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Ruedas en llamas


Bob_Dylan-The_Basement_Tapes-FrontBueno, han sido dos días con entradas algo intensas (ése es un ritmo que, al menos yo –y supongo que vosotros tampoco- puedo seguir); así que vamos a relajarnos con una canción del gran Bob Dylan, que con todas sus rarezas se me antoja un tío majo, a parte de un genio. Lo interesante de esta canción, a parte de esta letra (pesimista en la materia –melodía- y optimista en el fondo –letra-), y de las interesantes versiones que se han hecho, fue su creación. Habría dos maneras cronológicas de presentar la canción: una, por grabación de la canción, y, otra, por publicación de la canción. Voy a proceder de la primera manera.

THE-BAND Music from Big PinkEra el año 67, y mientras las bandas hippies de rock se reunían en Monterey para el primer gran festival de música de los hippies, Bob Dylan, convaleciente tras un accidente de moto, declinaba la oferta y se recluía en Woodstock (qué casualidad) con unos amigos que, desde entonces (aunque ya habían tenido sus aventuras) quedaron unidos al genio de Minnesota: era un grupo de músicos de acompañamiento, anteriormente conocidos como The Hawks por haber acompañado al cantante rockabilly Ronnie Hawkins, pero que con Dylan quedarían bautizados como The Band, que es como él los presentaba en los conciertos. Dylan y The Band se reunían en su casa y tocaban canciones, mientras además las grababan; probablemente no fuera otra cosa que un montón de canciones elaboradas para un futuro disco. De esas reuniones surgió “This wheel’s on fire”, coescrita entre Dylan y Rick Danko (es un poco difícil de determinar el papel de cada miembro de The Band en el grupo, pues los tenían todos):

Escuchar: http://www.goear.com/listen/9f680f6/this-wheels-on-fire-bob-dylan-the-band

This wheel’s on fire

If your mem’ry serves you well
We were goin’ to meet again and wait
So I’m goin’ to unpack all my things
And sit before it gets too late
No man alive will come to you
With another tale to tell
But you know that we shall meet again
If your mem’ry serves you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

If your mem’ry serves you well
I was goin’ to confiscate your lace
And wrap it up in a sailor’s knot
And hide it in your case
If I knew for sure that it was yours . . .
But it was oh so hard to tell
But you knew that we would meet again
If your mem’ry serves you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

If your mem’ry serves you well
You’ll remember you’re the one
That called on me to call on them
To get you your favors done
And after ev’ry plan had failed
And there was nothing more to tell
You knew that we would meet again
If your mem’ry served you well
This wheel’s on fire
Rolling down the road
Best notify my next of kin
This wheel shall explode!

Copyright © 1967 by Dwarf Music; renewed 1995 by Dwarf Music

http://www.bobdylan.com/us/songs/wheels-fire

Esta rueda en llamas

Si la memoria te funciona bien/ nos íbamos a encontrar otra vez y esperar/ Así que voy a desempaquetar todas mis cosas/ y sentarme antes de que se haga demasiado tarde/ Ningún hombre vivo vendrá a ti/ con otra historia que contar,/ pero sabes que nos volveremos a encontrar/ si la memoria te funciona bien./ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera./ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos./ ¡Esta rueda explotará!// Si la memoria te funciona bien,/ yo iba a confiscar tu encaje/ y anudarlo en nudo marinero/ y esconderlo en tu caso/ si yo supiera realmente que era tuyo…/ Pero era, oh, tan difícil de contar/ Pero sabías que nos encontraríamos otra vez/ si la memoria te funciona bien/ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera/ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos/ ¡Esta rueda explotará!// Si la memoria te funciona bien/ recordarás que eres la única/ que apeló a mí para visitarles/ para logar que tus favores se hicieran/ y después de que cada plan hubiera fracasado/ y no había nada más que decir/ supiste que nos encontraríamos otra vez/ si la memoria te funciona bien./ Esta rueda está en llamas/ rodando por la carretera./ Lo mejor será avisar a mis parientes más cercanos./ ¡Esta rueda explotará!

