Posts Tagged ‘Luis Pastor’

La Hoguera (3-V-2015): ¡Gloria a los Muertos del Mundo del Trabajo!


Funeral_abogados_AtochaLos años 70 fueron especialmente conflictivos en el mundo laboral: las justas peticiones de aumento de salario, reducción de jornada, mejora de las condiciones laborales en general y el formar un sindicato propio, se saldaron con multas, cárceles e incluso el asesinato a sangre fría. Los poetas y cantantes concienciados quisieron denunciar estos hechos y hacer un homenaje a los mártires del mundo del trabajo. Éstas son sólo algunas de ellas, que, como dice la primera canción, esas sevillanas rebeldes de Gente del Pueblo, relatan “¡Qué duros son los caminos!”.

El caso, por ejemplo, de Amador Rey y Daniel Niebla, obreros ferrolanos asesinados por la policía el 10 de marzo de 1972 (dando lugar al Día da Clase Obreira Galega), inmortalizados en un poema de Uxío Novoneyra que Bibiano musicalizó y cantó. O el de los líderes sindicales encausados en el llamado Proceso 1001 (entre ellos, Marcelino Camacho, referente moral de la lucha obrera), héroes de un romance flamenco compuesto y cantado por Manuel Gerena.

Estudiantes, obreros y abogados asesinados por la guardia civil, como Javier Verdejo, cuya pintada por el pan, el trabajo y la libertad, fue interrumpida por un disparo; o los abogados de la calle Atocha, cuyo atroz asesinato por un grupo ultraderechista conmocionó a toda la sociedad. Ambos casos reflejados en un poema por Juan de Loxa, que sería cantado por Aguaviva. Y es que eran tanto los casos, y pocos los que quedaron sin alguna canción, fuera directa o indirecta, que hubo quien, como Imanol, dedicó canciones a todos ellos y, en su caso, alternando el castellano y el euskera.

Pero, a pesar de todo esto, todas las manos, todos los esfuerzos, son necesarios; Luis Pastor lo recordaba, apoyándose en el refranero popular, en su canción “Un grano no hace granero”, que se puede escuchar de fondo por falta de tiempo.

Funeral Vitoria 1976Y si hubo un caso en el que quedó patente la falta de diálogo del gobierno resultante de la dictadura, y de su poca predisposición hacia el cambio democrático, ése fue la violenta represión de los obreros vitorianos en 1976: mientras el ministro de la gobernación (hoy diríamos, del interior) Manuel Fraga estaba en Alemania, convenciendo a la sociedad internacional del cambio democrático en España, las fuerzas del orden, sobre las que tenía potestad, acribillan una asamblea de trabajadores, resultando cinco muertos, ante su indolente indiferencia. Cuando regresa, ante la indignación de la práctica totalidad de la población, sólo es capaz de advertir de que eso debiera “servir de ejemplo” a quien sobrepasa las líneas marcadas. A día de hoy, mientras hay quien trata a esta persona de “padre y ejemplo” de la democracia, los ministros que estuvieron con él, como Martín Villa y Osorio, responsables de la situación, sin ningún pudor en absoluto se atreven a decir que los manifestantes pertenecían al entorno de ETA, que sobrepasaron las líneas rojas y agotaron la capacidad de paciencia del gobierno. Cuenta el gran Lluís Llach que, cuando estaba oyendo las noticias se encontraba sentado al piano, y casi instintivamente golpeó con fuerzas sus teclas, surgiendo los acordes de la canción con la que denuncia a los responsables y rinde homenaje a los obreros: “Campanades a mort”.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/gloria-a-muertos-del-mundo-del-trabajo-audios-mp3_rf_4440310_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

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La Hoguera: “Amigos de Gustavo” (14-XII-2014)


Nuestro inicio ayer en la radio on-line no estuvo del todo mal: algún fallo técnico, idas de olla y olvidos inexcusables en alguna biografía… Desde el primer día hubo problemas con el guión, especialmente porque no teníamos guión. Pero por regla general, ambos estamos satisfechos.

