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La banda sonora de Billy ("algo es algo") desgranada


Mal está, tal vez, que uno hable de su propia obra, pero uno de los atractivos de Billy (“algo es algo”), que lo dota de originalidad, es que el título de cada capítulo es un fragmento de alguna canción, un pedazo que es relevante y va acorde con el sentido del episodio. Generalmente son de cantautores de España, bien propias, o bien poemas musicalizados de Miguel Hernández, Juan de Loxa, etc.; sin embargo, hay alguna excepción: un poeta uruguayo, un grupo de heavy metal español, y un cantautor y una banda grunge estadounidense.

Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019) es la historia de Guillermo Niño Pérez: un antiguo inspector de la policía política franquista, al que amenaza una querella por las torturas que propició en sus años de servicio, pues ya se salvó de otras, y es perseguido por el recuerdo de la muerte de Gabriel Aceituno, un estudiante agitador al que interrogó brutalmente. Sin embargo, no son estas cosas las que le inquietan, sino un joven vecino cuyo comportamiento errático y su modo de vida misterioso le obsesiona de forma malsana, sacando de él al antiguo inspector que perseguía “malhechores” por su pensamiento y conducta fuera de la norma habitual. Un día, mientras reflexiona sobre cómo esquivar a la prensa que le asedia, un antiguo subordinado le indica que en el periódico se habla de un asesino en serie que imita los métodos de tortura de la Brigada. Tomándoselo como un agravio hacia él y sus compañeros, decide investigar, convencido de tener un sospechoso bastante prometedor.

Me ha quedado algo largo, pero prometo que, en comparación, la novela es más corta.

Al comienzo de este vídeo promocional puedes oír un collage sonoro con los fragmentos de las canciones

Antes del odio, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

Vencida la República en 1939, el régimen fascista de Franco se dedicó a hacer una dura purga contra los ciudadanos que hubieran tenido, aunque fuera presumiblemente, parte en el anterior gobierno legítimo, en el ejército popular, hubiera pertenecido a partidos de izquierdas o regionalistas/ nacionalistas, o hubiera manifestado abiertamente esas ideas. La mayoría de los intelectuales apoyaron ferviente y abiertamente al partido y al gobierno del Frente Popular, entre ellos, el poeta Miguel Hernández, quien pertenecía al Partido Comunista de España. Hernández fue arrestado y encarcelado, llevado a distintas prisiones donde se hacinaba con otros presos; llegó a tener una pena de muerte sobre su cabeza que, finalmente, le sería conmutada; sin embargo, moriría debido a las insalubres condiciones de esas prisiones. En esas estancias, el poeta escribió unos poemas que describían su situación y la de muchos otros, que se reunirían en un libro titulado Cancionero y romancero de ausencias.

“Antes del odio” es un poema estremecedor, en el que Miguel Hernández describe la miseria por la pérdida de libertad, simbolizada en su mujer y su hijo, ausentes y lejanos; también la incertidumbre de una pena de muerte que podía materializarse cualquier noche, arbitrariamente, junto con otros tantos; y, además de eso, la inquebrantable libertad interior del ser humano.

En 1975, el cantautor Adolfo Celdrán, musicalizó este poema para su disco 4.444 veces, por ejemplo, siguiendo el empeño de rescatar a los poetas silenciados, despreciados o tapados por la censura. Celdrán dota al poema de una melodía estremecedora que amplía las palabras del prisionero.

«… me es pequeño y exterior»: el poema resulta la máxima expresión de los pensamientos y sentimientos de un preso por razones políticas, por esa razón merecía su sitio entre los títulos de Billy (“algo es algo”).

Campanades a morts: letra y música de Lluís Llach

Vitoria, 3 de marzo de 1976. La crisis económica mundial comenzó a notarse en España con viveza; los obreros, ante los despidos, las retenciones y bajadas de sueldo, van a la huelga, mientras un cierto ministro de economía, convertido más tarde en aristócrata-empresario de éxito, lanzaba arengas tratando de convencer de que no había otra solución porque no había dinero para los sueldos: que había que conformarse, apretarse el cinturón y pedir a Dios que dé lo que que los humanos niegan (bien, esto es una licencia mía). Especialmente trágica era la situación en Vitoria/ Gasteiz, en donde la huelga parecía interminable y la ciudad estaba al borde de la lucha. Ocurrió que, aquel tres de marzo, los obreros y sus familias estaban reunidos en asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís, cuando la policía armada arrojó botes de humo provocando que salieran aturdidos y asfixiados; lo que no podían esperar es que su precipitada salida fuera recibida con fuego real. Murieron los trabajadores Pedro Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparro, José Castillo y Bienvenido Perea. Vitoria se convirtió en un campo de batalla, mientras el responsable de las fuerzas de seguridad, el entonces ministro de la Gobernación, Manuel Fraga, se lavaba las manos delegando en Martín Villa, ministro de relaciones sindicales. Finalmente, Adolfo Suárez se puso al mando intentando impedir generar más violencia.

El cantautor catalán Lluís Llach cuenta que se encontraba frente al piano cuando oyó las noticias de las muertes; entonces, de una manera instintiva, aporreó sus teclas con fuerza, saliéndole casualmente los primeros acordes de esta canción, al estilo del réquiem de Mozart.

«… y que en la muerte os persiga nuestro recuerdo». El fragmento escogido (“i que en la mort us persegueixin les nostres memòries”) representa esa persistencia de los hechos morales de cada uno, que acompañan al actor hasta que muera, como es el caso del protagonista, Guillermo Niño, que se resiste a sentir remordimientos por un crimen que cometió, aunque su recuerdo le persiga.

Canción de vísperas, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

En 1977, Adolfo Celdrán sacó un disco que suponía una colección de las canciones que le habían sido censuradas, total o parcialmente, o directamente prohibidas en algún aspecto (grabación, interpretación o difusión radiofónica), con el nombre de Denegado. En él encontramos la musicalización de un poema de Nicolás Guillén, que, probablemente, hablara de la Cuba prerrevolucionaria. Como es natural, al ser muchos de sus versos muy aplicables a la España de la dictadura franquista, la canción no pasó los filtros de la censura.

El fragmento «El ojo del policía» hace referencia a ese llamado “olfato policial” del que Guillermo Niño dice hacer gala, aunque a menudo constituya solo un montón de sospechas infundadas basadas en prejuicios y primeras impresiones. Del otro fragmento que da nombre a otro capítulo, «… y, sobre la pista, el enano equilibrista», relativo a las sesiones del juicio contra Guillermo Niño por sus torturas, solo diré que siempre me ha hecho gracia cómo Adolfo consiguió burlar la censura, para que se impidiera establecer una relación entre este verso y cierto general famoso por su baja estatura, al presentarlo ante la censura como «… y, sobre la pista, Elena no equilibrista».

Cançó en i (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

El ácido y satírico cantautor catalán, Pi de la Serra, era muy dado en sus canciones a los dobles sentidos, de manera que los críticos solían decir de él que lo importante no era tanto lo que cantaba como lo que se dejaba entrever en sus letras. En esta canción en concreto, Quico, como suele llamársele también cariñosamente, enumera un montón de clichés y frases hechas sobre la policía que podían oírse en las noticias, contando hazañas de sus agentes como impedir una violación o ayudar a una invidente a cruzar la calle.

«La policía está al servicio de los ciudadanos» (la policia està al sevei dels ciutadans) es el estribillo recurrente que Pi de la Serra deforma jugando con otras palabras como “oligarquía”, “servilía”, etc., y que escogí para el capítulo en donde se describen algunos de los discutibles métodos policiales de Guillermo Niño y sus compañeros de la Brigada de la Noche, además de su visión de la acción policial, que recuerda al decidirse a proponerse desenmascarar al asesino psicópata que le imita, El Carcelero.

Doña María, de Nicolás Guillén (musicalizado e interpretado por Adolfo Celdrán)

De nuevo un poema del poeta cubano interpretado por Celdrán sirve para nombrar dos títulos de Billy (“algo es algo”). Como el anterior, parece ser un poema alusivo a la Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, en donde mucha gente pobre se ganaba un cierto sueldo como confidentes de la policía política. Algo así ocurrió en España, como podrás descubrir en mi novela. Adolfo la musicalizó y la grabó en su primer disco, Silencio (1970).