Bob Dylan & Rick Danko

Pero esas grabaciones no se publicaron en su día, ni se iban a publicar… Pero de alguna de esas maneras misteriosas, las cintas de esas grabaciones comenzaron a circular en forma de “discos piratas”, hasta que no hubo más remedio de publicarlas en 1975 bajo el nombre de The Basement Tapes. Sin embargo, algunas de esas grabaciones proveyeron a The Band de excelentes temas en su arranque como grupo de rock independiente, y “Wheel’s…” fue una de ellas, incluida en su primer disco de 1968 Music From Big Pink (Música desde Big Pink):

La canción tenía el suficiente carisma para que fuera versionada casi inmediatamente: sin duda alguna, el sello “B. Dylan” ha sido el más versionado, por lo menos en el mundo del pop. Una de las primeras versiones fue la de Brian Auger, Jullie Dricol & Trinity, un grupo británico de rock progresivo:

Y no podían faltar los que eran casi los versionadores oficiales de Dylan: los Byrds, alternando en aquel año de 1969 el country, el folk y el rock duro en su Dr. Byrds & Mr. Hyde:

Y ese mismo año ofrecían una apoteósica versión en vivo que fue incluida en el primer disco de su disco doble Untitled:

Y como siempre, versiones y versiones a lo largo de los años… Que, por acortar, y siendo una de las más famosas, pongo la de Siouxsie and The Banshees, abanderados del post-punk y del rock gótico:

Y, como despedida, hay van algunos directos:

Estos Byrds del 68 se me figuran demasiado formalitos:

Y la despedida de The Band (sólo audio):

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Una balada para el jinete cómodo


¿Y qué tiene de malo la libertad?

Dennis Hopper en Easy Rider

… and that’s the way it turned out to be

Roger McGuinn

MPW-55971Una canción tan triste como el final de la película a cuya banda sonora pertenece. Se trata de “Ballad of Easy Rider”, que acompañaba los créditos del final de la película Easy Rider (EE. UU; Hopper, 1969), dirigida por Dennis Hopper y protagonizada por él mismo (Billy) junto a Peter Fonda (Wyatt, “Capitán América”), haciendo una extraña pareja: una especie de hippiescos Don Quijote y Sancho Panza moteros, perdidos por los desiertos de Estados Unidos, rumbo al carnaval, al Mardi Grass, de Nueva Orleans, con la breve compañía del abogado, bala perdida de buena familia, George Hanson, interpretado magistralmente por un jovencísimo Jack Nicholson. La canción de McGuinn (ya por entonces re-bautizado como Roger por el consejo de un curioso gurú) supone el resumen de la película: ésa era la única manera de conseguir ser libre; el final inesperado de una historia que comienza con la obtención de un dinero, de una manera poco honrosa, sólo para hacer un gran viaje y llegar a un destino; pero al llegar a ese destino, no hay lo que esperaban ver, al menos para Wyatt, el quijotesco idealista, frente a su hedonista y realista compañero. En ese viaje por el sur se encuentran con gentes curiosas: comunas hippies, granjeros liberales…, pero también lo más rancio del sur de Estados Unidos: racistas y ultra-conservadores que no entienden un nuevo modo de vida que, en opinión de George, les asusta, y por eso reaccionan contra ellos con violencia, como él mismo descubrirá: ellos representan la consecución de la libertad, y eso molesta. Pero, en fin, no quiero destripar la película, porque merece la pena verla sin saber demasiado, salvo que tiene una de las mejores bandas sonoras del cine, con canciones de grupos de la época (abre el grupo de rock duro Steppenwolf; luego siguen los Byrds, The Band, Jimi Hendrix Experience, etc.), canciones que no sirven de mero acompañamiento a la soberbia fotografía de los desiertos estadounidenses, sino que, de alguna manera, explica la historia que estamos viendo, la complementa, y nos descubre lo que no vemos.

easyrider“Ballad of Easy Rider” fue escrita por Roger McGuinn y Bob Dylan… En realidad, Fonda se la había pedido a Dylan, pero él declinó la oferta, y sugirió al vocalista de los Byrds para hacerla, aunque le dejó unas líneas y por eso iba a aparecer como co-autor. Pero, por alguna razón que McGuinn desconoce, Dylan le pidió que borrara su nombre de los créditos de la canción (aunque sí forma parte de la banda sonora su “It’s alright, ma (I’m only bleeding)” interpretada por McGuinn); Roger cree que o a Bob Dylan no le gustó la película, por la razón que fuera, en su generalidad, o bien sólo le disgustó su final. Pero respetó su decisión y borró su nombre de los créditos. Como no quiero destriparle la película a nadie que no la haya visto, en primer lugar pongo esta versión en directo algo reciente de Roger McGuinn interpretándola junto a otro tema de los Byrds que también aparece en la banda sonora:

Ballad of Easy Rider

The river flows, flows to the sea
Wherever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

The river flows to the sea
Whereever that river goes that’s where I want to be
Flow river flow, let your waters wash down
Take me from this road to someother town

All he wanted was just to be free
And that’s the way it turned out to be
Flow, river flow, let your waters rush down
Take me from this road to someother town

