolucionario del movimiento comunero: un movimiento cuya originalidad fue ser un levantamiento contra la persona del rey, y no contra un noble vasallo (como había sido hasta entonces la tónica general del levantamiento campesino) y, por su carácter de protagonismo de las clases medias y haber tenido su núcleo de acción en las ciudades, y no en las aldeas, sino el primero, de los primeros levantamientos burgueses semi-democráticos. Pero ¡ojo!: cuando hablamos de historia hemos de tener cuidado con la aplicación de las categorías, ya que cada época histórica tiene su propia estructura social, económica y política, y su propio sistema de ideas, relativo a estas estructuras, de manera que lo que hoy nos puede parecer muy progresista o muy reaccionario, en otro momento de la historia podría haber sido todo lo contrario (sin olvidar que los conceptos “progresista” y “reaccionario” son relativamente muy recientes).

María Pacheco después de Villalar, cuadro del pintor Vicente Borrás (s. XIX)Llegamos a los años del bajofranquismo y la transición democrática. La figura de los comuneros había quedado soterrada (incluso en la República: hay muy pocas producciones, poéticas o ensayísticas, que reivindiquen su figura o hablen sobre ellos), pero en un momento determinado la izquierda castellana comienza a reivindicar su figura, en un intento de desvincular la región y la historia de la interpretación oficial del régimen franquista (que tomó mucho de ese pensamiento conservador de finales del siglo XIX), por la cual Castilla había vertebrado la idea de nación española, por lo que España quedaba reducida en su teoría a Castilla: la historia de los comuneros y su interpretación progresista venía a desmentir esta interpretación de la Castilla señorial de nobles y clérigos que consiguieron dominar al resto de reinos peninsulares, territorios europeos en el extranjero y toda América del Sur y Central. En el año 72, el poeta zamorano Luis López Álvarez escribe un largo y épico poema basado en la historia de los comuneros, en donde abunda en esta idea y tendría gran influencia entre la izquierda castellana. Así llega el gran conjunto de folk castellano, el Nuevo Mester de Juglaría, que, habiendo empezado como un conjunto de folklore y música de raíz (pero no cerrados en la ortodoxia), comenzaron en los 70 a hacer una canción crítica con las canciones populares; en 1976, con el poema de Luis López Álvarez por un lado, y con el cancionero castellano recopilado por el gran músico y etnólogo Agapito Marazuela, dieron el que ha sido su disco más popular, con los arreglos musicales de José Aldea y José Torregrosa: Los comuneros, disco cuyas canciones aún gozan de gran popularidad, sobre todo por la facilidad para aprendérsela que tiene la música folklórica en sí. Pero el disco es un poco como el famoso disco de Joan Manuel Serrat sobre Antonio Machado: constituye un excelente resumen y modo de conocer un libro, pero no lo recoge en su integridad: el poema es más largo y complejo, y el Nuevo Mester de Juglaría, por razones de tiempo, dinero, estéticas y quizás por imposiciones de censura, altera el orden de los textos y no recoge algunas partes que pudieran ser más difíciles de centrar en una canción (o que hubieran sido rechazadas por la administración). Pero esto ni mucho menos es un reproche, sino una advertencia para quien crea que sólo oyendo el disco se conoce el poema de López Álvarez; como dijo Gabriel Celaya: a la canción hay que darle lo que es de la canción.

Portada de Por supuesto, en el programa de ayer sonó una selección de las canciones de este disco, pero no sólo: de fondo pudimos oír a Elisa Serna y su “Regreso a la semilla”, canción en la que la gran Elisa reivindica esa herencia comunera para Castilla; y también una “Jota comunera”, baile castellano llamado así, interpretado a las dulzainas por el gran Agapito Marazuela y el que fue su alumno más aventajado Joaquín González. De las canciones que sonaron íntegras contamos con el “Romance de la reina Juana” de Amancio Prada sobre otro poema de Luis López Álvarez con la misma temática. Y, para acabar, la versión del “Castilla, canto de esperanza”, llamado “1521”, a cargo del grupo de rock vallisoletano Imperativo Legal.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/comuneros-audios-mp3_rf_4575662_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

Fins altra, Al Tall!


Feu més sort el sortilegi
amb tots els vostres poders
i acudisquen a la festa
en un tercer cadafal
aquells que encara han de nàixer,
gent desperta i sobirana,
senyors del seu propi viure
prenguen lloc en igualtat.

(Fragmento de “Processó-Dansa”)

Tras 38 años en activo, Al Tall, el grupo bandera del folk valenciano, se despide de la música, anunciándolo en una nota de prensa:

Estimades amigues i amics.
Amb molta emoció, ens adrecem a vosaltres per anunciar-vos que AL TALL hem decidit acabar la nostra activitat artística com a grup.
A punt de començar l’any 2013, comptem 38 anys de trajectòria, plena d’il·lusions, dificultats, alegries, esperances i realitats.
Després d’una temporada de reflexió, hem entés que ara es donen les circumstàncies per a tancar el nostre
cicle.
Seria llarg d’explicar-vos les nostres reflexions en este moment. Us direm que sentim una gran alegria per haver arribat a este punt.
La memòria ens transporta a aquells primers anys en que els projectes prenien cos i es desfermava una connexió sorprenent entre les nostres propostes i la resposta del públic.
Hem estat fidels a les esperances que molts van posar en el nostre treball i al compromís amb la música i la cultura del nostre País. Per això, podem estar satisfets de dir-vos adéu per haver compartit amb vosaltres esta passió i la nostra vida.
Així doncs, esperem encara fer algun concert que s’acabe de negociar durant el que resta d’any. Acomplirem els compromisos contrets anteriorment i tancarem així la contractació.
També hem pensat que deuriem preveure algun esdeveniment públic com a despedida, però ara mateix encara no ha quallat cap idea viable. Esperem -ens agradaria- sentir les vostres idees, propostes, paraules en este moment tan sensible per a nosaltres.
Personalment cadascú de nosaltres, com que estem vius i atents al camí que el país va marcant, segur que seguirem fent i comunicant.
Us diem adeu amb una abraçada molt forta.