«¡Ay, pobre doña María…!», verso incial del poema, me sirvió para titular el capítulo en el que se cuentan las tribulaciones e inquietudes de Marisa, la mujer de Guillermo Niño, ante el juicio que va tomando forma, pero también ante el extraño comportamiento que su marido está adoptando y del que poco le cuenta.

«Rondando anduvo mi casa» es otro capítulo, en el que se describen algunas cosas que hace el exinspector.

Enfermedades de invierno, de Jesús López Pacheco (musicalizado e interpretado por Luis Pastor)

Este poema era un canto a la intolerancia en días del postfranquismo (los últimos años de gobierno de Franco, previos a la transición), contraponiendo la gente llena de razones que luchaban por la democracia frente a los vilentos sicarios del régimen: los ultraderechistas, que comenzaron a volverse más virulentos a medida que la vida del general se apagaba. Grupos como la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA/ Triple A), Guerrilleros de Cristo Rey, el PENS (partido nazi español) y el Batallón Vasco-Español (un grupo parapolicial que realizaba atentados contra miembros de ETA y de la izquierda abertzale), que nacieron a finales de los años 60 para presentar batalla contra los jóvenes contestatarios, los obreros y los curas progresistas, pasaron de limitarse a romper escaparates de librerías y boicotear obras de teatro o recitales de cantautores, obviando palizas eventuales a líderes sociales, a cometer asesinatos.

En enero de 1977, toda la tensión de una transición política muy conflictiva acabó por estallar en pocos días: el estudiante Arturo Ruiz moría durante una manifestación por disparos de los Guerrilleros de Cristo Rey, al día siguiente lo hacía Mari Luz Nájera en la manifestación en protesta por esta muerte por la acción policial desproporcionada, y, finalmente, tres pistoleros de la Triple A asesinaban a sangre fría a los abogados laboralistas Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, y al empleado del despacho Ángel Rodríguez Leal. Se organizó un funeral multitudinario que estremeció por su silencio respetuoso y su demostración de fuerza pacífica, especialmente los militantes del PCE, al que pertenecían las víctimas, y que todavía era ilegal. Suele decirse que esta demostración fue la que convenció a Suárez para, finalmente, legalizar los partidos democráticos.

Se consiguió detener a los tres ultras junto a algunos cómplices y autores intelectuales, pero no se pudo establecer la relación entre este lúgubre suceso y la responsabilidad en él de personas como Blas Piñar, Mariano Sánchez Covisa, Antonio González Pacheco y otras personalidades que lideraban el movimiento integrista o con cargos en las fuerzas de seguridad.

No recuerdo muy bien, pero creo que el poema es anterior al atentado de Atocha. No obstante, cuando Luis Pastor la musicalizó para su disco Nacimos para ser libres (1977), quiso denunciar toda aquella violencia, resquicios de un mundo que se resistía a morir con irracionalidad e integrismo.

«No vayas a coger alguna bala en los pulmones» es un verso lo suficientemente explicativo. No se llegó a saber lo que realmente pasó entonces, por lo que lo que describo en este capítulo (reconozco que muy influido por la película 7 días de enero de J. A. Bardem) es solo elucubración, inspirada por la teoría de que hubo gente importante detrás de este atentado terrorista con la finalidad de generar conflictividad social; una ficción basada en esta teoría en la que verás el papel que Guillermo Niño, de haber existido, hubiera tenido en aquellos asesinatos.

Es urgente, de Juan de Loxa (musicalización de Virgilio Fernández; interpretación de Aguaviva)

Juan de Loxa, poeta, locutor y promotor del colectivo andaluz Manifiesto Canción del Sur, escribió un texto inspirado por dos sucesos. Uno fue el del atentado de la calle Atocha del que ya hemos hablado; el otro fue el asesinato por la espalda a manos de la guardia civil del estudiante Francisco Javier Verdejo. ¿Crimen? Intentar pintar en una pared la frase “Pan y Trabajo”. Es un poema en el que De Loxa contrapone también el mundo de la violencia y la irracionalidad con la del diálogo, las razones y la libertad.

«Allí se dan la paz con las manos manchadas»: de nuevo un verso muy expresivo que se explica por sí solo, alusivo al fervor religioso de unas personas que mandaban y mandaban matar, o mataban directamente. Una frase que un joven seminarista le recita a Guillermo Niño mientras asiste a misa con Marisa.

Están cambiando los tiempos (letra y música de Luis Pastor)

También del disco Nacimos para ser libres, fue una canción que, a pesar de lo que indicaba su título (al menos en apariencia), no estuvo libre de polémicas y boicots, como, por ejemplo, un aluvión de protestas de ciertas gentes a la dirección de TVE por su interpretación en el especial “Yo canto”, acompañadas de amenazas serias contra el artista. Sobre todo por el verso que escogí para este capítulo: «No saldrá del agujero», aunque irónicamente se acabó pidiendo que saliera para meterle en otro agujero más familiar.

Galería de perpetuas (letra y música de Pedro Cobos y José Nieto; intérprete: Marisol)

En el proceso de Pepa Flores con romper de alguna forma con su pasado, encarnado en la dulce niña prodigio de nombre Marisol, surgieron discos y canciones interesantes, muy alejadas de aquellas que cantaba en su niñez en aquellas películas ñoñas. Pepa/ Marisol demostraba no solo haber conservado, y hasta perfeccionado, sus dotes interpretativas, sino que podía ser una artista comprometida y para un público adulto. Galería de perpetuas (canciones para mujeres), del año 79, es uno de esos discos, y la canción que daba nombre al disco toda una declaración de intenciones.

Es parte de una historia: Dolores Vázquez, cantante folklórica conocida como La Petenera, cumple cadena perpetua en la prisión de Alcalá de Henares por un asesinato; sin embargo, como confiesa en su carta a su amante, en su opinión cumple esa sentencia por el contenido machista de algunas de las canciones que cantaba, justificando el maltrato y echando sobre la mujer la culpa.

«Su dignidad y su vergüenza» fue el verso escogido para el capítulo en el que una tal señora Lluch relata las torturas a las que fue sometida por el inspector Guillermo Niño (inspiradas por las que relata Lidia Falcón), declarando que, a su parecer, el policía mostraba un desprecio especial hacia las mujeres.

Jo vinc d’un silenci (letra y música de Raimon)

El valenciano Ramón Peleguero Sanchís, bautizado artísticamente como Raimon (con acento en la “o”), se representa a menudo como el cantautor arquetípico en España, pues, junto a Paco Ibáñez, influyó en los cantautores de todos los rincones de España y en todo idioma de manera definitiva.

En su disco Lliurament del cant (1976), aunque con la presentación previa en recitales, incluía esta canción, que es una de las más celebradas, solicitadas y aplaudidas: un himno para la clase obrera, reivindicando la sencillez y desvelando las mentiras que se esconden tras los grandes discursos y los grandes nombres históricos, porque, como él y yo sabemos, es la clase obrera, a la que él y yo pertenecemos aunque nos desclasen, la que hace la historia. ¡Y punto!

«Quien pierde los orígenes pierde identidad» (Qui perd els origens perd identitat) fue el verso elegido para el capítulo en el que narro la infancia y la juventud de Guillermo Niño en su pobre y pequeño pueblo de Extremadura, siendo hijo de un duro y severo labrador que esconde un secreto oscuro y sangriento… Y el sentido es ese: que siendo de clase humilde eligió, al hacerse policía, pasarse al bando de los que oprimen, ejeciendo la labor ejecutiva de esa represión.

Knockin’ on Heaven’s Doors (letra y música de Bob Dylan)

Rompiendo la hegemonía, para este capítulo escogí a un cantautor, pero estadounidense. Y había una razón.

Esta canción, todo un himno pacifista, pertenece a la banda sonora de la película Pat Garret & Billy The Kid, de Sam Peckinpah (1973), aunque ese Billy el Niño romantizado, interpretado por Kris Kristofferson, dista mucho de parecerse a Guillermo Niño (Billy Kid) o a aquel policía al que se apodó así.

