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La banda sonora de Billy ("algo es algo") desgranada


Mal está, tal vez, que uno hable de su propia obra, pero uno de los atractivos de Billy (“algo es algo”), que lo dota de originalidad, es que el título de cada capítulo es un fragmento de alguna canción, un pedazo que es relevante y va acorde con el sentido del episodio. Generalmente son de cantautores de España, bien propias, o bien poemas musicalizados de Miguel Hernández, Juan de Loxa, etc.; sin embargo, hay alguna excepción: un poeta uruguayo, un grupo de heavy metal español, y un cantautor y una banda grunge estadounidense.

Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019) es la historia de Guillermo Niño Pérez: un antiguo inspector de la policía política franquista, al que amenaza una querella por las torturas que propició en sus años de servicio, pues ya se salvó de otras, y es perseguido por el recuerdo de la muerte de Gabriel Aceituno, un estudiante agitador al que interrogó brutalmente. Sin embargo, no son estas cosas las que le inquietan, sino un joven vecino cuyo comportamiento errático y su modo de vida misterioso le obsesiona de forma malsana, sacando de él al antiguo inspector que perseguía “malhechores” por su pensamiento y conducta fuera de la norma habitual. Un día, mientras reflexiona sobre cómo esquivar a la prensa que le asedia, un antiguo subordinado le indica que en el periódico se habla de un asesino en serie que imita los métodos de tortura de la Brigada. Tomándoselo como un agravio hacia él y sus compañeros, decide investigar, convencido de tener un sospechoso bastante prometedor.

Me ha quedado algo largo, pero prometo que, en comparación, la novela es más corta.

Al comienzo de este vídeo promocional puedes oír un collage sonoro con los fragmentos de las canciones

Antes del odio, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

Vencida la República en 1939, el régimen fascista de Franco se dedicó a hacer una dura purga contra los ciudadanos que hubieran tenido, aunque fuera presumiblemente, parte en el anterior gobierno legítimo, en el ejército popular, hubiera pertenecido a partidos de izquierdas o regionalistas/ nacionalistas, o hubiera manifestado abiertamente esas ideas. La mayoría de los intelectuales apoyaron ferviente y abiertamente al partido y al gobierno del Frente Popular, entre ellos, el poeta Miguel Hernández, quien pertenecía al Partido Comunista de España. Hernández fue arrestado y encarcelado, llevado a distintas prisiones donde se hacinaba con otros presos; llegó a tener una pena de muerte sobre su cabeza que, finalmente, le sería conmutada; sin embargo, moriría debido a las insalubres condiciones de esas prisiones. En esas estancias, el poeta escribió unos poemas que describían su situación y la de muchos otros, que se reunirían en un libro titulado Cancionero y romancero de ausencias.

“Antes del odio” es un poema estremecedor, en el que Miguel Hernández describe la miseria por la pérdida de libertad, simbolizada en su mujer y su hijo, ausentes y lejanos; también la incertidumbre de una pena de muerte que podía materializarse cualquier noche, arbitrariamente, junto con otros tantos; y, además de eso, la inquebrantable libertad interior del ser humano.

En 1975, el cantautor Adolfo Celdrán, musicalizó este poema para su disco 4.444 veces, por ejemplo, siguiendo el empeño de rescatar a los poetas silenciados, despreciados o tapados por la censura. Celdrán dota al poema de una melodía estremecedora que amplía las palabras del prisionero.

«… me es pequeño y exterior»: el poema resulta la máxima expresión de los pensamientos y sentimientos de un preso por razones políticas, por esa razón merecía su sitio entre los títulos de Billy (“algo es algo”).

Campanades a morts: letra y música de Lluís Llach

Vitoria, 3 de marzo de 1976. La crisis económica mundial comenzó a notarse en España con viveza; los obreros, ante los despidos, las retenciones y bajadas de sueldo, van a la huelga, mientras un cierto ministro de economía, convertido más tarde en aristócrata-empresario de éxito, lanzaba arengas tratando de convencer de que no había otra solución porque no había dinero para los sueldos: que había que conformarse, apretarse el cinturón y pedir a Dios que dé lo que que los humanos niegan (bien, esto es una licencia mía). Especialmente trágica era la situación en Vitoria/ Gasteiz, en donde la huelga parecía interminable y la ciudad estaba al borde de la lucha. Ocurrió que, aquel tres de marzo, los obreros y sus familias estaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís, cuando la policía armada arrojó botes de humo provocando que salieran aturdidos y asfixiados; lo que no podían esperar es que su precipitada salida fuera recibida con fuego real. Murieron los trabajadores Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Perea. Vitoria se convirtió en un campo de batalla, mientras el responsable de las fuerzas de seguridad, el entonces ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, se lavaba las manos delegando en Martín Villa, ministro de relaciones sindicales. Finalmente, Adolfo Suárez se puso al mando intentando impedir generar más violencia.

El cantautor catalán Lluís Llach cuenta que se encontraba frente al piano cuando oyó las noticias de las muertes; entonces, de una manera instintiva, aporreó sus teclas con fuerza, saliéndole casualmente los primeros acordes de esta canción, al estilo del réquiem de Mozart.

«… y que en la muerte os persiga nuestro recuerdo». El fragmento escogido (“i que en la mort us persegueixin les nostres memòries”) representa esa persistencia de los hechos morales de cada uno, que acompañan al actor hasta que muera, como es el caso del protagonista, Guillermo Niño, que se resiste a sentir remordimientos por un crimen que cometió, aunque su recuerdo le persiga.

Canción de vísperas, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

En 1977, Adolfo Celdrán sacó un disco que suponía una colección de las canciones que le habían sido censuradas, total o parcialmente, o directamente prohibidas en algún aspecto (grabación, interpretación o difusión radiofónica), con el nombre de Denegado. En él encontramos la musicalización de un poema de Nicolás Guillén, que, probablemente, hablara de la Cuba prerrevolucionaria. Como es natural, al ser muchos de sus versos muy aplicables a la España de la dictadura franquista, la canción no pasó los filtros de la censura.

El fragmento «El ojo del policía» hace referencia a ese llamado “olfato policial” del que Guillermo Niño dice hacer gala, aunque a menudo constituya solo un montón de sospechas infundadas basadas en prejuicios y primeras impresiones. Del otro fragmento que da nombre a otro capítulo, «… y, sobre la pista, el enano equilibrista», relativo a las sesiones del juicio contra Guillermo Niño por sus torturas, solo diré que siempre me ha hecho gracia cómo Adolfo consiguió burlar la censura, para que se impidiera establecer una relación entre este verso y cierto general famoso por su baja estatura, al presentarlo ante la censura como «… y, sobre la pista, Elena no equilibrista».

Cançó en i (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

El ácido y satírico cantautor catalán, Pi de la Serra, era muy dado en sus canciones a los dobles sentidos, de manera que los críticos solían decir de él que lo importante no era tanto lo que cantaba como lo que se dejaba entrever en sus letras. En esta canción en concreto, Quico, como suele llamársele también cariñosamente, enumera un montón de clichés y frases hechas sobre la policía que podían oírse en las noticias, contando hazañas de sus agentes como impedir una violación o ayudar a una invidente a cruzar la calle.