(Queridas amigas y amigos./ Con mucha emoción, no dirigimos a vosotros para anunciaros que AL TALL hemos decidido acabar nuestra actividad artística como grupo./ A punto de comenzar el año 2013, contamos con 38 años de trayectoria, llena de ilusiones, dificultades, alegrías, esperanzas y realidades./Después de una temporada de reflexión, hemos entendido que ahora se dan las circunstancias para cerrar nuestro ciclo./ Sería largo explicaros nuestras reflexiones en este momento. Os diremos que sentimos una gran alegría por haber llegado a este punto./ La memoria nos transporta a aquellos primeros años en que los proyectos tomaban cuerpo y se desataba una conexión sorprendente entre nuestros propósitos y la respuesta del público./ Hemos sido fieles a las esperanzas que muchos pusieron en nuestro trabajo y al compromiso con la música y la cultura de nuestro País. Por eso, podemos estar satisfechos de deciros adiós por haber compartidos con vosotros esta pasión y nuestra vida./ Así pues, esperamos todavía hacer algún concierto que se acabe de negociar durante lo que queda de año. Cumpliremos los compromisos contraídos anteriormente y cerraremos así la contratación./ También hemos pensado que deberíamos prever algún acontecimiento público como despedida, pero ahora mismo todavía no ha cuajado ninguna idea viable. Esperamos –nos gustaría- oír vuestras ideas, propuestas, palabras en este momento tan sensible para nosotros./ Personalmente cada uno de nosotros, como estamos vivos y atentos al camino que el país va marcando, seguro que seguiremos haciendo y comunicando./ Os decimos adiós con un abrazo muy fuerte.)

http://www.facebook.com/pages/Al-Tall/170469416813?ref=stream

Última formación de Al Tall: Manolo y Vicent, los únicos originalesY así, Al Tall, el grupo que dignificó la música tradicional valenciana, uniéndola a temas sociales, ecológicos, regionalistas, etc., acaba su carrera como grupo, dejándonos un cierto sabor amargo. El grupo, formado por Manolo Miralles y Vicent Torrent a principios de 1975, cuando todo comenzaría de pronto a cambiar, fue para el País Valenciano lo que otros grupos de folk y cantautores, anteriores, posteriores y concomitantes, supusieron para sus respectivas tierras: Al Tall fue a Valencia lo que Oskorri al País Vasco, lo que Nuevo Mester de Juglaría a Castilla, lo que Jarcha a Andalucía, Fuxan os Ventos a Galicia, o lo que La Bullonera a Aragón, etc.; un grupo que se apoyaba sobre la música tradicional de su tierra para, a parte del elemento artístico, hacer tres cosas: en primer lugar, dignificar el folklore patrio, y rescatarlo de la manipulación a la que el régimen tenía sometido a todos los folklores de España, descubriendo “nuevas” dimensiones y resucitando esas otras canciones que el folklore oficial había dejado soterrado. En segundo lugar, buscar la dignificación y normalización del valenciano como lengua propia del territorio del País Valenciano. Y, en tercer lugar, siguiendo los preceptos que arrancaban de artistas de todo el mundo, unir estas expresiones populares a las reivindicaciones propias del tiempo que les tocaron vivir. Pero la llegada de la democracia no sepultó su dimensión reivindicativa, pues desde siempre ha habido cosas que criticar y de las que hablar. Por ejemplo, este romance a la antigua usanza que dirigieron a uno de esos lladres que entreu per Almansa: el anterior presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps (o la versión valenciana de Berlusconi):

Romanç contra Camps

Déu em done inspiració
per a poder explicar
la vida d’un pecador
que duu la ruina al poble
governant amb confusió.

Francisco Camps és la fitxa;
de la Generalitat
es repenja i encapritxa
i gastant sense trellat
al país ha fet la guitza.

Du dins el pap una idea
Camps procura a poc a poc
soterrar la nostra llengua
i penjar-la en la paret
del museu de la indecència.

Amb ràbia i obstinació
va empentant una campanya
de brutal persecució
a Acció Cultural que sempre
per la llengua ha fet un front.

TV3 tan apreciada
que durant 26 anys
amb València connectava
Francisco Camps l’ha tancat,
assolant un pont de guaita

Televisió en valencià
Canal Nou va retirant-se
i el doblatge s’ha tallat
vulnerant els estatuts
què per això cèntims no hi ha.

Van per milers els infants
que volen entrar a escola
estudiant en valencià,
però Camps no crea places
Què per això cèntims no hi ha.

Disculpeu Francisco Camps,
si sou gent de bona traça
i al cor guardeu pietat,
però fugiu de votar-lo
què ens durà calamitats.

Mai no ha volgut escoltar
a les víctimes del metro,
uns innocents ciutadans
que clamen per que assumisca
la responsabilitat

La seua veu és somorta,
diu que dos i dos són tres
i una més que ell en reporta
per atendre els seus amics
i ofrenar a Espanya glòria.

Xoriços i presidiaris
són amics que ell ha triat
mentre va resant rosaris
i entre tots han convertit
esta terra en un calvari.

Ell somriu d’orella a orella,
i mentre somriu es riu,
quan se n’ix per la portella
dels perills que alguns judicis
el condemnen a la rella.

Vergonya per a València,
proposar un encausat
a ocupar la presidència
de la Generalitat
és un càrrec de consciència.

