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Aquí están los cantautores (el recital)


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¡Aquí están los cantautores!–Unidos por la Resistencia (Ángel Sánchez de la Fuente)


ÁNGEL SÁNCHEZ, periodista catalán batido en todo tipo de lides informativas, nos recuerda en este escrito como fue percibida en Cataluña la aparición de CANCIÓN DEL PUEBLO y otros cantautores madrileños.
Recordad que el próximo jueves hay concierto conmemorativo (ver cartel).

¡AQUÍ ESTÁN LOS CANTAUTORES!

Unidos por la resistencia

Ángel Sánchez de la Fuente. Periodista.

Cartel del primer recital de Canción del PuebloCuando a finales de los años 60 nos llegaron desde Madrid los primeros ecos del Grupo Canción del Pueblo (GCP), ya había nacido en Cataluña (desde donde escribo estas líneas) el movimiento de la Nova Cançó, impulsado por Els Setze Jutges desde su fundación en 1961. El GCP fue como un soplo de aire fresco en aquel panorama semidesértico de la música popular en el idioma castellano, en el que, a mediados de los 60, apenas se divisaban algunos artistas aislados como el incomparable Luis Eduardo Aute, el voluntarioso Manolo Díaz y su Rufo el pescador, popularizado por la entonces combativa Massiel antes del eurovisivo La, la, la, y el muy valioso Nino Sánchez, surgido de provincias: “Yo nací con la posguerra/a la luz de un viejo sol,/ en un barrio salmantino/ de pizarras y latón”, cantaba Nino. Pero, por fin, aparecían unos cuantos jóvenes cantautores, agrupados en torno a la idea de tratar de concienciar al pueblo políticamente anestesiado bajo una dictadura inacabable. Los vínculos entre la meseta y la periferia no tardaron en llegar: unos en lengua castellana y otros en lengua catalana. Pero todos ellos unidos por la resistencia contra el opresor, conscientes de que contra Franco se cantaba mejor.

La premonición de Elisa Serna

La voz solidaria de Elisa Serna resonó en Barcelona como en Madrid, eso sí, a cambio de sufrir una durísima y contumaz represión (sin duda, la cantante más perseguida de la época) por parte del régimen fascista. En 1974, al mismo tiempo que el autodenominado Caudillo comenzaba a entrever su final aquejado de una tromboflebitis, la discográfica Edigsa editó Este tiempo ha de acabar, nuevo título de su primer LP, Quejido, aparecido anteriormente con el sello francés Le Chant du Monde. Resultó premonitorio: el tiempo se le estaba acabando al tirano, aunque todavía quedaban los peores coletazos de las heces en forma de melena que fueron los fusilamientos de septiembre de 1975, plasmados en la canción “Al alba” por Aute, quien, a pesar de no formar parte del GPC, colaboró ardientemente.

Adolfo Celdrán, uno de los más grandes

Aquel mismo 1975, cinco años después de su estreno con Silencio, nos llegó el Adolfo Celdrán de 4.444 veces, por ejemplo, disco en el que, además de interpretar canciones propias, musicaba a Miguel Hernández, Nicolás Guillén, León Felipe e incluso un texto de mi querido colega periodista Antonio Gómez, basado en la lorquiana Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. El impacto fue tan grande en los círculos musicales, que el prestigioso crítico catalán Jordi García-Soler consideró a Celdrán, en la revista Vibraciones, como uno de los más grandes cantautores del momento junto a Paco Ibáñez. Un año más tarde, Celdrán dedicaba un poema a Miguel Hernández, en el que, entre otras cosas, decía: “Miguel, aquí nos tienes/ con tu viento y tu canto/ […] Nuestras manos crispadas/ de esperar tanto./ Ven a ocupar tu puesto./ Ven, Miguel, empezamos”.

O Julia León, a la que conocí más tarde, y que en la sala Villaroel ofreció unos conciertos memorables junto a Labordeta, otro que merece todo homenaje que se le ofrezca, en los que mostró su capacidad para resucitar y hacer actual la música tradicional.