http://www.ivoox.com/hoguera-amigos-gustavo-audios-mp3_rf_4281467_1.html

50 años de vampiros


josafonsobaladasdecoimbSi ayer hablábamos del nacimiento preciso de la canción de autor española, hoy lo hacemos del de la portuguesa. Ayer fue el 50º aniversario de la grabación del tema “Os vampiros”, una de nuestras canciones favoritas, por José Afonso, que fue celebrado en el Aula Magna de Lisboa, en un concierto en el que participaron Rui Pato, João Afonso, Luis Pastor, Manuel Freire, Francisco Fanhais, el Ensemble VOCT, Lourdes Guerra, Pedro Fragoso, Rogério Pires, Sérgio Caldeira, Pedro Syroh y el poeta José Fanha.

José Afonso la grabó, acompañado por Rui Pato, en el monasterio de San Jorge de Milreu, y se editó en un EP del sello “Discos Rapsódia” junto a otras tres, bajo el título Dr. José Afonso em Baladas de Coimbra. Cuatro años después, Zeca escribiría en el libro Cantares (ed. Nova Realidade, 1967) explicando los motivos de la canción:

“En un viaje que hice a Coimbra me di cuenta de lo inútil del cantar del color de rosa y de lo bonito (…). Si le diésemos una cierta dignidad y le atribuyésemos, por la urgencia de los temas tratados, un mínimo valor educativo, conseguiríamos tal vez fabricar un nuevo tipo de canción cuya actualidad pudiera repercutir en el espíritu narcotizado del público, molestando su conciencia adormecida en lugar de distraerle. Ésa fue la intención que orientó la génesis de Vampiros.” (http://www.publico.pt/cultura/jornal/50-anos-de-os-vampiros-de-jose-afonso-em-concerto-26848886; la traducción es mía)

Pero, ¿qué fue lo que le inspiró?

La fauna híper-nutrida de algunos parásitos de la sangre ajena sirvió de chivo expiatorio. Descargué la bilis e hice una canción que sirviera de pasto a las arañas y a las moscas. Casualmente se me acabó el dinero y me quedé en Pombal con un amigo llamado Pité. La noche nos pilló desprevenidos y congelados en un pinar que me recordó el del rey y otros ambientes brr [?] heredados del Antiguo Testamento. (Ídem)

[Hasta aquí, escrito y traducción parcial en base al artículo 50 anos de Os Vampiros de José Afonso em concerto de Nuno Pacheco, para Público (Portugal)]

Ciertamente, José Afonso no comenzó con este trabajo: llevaba cantando en público desde finales de los 40 y su primer EP se graba en 1953; sus trabajos anteriores son deliciosos, entroncados con la tradición musical portuguesa, y que no dejarán de considerarse canción de autor. Pero es con la grabación de “Os Vampiros” cuando Zeca da el pistoletazo de salida a la Nueva canción portuguesa, dando las pistas de por dónde debían ir los cantores portugueses: hacer canciones que, a la vez que criticaran el régimen de Oliveira-Salazar sirviera a la población como himnos de combate y resistencia, aunque sostener esto para la totalidad de su producción sería altamente reduccionista. Pero lo cierto es que muy pronto “Os Vampiros”, junto, entre otras, a la “Trova do vento que passa”, una canción cantada por Adriano Correia de Oliveira, y que hablaba tanto de la emigración como del exilio forzoso, se convirtieron en los himnos de lucha de la resistencia, activa y pasiva, portuguesa, con lo que el censor tuvo que revisar la letra de aquel cuento de terror de nuevo. Fue una canción que, aunque con antecedentes (aunque fueran tomados de la tradición musical), separó a José Afonso de los “simples” cantantes tradicionales y lo convirtió en un referente cultural universal.