Flow river go, past the shady tree
Flow river flow, flow to the sea
Flow river flow, flow to the sea

La Balada de Easy Rider*

El río fluye, fluye hacia el mar/ A donde quiera que vaya ese río es donde yo quiero estar/ Fluye río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río fluye, deja arrastrarse tus aguas/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad.// Fluye río ve, más allá del árbol sombrío/ Fluye río, fluye, fluye hacia el mar/ Fluye río fluye, fluye hacia el mar.// (…)// Todo lo que quiso fue sólo ser libre/ y ésa es la manera en la que resultó serlo/ Fluye, río, fluye, deja que tus aguas crezcan/ Llévame de esta carretera a alguna otra ciudad…

Roger McGuinn (& Bob Dylan)

[* Easy Rider ha sido uno de los títulos malditos, por su imposibilidad de traducirlo de una manera comprensible para los castellano-parlantes. Se puede traducir como “jinete cómodo”, entendido en que son como dos jinetes de antaño, pero van cómodos ya que tienen sillines, y las choppers dan la sensación de conducir tumbado. Sería una traducción avalada por la escena en la que se hace una analogía entre el herrado del caballo y la reparación de la rueda de la moto. Por eso, en España no se tradujo nunca el título, sino que se subtituló como En busca de mi destino. Algo parecido pasa con el título de la canción, pero con un agravante; se puede entender de dos maneras: como que es la balada del “jinete cómodo” (probablemente de Wyatt, quien parece llevar la carga narrativa de la película), pero también como “la balada de la película Easy Rider”. Así que, ateniéndome a la imposibilidad de la traducción del título, me atengo a esta segunda interpretación; luego, cada cual, lícitamente es muy libre de interpretarla a su conveniencia.]


Pero casi al mismo tiempo, Roger la grabó junto a su grupo los Byrds, en el disco de aquel año llamado también Ballad of Easy Rider, con unos arreglos más del estilo de country-rock:

Dejando de lado las numerosas versiones, honrosas y buenas, que se hayan hecho, para los amantes de la película, y para aquellos que no tienen demasiados escrúpulos en ver los finales, he aquí la versión original, cerrando este maravilloso film, pionero en eso de las road movie, o bien, la road movie por excelencia:

¿Miedo del spoiler?

Todo lo que quisiera hacer


Libre te quiero
como arroyo que brinca
de peña en peña,
pero no mía.

(“Libre te quiero”, A. García Calvo)

Bob Dylan - 1964 - Another side of Bob Dylan - aHubiera querido meter esta canción en la entrada de ayer, junto a la de García Calvo, pero como ya había quedado muy larga con mi sermón, decidí dejarla para hoy, sin querer hacer una serie. Que Bob Dylan fue uno de los reformadores del modo de pensar de la cultura contemporánea, lo demuestran canciones como ésta, “All I really want to do”, que le daba la vuelta a las canciones tipo “Eres mía” del pop, las cuales, para ser benevolente (pues muchas son grandes canciones), podían pecar de cierto machismo pero culturalmente heredado. La consideración feminista había venido de antes a través de diversos movimientos sociales: los movimientos sufragistas y feministas, los movimientos obreros también, apoyados ambos por la vanguardia intelectual de finales del siglo XIX y principios del XX, y, finalmente, en las subculturas occidentales urbanas como los beatnicks y los hippies, mientras que en los países socialistas, aunque fuera sólo en teoría, la clásica separación de consideraciones sexuales había sido abolida; pero alguien como Bob Dylan podía llegar a mucha más gente que cualquier teórico de la revolución sexual y social, con un mensaje mucho más claro. En muchos sentidos, la canción de Dylan es una canción de amor que se ríe de las tópicas canciones de amor: es una sincera declaración de principios y, en cierto sentido, toca algo que a muchos nos preocupa: el machismo no sólo ha afectado a las mujeres, también, y entiéndase que en menos medida, a algunos hombres que nos hemos sentido incómodos siempre con algunas actitudes que culturalmente se atribuyen a nuestro sexo: ser competitivos, ser fuertes, fríos, orgullosos… Para un chico heterosexual (y no digamos ya homosexual) la vida durante la adolescencia se hace un poco dura si falta uno de esos elementos, sobre todo cuando la manada te exige un modo de pensar y de comportarse… ¡Pero bueno!