«La policía está al servicio de los ciudadanos» (la policia està al sevei dels ciutadans) es el estribillo recurrente que Pi de la Serra deforma jugando con otras palabras como “oligarquía”, “servilía”, etc., y que escogí para el capítulo en donde se describen algunos de los discutibles métodos policiales de Guillermo Niño y sus compañeros de la Brigada de la Noche, además de su visión de la acción policial, que recuerda al decidirse a proponerse desenmascarar al asesino psicópata que le imita, El Carcelero.

Doña María, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

De nuevo un poema del poeta cubano interpretado por Celdrán sirve para nombrar dos títulos de Billy (“algo es algo”). Como el anterior, parece ser un poema alusivo a la Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, en donde mucha gente pobre se ganaba un cierto sueldo como confidentes de la policía política. Algo así ocurrió en España, como podrás descubrir en mi novela. Adolfo la musicalizó y la grabó en su primer disco, Silencio (1970).

«¡Ay, pobre doña María…!», verso incial del poema, me sirvió para titular el capítulo en el que se cuentan las tribulaciones e inquietudes de Marisa, la mujer de Guillermo Niño, ante el juicio que va tomando forma, pero también ante el extraño comportamiento que su marido está adoptando y del que poco le cuenta.

«Rondando anduvo mi casa» es otro capítulo, en el que se describen algunas cosas que hace el exinspector.

Enfermedades de invierno, de Jesús López Pacheco (musicalizado e interpretado por Luis Pastor)

Este poema era un canto a la intolerancia en días del postfranquismo (los últimos años de gobierno de Franco, previos a la transición), contraponiendo la gente llena de razones que luchaban por la democracia frente a los vilentos sicarios del régimen: los ultraderechistas, que comenzaron a volverse más virulentos a medida que la vida del general se apagaba. Grupos como la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA/ Triple A), Guerrilleros de Cristo Rey, el PENS (partido nazi español) y el Batallón Vasco-Español (un grupo parapolicial que realizaba atentados contra miembros de ETA y de la izquierda abertzale), que nacieron a finales de los años 60 para presentar batalla contra los jóvenes contestatarios, los obreros y los curas progresistas, pasaron de limitarse a romper escaparates de librerías y boicotear obras de teatro o recitales de cantautores, obviando palizas eventuales a líderes sociales, a cometer asesinatos.

En enero de 1977, toda la tensión de una transición política muy conflictiva acabó por estallar en pocos días: el estudiante Arturo Ruiz moría durante una manifestación por disparos de los Guerrilleros de Cristo Rey, al día siguiente lo hacía Mari Luz Nájera en la manifestación en protesta por esta muerte por la acción policial desproporcionada, y, finalmente, tres pistoleros de la Triple A asesinaban a sangre fría a los abogados laboralistas Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, y al empleado del despacho Ángel Rodríguez Leal. Se organizó un funeral multitudinario que estremeció por su silencio respetuoso y su demostración de fuerza pacífica, especialmente los militantes del PCE, al que pertenecían las víctimas, y que todavía era ilegal. Suele decirse que esta demostración fue la que convenció a Suárez para, finalmente, legalizar los partidos democráticos.

Se consiguió detener a los tres ultras junto a algunos cómplices y autores intelectuales, pero no se pudo establecer la relación entre este lúgubre suceso y la responsabilidad en él de personas como Blas Piñar, Mariano Sánchez Covisa, Antonio González Pacheco y otras personalidades que lideraban el movimiento integrista o con cargos en las fuerzas de seguridad.

No recuerdo muy bien, pero creo que el poema es anterior al atentado de Atocha. No obstante, cuando Luis Pastor la musicalizó para su disco Nacimos para ser libres (1977), quiso denunciar toda aquella violencia, resquicios de un mundo que se resistía a morir con irracionalidad e integrismo.

«No vayas a coger alguna bala en los pulmones» es un verso lo suficientemente explicativo. No se llegó a saber lo que realmente pasó entonces, por lo que lo que describo en este capítulo (reconozco que muy influido por la película 7 días de enero de J. A. Bardem) es solo elucubración, inspirada por la teoría de que hubo gente importante detrás de este atentado terrorista con la finalidad de generar conflictividad social; una ficción basada en esta teoría en la que verás el papel que Guillermo Niño, de haber existido, hubiera tenido en aquellos asesinatos.

Es urgente, de Juan de Loxa (musicalización de Virgilio Fernández; interpretación de Aguaviva)

Juan de Loxa, poeta, locutor y promotor del colectivo andaluz Manifiesto Canción del Sur, escribió un texto inspirado por dos sucesos. Uno fue el del atentado de la calle Atocha del que ya hemos hablado; el otro fue el asesinato por la espalda a manos de la guardia civil del estudiante Francisco Javier Verdejo. ¿Crimen? Intentar pintar en una pared la frase “Pan y Trabajo”. Es un poema en el que De Loxa contrapone también el mundo de la violencia y la irracionalidad con la del diálogo, las razones y la libertad.

«Allí se dan la paz con las manos manchadas»: de nuevo un verso muy expresivo que se explica por sí solo, alusivo al fervor religioso de unas personas que mandaban y mandaban matar, o mataban directamente. Una frase que un joven seminarista le recita a Guillermo Niño mientras asiste a misa con Marisa.

Están cambiando los tiempos (letra y música de Luis Pastor)

También del disco Nacimos para ser libres, fue una canción que, a pesar de lo que indicaba su título (al menos en apariencia), no estuvo libre de polémicas y boicots, como, por ejemplo, un aluvión de protestas de ciertas gentes a la dirección de TVE por su interpretación en el especial “Yo canto”, acompañadas de amenazas serias contra el artista. Sobre todo por el verso que escogí para este capítulo: «No saldrá del agujero», aunque irónicamente se acabó pidiendo que saliera para meterle en otro agujero más familiar.

Galería de perpetuas (letra y música de Pedro Cobos y José Nieto; intérprete: Marisol)

En el proceso de Pepa Flores con romper de alguna forma con su pasado, encarnado en la dulce niña prodigio de nombre Marisol, surgieron discos y canciones interesantes, muy alejadas de aquellas que cantaba en su niñez en aquellas películas ñoñas. Pepa/ Marisol demostraba no solo haber conservado, y hasta perfeccionado, sus dotes interpretativas, sino que podía ser una artista comprometida y para un público adulto. Galería de perpetuas (canciones para mujeres), del año 79, es uno de esos discos, y la canción que daba nombre al disco toda una declaración de intenciones.

Es parte de una historia: Dolores Vázquez, cantante folklórica conocida como La Petenera, cumple cadena perpetua en la prisión de Alcalá de Henares por un asesinato; sin embargo, como confiesa en su carta a su amante, en su opinión cumple esa sentencia por el contenido machista de algunas de las canciones que cantaba, justificando el maltrato y echando sobre la mujer la culpa.

«Su dignidad y su vergüenza» fue el verso escogido para el capítulo en el que una tal señora Lluch relata las torturas a las que fue sometida por el inspector Guillermo Niño (inspiradas por las que relata Lidia Falcón), declarando que, a su parecer, el policía mostraba un desprecio especial hacia las mujeres.