La canción ya ha salido aquí, con su correspondiente traducción. Os dejo con esta impresionante interpretación en el Coliseu:

Deporte y revolución III: Jugando al fútbol


El fútbol se ha ganado la fama de ser el ejemplo supremo de la alienación política y cultural, de manera bastante injusta a mi parecer: ya dejé mis impresiones aquí (que fueron avaladas por grandes aficionados y, no obstante, revolucionarios), pero por resumir, digo que de manera bastante injusta porque tampoco otros deportes tienen per se significación política alguna: otra cosa es que determinados aficionados (fieles u ocasionales a algún deporte) tomen a una figura –sea un deportista individual o un equipo- de un deporte concreto como una especie de símbolo, sea positivo o negativo; pienso, por ejemplo, en el boxeador Joe Louis (en este caso como símbolo positivo), que se convirtió en un símbolo para la población afroamericana y sufrió cruelmente los avatares del racismo en su país. Pero el tema de la alienación es distinto.

Toralply, a la derecha, vestido de portero.Si en España (y probablemente en otros países del entorno) se considera al fútbol como el gran símbolo de la alienación, no es por otra cosa que por ser la manifestación deportiva que más atención atrae, y por consiguiente, que mueve más dinero, con lo que se puede publicitar mucho más y así caer en un círculo vicioso. Cuando hablamos de alienación nos referimos a un método por el cual se consigue adormecer la conciencia y el espíritu crítico de la población en general. Y así, en los años de la dictadura, la alienación era más que evidente; en los de democracia, es sospechosa. Y es que hay elementos políticos dispuestos a usar los términos deportivos más populares de su país para adornar sus discursos: recuerdo a cierta mandataria sudamericana, muy famosa ella, comparar frívola y repugnantemente el que el fútbol nacional se retransmitiera bajo pago en las cadenas privadas con las desapariciones ocurridas durante la dictadura en Argentina (esto más que populismo, es falta de tacto, por no decir algo peor). En España fue tal el peso que tuvo desde las instituciones, que, en principio, se podía sospechar de la adscripción política de cada uno por el equipo de fútbol del que fuera seguidor, aunque esto en realidad no fuera, ni lo es, cierto en muchos casos: no necesariamente un “madridista” es partidario del burguesía conservadora, un “barcelonista” del independentismo, ni un “vallekanista” miembro del proletariado revolucionario; tales determinaciones duran hasta nuestros días, con la misma falseabilidad que entonces. Sin embargo, es más que probable que la dictadura no lo explique esto del todo, pues otros países, incluso tradicionalmente democráticos, han tenido los mismos problemas. El deporte per se es apolítico, una de las pocas cosas que pueden permitírselo, aunque puede tener la capacidad de llegar a simbolizar las ideas de algunos grupos en ciertas circunstancias: si la victoria de Jesse Owens en Berlín se toma como símbolo, tal como plasmamos en la entrada anterior, no fue porque Owens perteneciera al marxismo revolucionario o al antifascismo genérico –que no lo hacía-, sino porque sin pretenderlo mostró la falsedad de la teoría racista; Joe Louis no pretendía demostrar que un boxeador negro podía tumbar a un blanco, pero se convirtió en inspiración para su pueblo; lo que quiero decir es que a veces la circunstancias socio-políticas sobrepasan a los deportistas como a cualquier otro ciudadano, y los futbolistas no fueron excepción, aunque a veces parezca que los deportistas puedan darse el lujo de permanecer en una especie de limbo ajeno a todo lo que acontece.

El Leal Madrid, como era conocido durante la RepúblicaLa guerra civil española, pues, también tocó a personalidades futbolísticas: algunos de ellos fueron Aniceto Alonso Rouco “Toralply”, obrero de profesión, sindicalista y jugador en el Athletic de Bilbao que, al iniciarse la guerra colgó las botas y se encargó de la defensa de Bilbao y acabó fusilado cuando la ciudad cayó bajo las tropas franquistas; o Josep Sunyol, presidente del Fútbol Club Barcelona. En el otro lado, y por ser ecuánimes, fueron fusilados por el ejército republicano Ramón “Monchín” Triana, jugador del Atlético de Madrid, encarcelado, según nuestra fuente, por sus filiación católica y monárquica y asesinado en Paracuellos del Jarama, o Manuel Garnica, también del Atlético, fusilado en Barcelona (NOTA: no comparto la línea editorial del último enlace). Soy republicano y anarquista, pero siempre he reconocido que se cometieron excesos en el bando que, para mí, significa la razón, la democracia y la justicia: no puede haber suficientes palabras para pedir perdón por la gente buena asesinada en ambos bandos (aunque en unos sean más que en el otro); sin embargo, y véanse los enlaces (algunos de ellos, no ciertamente de mi gusto, y hubiera preferido enlaces más asépticos y objetivos), es curioso como esto lo toman unos y otros: reivindicar a un futbolista por sus ideales, no por sus méritos deportivos, y pedir abrir un proceso de beatificación (tengo noticias para vosotros: los franquistas TAMBIÉN asesinaban católicos).