All I really want to do

I ain’t lookin’ to compete with you
Beat or cheat or mistreat you
Simplify you, classify you
Deny, defy or crucify you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

No, and I ain’t lookin’ to fight with you
Frighten you or tighten you
Drag you down or drain you down
Chain you down or bring you down
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I ain’t lookin’ to block you up
Shock or knock or lock you up
Analyze you, categorize you
Finalize you or advertise you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to straight-face you
Race or chase you, track or trace you
Or disgrace you or displace you
Or define you or confine you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to meet your kin
Make you spin or do you in
Or select you or dissect you
Or inspect you or reject you
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

I don’t want to fake you out
Take or shake or forsake you out
I ain’t lookin’ for you to feel like me
See like me or be like me
All I really want to do
Is, baby, be friends with you

Copyright © 1964 by Warner Bros. Inc.; renewed 1992 by Special Rider Music

Escuchar: http://www.bobdylan.com/songs/all-i-really-want-to-do

Todo lo que de verdad quiero hacer

No busco competir contigo/ ganarte o engañarte o maltratarte,/ simplificarte, clasificarte,/ negarte, desafiarte o crucificarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No, y no busco luchar contigo,/ asustarte o apretarte,/ arrastrarte o agotarte,/ encadenarte o reducirte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No busco obstaculizarte,/ escandalizarte o denigrarte o encerrarte,/ analizarte, categorizarte,/ finalizarte o advertirte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero que contengas la risa,/ hacerte correr o perseguirte, rastrear o localizarte,/ o desgraciarte o desplazarte,/ o definirte o confinarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero conocer a tus parientes,/ hacerte girar o hacerte entrar,/ o seleccionarte o diseccionarte,/ o inspeccionarte o rechazarte./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.// No quiero engañarte,/ tomarte o sacudirte o abandonarte./ No te busco para que sientas lo que yo,/ veas lo que yo o seas como yo./ Todo lo que de verdad quiero hacer/ es, cariño, ser tu amigo.

Bob Dylan

Y, cómo no, la canción recibió muchas versiones. La más conocida, como suele ser siempre, es la versión de los Byrds, que tal vez aún fuera algo comercial:

Cher, todavía con su partener y esposo Sonny Bono:

Los Hollies de Graham Nash:

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!

Una sencilla filípica inconexa de Paul Simon


Filípica:

Una filípica en contexto lingüístico es un encendido discurso, condenatoria, o diatriba, entregada a condenar a un actor político en particular. El término se origina con Demóstenes quien profirió varios ataques en contra de Filipo II de Macedonia. Las filípicas son entonces en el contexto histórico, cuatro documentos escritos entre 351-50 a. C. y 340 a. C., dirigidos contra el creciente poder del macedonio, a quien ve como una amenaza, no sólo para Atenas, sino para todas las ciudades estado griegas.

Marco Tulio Cicerón, muy admirador de Demóstenes, tituló también como las Filípicas a una serie de discursos pronunciados contra Marco Antonio en la época del segundo triunvirato.

PS_songbook_LPSerá en este sentido en el que el cantautor Paul Simon escribió esta interesante canción, un poco a la manera de los talkin’ blues de Bob Dylan, en la que nombra a varias personalidades de su tiempo: políticos, escritores, personajes de la contracultura… Es una especie de declaración acerca de la alienación que sufre, tal vez, la que se encierra en este inconexo, y a veces sin sentido, collage o ensalada de nombres célebres y guiños a canciones de Bob Dylan, con una cierta crítica irónica a algunos personajes de la contracultura que desconocían que Bob Dylan se llamaba así por el poeta Dylan Thomas. Existen dos versiones de la canción: la primera, escrita por Simon cuando intentó hacer carrera en solitario en la primera mitad de los 60, alternando con su profesión de profesor en Inglaterra, incluida en su disco The Paul Simon Songbook (El cancionero de Paul Simon), que apareció en 1965:

A simple desultory philippic
(or how I was Lyndon Johnsoned into submission)

I was Union Jacked, Kerouac’d
John Birched, stopped and searched
Rolling Stoned and Beatled till I’m blind
I’ve been Ayn Randed, nearly branded
Communist ‘cos I’m lefthanded:
That’s the hand they use, well, never mind!

I’ve been Walt Disneyed, Diz Disleyed
John Lennoned, Krishna Menoned
Walter Brennan punched out Cassius Clay
I’ve heard the truth from Lenny Bruce
and all my wealth won’t buy me health
So I smoke a pint of tea a day

I knew a man his brain so small,
He couldn’t think of nothin’ at all.
He’s not the same as you and me.
He doesn’t dig poetry. He’s so unhip that
When you say Dylan, he thinks you’re talkin’ about Dylan
Thomas,
Whoever he is.
The man ain’t got no culture,
But its alright, Ma,
It’s just sumpthin’ I learned over in England.