Entre l’America’s Cup,
una visita del Papa
o la ciutat de les Arts
i amb la cursa d’automòbils,
la butxaca ens ha escurat.

Escoles en barracons,
la sanitat va ofegant-se
per manca de previsió,
els vells i aquells que no es valen
oblidats en un racó.

I la Generalitat
deu mes diners que divisa,
tant que no poden pagar
les empreses que l’atenen
van caient en un forat.

Verge dels Desemparats,
dóna senderi en les urnes
i als valencians unitat
amb tots els pobles que tenen
la llengua en comunitat.

Valencians i valencianes,
no voteu Francisco Camps
que vos farà eixir per cames
de la llengua que parleu
i la llar dels vostres pares.

http://totapedretafamarge.blogspot.com.es/2011/05/romanc-contr-camps-al-tall.html

Romance contra Camps

Dios me dé inspiración/ para poder explicar/ la vida de un pecador/ que lleva a la ruina al pueblo/ gobernando con confusión.// Francisco Camps es la ficha;/ de la Generalitat/ se apoya y se encapricha/ y gastando sin razón/ al país ha hecho la puñeta.// Lleva dentro del buche una idea/ Camps procura poco a poco/ enterrar nuestra lengua/ y colgarla en la pared/ del museo de la indecencia.// Con rabia y obstinación/ va empujando una campaña/ de brutal persecución/ a Acció Cultural que siempre/ por la lengua ha hecho un frente.// TV3 tan apreciada/ que durante 26 años/ con Valencia conectaba/ Francisco Camps la ha cerrado/ asolando un puesto de guardia.// Televisión en Valenciano/ Canal Nou va retirándose/ y el doblaje se ha cortado/ vulnerando los estatutos/ que para eso céntimos no hay.// Van por miles los niños/ que quieren entrar al colegio/ estudiando en valenciano,/ pero Camps no crea plazas/ que para eso céntimos no hay.// Disculpad Francisco Camps/ si sois gente de buena traza/ y en el corazón guardáis piedad,/ pero libraos de votarle/ que nos traerá calamidades.// Nunca ha querido escuchar/ a las víctimas del metro,/ unos inocentes ciudadanos/ que claman por que asuma/ la responsabilidad.// Su voz es mortecina,/ dice que dos y dos son tres/ y una más que él reporta/ para atender a sus amigos/ y ofrendar a España gloria.// Chorizos y presidiarios/ son amigos que él ha escogido/ mientras va rezando rosarios/ y entre todos han convertido/ esta tierra en un calvario.// Él sonríe de oreja a oreja,/ y mientras sonríe se ríe,/ cuando sale por la portezuela/ de los peligros que algunos juicios/ le condenan a la reja.// Vergüenza para Valencia,/ proponer un encausado/ a ocupar la presidencia/ de la Generalitat/ es un cargo de conciencia.// Entre la America’s Cup,/ una visita del Papa/ o la Ciudad de las Artes/ y con la carrera de automóviles,/ el bolsillo nos han limpiado.// Escuelas en barracones,/ la sanidad va ahogándose/ por falta de previsión,/ los viejos y aquellos que no se valen/ olvidados en un rincón.// Y la Generalitat/ debe más dinero que divisa,/ tanto que no pueden pagar/ las empresas que la atienen/ van cayendo en un hoyo.// Virgen de los Desamparados,/ da seso en las urnas/ y a los valencianos unidad/ con todos los pueblos que tienen/ la lengua en comunidad.// Valencianos y valencianas,/ no votéis a Francisco Camps/ que os hará salir por patas/ de la lengua que habláis/ y del hogar de vuestros padres.

Portada para su segundo disco "Deixeu que rode la roda" (1976), por M. BoixY así, con cerca de 17 discos desde sus comienzos hasta el año 2009 (incluyendo alguno de folklore infantil, colaboraciones con Maria del Mar Bonet, Eliseo Parra y otros, etc.), muchos de ellos con maravillosas portadas realizadas por Manuel Boix, Al Tall consiguió ser uno de los grupos más respetados internacionalmente en el género del folk mediterráneo y del folk universal. Y por eso, desde aquí, les deseo un buen retiro, y si hacen algo como gran fiesta de despedida, espero verles.

Escuchar: http://www.goear.com/listen/9ce72ac/epistola-a-un-amic-al-tall

Epístola a un amic

Què tens als ulls que no paren de plorar?
Què té el teu cor que ja no troba assossec?
Pateixes la ferida d’una bella que ha partit?
És la joventut perduda que et torna com un miratge?
O és el temps que ha dut colors com cap crònica no diu?
Tot un mar de tristors ens brama a les entranyes!
Tots els cors desesperats cremen amb flames eternes!
València, ara en mans d’un infidel que n’ha fet llar,
talment un camp de misèries venut per molts traïdors.
Què en faran, dels monuments, aquesta gent enemiga?
La ciutat era tan bella amb els seus jardins i rius
que a les nits totes tenien un dolç perfum de narcís.

http://www.coveralia.com/letras/epistola-a-un-amic-al-tall.php

Epístola a un amigo

¿Qué tienes en los ojos que paran de llorar?/ ¿Qué tiene el corazón que ya no encuentra sosiego?/ ¿Sufres la herida de una bella que ha partido?/ ¿Es la juventud perdida que te vuelve como un espejismo?/ ¿O es el tiempo que se ha llevado colores como ninguna crónica lo dice?/ ¡Todo un mar de tristezas nos brama en las entrañas!/ ¡Todos los corazones desesperados arden con llamas eternas!/ Valencia, ahora en manos de un infiel que ha hecho hogar,/ talmente un campo de miserias vendido por muchos traidores./ ¿Qué harán, de los monumentos, esta gente enemiga?/ La ciudad era tan bella con sus jardines y ríos/ que en las noches todas tenían un dulce perfume de narciso.