Jo vinc d’un silenci (letra y música de Raimon)

El valenciano Ramón Peleguero Sanchís, bautizado artísticamente como Raimon (con acento en la “o”), se representa a menudo como el cantautor arquetípico en España, pues, junto a Paco Ibáñez, influyó en los cantautores de todos los rincones de España y en todo idioma de manera definitiva.

En su disco Lliurament del cant (1976), aunque con la presentación previa en recitales, incluía esta canción, que es una de las más celebradas, solicitadas y aplaudidas: un himno para la clase obrera, reivindicando la sencillez y desvelando las mentiras que se esconden tras los grandes discursos y los grandes nombres históricos, porque, como él y yo sabemos, es la clase obrera, a la que él y yo pertenecemos aunque nos desclasen, la que hace la historia. ¡Y punto!

«Quien pierde los orígenes pierde identidad» (Qui perd els origens perd identitat) fue el verso elegido para el capítulo en el que narro la infancia y la juventud de Guillermo Niño en su pobre y pequeño pueblo de Extremadura, siendo hijo de un duro y severo labrador que esconde un secreto oscuro y sangriento… Y el sentido es ese: que siendo de clase humilde eligió, al hacerse policía, pasarse al bando de los que oprimen, ejeciendo la labor ejecutiva de esa represión.

Knockin’ on Heaven’s Doors (letra y música de Bob Dylan)

Rompiendo la hegemonía, para este capítulo escogí a un cantautor, pero estadounidense. Y había una razón.

Esta canción, todo un himno pacifista, pertenece a la banda sonora de la película Pat Garret & Billy The Kid, de Sam Peckinpah (1973), aunque ese Billy el Niño romantizado, interpretado por Kris Kristofferson, dista mucho de parecerse a Guillermo Niño (Billy Kid) o a aquel policía al que se apodó así.

«Demasiado oscuro para ver» (Too dark to see) es un verso alusivo al dolor que causa ser el responsable de tanta muerte.

La meva estrella (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

De nuevo el genial cantautor catalán. Es una canción incluida en su disco No és possible el que visc (1974), en donde narra un suceso preciso: la represión de una manifestación y cómo, al tratar de ayudar a un viejo en la huida, descubre que es un infiltrado que trata de detenerle.

En ese momento es cuando dice «Todo se ha vuelto de color gris» (Tot s’ha tornat de color gris), refiriéndose al color del uniforme de la policía armada y a su ingente número. Aunque el capítulo que lo nombra no trata exactamente de eso, sino que es en un sentido más literal: todo se vuelve oscuro para el exinspector Guillermo Niño cuando la querella toma finalmente la forma de juicio.

Las cárceles, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Elisa Serna)

Otro poema de Miguel Hernández, esta vez de su poemario de la guerra El hombre acecha, en el cual los estudiosos ven un cambio de enfoque: más preocupación por la humanidad que por el conflicto bélico y el hecho revolucionario en sí.

Es un poema en el que Hernández habla de la represión que se producía en la zona dominada por los fascistas, y una reflexión: que se puede tener a una persona encerrada, pero solo su cuerpo: su alma es libre e inquebrantable.

«No le atarás el alma» De entre otras versiones, escogí el fragmento del poema que canta Elisa Serna, la gran cantautora y gran represaliada por el régimen, en su disco Este tiempo ha de acabar (1974), que era una reedición depurada de su disco publicado en Francia el año anterior Quejido. Elisa comenzó su andadura, influida por Paco Ibáñez, musicalizando poemas, especialmente los de Miguel Hernández. Yo elegí este fragmento para un capítulo en el que se describen algunas de las torturas que Guillermo Niño propiciaba a sus víctimas, porque, en cierto momento oscuro, esta canción me dio fuerzas. Creo que a Elisa le hubiera gustado el libro: espero que en el Cielo tengan servicio de biblioteca.

Los dos gallos (letra y música de Chicho Sánchez Ferlosio)

Chicho, hijo de Rafael Sánchez Mazas y hermano de Rafael Sánchez Ferlosio, dentro de la canción de autor, era una persona tan discreta como fundamental, eligiendo la mayor parte de las veces pasar al segundo plano y componer para otros. Sin embargo, tiene el mérito de ser uno de los grandes precursores. A principios de los 60 «grababa para dos jóvenes suecos, Sköld Peter Matthis y Svengöran Dahl, un número de canciones que saldrán en EP bajo el título
genérico de Spanska Motståndssånger (Canciones de la resistencia española), que fueron editadas en 1963 en Suecia (se reeditarán en LP en el año 1974), con portada e ilustraciones de José Ortega, y bajo anonimato del autor e
intérprete (“Se silencia el nombre por razones de seguridad”, rezaba en sueco la contraportada del disco). Era un encargo de la revista Clarté para un número especial, que se enmarcaría además en una exposición de 1965 en Estocolmo llamada Spannien Annorlunda (España diferente), con obras de pintores suecos y del grupo Estampa Popular» [de mi tesis La creación de una cultura de la resistencia a través de la canción social]. Una de esas canciones era esta: una alegoría sobre la guerra civil en la que enfrentaba a un gallo negro contra otro rojo.

«Otro gallo cantaría» es una alusión a que la historia hubiera sido muy diferente. Por eso utilicé este verso para narrar la micronovela que supone este capítulo, en donde cuento la historia del abogado, primero defensor de los oprimidos y luego acusador del opresor, Alberto Flores Leal, sus encontronazos con Guillermo Niño y su inicio de la demanda que, finalmente, llevará a cabo su hija Cristina. Además, ilustra una frase que describe aquellos encontronazos y luchas de poder como una pelea de gallos. Es todo un homenaje a los abogados laboralistas de los 60 y 70 que se jugaron la piel por los trabajadores y los opositores, por desgracia, en alguna ocasión, literalmente.

Los rockeros van al infierno (letra y música de José Luis Campuzano y Carolina Cortés; intérpretes: Barón Rojo)

Pudiera parecer que, con la elección del himno de los heavies españoles, incluido en el disco Volumen brutal (1981), vuelvo a alejarme de los cantautores de España, pero no es del todo cierto. Los fundadores de Barón Rojo, los hermanos Armando y Carlos de Castro, venían de Coz, otro grupo de rock duro, pero que, además, guardaba buenas relaciones con los cantautores y había apoyo mutuo. Los De Castro abandonaron Coz porque, según versiones, la discográfica prefería las canciones de los otros miembros a las suyas, o bien por la deriva comercial que el grupo estaba tomando, y fundaron el Barón Rojo: el gran grupo de hard-rock de España, sin desmerecer al resto.

«Esa falsa humanidad de los que se dicen buenos»: la elección de esta línea fue algo casual. Tenía puesta la canción y de repente la escuché, y me dije que podría ser uno de los títulos. De hecho, es el título de uno de los capítulos más escabrosos de la novela, en donde relato las inquietudes e inclinaciones y perversiones sexuales de Guillermo Niño, además de su homofobia repugnantemente patente.