I’ve been James Joyced, Rolls Royced
Mick Jaggered, silver daggered
Andy Warhol won’t you please come home?
I’ve been mother, fathered, aunt and uncled
Tom Wilsoned, Art Garfunkled
Barry Kornfeld’s mother’s on the phone

When in London, do as I do
Find yourself a friendly haiku
Go to sleep for ten or fifteen years

Una sencilla filípica inconexa

(o cómo fui Lyndon Johnsoneado en la sumisión)

Fui Union Jackeado, Kerouacado/ John Bircheado, detenido y registrado/ Rolling Stoneado* [Alt. Canto Fumado] y Beatleado hasta que me puse ciego/ He sido Ayn Randeado, casi tildado/ de comunista porque soy zurdo:/ Ésa es la mano que utilizan, bueno, ¡no importa!// He sido Walt Disneyado, Diz Disleyado/ John Lennoneado, Krishna Menoneado/ Walter Brennan golpeó a Cassius Clay/ He oído la verdad de Lenny Bruce/ y toda mi riqueza no me comprará salud/ así que me fumo una pinta de té** al día// Conocí a un hombre cuyo cerebro era muy pequeño,/ no podía pensar en nada en absoluto./ No es igual que tú y que yo./ No entiende la poesía. Está tan desfasado que/ cuando dices Dylan, cree que hablas sobre Dylan Thomas,/ quienquiera que sea./ El tío no tiene cultura,/ Pero está bien, ma***,/ sólo es algo que aprendí en Inglaterra.// He sido James Joyceado, Rolls Royceado/ Mick Jaggerado, daga plateado/ Andy Warhol, ¿no vendrás a casa, por favor?/ He sido madre, padreado, tía y tíoado/ Tom Wilsoneado, Art Garfunkelado/ La madre de Barry Kronfeld está al teléfono.// Cuando [estés] en Londres, haz lo que yo/ Encuéntrate un haiku amistoso/ vete a dormir por diez o quince años.

NOTAS:

* Quizás se trate de un juego de palabras; en inglés argótico, to be stoned significa “estar fumado”: por eso, entre corchetes, pongo una traducción arriesgada: “Canto Fumado”, siendo la traducción de “rolling stone” la de “canto rodado”.

** En los años 60, ´”té” era el nombre en clave de la marihuana y del hachís.

*** Guiño a las canciones de Dylan “It’s alright, ma! I’m only bleeding” y “I shall be free. No. 10”.

ParsleySageUn año después, ya con Art Garfunkel, la incluyó en Parsley, Sage, Rosemary and Thyme, el tercer disco del dúo Simon & Garfunkel (el segundo de su conversión al folk-rock). La letra presentaba ciertos cambios, pero mantenía la misma crítica… Y es que, contra aquellos que sostienen que Simon & Garfunkel eran algo así como un anacronismo, como los chicos buenos de la contracultura, e incluso, sin pararse a pensar que llegan a convivir en su tiempo con los Grateful Dead, Jefferson Airplane o Doors, como un refugio ante el fracaso de la rebelión, yo reivindico y mantengo, no sólo el valor poético de las letras de Paul Simon, todo un poeta del folk-rock, un poeta de lo cotidiano, tierno, melancólico y, a veces, mordiente, y la calidad vocálica y musical de Paul Simon y Art Garfunkel, sino también su capacidad para ser críticos con la sociedad. Tampoco es necesario ser soez, utilizar ritmos vertiginosos o música “estridente” (perdón por el término) para ser revolucionario… Si no, preguntádselo a Beethoven.

A Simple Desultory Philippic
(or how I was Robert McNamara’d into submission)

I been Norman Mailered, Maxwell Taylored.
I been John O’Hara’d, McNamara’d.
I been Rolling Stoned and Beatled till I’m blind.
I been Ayn Randed, nearly branded
Communist, ‘cause I’m left-handed.
That’s the hand I use, well, never mind!

I been Phil Spectored, resurrected.
I been Lou Adlered, Barry Sadlered.
Well, I paid all the dues I want to pay.
And I learned the truth from Lenny Bruce,
And all my wealth won’t buy me health,
So I smoke a pint of tea a day.

I knew a man, his brain so small,
He couldn’t think of nothin’ at all.
He’s not the same as you and me.
He doesn’t dig poetry. He’s so unhip that
When you say Dylan, he thinks you’re talkin’ about Dylan Thomas,
Whoever he was.
The man ain’t got no culture,
But its alright, ma,
Everybody must get stoned.