Elisa Serna’s “Regreso a la semilla”


regreso ala semillaAt 1979, Elisa Serna published the album Regreso a la semilla: an interesting folk record with poetic lyrics very prevalent at those years. The song that named the album was a chant demanding for the regional government, specifically for Castile (today, Castilla y León), that many regions was demanding: actually, Spain is divided in autonomics governments, but tied to a central government. In her lyric, Elisa makes refferences to the history of Castile: the Revolt of the Comuneros (or Commoners), according to some specialists, the first bourgeois revolution in the world (and, under my point of view, their right), to explain that since, that day, unfairly, Castile was assimilated to the “Spanish Empire”. That conception marked years of reactionary ideas about Castile is the real Spain, and so was through the Francoist dictatorship. With this burning Castilian folk melody, with that delightful dulzaina, Elisa explain all that:

Regreso a la semilla

Si la tripa del pandero
fuera el campo de mi tierra,
rompería mis muñecas
golpeando las llanuras
hasta que su muerta lenta
retumbara en las alturas.

¡Muerte lenta vete ya!,
que la lucha campesina
ha vuelto a resucitar
con rabia tercermundista
y tractores jornaleros
que invaden autopistas.

Regreso a la semilla
que esparcieron
por tierras de Castilla
los Comuneros,
que ya hace cinco siglos
que hemos perdido
el fuero p’a regirnos
al libre albedrío.

Se invaden autopistas
imitando a la dulzaina,
que nunca sonó en palacios,
sino en plazas y mercados
buscando eco en un pueblo
al que nunca consultaron
los que hacían el imperio.

Ronca suena la dulzaina
de tanto querer gritar
¡que Castilla no hizo España!
que perdió en Villalar,
pongo sus campos resecos
en prueba de honestidad.

Regreso a la semilla
que esparcieron
por tierras de Castilla
los comuneros,
que ya hace cinco siglos,
y no me olvido
del fuero p’a regirnos
al libre albedrío.

Campesinos castellanos,
¡levantemos la cabeza!,
se empieza a elevar un viento
que limpiará la meseta
y que apartará del grano
tanta cizaña y maleza.

Sopla fuerte viento amigo,
llévate a Caín de aquí,
métete en mil dulzainas,
infla el pendón carmesí,
que se acerque la alegría
que late en la Autonomía.

Regreso a la semilla
que esparcieron
en tierras de Castilla
los comuneros,
que ya hace cinco siglos,
y no me olvido
del fuero p’a regirnos
al libre albedrío.

Libre albedrío, niña,
¡echa salero!
igual que derrocharon los comuneros,
que ya hace cinco siglos
que hemos perdido
el fuero p’a regirnos
al libre albedrío.

¡Ahora la buena!
Que ya hace cinco siglos
que hemos perdido
el fuero p’a regirnos
al libre albedrío.

Back to the seed

If the belly of the tambourine/ were the field of my land,/ I shall break my wrists/ beating the plains/ till its slow dead/ echoes in the heights.// Slow dead, go out right now!,/ for the peasant struggle/ has reborn again/ with a Third World rage/ and labourer tractors/ that invade the highways.// Back to the seed/ that was spread/ all through the lands of Castile/ by the Commoners (1),/ because it’s five centuries/ we’ve lost/ the charter to rule ourselves/ by our freewill.// The highways are invaded/ imitating the dulzaina,/ that never was played in palaces,/ but in squares and markets/ looking its echoe in a people/ who never was consultated/ by those who was building the empire.// The dulzaina is hoarse/ of so wanting to shout/ that Castile didn’t build Spain,/ because it was defeated at Villalar (2),/ I put its very arid fields/ as an evidence of my honesty.// Back to the seed/ that was spread/ all through the lands of Castile/ by the Commoners,/ because it’s five centuries,/ and I don’t forget it/ the charter to rule ourselves,/ by our freewill.// Castilian peasants,/ arise our heads!/ A wind has begun to rise/ that shall clean the upland/ and shall separate from the grain/ so much weeds and scrub.// Blow hard, friendly wind,/ take Cain away from here,/ get in in thousand of dulzainas,/ blow up the crimson pennon (3),/ may get close the joy/ that is beating in the Autonomy.// Back to the seed/ that was spread/ all through the lands of Castile/ by the Commoners,/ because it’s five centuries,/ and I don’t forget it/ the charter to rule ourselves,/ by our freewill.// Freewill, girl,/ *pour salt!* (4)/ as the commoners radiated,/ because it’s five centuries/ we’ve lost/ the charter to rule ourselves/ by our freewill.// And now comes the good one!/Because it’s five centuries/ we’ve lost/ the charter to rule ourselves/ by our freewill.

Elisa Serna

(1) The Revolt of the Commoners inspired many of the Castilian regionalist. Many songwriters and folk groups put their ideas in songs: Amancio Prada and Nuevo Mester de Juglaría sung the fragments of the epic poem about that historical fact, writen by Luis López Álvarez. An example and a resume of that can be read here.

(2) It was at the Battle of Villalar where, finally, the Imperial troops of Charles I of Spain and V of Germany and Adrian of Utrecht (pope Adrian VI to be), defeated the Commoners knights of Castile. So, if Castile was defeated by his own king, it couldn’t be, as Ortega y Gasset and Miguel de Unamuno said, the spinal column of Spain, whatever it may mean.