Parábola sobre el billar, de Carlos Álvarez (musicalización e interpretación de Luis Pastor)

Este poema es una alegoría sobre la palizas en las detenciones: una bola roja de sangre, tres hombres condenados a chocar… Podían ser dos policías, o, en caso de querer más contundencia, matones contratados. Sergio Rodríguez Tejada, en su Zonas de libertad (libro que me sirvió para documentarme), contaba el testimonio de detenidos que apuntaban a que la policía de Valencia solía recurrir a los servicios de un brutal albañil, apodado Pepe el Boxeador, para llevar a cabo estas labores.

«No puede haber otro juego tan cruel como el billar» es el título del capítulo en el que un poeta y artista narra cómo fue sometido al método de tortura conocido como “la rueda”: un corro de policías o matones (para el caso es lo mismo) se pasan de mano en mano al detenido propinándole golpes.

Pueblo blanco (letra y música de Joan Manuel Serrat)

Se incluye en su álbum Mediterráneo (1971) esta estremecedora canción sobre un pueblo, uno de tantos, que ya agonizaba y donde la tierra parecía amarrar a sus habitantes. Según el cantautor bilingüe, hijo de madre aragonesa, la canción le fue sugerida al contemplar las ruinas de Belchite, el pueblo que quedó destruido durante la guerra y reconstruido en otro lugar.

«Fuerte p’a ser su señor y tierno para el amor»: para el capítulo en el que a Marisa se le empieza a caer la venda de los ojos respecto a su marido, en el que comienza a reflexionar sobre el papel que ambos han tenido en el matrimonio y en lo que ella era para él, solo me interesaba esta línea de «una canción que le gustaba (el cantante, no tanto)».

Què volen aquesta gent (letra de Lluís Serrahima, música de Maria del Bonet; interpretación de Maria del Mar Bonet)

Un estándar ejemplar de canción protesta en España por la trovadora mallorquina. La canción cuenta, de forma épica, a la manera de los juglares medievales, un suceso: el suicidio de un joven estudiante antes de ser detenido por unos hombres. Naturalmente, tanto letrista como intérprete no cometerían el error de decir quiénes eran esos hombres y que el término suicidio era solo un eufemismo. Pero el público era muy inteligente y adivinaba lo que la canción callaba tanto como lo que dejaba entrever el redactor del periódico al tratar este tipo de noticias. Erróneamente suele atribuirse su inspiración al asesinato de Enrique Ruano, que fue posterior a la grabación de la canción; en realidad habla de otro estudiante, también madrileño, que murió en circunstancias similares: Rafael Guijarro Moreno. Sin embargo, la canción sirve a ambos indistintamente. Realizó una adaptación al castellano muy fiel Elisa Serna.

«La ley una hora señala» (la llei una hora assenyala) y «Murió de una llamada al romper el alba» (traducción libre de n’és mort d’un truc a trenc d’alba): dos frases de la canción para dos capítulos que giran en torno al mismo tema. En Billy (“algo es algo”) me inventé un personaje ficticio, un joven llamado Gabriel Aceituno Arrendajo, que tuvo una suerte parecida a la de Guijarro y Ruano. El recuerdo de su asesinato es, en gran parte, el leit motiv de la novela.

«Alguna trovadora escribiría un romance describiendo un hecho similar: podrían prohibírselo, pero el romance correría de boca en boca» (Billy (“algo es algo”)).

Refranívocos, de Mario Benedetti

El genial poeta uruguayo elaboró un poema en el que truncaba la segunda parte de refranes y dichos populares, cambiándoles el sentido, o inventándose algunos. Inolvidable la mezcla de su recitado junto a “El diablo en el paraíso” de Violeta Parra, interpretada por Daniel Viglietti.

«… pero algo es algo»: No, no es espoiler, si conoces el poema en sí. Ese “algo es algo”, que además tomé como subtítulo, viene a significar que, a pesar de las injusticias, de alguna manera la literatura, el arte en general, viene a brindar un cierto consuelo, por pequeño que sea. Como ya sostuvo Gramsci, a través de la literatura el humilde puede soñar con la venganza sobre el poderoso.

Smells like teen spirits (letra y música: Kurt Cobain, Dave Grohl, Krist Novoselic; intérpretes: Nirvana)

El himno de los grunges se publicó en el disco Nevermind (1991), y, alcanzó tal éxito, que el grupo llegó hasta a cogerla manía. No se les puede quitar la razón, cuando un sonido tan sucio como encantador, el santo y seña de los desarrapados despreciados por la sociedad biempensante, entró por la puerta de los éxitos discográficos hacia la aceptación social.

«Ya estamos aquí, diviértenos» (Here we are now, entertain us): aquí sí me alejé del todo de la hegemonía de títulos de canciones de cantautores españoles. La razón es más personal y su elección no fue fácil del todo. En este capítulo, a través de nuestros alter-egos, intervenimos mi pareja, Cristina Bermejo Rey, que también es escritora (buscad su Trece relatos de amor maldito), y yo, encarnados en unos periodistas autónomos especializados en asesinos en serie, a los que Guillermo Niño requiere para ser asesorado acerca de El Carcelero. Y la canción, sin más, sonaba durante nuestro primer beso en Bar Garaje (Travesía del Pilar 2, Getafe, Madrid).

Anti-social (letra y música de Bernie Bonvoisin y Norbert Krief; intérpretes: Los Suaves)

Esta versión del grupo gallego de la canción de la banda francesa Trust? (con el precedente de Anthrax) no pertenece a los títulos de los capítulos, porque no me percaté de su letra hasta después. Cuando la escuché, pensé que podría haber estado genial, pero ya era tarde, así que siempre procuro incluirla en las publicaciones a modo de epílogo.


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Ruedas en llamas


Bob_Dylan-The_Basement_Tapes-FrontBueno, han sido dos días con entradas algo intensas (ése es un ritmo que, al menos yo –y supongo que vosotros tampoco- puedo seguir); así que vamos a relajarnos con una canción del gran Bob Dylan, que con todas sus rarezas se me antoja un tío majo, a parte de un genio. Lo interesante de esta canción, a parte de esta letra (pesimista en la materia –melodía- y optimista en el fondo –letra-), y de las interesantes versiones que se han hecho, fue su creación. Habría dos maneras cronológicas de presentar la canción: una, por grabación de la canción, y, otra, por publicación de la canción. Voy a proceder de la primera manera.