El llover ‘a cántaros’ de Pablo Guerrero

¿Y qué decir del extremeño Pablo Guerrero y su “A cántaros”? En Cataluña, un joven de 20 años llamado Lluís Llach había irrumpido en 1968 con “L’estaca”, que acabaría siendo por antonomasia el himno de la resistencia antifranquista. Algo parecido quisimos ver en el “A cántaros guerreriano” cuando apareció en 1972. No se empleaba un lenguaje tan beligerante como el utilizado por Llach (“Si jo l’estiro fort per aquí/ i tu l’estires fort per allà,/ segur que tomba, tomba, tomba/ i ens podrem alliberar”), pero, tal vez más sutilmente, Guerrero también apuntaba al horizonte de la democracia: “Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian/ que la siesta se acaba/ y que una lluvia fuerte/ limpiará nuestra casa”. Pero para que eso pudiera ocurrir, ésta era la condición esperanzada en clave de metáfora: “Hay que doler de la vida hasta creer/ que tiene que llover a cántaros”.

Las rompedoras Madres del Cordero

Aunque no figuró entre los componentes del Grupo de Canción Popular, en 1969 surgió un invento rompedor llamado Las Madres del Cordero, conjunto capitaneado por el incombustible Moncho Alpuente, que hizo de la sátira y de la desmitificación sus señas de identidad. Aunque duró poco, fue suficiente para marcar un camino en el que la reivindicación política y social (“A beneficio de los huérfanos” y “La niña tonta de papá rico” son ilustrativas de ello) no estaba reñida con la ironía y el humor. En Cataluña acababa de hacer su aparición La Trinca, en un principio un playero trío informal que daría que hablar durante 20 años. A diferencia de los Alpuente’s boys, a los trincos les costó bastante ser tomados en serio por los prebostes de la Nova Cançó, quizá porque en un primer momento lo intrascendente de sus letras primaba sobre la trascendencia del difícil momento político (Franco estaba vivito y coleando, como hemos visto al aludir a los cinco fusilamientos de 1975).cartel_cantautores_4g

Acerca de la aportación de Las Madres del Cordero y su éxito arrollador junto al grupo teatral Tábano y el espectáculo Castañuela 70, Elisa Serna advirtió en 1976, con tanta lucidez como amargura, que los miembros del GCP tenían “una tendencia incurable a trascendentalizar todo” lo que hacían. Y concluía: “Nos dimos cuenta de que Las Madres del Cordero decían lo mismo que nosotros, pero con sentido del humor, con planteamientos que quizá resultaban más adecuados.”

Medio siglo después (se dice pronto) de aquel primer festival en Madrid de música popular (folk song), que fue el germen del GCP, Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Pablo Guerrero, Julia León y compañía proclamarán la pervivencia de los cantautores castellanos y de la cultura de resistencia. Bajo el título de ¡Aquí están los cantautores!, el próximo 9 de febrero participarán en un auditorio de Madrid que lleva el nombre de un resistente de la clase obrera llamado Marcelino Camacho. Toda una coincidencia plena de simbolismo.


Martes, 7 de febrero, 12:00

Rueda de prensa/ coloquio (Sala Manuel de Falla de la SGAE, calle Fernando VI, Madrid)

Jueves, 9 de febrero, 20:00

Recital (Auditorio Marcelino Camacho, calle Lope de Vega, 40)

Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Julia León

Acompañados de los músicos Cuco Pérez, José Luis Yagüe, Wafir Sheik-El-Din, Gaspar Payá y Antxon Sarasua

Más invitados: Luis Pastor, Pablo Guerrero y Luis Mendo, Javier Batanero y Begoña Olavide & Javier Bergia

Información y venta anticipada de entradas

http://www.ccoo.es/noticia:231789–50_anos_de_resistencia_50_anos_cantando_por_la_libertad

Página oficial del recital

https://www.facebook.com/canciondelpueblo/

Twitter

https://twitter.com/cancionpueblo (@cancionpueblo; hashtags: #AquiEstanLosCantautores #CulturaDeResistencia)