(3) It’s atribuited to the Commoners, as a sign, a crimson or purple pennon. In fact, the crimson or purple pennon was the flag of the liberal guerrilleros against Ferdinand VII, in the XIX century, but stayed as the regional sign of Castile. The most of the Castilian provinces and cities have flags in crimson or purple, even those that anytime belonged to Castile (for example, Jaén).

(4) A dancig shout of the Castilian folksongs; it means an invitation to dance the play with more grace and spirit. Obviously, it has to stay literal for linking with the following verse.

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

Luis López Álvarez–Nuevo Mester de Juglaría’s “Castilla, canto de esperanza”


lopezalvarezLuis López Álvarez (born in El Bierzo, Leon) is a Spanish poet, member of the 50’s Generation. As the rest of the members of this poetic generation, López Álvarez’s poetry encloses a critic against Franco’s dictatorship. In this way, his epic long poem Los Comuneros (“The Commoners”, 1st edition, 1972, with a prologue of great poet Vicente Aleixandre) had, in a certain sense, a message which means that the dictator and his ministers were the heirs of those who sentenced to death to the Commoners of Castile.

I"La Batalla de Villalar"/ "The battle of Villalar", Manuel Picolo López (1851-1913)n 1518, the courts of Valladolid (kingdom of Castile’s principal town was movile) choose to Charles I king of Castile (later, of the other reigns), under these conditions: learn Spanish; stop designing foreigners as ministers; the prohibition of get out from Castile gold and horses; and a better treatment to his mother, queen Joanna. In 1519 was designed as Emperor of Germany, as Charles V, and began to break all those conditions with some other ones, for launch his war to be Emperor. He left to Cardinal Adrian of Utrecht (future pope Adrian VI) as regent of Castile. So the nobles and attorneys swore not to crown him as a king, and so they told to their conceils… But the king suborned them, and their people get anger and lynch to some of them. The villas, towns and provinces of the reign of Castile (including the actuals regions of Extremadura, La Rioja and some of Andalusia) rebelled, and some knights of the low nobility were chosen as attorneys of their towns and captains of their own armies: the most famous among them were Juan de Padilla of Toledo, Juan Bravo of Segovia, Francisco Maldonado of Salamanca, and many others. But also some representatives of the middle classes and clergies as Antonio de Acuña, bishop of Zamora. The captains and new gobernors formed their lands in the form of Communities (Sp. Comunidades), and so started the Revolt of the Comuneros (Sp. Guerra de las Comunidades de Castilla), which last from 1520 to 1521, and in which fought the Comuneros (or Commoners) and the Council of Regency, chaired by Adrian of Utrecht in the name of the king (who was in Germany). At the same time, Valencia get into the rebellion too, in the movement known as the Revolt of the Brotherhoods (Sp. Guerra de Germanías; the term is dued to the Catalan word germà, “brother”, and designes the guild of the craftsmen: so their partidaries were called agermanats, Cat. “twinned”). The partidaries of the king, known as Imperials (Sp. Imperiales), razed and sacked the towns which refused to serve their cause, as Medina del Campo (a town of Valladolid, which population refused to give artillery for the assault of Segovia), meanwhile the Comuneros get the support of the queen Joanna, prisoner in a convent in Tordesillas (province of Valladolid) because of her madness. But the nobility of Burgos betrayed to the Comuneros, and sided with the king, who, from Los comuneros de Castilla, ajusticiamiento de los capitanes comuneros en Villalar el 24 de abril de 1521, por Antonio Gisbert, año 1860.Worms, signed the conviction against the Comuneros (to die, if they were seculars, and get out of the convents lossing their belongings if they were clergies). In 1521, the principals captains (Padilla, Bravo and Maldonado) of the Commoners were beaten and imprisoned at the battle of Villalar, which suposed the total defeat of the Commoners, and sentenced to hang, later, their heads were cut off and stuke on a pikes to set an example.

Los Comuneros FrontalLuis López Álvarez’s ends his poema, telling all of this story, with a call to the hope and rebellion. In 1976, the great Castilian folk group Nuevo Mester de Juglaría (a name that come from the Middle-age literary genre of the minstrels named mester de juglaría; maybe a translation could be New Labor of Minstrelsy) adapted and put into the traditional Castilian music the poem of López Álvarez in an LP named as his book. This is the last part of the poem, adapted by José Torregrosa and José Aldea for the group. The first strophe is the transcription of López Álvarez’s poem, with some lines that (probably due to censorship) Nuevo Mester de Juglaría didn’t use; the rest is the adaptation of José Aldea. The title of the song was given by the group, and became in an anthem of many politicians groups against the dying Francoism, from the left wing to the left-regionalism:

Castilla, canto de esperanza

Mil quinientos veintiuno,
y en abril para más señas,
en Villalar ajustician
quienes justicia pidieran.
¡Malditos sean aquellos
que firmaron la sentencia!
¡Maldiga el cielo a Cornejo,
alcalde de mala ciencia,
y a Salmerón y a García,
y al escribano Madera,
y la maldición alcance
a toda su descendencia,
que herederos suyos son
los que ajusticiar quisieran
al que luchó por el pueblo
y perdió tan justa guerra!

Desde entonces, ya Castilla
no se ha vuelto a levantar
¡ay, ay!
no se ha vuelto a levantar
en manos de rey bastardo
o de regente falaz,
¡ay, ay!
o de regente falaz,
siempre añorando una junta
o esperando un capitán
¡ay, ay!
o esperando un capitán.

Quién sabe si las cigüeñas
han de volver por San Blas,
si las heladas de Marzo
los brotes se han de llevar,
si las llamas comuneras
otra vez repicarán:
cuanto más vieja la yesca,
más fácil se prenderá,
cuanto más vieja la yesca
y más duro el pedernal:
si los pinares ardieron,
¡aún nos queda el encinar!