THE-BAND Music from Big PinkEra el año 67, y mientras las bandas hippies de rock se reunían en Monterey para el primer gran festival de música de los hippies, Bob Dylan, convaleciente tras un accidente de moto, declinaba la oferta y se recluía en Woodstock (qué casualidad) con unos amigos que, desde entonces (aunque ya habían tenido sus aventuras) quedaron unidos al genio de Minnesota: era un grupo de músicos de acompañamiento, anteriormente conocidos como The Hawks por haber acompañado al cantante rockabilly Ronnie Hawkins, pero que con Dylan quedarían bautizados como The Band, que es como él los presentaba en los conciertos. Dylan y The Band se reunían en su casa y tocaban canciones, mientras además las grababan; probablemente no fuera otra cosa que un montón de canciones elaboradas para un futuro disco. De esas reuniones surgió “This wheel’s on fire”, coescrita entre Dylan y Rick Danko (es un poco difícil de determinar el papel de cada miembro de The Band en el grupo, pues los tenían todos):

Escuchar: http://www.goear.com/listen/9f680f6/this-wheels-on-fire-bob-dylan-the-band

This wheel’s on fire

If your mem’ry serves you well
We were goin’ to meet again and wait
So I’m goin’ to unpack all my things
And sit before it gets too late
No man alive will come to you
With another tale to tell
But you know that we shall meet again
If your mem’ry serves you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

If your mem’ry serves you well
I was goin’ to confiscate your lace
And wrap it up in a sailor’s knot
And hide it in your case
If I knew for sure that it was yours . . .
But it was oh so hard to tell
But you knew that we would meet again
If your mem’ry serves you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

If your mem’ry serves you well
You’ll remember you’re the one
That called on me to call on them
To get you your favors done
And after ev’ry plan had failed
And there was nothing more to tell
You knew that we would meet again
If your mem’ry served you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

Copyright © 1967 by Dwarf Music; renewed 1995 by Dwarf Music

http://www.bobdylan.com/us/songs/wheels-fire

Esta rueda en llamas

Si la memoria te funciona bien/ nos íbamos a encontrar otra vez y esperar/ Así que voy a desempaquetar todas mis cosas/ y sentarme antes de que se haga demasiado tarde/ Ningún hombre vivo vendrá a ti/ con otra historia que contar,/ pero sabes que nos volveremos a encontrar/ si la memoria te funciona bien./ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera./ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos./ ¡Esta rueda explotará!// Si la memoria te funciona bien,/ yo iba a confiscar tu encaje/ y anudarlo en nudo marinero/ y esconderlo en tu caso/ si yo supiera realmente que era tuyo…/ Pero era, oh, tan difícil de contar/ Pero sabías que nos encontraríamos otra vez/ si la memoria te funciona bien/ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera/ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos/ ¡Esta rueda explotará!// Si la memoria te funciona bien/ recordarás que eres la única/ que apeló a mí para visitarles/ para logar que tus favores se hicieran/ y después de que cada plan hubiera fracasado/ y no había nada más que decir/ supiste que nos encontraríamos otra vez/ si la memoria te funciona bien./ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera./ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos./ ¡Esta rueda explotará!

Bob Dylan & Rick Danko

Pero esas grabaciones no se publicaron en su día, ni se iban a publicar… Pero de alguna de esas maneras misteriosas, las cintas de esas grabaciones comenzaron a circular en forma de “discos piratas”, hasta que no hubo más remedio de publicarlas en 1975 bajo el nombre de The Basement Tapes. Sin embargo, algunas de esas grabaciones proveyeron a The Band de excelentes temas en su arranque como grupo de rock independiente, y “Wheel’s…” fue una de ellas, incluida en su primer disco de 1968 Music From Big Pink (Música desde Big Pink):

La canción tenía el suficiente carisma para que fuera versionada casi inmediatamente: sin duda alguna, el sello “B. Dylan” ha sido el más versionado, por lo menos en el mundo del pop. Una de las primeras versiones fue la de Brian Auger, Jullie Dricol & Trinity, un grupo británico de rock progresivo:

Y no podían faltar los que eran casi los versionadores oficiales de Dylan: los Byrds, alternando en aquel año de 1969 el country, el folk y el rock duro en su Dr. Byrds & Mr. Hyde:

Y ese mismo año ofrecían una apoteósica versión en vivo que fue incluida en el primer disco de su disco doble Untitled:

Y como siempre, versiones y versiones a lo largo de los años… Que, por acortar, y siendo una de las más famosas, pongo la de Siouxsie and The Banshees, abanderados del post-punk y del rock gótico:

Y, como despedida, hay van algunos directos:

Estos Byrds del 68 se me figuran demasiado formalitos:

Y la despedida de The Band (sólo audio):

Una balada para el jinete cómodo


¿Y qué tiene de malo la libertad?

Dennis Hopper en Easy Rider

… and that’s the way it turned out to be

Roger McGuinn

MPW-55971Una canción tan triste como el final de la película a cuya banda sonora pertenece. Se trata de “Ballad of Easy Rider”, que acompañaba los créditos del final de la película Easy Rider (EE. UU; Hopper, 1969), dirigida por Dennis Hopper y protagonizada por él mismo (Billy) junto a Peter Fonda (Wyatt, “Capitán América”), haciendo una extraña pareja: una especie de hippiescos Don Quijote y Sancho Panza moteros, perdidos por los desiertos de Estados Unidos, rumbo al carnaval, al Mardi Grass, de Nueva Orleans, con la breve compañía del abogado, bala perdida de buena familia, George Hanson, interpretado magistralmente por un jovencísimo Jack Nicholson. La canción de McGuinn (ya por entonces re-bautizado como Roger por el consejo de un curioso gurú) supone el resumen de la película: ésa era la única manera de conseguir ser libre; el final inesperado de una historia que comienza con la obtención de un dinero, de una manera poco honrosa, sólo para hacer un gran viaje y llegar a un destino; pero al llegar a ese destino, no hay lo que esperaban ver, al menos para Wyatt, el quijotesco idealista, frente a su hedonista y realista compañero. En ese viaje por el sur se encuentran con gentes curiosas: comunas hippies, granjeros liberales…, pero también lo más rancio del sur de Estados Unidos: racistas y ultra-conservadores que no entienden un nuevo modo de vida que, en opinión de George, les asusta, y por eso reaccionan contra ellos con violencia, como él mismo descubrirá: ellos representan la consecución de la libertad, y eso molesta. Pero, en fin, no quiero destripar la película, porque merece la pena verla sin saber demasiado, salvo que tiene una de las mejores bandas sonoras del cine, con canciones de grupos de la época (abre el grupo de rock duro Steppenwolf; luego siguen los Byrds, The Band, Jimi Hendrix Experience, etc.), canciones que no sirven de mero acompañamiento a la soberbia fotografía de los desiertos estadounidenses, sino que, de alguna manera, explica la historia que estamos viendo, la complementa, y nos descubre lo que no vemos.

easyrider“Ballad of Easy Rider” fue escrita por Roger McGuinn y Bob Dylan… En realidad, Fonda se la había pedido a Dylan, pero él declinó la oferta, y sugirió al vocalista de los Byrds para hacerla, aunque le dejó unas líneas y por eso iba a aparecer como co-autor. Pero, por alguna razón que McGuinn desconoce, Dylan le pidió que borrara su nombre de los créditos de la canción (aunque sí forma parte de la banda sonora su “It’s alright, ma (I’m only bleeding)” interpretada por McGuinn); Roger cree que o a Bob Dylan no le gustó la película, por la razón que fuera, en su generalidad, o bien sólo le disgustó su final. Pero respetó su decisión y borró su nombre de los créditos. Como no quiero destriparle la película a nadie que no la haya visto, en primer lugar pongo esta versión en directo algo reciente de Roger McGuinn interpretándola junto a otro tema de los Byrds que también aparece en la banda sonora:

Ballad of Easy Rider

The river flows, flows to the sea
Wherever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

The river flows to the sea
Whereever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters rush down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