«Demasiado oscuro para ver» (Too dark to see) es un verso alusivo al dolor que causa ser el responsable de tanta muerte.

La meva estrella (letra y música de Francesc Pi de la Serra)

De nuevo el genial cantautor catalán. Es una canción incluida en su disco No és possible el que visc (1974), en donde narra un suceso preciso: la represión de una manifestación y cómo, al tratar de ayudar a un viejo en la huida, descubre que es un infiltrado que trata de detenerle.

En ese momento es cuando dice «Todo se ha vuelto de color gris» (Tot s’ha tornat de color gris), refiriéndose al color del uniforme de la policía armada y a su ingente número. Aunque el capítulo que lo nombra no trata exactamente de eso, sino que es en un sentido más literal: todo se vuelve oscuro para el exinspector Guillermo Niño cuando la querella toma finalmente la forma de juicio.

Las cárceles, de Miguel Hernández (musicalizado e interpretado por Elisa Serna)

Otro poema de Miguel Hernández, esta vez de su poemario de la guerra El hombre acecha, en el cual los estudiosos ven un cambio de enfoque: más preocupación por la humanidad que por el conflicto bélico y el hecho revolucionario en sí.

Es un poema en el que Hernández habla de la represión que se producía en la zona dominada por los fascistas, y una reflexión: que se puede tener a una persona encerrada, pero solo su cuerpo: su alma es libre e inquebrantable.

«No le atarás el alma» De entre otras versiones, escogí el fragmento del poema que canta Elisa Serna, la gran cantautora y gran represaliada por el régimen, en su disco Este tiempo ha de acabar (1974), que era una reedición depurada de su disco publicado en Francia el año anterior Quejido. Elisa comenzó su andadura, influida por Paco Ibáñez, musicalizando poemas, especialmente los de Miguel Hernández. Yo elegí este fragmento para un capítulo en el que se describen algunas de las torturas que Guillermo Niño propiciaba a sus víctimas, porque, en cierto momento oscuro, esta canción me dio fuerzas. Creo que a Elisa le hubiera gustado el libro: espero que en el Cielo tengan servicio de biblioteca.

Los dos gallos (letra y música de Chicho Sánchez Ferlosio)

Chicho, hijo de Rafael Sánchez Mazas y hermano de Rafael Sánchez Ferlosio, dentro de la canción de autor, era una persona tan discreta como fundamental, eligiendo la mayor parte de las veces pasar al segundo plano y componer para otros. Sin embargo, tiene el mérito de ser uno de los grandes precursores. A principios de los 60 «grababa para dos jóvenes suecos, Sköld Peter Matthis y Svengöran Dahl, un número de canciones que saldrán en EP bajo el título
genérico de Spanska Motståndssånger (Canciones de la resistencia española), que fueron editadas en 1963 en Suecia (se reeditarán en LP en el año 1974), con portada e ilustraciones de José Ortega, y bajo anonimato del autor e
intérprete (“Se silencia el nombre por razones de seguridad”, rezaba en sueco la contraportada del disco). Era un encargo de la revista Clarté para un número especial, que se enmarcaría además en una exposición de 1965 en Estocolmo llamada Spannien Annorlunda (España diferente), con obras de pintores suecos y del grupo Estampa Popular» [de mi tesis La creación de una cultura de la resistencia a través de la canción social]. Una de esas canciones era esta: una alegoría sobre la guerra civil en la que enfrentaba a un gallo negro contra otro rojo.

«Otro gallo cantaría» es una alusión a que la historia hubiera sido muy diferente. Por eso utilicé este verso para narrar la micronovela que supone este capítulo, en donde cuento la historia del abogado, primero defensor de los oprimidos y luego acusador del opresor, Alberto Flores Leal, sus encontronazos con Guillermo Niño y su inicio de la demanda que, finalmente, llevará a cabo su hija Cristina. Además, ilustra una frase que describe aquellos encontronazos y luchas de poder como una pelea de gallos. Es todo un homenaje a los abogados laboralistas de los 60 y 70 que se jugaron la piel por los trabajadores y los opositores, por desgracia, en alguna ocasión, literalmente.

Los rockeros van al infierno (letra y música de José Luis Campuzano y Carolina Cortés; intérpretes: Barón Rojo)

Pudiera parecer que, con la elección del himno de los heavies españoles, incluido en el disco Volumen brutal (1981), vuelvo a alejarme de los cantautores de España, pero no es del todo cierto. Los fundadores de Barón Rojo, los hermanos Armando y Carlos de Castro, venían de Coz, otro grupo de rock duro, pero que, además, guardaba buenas relaciones con los cantautores y había apoyo mutuo. Los De Castro abandonaron Coz porque, según versiones, la discográfica prefería las canciones de los otros miembros a las suyas, o bien por la deriva comercial que el grupo estaba tomando, y fundaron el Barón Rojo: el gran grupo de hard-rock de España, sin desmerecer al resto.

«Esa falsa humanidad de los que se dicen buenos»: la elección de esta línea fue algo casual. Tenía puesta la canción y de repente la escuché, y me dije que podría ser uno de los títulos. De hecho, es el título de uno de los capítulos más escabrosos de la novela, en donde relato las inquietudes e inclinaciones y perversiones sexuales de Guillermo Niño, además de su homofobia repugnantemente patente.

Parábola sobre el billar, de Carlos Álvarez (musicalización e interpretación de Luis Pastor)

Este poema es una alegoría sobre la palizas en las detenciones: una bola roja de sangre, tres hombres condenados a chocar… Podían ser dos policías, o, en caso de querer más contundencia, matones contratados. Sergio Rodríguez Tejada, en su Zonas de libertad (libro que me sirvió para documentarme), contaba el testimonio de detenidos que apuntaban a que la policía de Valencia solía recurrir a los servicios de un brutal albañil, apodado Pepe el Boxeador, para llevar a cabo estas labores.

«No puede haber otro juego tan cruel como el billar» es el título del capítulo en el que un poeta y artista narra cómo fue sometido al método de tortura conocido como “la rueda”: un corro de policías o matones (para el caso es lo mismo) se pasan de mano en mano al detenido propinándole golpes.

Pueblo blanco (letra y música de Joan Manuel Serrat)

Se incluye en su álbum Mediterráneo (1971) esta estremecedora canción sobre un pueblo, uno de tantos, que ya agonizaba y donde la tierra parecía amarrar a sus habitantes. Según el cantautor bilingüe, hijo de madre aragonesa, la canción le fue sugerida al contemplar las ruinas de Belchite, el pueblo que quedó destruido durante la guerra y reconstruido en otro lugar.

«Fuerte p’a ser su señor y tierno para el amor»: para el capítulo en el que a Marisa se le empieza a caer la venda de los ojos respecto a su marido, en el que comienza a reflexionar sobre el papel que ambos han tenido en el matrimonio y en lo que ella era para él, solo me interesaba esta línea de «una canción que le gustaba (el cantante, no tanto)».

Què volen aquesta gent (letra de Lluís Serrahima, música de Maria del Bonet; interpretación de Maria del Mar Bonet)

Un estándar ejemplar de canción protesta en España por la trovadora mallorquina. La canción cuenta, de forma épica, a la manera de los juglares medievales, un suceso: el suicidio de un joven estudiante antes de ser detenido por unos hombres. Naturalmente, tanto letrista como intérprete no cometerían el error de decir quiénes eran esos hombres y que el término suicidio era solo un eufemismo. Pero el público era muy inteligente y adivinaba lo que la canción callaba tanto como lo que dejaba entrever el redactor del periódico al tratar este tipo de noticias. Erróneamente suele atribuirse su inspiración al asesinato de Enrique Ruano, que fue posterior a la grabación de la canción; en realidad habla de otro estudiante, también madrileño, que murió en circunstancias similares: Rafael Guijarro Moreno. Sin embargo, la canción sirve a ambos indistintamente. Realizó una adaptación al castellano muy fiel Elisa Serna.

«La ley una hora señala» (la llei una hora assenyala) y «Murió de una llamada al romper el alba» (traducción libre de n’és mort d’un truc a trenc d’alba): dos frases de la canción para dos capítulos que giran en torno al mismo tema. En Billy (“algo es algo”) me inventé un personaje ficticio, un joven llamado Gabriel Aceituno Arrendajo, que tuvo una suerte parecida a la de Guijarro y Ruano. El recuerdo de su asesinato es, en gran parte, el leit motiv de la novela.