Castile, song of hope

(In) Fifteen Twenty One,/ and in April to be exact,/ in Villalar execute/ those who were asking for justice./ Accursed were those who/ signed the sentence!/ May Heaven curse to Cornejo,/ mayor with bad science,/ and Salmerón and García,/ and to Madera the notary,/ and may the curse reach/ to all their offspring,/ for their heirs are/ those who wanted to execute/ to who fought for the people/ and lost such fair war! (1)// Since then, Castile already/ didn’t arise again/ ay, ay!/ didn’t arise again/ on the hands of a illegimate king/ or of a false regent,/ ay, ay!/ or of a false regent,/ always yearning for a  assembly/ or waiting for a captain/ ay, ay!/ or waiting for a captain.// Who knows if the storks/ shall come back again at Saint Blas’day (2),/ if the frost of March/ shall take away the shoots,/ if the Commoner flames/ shall ring again:/ the older the tinder is,/ the easier it shall ignite,/ the older the tinder/ and the harder the flint:/ if the pinewood burned,/ we still have the oak wood!.

Luis López Álvarez

Music Adaptation: José Torregrosa

Lyric adaptation: José Aldea

Notes about the music: every strophe have a different melody, which are songs from the ancient Castilian folklore, sung in many variations: the most of them are songs of work and love. But, probably, the most famous is the melody of the second strophe, known as “Los mozos de Monleón”, a Castilian romance that tales about the story of a boy who wants to fight a bull, torear, despite the advice of the old cowherd; and so, the boy dies. The song was immortalized by Federico García Lorca, who collected the song, in his 1931 record Colección de Canciones populares españolas (Collection of Spanish folksongs), playing piano, with the singer “La Argentinita”.

Notes about the poem:

(1) This verses can be understood as a condemn against Francoism, because, among other things, the Francoism claim to be heir of the so called Spanish Empire.

(2) Reference to a Castilian proverb, which sais Por San Blas, las cigüeñas verás, literally “At San Blas’ (day) you will see the storks”. It means that the srorks get back from their migrations and make their nests on the bell towers.

Recently, Spanish heavy-metal bands as Imperativo Legal (from Valladolid) and Lujuria (from Segovia). This is Lujuria’s version:

Inicios de la canción de autor: folklore y música tradicional


Joaquín Díaz (http://www.funjdiaz.net/) A pesar de que no podamos decir que la canción de autor tenga un estilo musical propio, éste muchas veces ha sido cumplido por el folk paradójicamente (paradójicamente, por lo que vamos a ver a continuación). Si recordamos, en los principios, la canción de autor había asumido unos estilos musicales extranjeros, tales como la canción francesa, la canción estadounidense o la canción latinoamericana. El folk que surgió de la primitiva música tradicional, folklórica o de raíz, ayudó, por su parte, a elaborar un estilo musical propio y autóctono del género que acabaría configurándose ya en los 70. Sin embargo, este camino no fue fácil, por la propia incomprensión y rechazo de algunos de los primeros cantautores hacia la música tradicional.

Como vimos, en un principio algunos de los colectivos regionales, debido a la instrumentalización ideológica que el franquismo había realizado sobre el folklore, sentían, o bien, un rechazo, o bien reticencias hacia ellos. Por resumir la relación de algunos de ellos con el folklore: Voces Ceibes y Setze Jutges en contra de su utilización; Ez Dok Amairu y Grup de Folk a favor; y Canción del Pueblo no llega a rechazar totalmente, pero siente reticencias y cierto rechazo hacia intérpretes “estáticos” y arqueológicos como Joaquín Díaz.

En Cataluña, a parte de temas más abstractos de ideología, lo que confrontaba a Setze Jutges y Grup de Folk fue el estilo de La bellísima María del mar Bonet tocando un instrumento popular música. Setze Jutges era completamente reacio a interpretar cualquier tipo de música folklórica, aunque esto no impidió que Josep Maria Espinàs, uno de sus fundadores e ideólogos principales, sacara un álbum en el que se basaba en romances tradicionales para hacer reflexiones nacionalistas; también Joan Manuel Serrat sacaría su recopilación de temas tradicionales dulcemente instrumentadas: ambos discos llevaban por título Cançons tradicionals. Por su parte, Grup de Folk, influenciados tanto musical como ideológicamente por los “folksingers” estadounidenses entendían que la música popular debía ser el vehículo para expresar ciertos mensajes: así pues, gente como Xesco Boix, Ramón Casajona, Albert Batiste o Pau Riba mezclaban los estilos y las canciones estadounidenses con baladas populares catalanas, mientras que, dentro del mismo grupo, gente como Marina Rossell o María del Mar Bonet (ex-Setze Jutges) gustaban de acompañar sus canciones con los ritmos y melodías del Mediterráneo cuando gran parte de los folkers viraban hacia los laberintos sonoros del rock progresivo y la psicodelia.

Lourdes Iriondo En Galicia y en Euskadi, por el sí y por el no, el tema folklore sí/ folklore no ni se lo plantean. El folklore gallego había sido tan castigado por el régimen que los miembros de Voces Ceibes se negaron en redondo (si bien con excepciones puntuales) practicar el folklore. En cambio, para los cantautores vascos cantar los temas tradicionales era tan natural y necesario como cantar en euskera: a pesar de toda la instrumentalización ideológica, los vascos no sólo sentían que tenían que recuperar su legado, sino que no podía ser de otra manera. Por ese motivo, los miembros de Ez Dok Amairu no sienten reparos en arreglar sus letras conforme a canciones y melodías tradicionales como el “Atzo tun tun” navarro o el “Atzo Bilbon nengoen”.