Evento en facebook

https://www.facebook.com/events/735090469998146/

E-Mail para concertar entrevistas y contacto

canciondelpueblo50aniversario@gmail.com (contacto: Antonio o Gustavo)

Drive con información y archivos adicionales:

https://drive.google.com/drive/folders/0B2nJO77oliPjMTNobHpVSkV3Qzg

La Hoguera (22-III-2015): “Furor proletario”


y1psIXC31JN0VtJ64F9RDe5fsQDQmFACtGykenavhJ12KJjPBiDud6j_24mfNBgWbt1bcndHqgu7ZsUnas canciones que hablan sobre el mundo de la clase obrera: algunas para indignarse, otras para reírse, todas para concienciar.
Sonaron Raimon: Jo vinc d’un silenci; Carlos Cano: La morralla; Pablo Guerrero: Son hombres que se mueren sin haber visto la mar; La Bullonera: Camino del trabajo; Imanol: Martillo Pilón [Somorrostro]; Chicho Sánchez Ferlosio: A la huelga; The Almanac Singers: Which side are you on? [Florence Patton Reece]; Miro Casabella: Puxa; Nuberu: Dame tira [Manuel Asur]; Errobi: Nagusiaren nigarrak [Daniel Landart]; Coses: Nova oració del parenostre [Miquel Martí i Pol]; Daminifkados: Krisis laboral; Ángeles del Infierno: A cara o cruz.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/hoguera-furor-proletario-audios-mp3_rf_4283137_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

La Hoguera: “Amigos de Gustavo” (14-XII-2014)


Nuestro inicio ayer en la radio on-line no estuvo del todo mal: algún fallo técnico, idas de olla y olvidos inexcusables en alguna biografía… Desde el primer día hubo problemas con el guión, especialmente porque no teníamos guión. Pero por regla general, ambos estamos satisfechos.

http://www.ivoox.com/hoguera-amigos-gustavo-audios-mp3_rf_4281467_1.html

“Planeó una huida despacio, lentamente para una noche, por ejemplo en abril.”


nachoHoy me enteré, por mi amigo Adrian, de que ha fallecido Ignacio “Nacho” Sáenz de Tejada, músico, compositor, guitarrista, periodista y crítico musical. Como músico, fue miembro fundador de la banda de folk Nuestro Pequeño Mundo, y acompañó en sus grabaciones y directos a, generalmente, cantautores como Pablo Guerrero, Antonio Resines, o Clara Ballesteros. Si bien, últimamente no estoy pródigo en palabras por aquí, no he querido dejar de pasar hacerle un pequeño homenaje, con dos canciones. La primera es una de Pablo Guerrero para la que él compuso la música: una de las canciones más existencialistas, dentro de una vida material gobernada por la rutina, el hastío y las obligaciones del contribuyente, de la que hemos tomado el título para la entrada: “Planeo” [en este enlace, junto “Para huir de la muerte” y con dos traducciones “reguleras” –mías- al inglés de ambas]:

Y la segunda es, bajo mi punto de vista, una de las mejores versiones que Nuestro Pequeño Mundo hizo de una canción folklórica extranjera, que se remonta a los días de la guerra mexicano-estadounidense: “Santy Anno” [contiene historia de la canción y otras versiones]. La he elegido porque hoy me ha sonado, y bueno, somos algo supersticiosos…

Y aunque dije dos, no puedo dejar de poner una tercera, que ha salido aquí ya muchas veces porque tiene una historia personal mía que ya habré contado muchas veces: su versión de “Los campanilleros”, la más tierna de las canciones populares andaluzas, generalmente asociada a las navidades:

“Qué fue de los cantautores?”, el videoclip


Va aquí el videoclip del tema que da título al nuevo disco de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?. Luis recita su poema con música al estilo rap, mientras aparecen en el vídeo amigos famosos, conocidos por todos, y otros no tanto (por ahora) como, entre ellos, su mujer Lourdes Guerra, el gran Antonio Gómez, el maestro Fernando G. Lucini, etc.; amigos de la canción de toda la vida, como Pablo Guerrero, Pedro Guerra, Elisa Serna, Paco Ibáñez (básicamente, el culpable de todo, con permiso) y más (que no reconozco u olvido sin premeditación), y nuevos valores, muy valiosos (garantizado por el que suscribe) como su propio hijo, Pedro Pastor, Paskual Kantero, María Rozalen o “Petete”. La letra de la canción, con una explicación elaborada por mí, ya salió en esta entrada: https://albokari2.wordpress.com/2012/02/27/qu-fue-de-los-cantautores-luis-pastor-le-responde-con-mucho-gusto/#comment-2500.

What became to the songwriters? Luis Pastor shall answer you with pleasure:

¡Devolvedle el nombre a Alberti!


Ayer Fernando me dejaba de piedra cuando relataba lo que había leído en el Diario de Almería:

El Teatro Municipal de Huércal-Overa dejaba ayer de lucir el nombre que la anterior corporación asignó al edificio de espacios escénicos mediante un procedimiento en el que se plantearon los nombres más votados por los vecinos. No obstante el nombre del Teatro dejará de ser el de Teatro Municipal Rafael Alberti y de hecho ya desde ayer ha dejado de verse en las letras de la fachada. 

El motivo no es otro que el cambio de nombre, así lo explicó a Diario de Almería el primer edil huercalense, Domingo Fernández, quien detalló que "no creemos que sea un nombre que nos vende como municipio".

Así sin más, la noticia le deja a uno de piedra, y más aun cuando lees las declaraciones del ex-director del teatro, Vicente Parra:

Ya en el inicio de la legislatura, el equipo de gobierno del PP, procedió a eliminar de un brochazo el Patronato que llevaba su nombre. Ahora las decisiones son unilaterales de una sola persona que es la que determina su quehacer diario. Entonces un grupo de "expertos" en las distintas ramas escénicas asesoraba a los miembros del ente autónomo en orden a valorar las distintas propuestas artísticas puestas sobre la mesa. Hoy no, actualmente se prescinde de esa valiosa información y se operaba unipersonalmente. Aclarado este punto, y contestando más concretamente a la pregunta, afirmo rotundamente que en ningún momento, nadie manifestó la conveniencia de cambiar el nombre del teatro. Se escucharon algunos rumores, pero en las reuniones nadie propuso abierta y claramente la no idoneidad del nombre.

(…)

No estoy en nada de acuerdo con la polémica planteada en lo referente a que este espacio escénico no debe llevar ese nombre porque "no vende", por no tener "vinculación local", y mucho menos porque Rafael Alberti "era republicano y de izquierdas". Parece mentira que el pleno siglo XXI se puedan decir impunemente esas barbaridades. Resulta incomprensible que un escritor, poeta, dramaturgo, historiador de su época…, de renombre mundial; abanderado de nuestro país por doquier; miembro de la Generación del 27; íntimo de escritores tan sobresalientes como: Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández, Antonio Machado, Pablo Neruda…; Premio Nacional de Literatura; Hijo Predilecto de Andalucía; Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cádiz; andaluz de pura cepa… No merezca dar nombre al Teatro de Huércal-Overa, por su trayectoria política. Vaya falacia.

Lleno de indignación, dejaba este comentario a Fernando, que le gustó mucho, que es un poco la síntesis de muchas de las cosas que pienso:

No es una pena… es una vergüenza. Si los políticos salen día a día diciendo cosas extrañas como "vender la Marca España" (¿cobraremos copy-right cada vez que alguien use algo "español"?), y hablan de "recuperar el prestigio perdido" (cuando son ellos los que lo han perdido y lo hacen perder), y luego son capaces de borrar el nombre de Rafael Alberti porque "no vende" (esto me pone los pelos de punta, hermano), de no buscar a García Lorca para no abrir "viejas heridas" (?), de dejar de gestionar el patrimonio de Miguel Hernández, va a resultar que éste es el país que no ama a sus poetas. Luego se les llenará la boca porque "se les ocurrió" dar la presidencia del Instituto Cervantes a Vargas Llosa, y también llenarse de "orgullo patrio" cuando el novelista peruano nacionalizado español recibió el Nobel. ¿Qué nombre, pues, elegirán? Profetizo ver informativo como los de A3 dando una "simpática" noticia sobre el ocurrente nombre que el ayuntamiento ha dado al auditorio, por ejemplo, "David Bisbal" (con todos mis respetos), o incluso -y quizás ésa sea la raíz- "Teatro BBVA", pero sin nombrar el insigne antiguo nombre que tuvo… Por cierto que no había reparado en mirar de qué partido es el gobierno municipal, cosa que me la traía al fresco, pero al verlo -y aún sospechándolo- he de decir que no me sorprende en absoluto.

ALBERTIOtro lector profetizaba el nombre “Teatro Coca-Cola”: algo que no es absurdo; es muy posible que detrás de esta decisión haya otros intereses, como que la corporación municipal no pueda mantener el teatro y haya llegado a un contrato con alguna empresa privada (eso es legal). Pero alguna comentarista refería otros casos en los que, con explicaciones nada motivadas, algunos ayuntamientos habían cambiado así porque sí nombres de calles y edificios municipales, relacionados, de algún modo, con la izquierda. A parte de todo esto, decidí escribir una severa, pero educada, carta al ayuntamiento de Huércal-Overa, intentando hacerles recapacitar y censurar su consideración de que el nombre de un teatro municipal “les venda”, ya que es un espacio cultural y, además, público, para uso y disfrute, principal, pero no exclusivamente, de sus vecinos: sería éste el único caso en el que el nombre de un teatro atraiga turistas, y, de ser así, qué mejor nombre que el de uno de nuestros poetas más universales: leído, apreciado y estudiado en todo el mundo. No os penséis que mi protesta, ni tampoco la de Fernando, se deba sólo a que Rafael Alberti fuera de izquierdas: también me opondría a que un gobierno municipal de izquierdas cambiara el nombre de un hipotético teatro “Luis Rosales” o de un hipotético centro cultural “Gerardo Diego”… ¡De ningún modo! Si yo fuera alcalde de Madrid, mantendría el nombre del teatro “Pedro Muñoz Seca”, aunque sea un autor que a mí no me gusta nada y reconozco que fue una víctima injusta de la guerra (algo que, ciertamente, nunca le he oído decir a ninguno de estos señores sobre García Lorca o sobre otro). Pero ¡vamos!: resulta que no se pueden cambiar nombres de calles, plazas y edificios que llevan el recuerdo de militares golpistas asesinos, incluso pueblos enteros que aún hoy llevan el sufijo “del Caudillo” porque “es histórico” (como la bandera del III Reich), porque “vecinos ya se han adaptado, y les sería difícil” (cosa que no parece pasar con estos otros nombres)… Y salen los informativos llenos de declaraciones de señores y señoras, algo ignorantes, que se tragan lo que los medios dicen porque piensan que es imposible que un medio engañe… Francamente, no entendemos por qué cuesta tanto cambiar el nombre de unos señores que tanto daño hicieron y lo fácil que es cambiar el nombre de aquellos que, con su obra y sus acciones, lucharon por las libertades democráticas.

Espero que los representantes de la corporación local recapaciten en su decisión, que se den cuenta del inmenso error en el que han caído; y a sus vecinos que no se dejen engañar con dulces palabras y vanas promesas: parafraseando al gran Pepe Isbert, “como alcalde vuestro que es, os debe una explicación”. Y como hizo Fernando ayer, acabo con la canción que Pablo Guerrero le dedicó mientras esperaba su retorno del exilio: “Ven Alberti”.

(Escuchad: http://www.goear.com/listen/187abc3/ven-alberti-pablo-guerrero)

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