«Alguna trovadora escribiría un romance describiendo un hecho similar: podrían prohibírselo, pero el romance correría de boca en boca» (Billy (“algo es algo”)).

Refranívocos, de Mario Benedetti

El genial poeta uruguayo elaboró un poema en el que truncaba la segunda parte de refranes y dichos populares, cambiándoles el sentido, o inventándose algunos. Inolvidable la mezcla de su recitado junto a “El diablo en el paraíso” de Violeta Parra, interpretada por Daniel Viglietti.

«… pero algo es algo»: No, no es espoiler, si conoces el poema en sí. Ese “algo es algo”, que además tomé como subtítulo, viene a significar que, a pesar de las injusticias, de alguna manera la literatura, el arte en general, viene a brindar un cierto consuelo, por pequeño que sea. Como ya sostuvo Gramsci, a través de la literatura el humilde puede soñar con la venganza sobre el poderoso.

Smells like teen spirits (letra y música: Kurt Cobain, Dave Grohl, Krist Novoselic; intérpretes: Nirvana)

El himno de los grunges se publicó en el disco Nevermind (1991), y, alcanzó tal éxito, que el grupo llegó hasta a cogerla manía. No se les puede quitar la razón, cuando un sonido tan sucio como encantador, el santo y seña de los desarrapados despreciados por la sociedad biempensante, entró por la puerta de los éxitos discográficos hacia la aceptación social.

«Ya estamos aquí, diviértenos» (Here we are now, entertain us): aquí sí me alejé del todo de la hegemonía de títulos de canciones de cantautores españoles. La razón es más personal y su elección no fue fácil del todo. En este capítulo, a través de nuestros alter-egos, intervenimos mi pareja, Cristina Bermejo Rey, que también es escritora (buscad su Trece relatos de amor maldito), y yo, encarnados en unos periodistas autónomos especializados en asesinos en serie, a los que Guillermo Niño requiere para ser asesorado acerca de El Carcelero. Y la canción, sin más, sonaba durante nuestro primer beso en Bar Garaje (Travesía del Pilar 2, Getafe, Madrid).

Anti-social (letra y música de Bernie Bonvoisin y Norbert Krief; intérpretes: Los Suaves)

Esta versión del grupo gallego de la canción de la banda francesa Trust? (con el precedente de Anthrax) no pertenece a los títulos de los capítulos, porque no me percaté de su letra hasta después. Cuando la escuché, pensé que podría haber estado genial, pero ya era tarde, así que siempre procuro incluirla en las publicaciones a modo de epílogo.


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Otro fragmento de Billy (“algo es algo”)


1968: Raimon actúa en el vestíbulo de la hoy Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid

Allí estaban los cantautores: cantando las verdades a quienes las quisieran escuchar, aunque los que debieran hacerlo pretendieran ser sordos. Contaban la historia de la gente, expresaban el sentimiento de un pueblo insumiso que no se resignaba, que quería vivir, que quería amar libre. Paco Ibáñez desenmascaraba a los usurpadores con la verdadera cultura española. Chicho Sánchez Ferlosio era la denuncia del anonimato popular. Raimon, un grito de esperanza alzado contra el viento y la noche. Lluís Llach componía el réquiem para tumbar la estaca. Serrat cantaba la ternura del hogar. María del Mar era la calma y la furia del Mediterráneo. Pi de la Serra sentenciaba que volveríamos a reír fuerte y sin miedo cuando el día dejara de ser gris. Ovidi Montllor profetizaba que llegaría el día en el que el llanto fuera de alegría. En la sureña profundidad de la gigantesca garganta de José Menese se refugiaba la voz del humilde. Manuel Gerena convertía los palos que mataron a “Chato” El Esparraguero en palos flamencos. Enrique Morente rezaba a la estrella de la justicia. Un cromlech ancestral eran las palabras de Bertolt Brecht en la voz eusquérica de Mikel Laboa. Imanol, un estremecimiento sobre los montes del País Vasco. Benedicto no traía de armamento más que palabras amigas galaicas. Bibiano exigía gaitas para todos, para hacer sonar la alborada que anunciaba el nuevo día. Elisa Serna era la persistente memoria incombustible y humilde de las casas de los obreros. Julia León, la tenaz queja del campesino castellano. Adolfo Celdrán advertía que la noche se acaba y el día está llegando. Aute cantaba la belleza de aquellos ojos que vieron morirse los cielos en el mes de septiembre. Labordeta era la fuerza del cierzo aragonés soplando contra la injusticia. Aguaviva confirmaba que la invasión de los bárbaros que profetizara Juan de Loxa había llegado. El Nuevo Mester de Juglaría cantaba en las plazas la sangrienta hazaña de una épica oculta por el poder. Las Madres del Cordero se reían de los poderosos poniéndolos ante el espejo del esperpento. Los Sabandeños: un ejército musical de luchadores canarios. Carlos Cano cantaba ante la hoguera el dolor del pueblo andaluz. Víctor Manuel era la voz minera que surgía de las entrañas de la tierra de Asturias. Luis Pastor, el furor proletario del irreductible barrio de Vallecas. Pau Riba, Jaume Sisa, Hilario Camacho…, los hippies que predicaban la paz y el amor contra la cultura del odio. Y Pablo Guerrero era la poesía que llovía a cántaros sobre el techo del obrero, el campesino y el estudiante extremeño. Y tantos otros… En sus voces las palabras de los poetas y de los desposeídos cobraban vida, se movían. Eran los trovadores que cantaban la épica de la Resistencia viva. La Verdad nunca había sonado tan bien.

Gustavo Sierra Fernández, Billy (“algo es algo”) (Libros Indie, 2019).

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La Hoguera (17-V-2015): Las elecciones


y2pozjAsA15_c1Bu5D62v1Ty9aJ-M5qIGqPT51Jlqs-Vc3AG5iRMX6y2a-DdWKiGElfGDPyUduJYaKJLtaGuu7W7giBVa-ORdjWx3fYx0U-OWIComo, a lo largo de estos años he hecho en el blog, este domingo trasplanté la idea de la contra-campaña electoral a la radio: no es una campaña a favor de un partido político concreto, ni una contra-campaña contra un partido político particular, aunque haya uno que reúna varias de las condiciones que criticamos. Se trata de un desahogo musical ante el peso de la campaña electoral municipal y autonómica en la que estamos inmersos hasta la semana que viene. Sobre todo, contra el estupor y la vergüenza ajena que nos produce ver las actitudes y declaraciones de ciertos candidatos: desde lo más clásico, como besar bebés y pasearse por mercados populares, en donde todo son sonrisas, saludos, ánimos y hasta besos indecentes, hasta las últimas modas, como poner un sofá en la calle en donde el candidato o candidata charla con los transeúntes, o el reparto de preservativos con la cara del flamante candidato impreso (en la caja). Las canciones que sonaron fueron éstas, por orden de aparición:

  • Chicho Sánchez Ferlosio: “Malditas elecciones”. Perteneciente al documental dramatizado por Els Joglars sobre el anarquista Buenaventura Durruti, Chicho interpreta el desencanto de la clase obrera hacia el Partido Socialista, como parte de la coalición de gobierno, durante el primer bienio de la II República, al ver que las reformas no se aplican en su totalidad; lo cual desembocaría en un desencanto que propiciaría el triunfo de la CEDA en 1934. A pesar de su marco histórico, lo relatado por Chicho en su canción, es perfectamente aplicable a cualquier gobierno, incluido el actual, que no es socialista.
  • Adolfo Celdrán: Vota bien y mira a quién. Parodiando, en cierto sentido, el tema “Habla pueblo, habla” del grupo Vino Tinto (NO JARCHA), que sirvió de banda sonora de campaña por el sí para el referéndum popular del proyecto de ley de la reforma política que el presidente Suárez realizó en 1976, Celdrán hizo esta canción de cara a las primeras elecciones para desenmascarar a los políticos franquistas que ahora pretendían presentarse como democráticos, y hacer campaña a favor de las formaciones izquierdistas.
  • José Afonso: Os vampiros. Nacida en la primera mitad de los años 60, la canción del gran cantante portugués, su primera canción comprometida en sentido estricto, retrataba a los plutócratas que rodeaban a la dictadura de Oliveira Salazar como vampiros de un cuento de terror: unos vampiros que, si eran invitados, lo comían todo. Por desgracia, es una canción que nunca ha pasado de moda, ni en Portugal ni en cualquier otra parte del mundo.
  • Pi de la Serra: Si els fills de puta volassin no veuriem mai el sol (Si los hijos de puta volasen nunca veríamos el sol). Basado en un refrán popular catalán, el gran Quico hace un repaso de muchas de las cosas que pasaban durante los últimos años de la dictadura y los primeros de la transición: algunas cosas ya no pasan, por suerte; pero pueden ser sustituidas por otras como los desahucios y los suicidios (suicidios, diríamos, inducidos); y otras permanecen invariables. Ya antes de la llegada del punk, un grupo de intérpretes inventaron las canciones de cagarse en todo. Aquí le puedes escuchar en una actuación en Madrid, en 1976.
  • Lluís Llach: Cançoneta (La gallineta). Un poco con el mismo espíritu, el genial Llach nos cuenta la historia de una gallina, tal vez la de los huevos de oro, que se cansa de que le quiten los huevos y la tengan encerrada en un gallinero, y dice basta. Es una canción que, desde su grabación en 1972, ha podido servir para todo: esa gallina puede ser el pueblo, la clase trabajadora, las mujeres, los homosexuales, etc.
  • Patxi Andión: Todos menos yo. Basándose en la melodía de “Vesoul” de Jacques Brel, Andión, escarmentado de las primeras elecciones, presenta a éstas como un circo en donde se verá lo inédito y se oirá lo inaudito. Los candidatos disfrazan sus intenciones, mientras otros rezan por la resurrección de lo irresucitable; explotando los tópicos que ciertos políticos recitan una y otra vez, como una oración religiosa, Patxi advierte que el papel del ciudadano en esta función se reduce a depositar un papel y luego nada más, hasta dentro de cuatro años.
  • Country Joe & The Fish: Not so sweet Martha Lorraine. Todavía no he llegado a saber quién cuernos es Martha Lorraine, aunque intuyo que debió ser una conservadora señora, más o menos metida en la política de los Estados Unidos en los años 60; hay cierta descripción de lo que hace y dice que nos recuerda mucho a algunas candidatas de la escuela Thatcheriana.
  • Barricada: “No pongas el culo”. El gran grupo de rock nos advierte con estas palabras a no bajar la guardia y a no ceder un ápice: se empieza cediendo un poco, y se acaba, económica y políticamente, sodomizad@.
  • Barón Rojo: “El presidente”. José Luis Campuzano “Sherpa”, miembro de la mítica banda Barón Rojo, cuenta que, al negarse a aceptar la oferta del PSOE para amenizar su campaña, debido, entre otras cosas, a la cláusula de exclusividad incluida en el contrato (que no podrían apoyar a ninguna otra formación política), desde la crítica de El País se les hizo una campaña de descrédito impresionante que dificultó realizar su trabajo. El presidente del que hablan Barón Rojo, lógicamente, es Felipe González, pero la descripción que de él se incluye es aplicable a cualquier presidente que hayamos tenido en los últimos 30 años hasta hoy.
  • Boikot: “El Estado del malestar”. La excusa de los gobiernos, en situaciones de crisis económica, para exprimir a la ciudadanía, ha sido eso de poder mantener el Estado del Bienestar: totalmente contradictorio que para mantener algo que nos haría estar bien, tengamos que estar mal, con eso con que se dio en llamar “apretarse el cinturón”. Pero la indignación crece cuando a los ciudadanos se les exigen sacrificios insoportables mientras los políticos hacen alarde de posesiones o gastan dinero público en obras absurdas y sin sentido.
  • Eskorbuto: Ya no quedan más cojones. Imprescindible canción a la hora de hacer un programa crítico con el fenómeno electoral. En esta ocasión, precedida por la célebre intervención de José Antonio Labordeta: un ejemplo de político honrado que trabajó siempre para sus paisanos; nos consta de que hay muchxs como él, aunque sólo aparezcan en los medios si hacen tanto ruido como el “a la mierda”, mientras llevan a El hormiguero a Esperanza Aguirre, Cristina Zifuentes, Pedro Sánchez y otros políticos amigxs del postureo, de la foto… del populismo.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/hoguera-elecciones-audios-mp3_rf_4507581_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

Miquel Porter’s “Lletania”, a lost song sung by J. M. Serrat


The Els Setze Jutges' 1st poster: Remei Marguerit, Miquel Porter, Delfí Abella, Josep Maria Espinàs & Pi de la SerraProbably it was at the beginnings of 60s when three members of the Setze Jutges (Cat. “Sixteen Judges”), Miquel Porter (singer and songwriter), Lluís Serrahima and Jaume Armengol (musician) wrote this curious and risky song: it’s a song that tells the recent Spanish history as it was a travel in train. However, the lyric was too clear, and therefore, too risky to even try record it (censorship never would allow it)… And the song stayed forgoten til 1996, when Joan Manuel Serrat recorded the soundtrack of D’un temps, d’un país (“Of a time, of a country”, title of a Raimon’s song, included on the LP): a record where the great Catalan songwriter makes covers of some of the most emblematic songs of the Nova Cançó Catalana (Cat. Catalan New Song): from the sobriety of Setze Jutges to the experiments of the movement Música Laietana, passing through the folksingers and folk groups. This is a lesson of History:

Lletania

Tot canvia, res canvia,
mira el tren, mira la via.
Si t’ho penses i bé observes,
ja sabràs filosofia.

Mil discursos, pocs recursos,
és el pa de cada dia.
Sols Espanya, qui ho diria,
vol ser sola i no canvia.

Monarquia, oligarquia,
dictadura, cara dura.
Barret frigi sens prestigi
i després vingué el prodigi.

Una guerra que ho esguerra
i un cabdill que adoptà un fill:
un jove de molta empenta
a qui li faltava un grill.

Hi ha feixistes i papistes,
i un grapat de llargues llistes,
rabassaires, mercenaris
i gents que resa rosaris.

Hi ha carlistes i marxistes,
i també alguns optimistes,
policies i espies,
i gent que no té manies.

I "la no intervención"
i "los del Real Perdón".

I segueix la llarga cursa,
que s’allarga i que s’escurça,
de corsaris i falsaris,
i visites a altres barris.

Els que passen la frontera
fent el salt de la pantera,
ben folrada la cartera,
foten "tiros" pel darrera.

Les rates de sagristia,
considerada gent pia,
i, ¡ai vés qui ho diria!,
fins i tots la meva tia.

I segueix la lletania
de l’amor, la mort i els dies.

Litany

D'un tempsEverything changes, nothing changes,/ look at the train, look at the railway./ If you think about it and you watch well,/ you shall know philosophy.// A thousand of speeches, little resources,/ that’s our daily bread./ Only Spain, who would have thought,/ wants to be alone and is not changing (1).// Monarchy, oligarchy,/ dictatorship, cheeky,/ Phrygian cap (2) without prestige/ and later came the prodigy (3).// A war that spoil it,/ a chieftain (4) that adopted a child:/ a young man with a lot of spirit/ who had a crew loose.// There are Fascists and Papists,/ and a bunch of large lists,/ landlords (5), mercenaries/ and folks who say the rosary.// There are Carlists and Marxists,/ and also some optimistists,/ policemen and spies,/ and people that has no shame.// And the “Non Intervention”/ and those of the “Royal Pardon”.// And continues the large curve,/ lenghtening and shortening,/ of corsairs and forgers,/ and visits to other neighbourhoods.// Those that cross the border/ do the panther’s jump,/ the wallet well covered,/ *fuck the shooting behind*.// The sacristy rats,/ considered as pious folks,/ and, you see who would have thought!,/ even my aunt.// And continues the litany/ of the love, the death and the days.