Elisa Serna: concierto en Sabadell en Junio de 1976. Extraído de "Revista de Orientación e Información" (2ª época, 1er trimestre, nº 42; CC.OO) En Madrid (por acortar el campo de acción de Canción del Pueblo) no llega a darse tan fuerte esa polémica. Si bien hay cierta reticencia, cierto rechazo, tampoco fue obstáculo para ciertos arreglos en las canciones de algunos de ellos, como el “Una canción” de Adolfo Celdrán (letra y música del poeta López Pacheco). De Canción del Pueblo saldría la gran “folksinger” reivindicativa castellana: Elisa Serna. Pero sí había algo con lo que estaban ferozmente en contra: la música de folklore que comenzaba casi al mismo tiempo que ellos, que es de la que vamos a hablar ahora no sin dar cierto rodeo. Por otro lado, en Madrid, dentro de la llamada Nueva canción castellana, comenzaba a triunfar un cantante asturiano de nombre Víctor Manuel, que cantaba canciones algo costumbristas que hablaban sobre Asturias y su pueblo: no era folk exactamente, aunque en sus melodías siempre se adivinaban los aires de la música tradicional asturiana.

Estamos en la década de los 40. El régimen impuesto por Franco emprende una campaña en todos los ámbitos para reeducar a la sociedad española y limpiarla de sus “lacras” como el marxismo (genéricamente incluía toda ideología de izquierdas, ya fueran anarquistas o socialdemócratas o republicanos de izquierdas), de lo que se ocupaba el Movimiento generalmente; el ateísmo, de lo que se ocupaba la iglesia; y el separatismo, de lo que se ocupaba la Alan_Lomax Sección Femenina atacando una de sus bases. Tres son las grandes bazas de los que niegan la existencia de España como nación-espíritu absoluto: la lengua, las diferencias en la cultura regional-nacional, y el folklore; la Sección Femenina atacó el folklore, realizando una labor que, si bien fue encomiable y épica en cuanto a recopilación, fue (y es) criticable en cuanto que fue elaborada obedeciendo a los dogmas ideológicos de la “sagrada unidad de España”, pretendiendo demostrar que precisamente porque había diferencias había unidad. A partir de ahí, los Coros y Danzas de la Sección Femenina ejecutan una serie de bailes, melodías y cantos recogidos a los largo de toda la geografía española, con ciertas castraciones y preeminencia de lo religioso (casi al mismo tiempo, el folklorista estadounidense Alan Lomax realizaba recopilaciones similares, centrándose quizás más en las canciones de trabajo que de fiesta, que reunió bajo el título de The Spanish Recordings). Desde ese momento, el folklore español se convierte en otro de los instrumentos de represión y alienación del franquismo. Especialmente tocados quedarán el folklore gallego y el andaluz. Pero si bien esto constituyó una base justificable para rechazar el folklore como manifestación musical y vehículo de ciertas ideas para algunos, esto no fue así para otros. Las regiones principales en donde se comienza a realizar un tipo de música tradicional son País Vasco (como hemos visto), Castilla, Andalucía e Islas Canarias. El por qué de esto es lo que aduce González Lucini, a lo largo de sus exhaustivos y envidiables estudios, en base a la reivindicación regional/ nacional: la necesidad de identificarse, de manifestarse como un pueblo propio y autónomo, de definirse como pueblo; obviamente, los catalanes, los gallegos y los vascos lo tenían fácil para esto: la lengua. El resto de pueblos no disponían de esa clara definición popular, así que, para definirse como cultura, tuvieron que echar mano del folklore, deshaciendo lo que precisamente Sección Femenina había elaborado arduamente. Por eso, el triunfo del folklore y del futuro folk se debió a la necesidad de definirse culturalmente como pueblo, como parte de una larga lista de reivindicaciones regionales/ nacionales. Pero, a parte de eso, también había una filosofía vital latiendo debajo: la de hablar al pueblo con el lenguaje del pueblo.

Dulzaineros segovianos junto a Agapito Marazuela: músico y etnólogo que rescató el folklore castellano  - 1935. Fuente: revista Estampa Dos fueron los nombres propios de los iniciadores del folklorismo castellano. Agapito Marazuela era un dulzainero y folklorista segoviano que había estado en prisión por republicano; su inmensa labor en el campo del folklore, sus recopilaciones que servirían de base para las canciones de muchos jóvenes músicos, atrajo en torno a sí a un nutrido número de expertos, especialistas, aficionados y, cómo no, músicos de Segovia como Hadit, Nuevo Mester de Juglaría o Ismael (en solitario o con su Banda del Mirlitón), llegando a conformar un pequeño movimiento musical folklorista segoviano que quedó recogido en el álbum de 1976 Segovia viva. Marazuela, además, ejerció en ocasiones de músico de estudio o de productor para jóvenes cantautores y grupos de folk. El otro pionero fue un joven universitario: el vallisoletano Joaquín Díaz fue el otro gran pionero del folklore y del folk castellano. Joaquín viajó a Estados Unidos, en donde conoció aNuevo Mester de Juglaría (trasera del disco Pete Seeger, el gran folklorista y folksinger de los obreros y de los negros; de él aprendió que el instrumento para hacer una canción para el pueblo era precisamente la canción del pueblo: Díaz comienza a cantar temas tradicionales castellanos de todo tipo (de trabajo, religiosos, verduzcos…). Sin embargo, las intenciones laudables de Joaquín no fueron bien entendidas por los cantautores, que criticaban en él su estatismo y arqueología musical; durante mucho tiempo Joaquín tuvo que aguantar el sanbenito de “reaccionario” (aunque fuera en lo musical) por parte de compañeros (muchos de los cuales bien inteligentes y críticos): sanbenito que consiguió arrancarse más adelante, hacia los 70,  con la politización del folk, interpretando temas revolucionarios y canciones compuestas con poemas de Luis Díaz Viana. En torno a las sesiones musicales y charlas que tienen a Joaquín Díaz como centro, surge una iniciativa bonita por parte de algunos de estos músicos: el proyecto de folk total Nuestro Pequeño Mundo, un grupo que entendía el folklore a nivel universal y versionaba canciones populares españolas (de todas partes) con canciones estadounidenses, o temas de grupos como Dubliners o Kingston Trio.