La Balada de Easy Rider*

El río fluye, fluye hacia el mar/ A donde quiera que vaya ese río es donde yo quiero estar/ Fluye río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad.// Fluye río ve, más allá del árbol sombrío/ Fluye río, fluye, fluye hacia el mar/ Fluye río fluye, fluye hacia el mar.// (…)// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río, fluye, deja que tus aguas crezcan/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad…

Roger McGuinn (& Bob Dylan)

[* Easy Rider ha sido uno de los títulos malditos, por su imposibilidad de traducirlo de una manera comprensible para los castellano-parlantes. Se puede traducir como “jinete cómodo”, entendido en que son como dos jinetes de antaño, pero van cómodos ya que tienen sillines, y las choppers dan la sensación de conducir tumbado. Sería una traducción avalada por la escena en la que se hace una analogía entre el herrado del caballo y la reparación de la rueda de la moto. Por eso, en España no se tradujo nunca el título, sino que se subtituló como En busca de mi destino. Algo parecido pasa con el título de la canción, pero con un agravante; se puede entender de dos maneras: como que es la balada del “jinete cómodo” (probablemente de Wyatt, quien parece llevar la carga narrativa de la película), pero también como “la balada de la película Easy Rider”. Así que, ateniéndome a la imposibilidad de la traducción del título, me atengo a esta segunda interpretación; luego, cada cual, lícitamente es muy libre de interpretarla a su conveniencia.]


Pero casi al mismo tiempo, Roger la grabó junto a su grupo los Byrds, en el disco de aquel año llamado también Ballad of Easy Rider, con unos arreglos más del estilo de country-rock:

Dejando de lado las numerosas versiones, honrosas y buenas, que se hayan hecho, para los amantes de la película, y para aquellos que no tienen demasiados escrúpulos en ver los finales, he aquí la versión original, cerrando este maravilloso film, pionero en eso de las road movie, o bien, la road movie por excelencia:

¿Miedo del spoiler?

Todo lo que quisiera hacer


Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

(“Libre te quiero”, A. García Calvo)

Bob Dylan - 1964 - Another side of Bob Dylan - aHubiera querido meter esta canción en la entrada de ayer, junto a la de García Calvo, pero como ya había quedado muy larga con mi sermón, decidí dejarla para hoy, sin querer hacer una serie. Que Bob Dylan fue uno de los reformadores del modo de pensar de la cultura contemporánea, lo demuestran canciones como ésta, “All I really want to do”, que le daba la vuelta a las canciones tipo “Eres mía” del pop, las cuales, para ser benevolente (pues muchas son grandes canciones), podían pecar de cierto machismo pero culturalmente heredado. La consideración feminista había venido de antes a través de diversos movimientos sociales: los movimientos sufragistas y feministas, los movimientos obreros también, apoyados ambos por la vanguardia intelectual de finales del siglo XIX y principios del XX, y, finalmente, en las subculturas occidentales urbanas como los beatnicks y los hippies, mientras que en los países socialistas, aunque fuera sólo en teoría, la clásica separación de consideraciones sexuales había sido abolida; pero alguien como Bob Dylan podía llegar a mucha más gente que cualquier teórico de la revolución sexual y social, con un mensaje mucho más claro. En muchos sentidos, la canción de Dylan es una canción de amor que se ríe de las tópicas canciones de amor: es una sincera declaración de principios y, en cierto sentido, toca algo que a muchos nos preocupa: el machismo no sólo ha afectado a las mujeres, también, y entiéndase que en menos medida, a algunos hombres que nos hemos sentido incómodos siempre con algunas actitudes que culturalmente se atribuyen a nuestro sexo: ser competitivos, ser fuertes, fríos, orgullosos… Para un chico heterosexual (y no digamos ya homosexual) la vida durante la adolescencia se hace un poco dura si falta uno de esos elementos, sobre todo cuando la manada te exige un modo de pensar y de comportarse… ¡Pero bueno!

All I really want to do

I ain’t lookin’ to compete with you
Beat or cheat or mistreat you
Simplify you, classify you
Deny, defy or crucify you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

No, and I ain’t lookin’ to fight with you
Frighten you or tighten you
Drag you down or drain you down
Chain you down or bring you down
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I ain’t lookin’ to block you up
Shock or knock or lock you up
Analyze you, categorize you
Finalize you or advertise you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to straight-face you
Race or chase you, track or trace you
Or disgrace you or displace you
Or define you or confine you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to meet your kin
Make you spin or do you in
Or select you or dissect you
Or inspect you or reject you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to fake you out
Take or shake or forsake you out
I ain’t lookin’ for you to feel like me
See like me or be like me
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

Copyright © 1964 by Warner Bros. Inc.; renewed 1992 by Special Rider Music

Escuchar: http://www.bobdylan.com/songs/all-i-really-want-to-do

Todo lo que de verdad quiero hacer

No busco competir contigo/ ganarte o engañarte o maltratarte,/ simplificarte, clasificarte,/ negarte, desafiarte o crucificarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No, y no busco luchar contigo,/ asustarte o apretarte,/ arrastrarte o agotarte,/ encadenarte o reducirte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No busco obstaculizarte,/ escandalizarte o denigrarte o encerrarte,/ analizarte, categorizarte,/ finalizarte o advertirte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero que contengas la risa,/ hacerte correr o perseguirte, rastrear o localizarte,/ o desgraciarte o desplazarte,/ o definirte o confinarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero conocer a tus parientes,/ hacerte girar o hacerte entrar,/ o seleccionarte o diseccionarte,/ o inspeccionarte o rechazarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero engañarte,/ tomarte o sacudirte o abandonarte./ No te busco para que sientas lo que yo,/ veas lo que yo o seas como yo./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.

Bob Dylan

Y, cómo no, la canción recibió muchas versiones. La más conocida, como suele ser siempre, es la versión de los Byrds, que tal vez aún fuera algo comercial:

Cher, todavía con su partener y esposo Sonny Bono:

Los Hollies de Graham Nash:

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

Una sencilla filípica inconexa de Paul Simon


Filípica:

Una filípica en contexto lingüístico es un encendido discurso, condenatoria, o diatriba, entregada a condenar a un actor político en particular. El término se origina con Demóstenes quien profirió varios ataques en contra de Filipo II de Macedonia. Las filípicas son entonces en el contexto histórico, cuatro documentos escritos entre 351-50 a. C. y 340 a. C., dirigidos contra el creciente poder del macedonio, a quien ve como una amenaza, no sólo para Atenas, sino para todas las ciudades estado griegas.

Marco Tulio Cicerón, muy admirador de Demóstenes, tituló también como las Filípicas a una serie de discursos pronunciados contra Marco Antonio en la época del segundo triunvirato.