Miquel Porter – Lluís Serrahima – Jaume Armengol

(1) After the defeated of the Axis countries in the II World War, Franco’s was the only standing “allie” of Germany (see http://en.wikipedia.org/wiki/Spain_in_World_War_II). During a time, Franco wished to be in peace with the winners, but in front of the threats of some democratic and socialist countries, and, in the other side, the demanding of a change into a more democratic regime, the dictator summoned to great shows of patriotism against foreigner intereferences, although at the same time, he made a little changes… Later, with the US president Eisenhower’s visit to Spain, the Francoist regime was, finally, recognized by the Nations Society.

(2) As in other countries, the Phrygian cap was the symbol of Republican and, also, Catalanists.

(3) These lines describes the last days of Alphons XIII’s reign, that, due to the national troubles, took place to the General Miguel Primo de Rivera’s dictatorship (1923-1930), and finally the advent of the II Spanish Republic.

(4) It’s not casual that the word used is cabdill, “caudillo” in Spanish: that was Franco’s sobriquet, equivalent to German Führer and Italian Duce.

(5) The Catalan landlords, cat. rabassaires, were opnely conservatives.

And here’s Joan Manuel, alive with buddy Francesc “Quico” Pi de la Serra, in the 2009 concert Luchando contra la desmemoria (Fighting against forgetfulness):

Translation to Spanish:

https://albokari2.wordpress.com/2007/02/20/lletania/

“Siempre he creído que es una cagada el invento de la propiedad privada”


430951_10150650455426145_52290046144_11445564_1587073710_nEn primer lugar, aclaremos conceptos: nunca he estado totalmente del lado de nadie en este asunto. Los argumentos de la SGAE son válidos en cuanto defienden la retribución por el trabajo, no solamente a los cantantes/ autores y directores y actores de éxito, sino a todos aquellos que participan en la elaboración de un disco (músicos, técnicos, etc.) y cantantes que no son tan “grandes”; debemos desterrar una idea: en España muy poquita gente vive plenamente de la música popular, y no todo el que canta tiene un jet privado, un yate, una mansión, etc., al igual que pasa en el cine. Pero el asunto de las descargas también tiene sus argumentos válidos, que son en los que más me voy a explayar, pero desde mi punto de vista. Ahora bien, los argumentos de uno y otro lado han sido frecuentemente empañados por las opiniones vertidas por algunos de sus representantes, muchas veces autoproclamados, que defendían su posición desde posturas tremendistas y con argumentos demagógicos. El escándalo producido en la SGAE (y otras cosas que me cuentan) pareció dar la razón a los defensores de las descargas gratuitas, mientras que el cierre de Megaupload y la detención de su dueño (que ha sido por fraude fiscal, y no por violación de los derechos de autor) alimentó las razones de sus detractores, y vimos maravillosas noticias que auguraban que con la caída de la página los usuarios comprarían discos como locos e irían al cine como si realmente en este año fuera a acabarse el mundo… Pero ¡vanas esperanzas! Otra cosa sería el dinero que estas páginas sacan con la publicidad inserta, pero ése es un asunto del que yo no entiendo gran cosa… Yo, sencillamente, pienso que si se aparcara a los cantamañanas tremendistas y demagogos, que aplican muy gratuitamente el insulto “fascistas” (o incluso “comunista” aplicado como insulto) a quien defiende la postura contraria, se podría llegar a un acuerdo de mínimos muy beneficioso, tanto para los productores como para los consumidores.

bannerCuando yo no tenía internet, pensaba que era el demonio que iba a acabar con la comunicación humana… Un pensamiento muy erróneo por mi parte, y arrepentido de haberlo tenido al descubrir que, actualmente, ciertos culturetas e intelectualoides, a los que no sólo no respeto sino que siento un profundo desprecio hacia ellos, son los que defienden este argumento (mientras, a su vez, abren blogs y páginas webs); en mi caso sirvió para dos cosas: encontrarme con gente muy interesante que, de otra manera, nunca hubiera conocido, y, por otra, ampliar mis conocimientos de muy diversas maneras. Es decir, considero internet como una gran biblioteca, y no como el demonio que acabará con la humanidad a base de descargas ilegales y pornografía. Internet no es una entidad absoluta, sino relativa, y puede ser tan buena o tan dañina como el uso que se le dé. Con las descargas gratuitas o con las diversas páginas en las que puedes compartir de una manera u otra pasaría algo parecido: muchos de sus detractores o no las conocen, o actúan de una manera bastante hipócrita. El caso es que esas páginas y programas de descargas o de compartir contenidos diversos tienen esa misma propiedad: son herramientas, ni buenas ni malas en sí, y en ellas no sólo se comparte lo último que se esté haciendo, sino cosas que de otra manera no podrías encontrar. Un caso: de no haber sido por un usuario de youtube, no podríamos escuchar a toda una cantante y actriz brechtiana, Kate Kühl, cantar el desgarrador poema sobre Marie Sanders:

Éste es sólo un ejemplo: gracias al compartimiento de contenidos, tenemos accesos a cosas muy viejas, descatalogadas, o a cosas muy remotas, como pueden ser un hipotético cantautor vietnamita de estilo “Donovan”, un grupo checo de hard folk-rock celta (Hakka Muggies) o un montón de contenidos históricos a los que de otra manera no tendríamos acceso. Pero tampoco hace falta irse muy lejos: en nuestro país, un montón de productos, interesantes por su valor tanto artístico como histórico, se pudren en las despensas sin que nadie se atreva a re-editarlos por el riesgo de la pérdida de capital. Es el caso de dos grandes discos: la Cantata del exilio y Canciones de cárcel de Ho Chi Minh. De estos dos discos, injustamente olvidados, tengo el permiso verbal de sus creadores de compartirlo con el mundo entero:

https://skydrive.live.com/?cid=61e9b08cebcbe7ee#cid=61E9B08CEBCBE7EE&id=61E9B08CEBCBE7EE!3883

Pues yo, señor, en cuanto tengo oportunidad, pido permiso a sus creadores, permiso que por ahora nunca me ha sido denegado, y es que las descargas gratuitas y las páginas de compartir contenidos, no sólo han arruinado a gentes, sino que, por un lado, nos ha permitido rescatar ciertos productos del olvido, y, por otro, les ha dado a muchos jóvenes creadores dar a conocer su trabajo de una manera que les era denegada por las empresas que denuncian sus pérdidas. Y son muchos los creadores, de ayer y de hoy, que cuelgan sus trabajos en dichas páginas, porque de otra manera permanecen en el olvido o en la ignorancia… No se trata muchas veces de convertirse en Elvis Presley.

Sobre esto, sobre compartir la producción, el gran Pi de la Serra hizo una interesante canción, creo que no muy vieja, aunque en su principio tal vez no tenga mucho que ver con esto:

Cançó mansa

No et preocupis si m’acosto
i et canto en to mes dolç però no trist,
que la cançó torni mansa
la bèstia que portem dins.
Deixa reposar la mà,
el ritme s’ha fet mes lent
i jo tranquil·lament
em faré transparent
o potser més present.

Com una imatge imprecisa,
com una còpia amb paper carbó,
tons menors que es vaporitzen
fent-se càlida foscor,
fent-se ombra de carreró.

Caldria que discutíssim:
si la mateixa cançó
la escolten dues persones,
pot tornar-se dues cançons?
A mi em complau i m’agrada.
Sempre he cregut que és una cagada
l’invent de la propietat privada;
de tothom és la tonada.

Com una imatge imprecisa,
com una còpia amb paper carbó.

http://www.cancioneros.com/nc/3374/0/canco-mansa-francesc-pi-de-la-serra

Canción mansa

No se preocupe si me acerco/ y te canto en tono más dulce pero no triste,/ que la canción vuelve mansa/ la bestia que llevamos dentro./ Deja reposar la mano,/ el ritmo se ha hecho más lento/ y yo tranquilamente/ me haré transparente/ o quizás más presente./ Como una imagen imprecisa,/ como una copia de papel carbón,/ tonos menores que se vaporizan/ haciéndose cálida oscuridad,/ haciéndose sombra de callejón.// Sería necesario que discutiésemos:/ si la misma canción/ la escuchan dos personas,/ ¿puede convertirse en dos canciones?/ A mí me complace y me agrada./ Siempre he creído que es una cagada/ el invento de la propiedad privada;/ de todos es la tonada.// Como una imagen imprecisa,/ como una copia de papel carbón.