Joaquín Díaz fue el primero; tras él, en los últimos 60, aparecerían grupos de folklore como Nuevo Mester de Juglaría, Jubal, Vino Tinto…

PrimerosSabandenos El otro gran foco del folk fue Canarias, desarrollándose en torno a algunos círculos independentistas isleños. Los Sabandeños, capitaneados por Elfidio Alonso, fue un grupo numeroso que había surgido de la clásica estudiantina universitaria; al principio se dedicaban a la interpretación simple de canciones populares campesinas isleñas para más tarde, con la explosión nacional de los cantautores, no sólo politizar (más) sus temas, influidos por las nuevas canciones latinoamericanas, convirtiendo a las clásicas isas, tajarastes y folías en cantos de lucha. Junto a ellos y después de ellos surgirían otras bandas semejantes como Taburiente, Verode, Chincanarios

Por su parte, a los andaluces les pasó algo parecido a los vascos: quisieron arrebatar el folklore andaluz de los salones de los señoritos y de aquella aberración que fue el nacional-flamenquismo, por dos vías: el flamenco y la copla. 44

El Nuevo Flamenco fue una iniciativa por la que sus componentes, José Menese, Manuel Gerena, Enrique Morente, Vicente Soto “Sordera”, “El Lebrijano”, y otros, pretendían recuperar el flamenco para las clases populares andaluzas: su reivindicación  era, más que regional, de clase. Nuevo Flamenco parece que no tuvo el problema de ser calificados de reaccionarios, quizás debido a que los amantes e intérpretes del flamenco tenían cierta fama de “rojos”, si bien esto se debió a la asombrosa claridad de sus temas, que eran propios aunque la música fuera tradicional. Esto, no obstante, y obviamente, les trajo problemas con las autoridades, viendo sus nombres tachados de los certámenes oficiales de flamenco en los ayuntamientos: claro que nadie podía eliminar el nombre de José Menese de estos certámenes sin sonrojarse de vergüenza; peor suerte corría Gerena, con el que se excusaban diciendo que era un “mal cantaor”.

Carlos Cano, el renovador de la copla La otra vía, la copla, fue algo más problemática, ya que desde 1940 estaba marcada ideológicamente debido a la connivencia de algunos de sus intérpretes con el régimen (mientras otros de sus intérpretes, como Miguel de Molina, sufrían el exilio, la cárcel como Angelillo, o el silencio forzado como Juan Valderrama, por sus ideas políticas y/ o sus preferencias sexuales), y, más aún, tras el auge turístico: la copla, el flamenco mal entendido y ciertos intérpretes abyectos habían sido instrumentalizados en un invento destinado al solaz de los turistas, que los más avisados dieron en llamar “nacional-flamenquismo” o “nacional-folklorismo”. Lo que Manifiesto Canción del Sur, con Carlos Cano, Antonio Mata, Benito Moreno y otros, reunidos en torno al poeta andaluz Juan de Loxa, era la reivindicación de la copla como música popular andaluza, y más aún, de una copla inteligente, culta y, a la vez, popular, que había sido cantada antes de la guerra y para la que incluso habían colaborado los poetas geniales de la Generación del 27 (antológica es la grabación de canciones populares andaluzas cantadas por “La Argentinita”, con Federico García Lorca, recopilador y arreglador, al piano). Quizás fue la suya la labor más ardua, la de recuperar un folklore tan maltratado a la vez que ridiculizado.

Aguaviva_1esp A finales de los 60, un poco a causa del folklore, por un lado, y a la influencia de los grupos de folk y folk-rock como Peter, Paul & Mary, Mamas & Papas, Donovan, Byrds o Turtles, surgen una serie de grupos de folk-rock como Aguaviva y Almas Humildes en Madrid, o Falsterbo 3 y Esquirols en Cataluña. No son exactamente grupos que bebieran de la música autóctona tradicional, pero apuntaban ya a cierto mestizaje que se produciría en la siguiente década, a pesar de que pudieran ser calificados de comerciales en algunas ocasiones.

Éste fue el panorama inicial para la música folklórica y tradicional, que pronto daría lugar al folk. Entre los finales de los 60 y principios de los 70, la música folklórica y el folk fueron ganando respeto, bien, por un lado, por la politización de los intérpretes hasta ahora “arqueológicos”, bien por la disgregación de los primeros colectivos, junto con sus primeros rígidos preceptos, o por su remozamiento al adquirir miembros nuevos con nuevas ideas (el caso de Bibiano con Voces Ceibes), y por la llegada de nuevos intérpretes, o por la reconversión de los viejos, que entendían que él folk era un lenguaje vivo y válido para hacerse oír: en esa franja de tiempo llegarían nuevos valores como el extremeño Pablo Guerrero con sus primeras canciones testimoniales de Extremadura, el aragonés José Antonio Labordeta, haciendo bailar la jota a Georges Brassens o el vasco Imanol y su voz profundísima, colaborando con el compañero Paco Ibáñez o con parte de los músicos que luego formaron los increíbles Gwendal. En la década siguiente, básicamente, las jotas, las folías, los zortzikos, las albadas, las albaes, vendrían a sustituir a los estilos extranjeros en su papel de ser vehículo para unas reivindicaciones cantadas.

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