I been Mick Jaggered, been silver daggered.
Andy Warhol, won’t you please come home?
I been mothered, fathered, aunt and uncled,
Been Roy Halee’d and Art Garfunkel’d.
I just discovered somebody’s tapped my phone.

Folk Rock!
I just lost my harmonica Albert

Una sencilla filípica inconexa

(o cómo fui Robert McNamarado en la sumisión)

He sido Norman Mailerado, Maxwell Taylorado./ He sido John O’Harado, McNamarado./ He sdio Rolling Stoneado [Alt. Canto Fumado] y Beatleado hasta que me puse ciego./ He sido Ayn Randeado, casi tildado/ de comunista, porque soy zurdo:/ Ésa es la mano que uso, bueno, ¡no importa!// He sido Phil Spectorado, resucitado./ He sido Lou Adlerado, Barry Sadlerado./ Bien, pagué todas las deudas que quise pagar./ He oído la verdad de Lenny Bruce/ y toda mi riqueza no me comprará salud,/ así que me fumo una pinta de té al día// Conocí a un hombre, su cerebro era tan pequeño,/ no podía pensar en nada en absoluto./ No es igual que tú y que yo./ No entiende la poesía. Está tan desfasado que/ cuando dices Dylan, cree que hablas sobre Dylan Thomas,/ quienquiera que sea./ El tío no tiene cultura,/ pero está bien, ma,/ todos deben de colocarse*// He sido Mick Jaggerado, sido daga plateado./ Andy Warhol, ¿no vendrás a casa, por favor?/ He sido madreado, padreado, tía y tíoado, sido Roy Haleeado y Art Garfunkelado./ Acabo de descubrir que alguien pinchó mi teléfono.// ¡Folk Rock!/ Acabo de perder mi harmónica Albert.

Paul Simon

* Guiño a otra canción de Bob Dylan: “Rainy day women No. 12& 35”.

Las dos versiones tomadas de: http://lyricsplayground.com/alpha/songs/a/asimpledesultoryphilippic.shtml

Strawberry fields forever: Nostalgia en Almería


Portada del sencilloEl período comprendido entre 1966 y 1967 se cerraba para los Beatles con un hastío y un hartazgo tremendo para los cuatro miembros: las giras eran demasiado grandes y frenéticas, y no les permitía hacer lo que realmente querían hacer entonces: experimentar con la música y apartarse del rock’n’roll básico para ello, con dos álbumes revolucionarios como eran Rubber soul y Revolver (1965 y 1966 respectivamente). Unir a esto los incidentes sucedidos en un mundo revuelto y cambiante, en el que la juventud reaccionaba contra el establishment conservador vigente desde la posguerra y la reacción contra esto de grupos conservadores y de ultra-derecha tanto en los países democráticos como dictatoriales: el “asunto Jesucristo” reunía en Estados Unidos al KKK y otros grupúsculos fascistas y de supremacía blanca, que ya les tenían tirria desde hace tiempo, en torno a hogueras y cruces ardiendo en donde se quemaban sus discos y demás productos derivados; en Japón, estudiantes de ultraderecha animados por los rancios “samuráis” nostálgicos del Imperio, se movilizaban contra estos “demonios occidentales” que iban a profanar sus recintos sagrados, como el Budokán (posteriormente, otros artistas, como Bob Dylan y Deep Purple, tocaron en ese recinto, hasta entonces reservado a la práctica de las artes marciales); y el gran incidente filipino, en donde la primera dama Imelda Marcos, sintiéndose agraviada por el “desaire” hacia ella, moviliza a todas las fuerzas afines a su marido, el dictador Ferdinand Marcos, para dejarles bien claro que allí no eran bienvenidos nunca más (hay que decir que tal desaire se debió a la negativa de los Beatles a asistir a la recepción que esta señora quiso ofrecer, probablemente para su gloria y dar una imagen de supuesta modernidad; la negativa de los Beatles, que ignoraban un poco qué clase de país era entonces Filipinas, no se debió a un asunto político o de protesta, sino porque estaban cansados y aquél era su único día libre, ni siquiera sabrían que el evento iba a ser televisado –y aun así lo fue, pero de manera contraria, mostrando un programa horrible con niños llorando y la señora esta furiosa por el desagravio-; pero más tarde, cuando supieron quiénes eran los Marcos, se sintieron muy orgullosos de lo que habían hecho). Así que los cuatro músicos de Liverpool se sentían hastiados, deprimidos, desanimados, desencantados y, hasta cierto punto, enfadados con una audiencia que ni siquiera los escuchaba, sino que se dedicaba a gritar, llorar e incluso tratar de acercarse al escenario: cosa que, con las amenazas recientes, les asustaba demasiado (el primer amenazado, curiosamente, fue Ringo Starr en Estados Unidos –¿o era en Canadá?-, durante la primera gira, por parte de un grupo de supremacía que no veía más allá del tópico y pensaban que sólo los judíos tenían narices prominentes). Así que, prácticamente tras la finalización de Revolver, el grupo anuncia la suspensión de las giras y se toma unas vacaciones.