Pi de la Serra

NOTA final: a ver cuando un gobierno se digna de poner a un ministro de Cultura decente, que de Sinde a Wert lo llevamos claro, no sólo en este asunto…

Petrodólares para el Niño Jesús


Hoy, en vez de traer un tradicional villancico sobre la Noche de Reyes, también llamada –en desuso- Epifanía, traigo algo más crítico, que de manera simbólica puede tener relación con la pérdida de la inocencia que suele producirse por estas fechas, cuando le consideran a uno mayor ya para creer en los cuentos de hadas, y, en cierto sentido, esto va contra un cuento de hadas de “buenos” y “malos” que nos vienen contando desde hace mucho tiempo.

Leonardo_da_Vinci_-_Adorazione_dei_Magi_-_Google_Art_ProjectPara nadie es ya un misterio que las guerras que se han venido produciendo a lo largo del siglo XX y principios de este siglo XXI en el Oriente próximo, desde la época de la colonización y descolonización (siglo XIX y antes hasta casi finales del siglo XX), pasando por las dos guerras mundiales, la del Golfo de los años 90, el conflicto árabe-israelí de los 70, el palestino-israelí actual desde hace tiempo, y las dos vergonzosas últimas guerras en Iraq y Libia, con la inquietante tensión con Irán, ha sido por causa del abastecimiento de combustibles fósiles y, por tanto, promovidas por las grandes petrolera estadounidenses (nota: estas personas estuvieron incluso presentes en la guerra civil española, apoyando a “quien tú ya sabes” para que acabara con “those fucking reds”, etc., regalándole combustible para sus aviones alemanes y sus tanques, etc.). La cuestión, pues, como con otros Estados del mundo relativamente recientes -es decir, surgidos la mayoría de la descolonización, paradójicamente igual que ellos-, es que la relación de Estados Unidos con los países árabes y norte-africanos poseedores de petróleo se ha basado, básicamente, en el acceso o no que las empresas estadounidenses tenían a las fuentes de petróleo, y viceversa, algunos de estos países, bastante tradicionalistas, ha sido igual: petróleo por dinero. De esta manera, si un mandatario de estos países negaba el acceso ha dichas fuentes de alguna manera, caía en desgracia y se le declara la guerra o se le pone una revolución ¿popular? para procurarse un gobierno más proclive al comercio. Ésta ha sido una técnica relativamente recientes, cuyo inmediato principio histórico está en el año 1973, en la Crisis del Petróleo, cuando los países árabes que formaban la OPEP (Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo) decide sancionar a aquellos países que, durante la guerra que enfrentó a Israel con Siria y Egipto, apoyaron a Israel, restringiendo el acceso a sus recursos petrolíferos: ahí, los países occidentales, liderados por el más occidental de ellos, se dieron cuenta de que quien controla la fuente tiene el poder; y entonces se crea una estrategia de guerras secretas, cuyo procedimiento era el de infiltrar agentes secretos o mercenarios que promovieran la caída de países hostiles o potencialmente hostiles: de esta manera, un tal Sadam Hussein se hace con el poder en Iraq, y casi al mismo tiempo lo hacía en Libia Gadafi, recientemente caído en desgracia también; la dictadura del Sha de Persia, antiguo aliado, no tan democrático como se quiere hacer creer ahora, cae, e Irán pasa a ser gobernada por el movimiento tradicionalista de los ayatollahs; se promueve una guerra de índole colonial en Afganistán, en poder de la Unión Soviética (traicionando el espíritu anti-imperialista del marxismo), favoreciendo a los movimientos extremistas de los que devendrán los infames talibanes; y también fue un agente de la CIA un niño pijo saudí que iba a las fiestas de Marbella con su atuendo setentero a la moda, llamado Osama Bin Ladin… He aquí el monstruo de Frankenstein: cuando a finales de los 70, estos nuevos gobiernos y movimientos rebeldes se OPEP: los magos del petróleorevuelven contra sus “creadores”, aparece el enemigo que habrá de sustituir al comunismo soviético una vez que su bloque se desmorona: el integrismo musulmán. En una guerra no declarada, como ha sido siempre, ambos bandos, el occidente imperialista y el oriente de primacía musulmana, se arropan con grandes palabras y principios como “dios”, “patria”, “libertad”, “democracia”, “el Gran Satán”, “los enemigos de la democracia y la libertad”, etc., para enmascarar un propósito mucho más terrenal… Y así, hoy como ayer, la relación entre Estados Unidos y los países árabes viene marcada por las relaciones de mercado; y así, hay países que pasan por el aro, como Kuwait o Arabia Saudí, por la conveniencia, y otros que no –cosa que no quiere decir que sean buenos gobernantes los suyos-. Y de esto hablan satíricamente nuestras tres canciones de hoy.

La primera de ellas, es de 1973, cuando se lanzó un disco “a traición” llamado Todo está muy negro, que estaba compuesto por canciones de diversos cantautores, siendo las más numerosas las del grupo satírico Las Madres del Cordero (al que no se le comunicó ni siquiera la intención de lanzar las canciones que habían grabado, y por eso lo calificaron de disco a traición). Una de estas canciones era la de un cantautor principiante llamado Luis Pastor, que ya entonces, con una letra de Víctor M. Arbelda, satirizaba con este tema de las relaciones entre los Estados Unidos y los Estados árabes, petróleo mediante, con la historia de los reyes magos de fondo:

Los magos del petróleo

Tres Reyes Magos desde el oriente
buscan el oro de occidente.
Hecha con dólares está la estrella,
ninguno puede viajar sin ella.
Washington es Jerusalén
y Nueva York, Nuevo Belén;
allá está el dios de los banqueros,
cantan los ángeles sus dividendos.
Allí le ofrecen incienso y oro,
hambre del pobre, que es su tesoro;
y aunque haya muertos de hambre en oriente,
siempre hay petróleo para occidente;
y aunque haya muertos de hambre en oriente,
siempre hay tres reyes condescendientes.
Siempre hay tres reyes condescendientes…

Letra: Vícto M. Arbelda

Música: Luis Pastor

También utilizó esta imagen el gran Pi de la Serra en su “Oració” del año 79, cuando dice en su lengua: “Dentro de un establo ha nacido completamente solo/ es la Epifanía campanas al vuelo,/ los reyes del petróleo ya han llegado,/ pero hay uno que es negro y va en desacorde”:

http://www.goear.com/listen/9d9177a/oracio-pi-de-la-serra

Y, bueno, no es que se sirvan de la historia de los reyes magos, pero me niego a resistirme a poner este furioso tema del mítico grupo de heavy español Obús, de su primer disco Prepárate (1981):

Petrodólares

Forrando sus aviones de oro puro
Reluciendo brillantes y rubíes
Paseándose en rolls royce lunes y martes
Y en cadillacs flamantes los demás

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar
Vistiendo como auténticos mendigos
Manejando a su antojo a los demás
Recobrando el poder de sus abuelos
Bañándose en el más caro champán

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar
No saben ya que hacer con el dinero
No saben que pedir ni que comprar
Se encuentran de repente entre las garras
De un monstruo que todo lo puede dar

Como la espuma sube
Son los reyes de este mundo
El oro negro es su poder

Como la espuma sube
Cada día más y más
Son los reyes del petróleo y del dólar

Petrodólares
Petrodólares
Petrodólares

http://www.lyricstime.com/ob-s-petrod-lares-lyrics.html

Canciones de la victoria: la muerte del general


Sortirem al carrer… i una gentada,
es fondrà en salts de joia i alegria,
i el Sol resplandira radiant i amb força,
i el festeig durarà quatre setmanes,
una gresca a nivell estatal,
quan es morin el burro i l’àguila reial.