PS_songbook_LPSerá en este sentido en el que el cantautor Paul Simon escribió esta interesante canción, un poco a la manera de los talkin’ blues de Bob Dylan, en la que nombra a varias personalidades de su tiempo: políticos, escritores, personajes de la contracultura… Es una especie de declaración acerca de la alienación que sufre, tal vez, la que se encierra en este inconexo, y a veces sin sentido, collage o ensalada de nombres célebres y guiños a canciones de Bob Dylan, con una cierta crítica irónica a algunos personajes de la contracultura que desconocían que Bob Dylan se llamaba así por el poeta Dylan Thomas. Existen dos versiones de la canción: la primera, escrita por Simon cuando intentó hacer carrera en solitario en la primera mitad de los 60, alternando con su profesión de profesor en Inglaterra, incluida en su disco The Paul Simon Songbook (El cancionero de Paul Simon), que apareció en 1965:

A simple desultory philippic
(or how I was Lyndon Johnsoned into submission)

I was Union Jacked, Kerouac’d
John Birched, stopped and searched
Rolling Stoned and Beatled till I’m blind
I’ve been Ayn Randed, nearly branded
Communist ‘cos I’m lefthanded:
That’s the hand they use, well, never mind!

I’ve been Walt Disneyed, Diz Disleyed
John Lennoned, Krishna Menoned
Walter Brennan punched out Cassius Clay
I’ve heard the truth from Lenny Bruce
and all my wealth won’t buy me health
So I smoke a pint of tea a day

I knew a man his brain so small,
He couldn’t think of nothin’ at all.
He’s not the same as you and me.
He doesn’t dig poetry. He’s so unhip that
When you say Dylan, he thinks you’re talkin’ about Dylan
Thomas,
Whoever he is.
The man ain’t got no culture,
But its alright, Ma,
It’s just sumpthin’ I learned over in England.

I’ve been James Joyced, Rolls Royced
Mick Jaggered, silver daggered
Andy Warhol won’t you please come home?
I’ve been mother, fathered, aunt and uncled
Tom Wilsoned, Art Garfunkled
Barry Kornfeld’s mother’s on the phone

When in London, do as I do
Find yourself a friendly haiku
Go to sleep for ten or fifteen years

Una sencilla filípica inconexa

(o cómo fui Lyndon Johnsoneado en la sumisión)

Fui Union Jackeado, Kerouacado/ John Bircheado, detenido y registrado/ Rolling Stoneado* [Alt. Canto Fumado] y Beatleado hasta que me puse ciego/ He sido Ayn Randeado, casi tildado/ de comunista porque soy zurdo:/ Ésa es la mano que utilizan, bueno, ¡no importa!// He sido Walt Disneyado, Diz Disleyado/ John Lennoneado, Krishna Menoneado/ Walter Brennan golpeó a Cassius Clay/ He oído la verdad de Lenny Bruce/ y toda mi riqueza no me comprará salud/ así que me fumo una pinta de té** al día// Conocí a un hombre cuyo cerebro era muy pequeño,/ no podía pensar en nada en absoluto./ No es igual que tú y que yo./ No entiende la poesía. Está tan desfasado que/ cuando dices Dylan, cree que hablas sobre Dylan Thomas,/ quienquiera que sea./ El tío no tiene cultura,/ Pero está bien, ma***,/ sólo es algo que aprendí en Inglaterra.// He sido James Joyceado, Rolls Royceado/ Mick Jaggerado, daga plateado/ Andy Warhol, ¿no vendrás a casa, por favor?/ He sido madre, padreado, tía y tíoado/ Tom Wilsoneado, Art Garfunkelado/ La madre de Barry Kronfeld está al teléfono.// Cuando [estés] en Londres, haz lo que yo/ Encuéntrate un haiku amistoso/ vete a dormir por diez o quince años.

NOTAS:

* Quizás se trate de un juego de palabras; en inglés argótico, to be stoned significa “estar fumado”: por eso, entre corchetes, pongo una traducción arriesgada: “Canto Fumado”, siendo la traducción de “rolling stone” la de “canto rodado”.

** En los años 60, ´”té” era el nombre en clave de la marihuana y del hachís.

*** Guiño a las canciones de Dylan “It’s alright, ma! I’m only bleeding” y “I shall be free. No. 10”.

ParsleySageUn año después, ya con Art Garfunkel, la incluyó en Parsley, Sage, Rosemary and Thyme, el tercer disco del dúo Simon & Garfunkel (el segundo de su conversión al folk-rock). La letra presentaba ciertos cambios, pero mantenía la misma crítica… Y es que, contra aquellos que sostienen que Simon & Garfunkel eran algo así como un anacronismo, como los chicos buenos de la contracultura, e incluso, sin pararse a pensar que llegan a convivir en su tiempo con los Grateful Dead, Jefferson Airplane o Doors, como un refugio ante el fracaso de la rebelión, yo reivindico y mantengo, no sólo el valor poético de las letras de Paul Simon, todo un poeta del folk-rock, un poeta de lo cotidiano, tierno, melancólico y, a veces, mordiente, y la calidad vocálica y musical de Paul Simon y Art Garfunkel, sino también su capacidad para ser críticos con la sociedad. Tampoco es necesario ser soez, utilizar ritmos vertiginosos o música “estridente” (perdón por el término) para ser revolucionario… Si no, preguntádselo a Beethoven.

A Simple Desultory Philippic
(or how I was Robert McNamara’d into submission)

I been Norman Mailered, Maxwell Taylored.
I been John O’Hara’d, McNamara’d.
I been Rolling Stoned and Beatled till I’m blind.
I been Ayn Randed, nearly branded
Communist, ‘cause I’m left-handed.
That’s the hand I use, well, never mind!

I been Phil Spectored, resurrected.
I been Lou Adlered, Barry Sadlered.
Well, I paid all the dues I want to pay.
And I learned the truth from Lenny Bruce,
And all my wealth won’t buy me health,
So I smoke a pint of tea a day.

I knew a man, his brain so small,
He couldn’t think of nothin’ at all.
He’s not the same as you and me.
He doesn’t dig poetry. He’s so unhip that
When you say Dylan, he thinks you’re talkin’ about Dylan Thomas,
Whoever he was.
The man ain’t got no culture,
But its alright, ma,
Everybody must get stoned.

I been Mick Jaggered, been silver daggered.
Andy Warhol, won’t you please come home?
I been mothered, fathered, aunt and uncled,
Been Roy Halee’d and Art Garfunkel’d.
I just discovered somebody’s tapped my phone.

Folk Rock!
I just lost my harmonica Albert

Una sencilla filípica inconexa

(o cómo fui Robert McNamarado en la sumisión)

He sido Norman Mailerado, Maxwell Taylorado./ He sido John O’Harado, McNamarado./ He sdio Rolling Stoneado [Alt. Canto Fumado] y Beatleado hasta que me puse ciego./ He sido Ayn Randeado, casi tildado/ de comunista, porque soy zurdo:/ Ésa es la mano que uso, bueno, ¡no importa!// He sido Phil Spectorado, resucitado./ He sido Lou Adlerado, Barry Sadlerado./ Bien, pagué todas las deudas que quise pagar./ He oído la verdad de Lenny Bruce/ y toda mi riqueza no me comprará salud,/ así que me fumo una pinta de té al día// Conocí a un hombre, su cerebro era tan pequeño,/ no podía pensar en nada en absoluto./ No es igual que tú y que yo./ No entiende la poesía. Está tan desfasado que/ cuando dices Dylan, cree que hablas sobre Dylan Thomas,/ quienquiera que sea./ El tío no tiene cultura,/ pero está bien, ma,/ todos deben de colocarse*// He sido Mick Jaggerado, sido daga plateado./ Andy Warhol, ¿no vendrás a casa, por favor?/ He sido madreado, padreado, tía y tíoado, sido Roy Haleeado y Art Garfunkelado./ Acabo de descubrir que alguien pinchó mi teléfono.// ¡Folk Rock!/ Acabo de perder mi harmónica Albert.