Straberry_field_signLas vacaciones de los Beatles fueron bastante productivas para todos ellos. George Harrison se va a la India a profundizar en su nueva pasión: la cultura y la música hindú; Paul McCartney colabora con George Martin, el productor de los Beatles, en la composición de la banda sonora de la película The Family Way (Roy Boutling, 1966); y Ringo Starr decide viajar a Almería, en donde John Lennon se encontraba actuando en el rodaje de la película Cómo gané la guerra, una divertida y satírica producción sobre la II Guerra Mundial dirigida por Richard Lester. Durante ese rodaje, Lennon, invadido por cierta nostalgia, escribe “Strawberry fields forever”. La canción hace referencia a un orfanato propiedad del Ejército de Salvación, llamado “Strawberry Field” (el campo de fresas) cercano a la casa de su tía (que se había hecho cargo de su tutela), en donde cuando era pequeño se hacían fiestas y en cuyas inmediaciones jugaba con sus amigos. El tema de la canción, como declararía en 1980, a parte de la nostalgia por la infancia, era la percepción que durante su niñez y su adolescencia tuvo de ser diferente a los demás, y concluía que, básicamente, la canción era un psicoanálisis hecho música. Se lanzó como sencillo en 1967, junto con el tema de Paul McCartney, también de corte nostálgico, “Penny Lane”, y, posteriormente, ambas canciones se incluyeron para completar el disco que recogía la banda sonora de Magical Mistery Tour. A parte de lo surrealista de la letra, la canción presenta una novedad: es la primera vez que la banda utiliza un mellotrón: un instrumento popularizado ya por los fabulosos Moody Blues, que, mediante cintas pregrabadas y pulsando unas teclas, reproducía cualquier sonido; y un pseudofinal, con un final que volvía tras una pausa, de desmadre sonoro psicodélico, en el que Lennon decía unas palabras que muchos interpretaron como “Enterré a Paul”, acrecentando la leyenda de la muerte de Paul McCartney, cuando en realidad decía “salsa de arándanos” (“I buried Paul” – “Cranberry sauce”). Para la canción, como habían comenzado a hacer algunos grupos, se realizó un vídeo promocional que ya no era la banda sólo tocando la canción, sino que contenía un montaje algo más artístico: el videoclip estaba naciendo, y alcanzaría su perfección con el vídeo promocional del “Bohemian rapsody” de Queen:

Strawberry Fields Forever

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

Living is easy with eyes closed
Misunderstanding all you see
It’s getting hard to be someone
But it all works out
It doesn’t matter much to me

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

No one I think is in my tree
I mean it must be high or low
That is you can’t you know tune in
But it’s all right
That is I think it’s not too bad

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever

Always, no sometimes, I think it’s me
But you know I know when it’s a dream
I think I know I mean a "Yes"
But it’s all wrong
That is I think I disagree

Let me take you down
‘cos I’m going to Strawberry Fields
Nothing is real
And nothing to get hungabout
Strawberry Fields forever.

http://www.beatlweb.com/letras%20magmytour/cancioforever.htm

(con traducción alternativa)

Campos de fresas para siempre

Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Vivir es fácil con los ojos cerrados/ malentendiendo todo lo que ves/ Se hace difícil ser alguien/ pero todo se resuelve,/ no me preocupa demasiado.// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Nadie, creo, está en mi árbol/ Quiero decir que debe ser alto o bajo/ Es decir que no puedes saber afinarlo/ pero está bien/ Es decir que pienso que está mal del todo// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada nada por lo que preocuparse/ Campos de fresas para siempre.// Siempre, no a veces, creo que soy yo/ pero sabes que sé cuándo es un sueño/ Creo que sé que quiero decir “Sí”/ pero todo está mal/ Es decir que creo que no estoy de acuerdo.// Déjame llevarte/ porque voy a los campos de fresas/ Nada es real/ y nada para quedarse colgado/ Campos de fresas para siempre.//

John Lennon & Paul McCartney

Dear Janis: Adagio galaico-galáctico por la chica enterrada viva en el blues


No sé bien qué fue de ella. Un amigo me dijo
que murió cuando supo que no es un rock la vida