rino1Fuera ya de la guerra de España, hay un nombre que me gustaría destacar: el de Rino Della Negra, obrero italiano inmigrado en la Francia ocupada por los nazis y jugador del Red Star Olympique de París que, al igual que Toralply, colgó las botas y las herramientas y se fue a combatir el fascismo, uniéndose al FT-MOI (Francotiradores y Partisanos Franceses – Mano de Obra Extranjera), al llamado Grupo Manouchian, por estar comandado por el poeta armenio Missak Manouchian. Della Negra fue, como el resto del grupo fusilado por los nazis en 1944 cuando la totalidad del grupo fue detenido por la policía política del gobierno colaboracionista: algunos de ellos fueron, irónicamente, inmortalizados en el libelo conocido como “l’affiche rouge”. En febrero de 2004, Della Negra fue homenajeado por su antiguo club

Las formaciones de los equipos del Start y del FlakelfNaturalmente, estos nombres sólo son accidentales: futbolistas o dirigentes deportivos que tenían ideales políticos, pero que probablemente no mezclaran una cosa con la otra y que demuestra que nadie puede estar por encima de las circunstancias socio-políticas. Sin embargo, hay casos de auténtica unidad entre el deporte, el fútbol en este caso, y la resistencia moral. Es bastante famoso el episodio acontecido en plena II Guerra Mundial como “el partido de la muerte”, sobre todo por haber inspirado la película Evasión o victoria (Victory, John Houston, EE. UU., 1981), aunque también otras: un partido de fútbol organizado por los alemanes que enfrentaría a varios prisioneros de guerra ucranianos, reunidos en el equipo FC Start, contra soldados de la Wehrmacht; el Start reunía en sí a varios jugadores provenientes de otros equipos ucranianos y, al parecer, sus victorias contra los equipos de las diferentes guarniciones nazis parecían animar “demasiado” a la población ucraniana, hecho que preocupaba a los invasores. La derrota 5-1 infringida al Flakelf, equipo de la Luftwaffe, fue muy humillante, y el combinado nazi pidió la revancha en un partido en el que el árbitro, un oficial de las SS, debió acuñar el cántico “árbitro comprao, partido regalao”, mientras el Flakelf jugaba con tácticas poco deportivas (lo cual no constituye ninguna sorpresa); y aun así, el Start ganó 5-3, incluso habiéndose contenido de anotar el 6º gol y el árbitro pitara el final antes de tiempo. Semanas después, la Gestapo arrestaba a algunos de los jugadores, acusándolos de pertenecer al Comisariado del Pueblo Soviético (NKVD); Mykola Korotkykh moría bajo las torturas, mientras que el resto fue a parar a los campos de concentración, en donde morirían algunos de ellos. En 1981, el estadio de Kiev Zenit pasó a llamarse Estadio Start. Recomendamos la crónica en Marca: cap. I y cap. II. Esta escena de Evasión o victoria es totalmente ficticia, pero es un buen ejemplo de lo que quiero demostrar. Podéis saltar directamente al minuto 1:00:

Equipo de fútbol formado por los prisioneros de MauthausenOtro capítulo hermoso relacionado con el fútbol es el protagonizado por los españoles prisioneros en los campos de exterminio nazis. El gran disco músico-documental de 1976 La cantata del exilio (¿Cuándo llegaremos a Sevilla?), escrito y compuesto, respectivamente, por Antonio Gómez y Antonio Resines, recoge el testimonio de Mariano Constante, miembro de las Juventudes Socialista Unificadas y ex-combatiente del ejército republicano y de la Resistencia francesa, que siendo apresado en 1940 por los alemanes acabó en el campo de Mauthausen (Constante ha escrito varios libros sobre la vida cotidiana de los españoles en el campo de Mauthausen), y una canción, interpretada con irresistibles aires brasileños por el genial Luis Pastor, sobre el tema:

 Testimonio de Mariano Constante

La impresión que nos producía a los deportados cuando llegábamos al campo de Mauthausen, y en particular a nosotros los españoles, era algo impresionante, algo terrible, porque lo primero que se veía al llegar eran las murallas –que todavía no estaban terminadas, puesto que las terminamos nosotros los españoles- y la fatídica águila, un águila de bronce que extendía sus alas encima de la entrada principal. En los primeros meses de 1941, pues cuando estábamos que los nuestros caían a montones, que estábamos debilitados y todo, pero era necesario tener un aliciente, algo para mantener la moral, y para eso era necesario todo, era necesario no solamente nuestras charlas y nuestras palabras, eran necesarios los actos en todos los sentidos. Era necesario, pues, demostrar que éramos hombres todavía, que seguíamos siendo hombres como siempre. Entonces, pues era preciso hacer algo, y un día pues unos españoles cogieron unos trapos y unos papeles de unos sacos de cemento y los enrollaron con unas cuerdas e hicieron como una pelota, una pelota de papeles y trapos.

(Ver original: https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8867; también: http://holocaustoenespanol.blogspot.com.es/2010/10/la-resistencia-espanola-en-mauthausen.html)

Jugando al fútbol

Calza las botas,
coge el balón,
salta hacia el campo,
métele un gol.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Dribla al defensa,
pasa al extremo,
corre la línea
hasta el portero.

Refery, orsay,
defensa y miedo.
balones fuera,
chuta al larguero.

Vuela un garbanzo,
cierra al puchero,
gana al cocido
el delantero.

Segui, Gainza,
Paiño y Lesmes,
Panizo, Zarra,
Zamora y miedo.

Es la pelota
de trapos viejos,
los uniformes
del carcelero.

Suena el silbato
marcando el tiempo,
las chimeneas
con humo negro.

Torres de guardia,
postes de hierro.
aquí la gloria
es el cementerio.

http://www.antiwarsongs.org/canzone.php?lang=en&id=37962

Antonio Gómez – Antonio Resines

Canta Luis Pastor

NOTA – Los futbolistas

Los nombres que canta Luis Pastor pertenecen, efectivamente, a futbolistas españoles reales de los años 30 y 40, pero ¡ojo! ninguno estuvo prisionero en Mauthausen ni pertenecieron a ningún movimiento de resistencia antifascista, al menos que se sepa por los enlaces: sencillamente son nombrados aquí como algunos de los futbolistas más famosos de la época. He conseguido identificar a algunos de ellos, en principio, aunque preguntaré al autor sobre las verdaderas identidades. Incluyo el club con el que debutaron: Segui es Vicente Seguí García (Valencia CF); Gainza es Agustín “Piru” Gaínza (Athletic Club de Bilbao); Paiño parece ser Manuel Fernández Fernández “Pahíño” (Celta de Vigo) –quien parecía tener fama de izquierdista por reírse de una de aquellas tonterías que se decía a los jugadores durante el franquismo-; Lesmes quizás sea alguno de los dos hermanos Lesmes Bobed, Rafael (Ibarrola de Ceuta) o Francisco (Imperio de Ceuta); Panizo es José Luis López Panizo (Athletic de Bilbao); Zarra, Telmo Zarra (Athletic de Bilbao); y Zamora es Ricardo Zamora (Iberia C. F. de Tenerife)

Aquí puedes descargarte el disco entero… Es legal:

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!8840

Adolfo Celdrán’s “No a vuestra guerra”