Paul Simon

* Guiño a otra canción de Bob Dylan: “Rainy day women No. 12& 35”.

Las dos versiones tomadas de: http://lyricsplayground.com/alpha/songs/a/asimpledesultoryphilippic.shtml

Strawberry fields forever: Nostalgia en Almería


Portada del sencilloEl período comprendido entre 1966 y 1967 se cerraba para los Beatles con un hastío y un hartazgo tremendo para los cuatro miembros: las giras eran demasiado grandes y frenéticas, y no les permitía hacer lo que realmente querían hacer entonces: experimentar con la música y apartarse del rock’n’roll básico para ello, con dos álbumes revolucionarios como eran Rubber soul y Revolver (1965 y 1966 respectivamente). Unir a esto los incidentes sucedidos en un mundo revuelto y cambiante, en el que la juventud reaccionaba contra el establishment conservador vigente desde la posguerra y la reacción contra esto de grupos conservadores y de ultra-derecha tanto en los países democráticos como dictatoriales: el “asunto Jesucristo” reunía en Estados Unidos al KKK y otros grupúsculos fascistas y de supremacía blanca, que ya les tenían tirria desde hace tiempo, en torno a hogueras y cruces ardiendo en donde se quemaban sus discos y demás productos derivados; en Japón, estudiantes de ultraderecha animados por los rancios “samuráis” nostálgicos del Imperio, se movilizaban contra estos “demonios occidentales” que iban a profanar sus recintos sagrados, como el Budokán (posteriormente, otros artistas, como Bob Dylan y Deep Purple, tocaron en ese recinto, hasta entonces reservado a la práctica de las artes marciales); y el gran incidente filipino, en donde la primera dama Imelda Marcos, sintiéndose agraviada por el “desaire” hacia ella, moviliza a todas las fuerzas afines a su marido, el dictador Ferdinand Marcos, para dejarles bien claro que allí no eran bienvenidos nunca más (hay que decir que tal desaire se debió a la negativa de los Beatles a asistir a la recepción que esta señora quiso ofrecer, probablemente para su gloria y dar una imagen de supuesta modernidad; la negativa de los Beatles, que ignoraban un poco qué clase de país era entonces Filipinas, no se debió a un asunto político o de protesta, sino porque estaban cansados y aquél era su único día libre, ni siquiera sabrían que el evento iba a ser televisado –y aun así lo fue, pero de manera contraria, mostrando un programa horrible con niños llorando y la señora esta furiosa por el desagravio-; pero más tarde, cuando supieron quiénes eran los Marcos, se sintieron muy orgullosos de lo que habían hecho). Así que los cuatro músicos de Liverpool se sentían hastiados, deprimidos, desanimados, desencantados y, hasta cierto punto, enfadados con una audiencia que ni siquiera los escuchaba, sino que se dedicaba a gritar, llorar e incluso tratar de acercarse al escenario: cosa que, con las amenazas recientes, les asustaba demasiado (el primer amenazado, curiosamente, fue Ringo Starr en Estados Unidos –¿o era en Canadá?-, durante la primera gira, por parte de un grupo de supremacía que no veía más allá del tópico y pensaban que sólo los judíos tenían narices prominentes). Así que, prácticamente tras la finalización de Revolver, el grupo anuncia la suspensión de las giras y se toma unas vacaciones.

Straberry_field_signLas vacaciones de los Beatles fueron bastante productivas para todos ellos. George Harrison se va a la India a profundizar en su nueva pasión: la cultura y la música hindú; Paul McCartney colabora con George Martin, el productor de los Beatles, en la composición de la banda sonora de la película The Family Way (Roy Boutling, 1966); y Ringo Starr decide viajar a Almería, en donde John Lennon se encontraba actuando en el rodaje de la película Cómo gané la guerra, una divertida y satírica producción sobre la II Guerra Mundial dirigida por Richard Lester. Durante ese rodaje, Lennon, invadido por cierta nostalgia, escribe “Strawberry fields forever”. La canción hace referencia a un orfanato propiedad del Ejército de Salvación, llamado “Strawberry Field” (el campo de fresas) cercano a la casa de su tía (que se había hecho cargo de su tutela), en donde cuando era pequeño se hacían fiestas y en cuyas inmediaciones jugaba con sus amigos. El tema de la canción, como declararía en 1980, a parte de la nostalgia por la infancia, era la percepción que durante su niñez y su adolescencia tuvo de ser diferente a los demás, y concluía que, básicamente, la canción era un psicoanálisis hecho música. Se lanzó como sencillo en 1967, junto con el tema de Paul McCartney, también de corte nostálgico, “Penny Lane”, y, posteriormente, ambas canciones se incluyeron para completar el disco que recogía la banda sonora de Magical Mistery Tour. A parte de lo surrealista de la letra, la canción presenta una novedad: es la primera vez que la banda utiliza un mellotrón: un instrumento popularizado ya por los fabulosos Moody Blues, que, mediante cintas pregrabadas y pulsando unas teclas, reproducía cualquier sonido; y un pseudofinal, con un final que volvía tras una pausa, de desmadre sonoro psicodélico, en el que Lennon decía unas palabras que muchos interpretaron como “Enterré a Paul”, acrecentando la leyenda de la muerte de Paul McCartney, cuando en realidad decía “salsa de arándanos” (“I buried Paul” – “Cranberry sauce”). Para la canción, como habían comenzado a hacer algunos grupos, se realizó un vídeo promocional que ya no era la banda sólo tocando la canción, sino que contenía un montaje algo más artístico: el videoclip estaba naciendo, y alcanzaría su perfección con el vídeo promocional del “Bohemian rapsody” de Queen:

Strawberry Fields Forever

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

Living is easy with eyes closed
Misunderstanding all you see
It’s getting hard to be someone
But it all works out
It doesn’t matter much to me

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

No one I think is in my tree
I mean it must be high or low
That is you can’t you know tune in
But it’s all right
That is I think it’s not too bad

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

Always, no sometimes, I think it’s me
But you know I know when it’s a dream
I think I know I mean a "Yes"
But it’s all wrong
That is I think I disagree

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever.

http://www.beatlweb.com/letras%20magmytour/cancioforever.htm

(con traducción alternativa)

Campos de fresas para siempre

Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Vivir es fácil con los ojos cerrados/ malentendiendo todo lo que ves/ Se hace difícil ser alguien/ pero todo se resuelve,/ no me preocupa demasiado.// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Nadie, creo, está en mi árbol/ Quiero decir que debe ser alto o bajo/ Es decir que no puedes saber afinarlo/ pero está bien/ Es decir que pienso que está mal del todo// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Siempre, no a veces, creo que soy yo/ pero sabes que sé cuándo es un sueño/ Creo que sé que quiero decir “Sí”/ pero todo está mal/ Es decir que creo que no estoy de acuerdo.// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada para quedarse colgado/ Campos de fresas para siempre.//

John Lennon & Paul McCartney

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