Pablo Guerrero, “Dulce muchacha triste”

Santa Janis, tomada de su página de FacebookJanis Joplin, la diva del blues blanco, la reina blanca del blues, era encontrada en su cuarto de hotel muerta un 4 de octubre de 1970, al parecer, a causa de una sobredosis de heroína: como una polilla ante una llama, la chica que quería vivir demasiado deprisa quemó su vida, dejando una estela de inolvidables canciones e interpretaciones. Mientras tanto, los que habían causado su muerte comerciaban con ella, asegurando que vendían una heroína tan pura que mató a Janis Joplin. Pero ella, al parecer, decidió dejar la vida a lo grande al dejar en su testamente una suma de dinero para celebrar una fiesta en su honor. Muerte accidental o suicido, en cualquier caso su muerte convulsionó a toda la escena musical de San Francisco (aunque para 1970, la escuela de San Francisco estaba bastante disuelta), en donde estaban todos sus amigos, que reaccionaron de diversas maneras: Jerry García, de los Grateful Dead, declaraba que era mejor morir así que sufrir los estragos de la vejez; mientras que Marty Balin, de Jefferson Airplane, probablemente movido por el dolor, se negaba a actuar en el concierto-homenaje a su memoria.

pearlEn aquellos días, Janis Joplin estaba grabando su último álbum, Pearl, que respondía a una nueva toma de personalidad, con una nueva banda: The Full Tilt Boogie Blues Band. A muchos les sorprendió su muerte, pues la veían entusiasmada tanto con el proyecto como con el grupo, que ya la había acompañado en varios conciertos y festivales. El disco quedó inconcluso y salió a título póstumo; la canción “Buried alive in the blues” (Enterrada viva en el blues), compuesta por Nick Gravenites, a la que Janis iba a poner letra al día siguiente, tuvo que salir como instrumental, y sonar a modo de despedida:

La muerte de Janis conmocionó a todos los aficionados, incluso en España, aunque su nombre fuera conocido sólo por unos cuantos.

Bibiano en concierto (del Arquivo Gráfico e Documental de VOCES CEIBES)Bibiano Morón ya es uno de nuestros habituales (y lo seguirá siendo, por, y sólo por, su música). Fue uno de los últimos miembros en entrar en el colectivo de la Nova Canción galega Voces Ceibes, fue el inseparable compañero de Benedicto en múltiples recitales y, como su amigo y compañero, trabajó con José Afonso durante un tiempo. La llegada de Bibiano a Voces Ceibes supuso un cierto revulsivo en sus preceptos musicales y literarios: a partes iguales, Bibiano era un enamorado tanto del folklore gallego como de la música popular contemporánea más nueva: Bibiano mezclaba en sus melodías influencias que iban desde los gaiteros de las aldeas hasta los Beatles y Bob Dylan; por ello, fue un cantautor de folk-rock progresivo y experimental, pero sin desatender la temática social. Así pues, en lo que fue tal vez su disco más progresivo y experimental, Aluminio, del año 1979, el trovador eléctrico rendía su sentido homenaje a una de sus figuras más admiradas, planteándose la pregunta; “¿de dónde viene ese rugido de dolor?” y alternando en su letra las de dos temas de Joplin: “Bye, bye baby” y “Move over”:

Adagio para Janis Joplin

¡Hola Janis!
Xa sei que hei…
en ti
estou escoitando
"Bye,
bye,
bye,
baby, bye bye…”

E penso que non é moi tarde,
é sixelamente noite,
sonidos eletrizantes,
i a pesares de todo
na casa durmen todos.

¿Quen pode desentrañar
onde tes ises sonidos?
Somente pra saber si
debías seguir pinchándote.
Ábrese na túa gorxa
un paradiso de door,
sobrevoando América
mentras o mundo ruxe
como un carburador.

You say that is over, baby,
you say that is over now,
But still you hang around me, come on,
Won’t you move over.

¡Hola Janis!/ Ya sé que he…/ en ti/ estoy escuchando/ “Bye,/ bye,…/ baby, bye bye…”// Y pienso que no es muy tarde,/ es bastante de noche,/ sonidos electrizantes,/ y a pesar de todo/ en casa duermen todos.// ¿Quién puede desentrañar/ donde tienes esos sonidos?/ Solamente para saber si/ debías seguir pinchándote./ Se abre en tu garganta/ un paraíso de dolor,/ sobrevolando América/ mientras el mundo ruge/ como un carburador.// [Dices que se ha acabado, cariño,/ dices que ya se ha acabado,/ pero todavía me merodeas, vamos,/ ¿no te vas a apartar?

Bibiano

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