Blatantly, chairman Aznar was looking the "right" position for the photographAfter September 11, the US president George W. Bush decided to take a rodeo around the world for, officially, bring back security to his citizens, but, unofficially, for other dark and no good intentions. So, at the beginnings of 2003, he gave an ultimatum to that dictator, whose elimination sure shall bring back peace to the world: Saddam Hussein. Telling Irak had massive destruction weapons, he begun to seek supports among the international allies chairmen: among them, Tony Blair, UK prime minister, and José María Aznar, chairman of Spain. The preparatives went on, although inspectors of UN declarated they hadn’t found any proof of the existence of those weapons. At January 29, seven Europeans leaders signed a letter of support to US, among them, president Aznar. At Mars 15, in Azores (Portugal), Bush, Blair and Aznar, took a summit in which they signed their alliance, and the Mars 18, Mr. Aznar, in a tense debate at the Spanish parlament, with the only absolute majority of his party, authorized the send of 900 Spanish soldiers in support of NATO armies, although declares they will not take part in the combats, but to do humanitarians actions; the rest of parties, of many conditions, objected, but in vain. At Mars 19, begun the invassion. Today, president Aznar still upholds there were that kind of guns in Irak, but he cannot tell where the hell…

NO_a_la_guerraAll along the world, people of several conditions, shown their rejection to war. In Spain, it was very important the movement of the artists and intellectuals: actors and actressess, musicians, writers, poets… The old Spanish songwriters got out to the marchs: Paco Ibáñez, Luis Pastor, Labordeta (who, also parliamentarian, show his rejection in tenses debates too, taking all of our admirations: that’ll be other day), Lluís Llach and Adolfo Celdrán, among others. Some of them sung old songs, but new songs too, as this of Adolfo, that sadly became a little prophetic. They are our pride:

Listen from Adolfo’s web: http://www.adolfoceldran.com/no_a_guerra.mp3

No a vuestra guerra

El cielo es negro y rojo
Es ocre, como el suelo
Entre el cielo y la tierra
Tan sólo caben muertos

Llueve arena en Bagdad
Tormenta del desierto
Ni el desierto irakí
Soporta tanto infierno

NO a vuestra guerra

Los que mandan, nos dicen
Que es bueno lo que han hecho:
La diana en nuestra frente
La medalla en su pecho

Miramos hacia arriba
Un avión surca el cielo
Tal vez será la muerte
Que va a poner sus huevos

NO a vuestra guerra

Una niña sin piernas
Llora y llora, y sabemos
Que allí, sin medicinas
Llora su propio entierro

Y mañana es ayer
Y el cielo es el infierno
Y liberan matando
Y resisten muriendo

NO a vuestra guerra

No to your war

The sky is black and red/ is ocher, like the soil/ Between the sky and the earth/ only deads fit// It’s raining sand over Bagdad/ Desert storm/ Not even the Iraki desert/ can hold such hell// NO to your war// The rulers tell us/ it’s right what they have done:/ the dartboard on our front/ the medal on their breasts.// We look upon/ A plain sail through the sky/ Perhaps it’s death/ that is going to lay its eggs// NO to your war// A legless girl/ cries and cries, and we know/ that there, without medicines/ she’s crying her own burial// And tomorrow is yesterday/ And the sky is hell/ And they set free killing/ And they resist dying/ NO tou your war

Adolfo Celdrán

http://www.adolfoceldran.com

“Qué fue de los cantautores?”, el videoclip


Va aquí el videoclip del tema que da título al nuevo disco de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?. Luis recita su poema con música al estilo rap, mientras aparecen en el vídeo amigos famosos, conocidos por todos, y otros no tanto (por ahora) como, entre ellos, su mujer Lourdes Guerra, el gran Antonio Gómez, el maestro Fernando G. Lucini, etc.; amigos de la canción de toda la vida, como Pablo Guerrero, Pedro Guerra, Elisa Serna, Paco Ibáñez (básicamente, el culpable de todo, con permiso) y más (que no reconozco u olvido sin premeditación), y nuevos valores, muy valiosos (garantizado por el que suscribe) como su propio hijo, Pedro Pastor, Paskual Kantero, María Rozalen o “Petete”. La letra de la canción, con una explicación elaborada por mí, ya salió en esta entrada: https://albokari2.wordpress.com/2012/02/27/qu-fue-de-los-cantautores-luis-pastor-le-responde-con-mucho-gusto/#comment-2500.

What became to the songwriters? Luis Pastor shall answer you with pleasure:

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!
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