El burro i l’àguila”, Pi de la Serra

ffmuerEn abril de 1939, el general Francisco Franco, elegido por sus compañeros de armas como jefe supremo de los ejércitos y, por lo tanto, cabeza de la sublevación fascista contra la legalidad de la república (y realizando, además, una cierta depuración de las cabezas de las principales fuerzas fascistas-reaccionarias), firmaba el último parte de guerra, dando por concluida la sangrienta guerra civil y afirmando su victoria. Se autoproclama jefe supremo del Estado y comienzan cerca de 40 años de estado totalitario represor. Con la caída de sus antiguos aliados, la Alemania nacional-socialista de Hitler y la Italia fascista de Mussolini, Franco, que había declarado primero la no beligerancia y después la neutralidad (más bien, como parece ser cierto, fue obligado a ello por Hitler, que no quiso ni oír las condiciones y demandas imperialistas de su primo español sobre Marruecos y Gibraltar), destierra estandartes, ministros, generales germanófilos, camisas azules y toda la parafernalia fascistoide al baúl de los recuerdos (sacándolo de vez en cuando), definiendo su dictadura como totalitaria, anticomunista y nacionalcatolicista para, con la ayuda del dictador vecino Oliveira Salazar y del Vaticano, conseguir ser respetado por los vencedores y que éstos desoyeran a otras naciones, antiguas aliadas de la República, como México, que exigían una acción contra él. Tras tiras y aflojas, llamamientos de “fervor patriótico”, etc., su régimen acabaría siendo reconocido por la mayor parte de las fuerzas occidentales, sobre todo cuando el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower visita España y reconoce al régimen de Franco como un aliado a tener en cuenta en la lucha contra el comunismo internacional, obteniendo a cambio terrenos españoles para instalar bases militares. Sobre la figura de Franco ya hablé en otro lugar con más o menos acierto.

97303_fusilados_751En 1975, la de Franco es –creo- la última de las dictaduras fascistas, creadas en la primera mitad de siglo, de Europa, habiendo creado escuela en Latinoamérica. Para entonces, el general era un anciano decrépito que padecía párkinson, lo cual no le impedía firmar las cinco últimas condenas a muerte de su sangriento mandato con su temblorosa mano, desoyendo las peticiones internacionales, incluida la del papa Pablo VI, la del conde de Barcelona –padre del actual rey- y la de su propio hermano. En cierto sentido, el desequilibrio en su salud que le produjeron esas jornadas, fueron las que le llevaron a una lenta y agónica muerte, aunque fuera en su lecho.

El 20 de noviembre de 1975 el titular de la prensa (incluso de la deportiva) era unánime: “Franco ha muerto”; el general había muerto, pero no el franquismo, y la incertidumbre sobre el futuro reinaba, pues oficialmente la dictadura debía seguir bajo el mandato del príncipe Juan Carlos. Afuera, en otros países, paisanos y afines lo celebraban con champán y con antiguas canciones; adentro, la prudencia reinaba´, aunque todos sufrían un ataque de alegría contenida y de esperanza.

1Franco había muerto, pero no el franquismo: sus instituciones y métodos seguirían vivas durante un tiempo, garantizados por el entonces presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro, el ministro del interior Manuel Fraga Iribarne, y los políticos reunidos bajo el llamado búnker (la facción más dura e inmovilista del franquismo): el Tribunal de Orden Público (TOP) y los mandos policiales –la Brigada de lo Político-Social- y del ejército (siempre dispuesto con la mano en la pistola), junto a las organizaciones paramilitares de ultraderecha. La censura seguía viva y operante en los primeros años, siendo abolida en 1977, pero teóricamente: en teoría se puede publicar cualquier cosa, pero en la práctica las prohibiciones estaban a la orden del día, y eran muchos los cantautores que no podían actuar. Por esa razón, la literatura que se alegraba de la muerte de Franco tenía que estar un poco vedada, pues aún era innombrable. Por ejemplo, este poema de Jesús López Pacheco, “Deshonras fúnebres por Francisco Franco” lleva firma de 1979, y la canción más famosa sobre el tema, “Adivina, adivinanza”, de Joaquín Sabina, es ya de los 80:

No obstante, a pesar de las prohibiciones, censuras medio operantes, etc., hubo quien se atrevió a expresar la alegría por el hecho muy tempranamente, y a declarar que, básicamente, “el muerto al hoyo”. Fue el caso de Luis Pastor, que cantaba esta canción allá por 1977, fecha de la edición del disco Nacimos para ser libres, una canción en la que Pastor resumía las esperanzas de muchos. Escuchar: http://www.goear.com/listen/3548c79/estan-cambiando-los-tiempos-luis-pastor

Están cambiando los tiempos

Por mucho que a algunos pese
los tiempos están cambiando:
están cambiando los tiempos,
¡agárrense que aquí vamos!
Han sido tiempos sombríos
y aún no son los tiempos claros,
pero soplan nuevos vientos:
parece que respiramos.

Están cambiando los tiempos,
están cambiando ¡qué bueno!
Por mucho que le llaméis
no saldrá del agujero.

Tanto monta monta tanto
Isabel como Fernando,
pero sobre nuestros hombros
no montarán más tiranos.
Todo ha de tener su tiempo,
su momento sin reparo;
el tiempo de pedir pasó:
momento es de que exijamos.

Están cambiando los tiempos…

Exijimos lo que es nuestro,
por lo que siempre luchamos:
la libertad, la razón,
derecho a vivir sin amo.
Exijimos lo que es nuestro,
lo que siempre nos negaron:
los medios de producción,
la flor, el pan, el trabajo.


Sin embargo, tal vez hablando de otra cosa (tal vez del Portugal salazarista), o quizás expresando un deseo muy esperado, un hombre se anticipó un año a los acontecimientos: en su disco de 1974, Triat i garbellat, el genial Quico Pi de la Serra cantaba una canción metafórica que era bastante reconocida y que era de las más esperadas en sus conciertos: la matanza del cerdo…

La matança del porc

Avui és la diada de matar el porc
que hem anat engreixant des de fa massa anys
amb llet de la més bona, amb tomàquets de l’hort,
amb la millor farina, patates i ous.

La porca està trista i nosaltres contents,
ja no passarem gana per un quant temps,
ja no passarem gana per un quant temps.

Poseu-hi unes graelles i un bon suport,
feu una gran foguera d’alzina i pi,
rustiu-lo i xisclarà, senyal que no és ben mort,
afanyeu-se que bufa vent de garbí.
Quan no li quedi un pèl, feu-li un gran tall al coll,
i amb la sang que li ragi n’ompliu un doll,
i amb la sang que li ragi n’ompliu un doll.

Puix ja de panxa en l’aire el col·loqueu,
amb la daga més fina obriu-lo en canal,
netegeu-li els budells i tot el que hi trobeu,
talleu la carn rosada i poseu-la en sal.

La porca està plorant, nosaltres rient,
ens menjarem la llengua del seu parent,
ens menjarem la llengua del seu parent.
Demà hi haurà bon tall, s’ha acabat la fam,
demà passat fuet i després pernil,
i quan s’acabi el porc hi passarà la porca
i després els gorrins i tots els porcs del món.

Avui és la diada de matar el porc.
És la diada de matar el porc.
Matar el porc.

La matanza del cerdo

Hoy es el día de matar al cerdo/ que hemos estado engordando desde hace ya muchos años/ con leche de la más buena, con tomates de la huerta,/ con la mejor harina, patatas y huevos.// La cerda está triste y nosotros contentos,/ ya no pasaremos hambre por mucho tiempo…// Ponerle unas parrillas y un buen suporte,/ haced una gran hoguera de encina y pino,/ asadlo y chillará, señal de que no está bien muerto,/ daos prisa que sopla el garbino.// Cuando no le quede un pelo, hacedle un gran tajo en el cuello,/ y con la sangre que mane llenad un botijo…// Después ya de panza al aire colocadlo,/ con la daga más fina abridlo en canal,/ limpiadle los intestinos y todo lo que encontréis,/ cortadle la carne rosada y ponedla en sal.// La cerda está llorando, nosotros riendo,/ nos comeremos la lengua de su pariente…// Mañana habrá buen tajo, se ha acabado el hambre,/ pasado mañana fuet y después jamón,/ y cuando se acabe el cerdo pasará la cera/ y después los gorrinos y todos los cerdos del mundo.// Hoy es el día de matar al cerdo./ Es el día de matar al cerdo./ Matar al cerdo.

Pi de la Serra

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