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La Hoguera (28-VI-2015, y 2): Cantata del exilio (mesa redonda)


Éste es el segundo programa de dos con los que cerramos el domingo la temporada en GetafeVoz

FRONTALSobre la cantata del exilio hemos ya hablado muchas veces en este blog, y siempre me ha parecido una injusticia que permaneciera en el más oscuro silencio y desconocimiento: es un disco muy especial, y es hasta posible que nunca se haya hecho algo así, por lo menos en España; no sólo son sus canciones y el tema (tabú y novedoso en su momento), sino la manera de realizarlo, que roza la obra de arte total: el carácter de documental sonoro, con las narraciones de Antonio Gómez y los testimonios de Teresa Pamies, Eduardo Pons Prades, Mariano Constante y Villar Gómez; las fuentes biliográficas empleadas para escribir los textos y las canciones, y citadas en su interior; el diseño de la carpeta y las ilustraciones del colectivo El Cubri (Felipe Hernández Cava, Pedro Arjona y Saturio Alonso), y el carácter, más trágico que épico, de contar esta historia: la historia de los republicanos españoles de toda tendencia que se exiliaron a medida que Franco iba ganando la guerra, cruzaron la frontera de Francia y estuvieron presos, conocieron los horrores de los campos de exterminio nazis (algunos de los cuales fueron obligados a construir), o se unieron a la Resistencia Francesa, o a la División Leclerc, llegando a ser los primeros en entrar en la ciudad de París y liberándola de sus opresores.

FOLLETO 02Todo comienza con Villar Gómez, mujer española que estuvo en la Resistencia francesa, hablándole a su sobrino, Antonio Gómez, de sus vivencias. Bien documentado como estaba, Antonio había conocido haría unos años al cantautor Antonio Resines, y ambos deseaban colaborar en algunos proyectos: el primero fue las Canciones de cárcel de Ho Chi Minh. Para el segundo, Gómez tenía una idea algo más ambiciosa, y era contar en un disco la historia de estas personas, olvidadas e ignoradas (todavía incluso por los gobiernos de Francia y Estados Unidos) no sólo por las instituciones, sino también por los suyos, incluso ya restaurada la democracia, en 1978. Gómez, que es un gran letrista y poeta, escribiría los textos, mientras que Resines compondría una música adecuada. Además de eso, no querían grabar un disco de canciones normal, como una cantata al estilo latinoamericano; Gómez quería darle un aire más riguroso, más histórico y menos triunfalista o, con perdón, “revanchista”: quizás mezclar por una parte la sentimentalidad poética y por otra los datos objetivos de la historia. Tenía en mente un modelo: los programas de radio que hacía Ewan McColl en el Reino Unido allá por los 50; programas en los que, en base a un tema concreto, se desarrollaba una historia documental y se interpretaban unas canciones compuestas para él.

Gonzalo García Pelayo, director del sello Gong de Movieplay, recogió la idea con entusiasmo, aunque la producción corrió a cargo de Julio Palacios. Pero aunque en la portada del disco figura la autoría de Gómez y Resines, al disco se le quiso dar un carácter colectivo: los cantantes, los músicos, los testigos, los dibujantes… Todos ellos eran los protagonistas de este disco. “Entonces –dice Gonzalo- si una cosa podía hacerse, se hacía”, porque Gong, aunque fuera una división de Movieplay, gozó de una gran libertad en cuanto al proceso creativo.

TRASERAY aquí es donde entro yo… Hace nada, el rey Felipe VI inauguró en París una plaza dedicada a los soldados españoles que compusieron “La 9”; noticia que, primero, recogí con reticencia, pero después con agrado, a pesar de que pueda sospechar que, a fin de cuentas, pudiera responder a una presión indirecta por la que estaría feo que la República Francesa y el resto de países europeos, hayan reconocido esta labor, y las instituciones españolas no (y añadimos que, en último término, ha sido la Casa Real la autora del gesto). Me pareció bien, al final, aunque no dejé de adherirme moralmente al manifiesto de las asociaciones de víctimas del franquismo, que pedían también el reconocimiento para los que lucharon y murieron en España… Lo que me molestó, y mucho, fue la actitud de los medios españoles, con la excepción de algunos que siempre habían tratado este tema, de vez en cuando. Nos olíamos algo cuando muchos medios se hacían eco de una historia hasta ahora deliberadamente olvidada, y que algunas personas, a título individual, conmemoraban; y entonces vi con desagrado como eran muchos los noticiarios que, fuera por presiones de la dirección de la cadena, del grupo empresarial o del gobierno, habían mantenido silencio ante este hecho y su conmemoración, venían ahora como pretendiendo hacer ver que lo habían descubierto ellos… Y no: ahí está el disco de Antonio Gómez y Antonio Resines, de 1978; y antes que ellos estaban los libros en los que se basaron; y también el trabajo ignorado y denostado por los de siempre, de historiadores, periodistas e investigadores; y los reconocimientos de la República Francesa y del Gobierno Estadounidense; y las propias vivencias de quienes vivieron aquellos desgraciados tiempos… Pero, al menos, se ha hecho justicia por fin con ellos, aunque queda algo pendiente…

INTERIOR 01Cada conmemoración del Holocausto, todo gobierno español, desde Suárez (aproximadamente), ha expresado su más rotunda condena por aquellos hechos (luego nos enteramos de que Fraga prologó elogiosamente el libro de un negacionista español, y así…), pero SÓLO en cuanto al pueblo judío. Que no se tomen estas palabras como frivolización o negación del holocausto, nunca, pues el dolor de unos no debe ser ignorado en favor del dolor de otros, y aunque los judíos fueron quienes más lo padecieron, y de una manera excepcionalmente brutal, tampoco hay que olvidar al resto que sufrió aquella represión, tortura y muerte cruel. En la condena española, que tiende a centrarse exclusivamente en los judíos, hay dos grandes olvidados especialmente: los gitanos, por ser el segundo grupo étnico que más padeció el holocausto (y también de una manera muy brutal), y los republicanos españoles, ninguneados por todos los gobiernos que ha habido hasta ahora. Y decimos todos, pero la declaración del presidente Rajoy de esta última conmemoración, nos pareció especialmente repugnante, cuando nos pareció advertir que entre las víctimas del holocausto hacía distinciones entre los inocentes, que era por los únicos que él expresaba sus condolencias, y los otros… Quiero decir: si Rajoy ignora esta parte de la historia (que lo dudo), o si sólo se refería al colectivo judío, la frase no va más allá; pero si conociéndolo quiso hacer una criba entre las víctimas, sí que nos parece preocupante.

INTERIOR 02Fue más o menos el momento en el que planee organizar un coloquio en torno a este disco, desconocido para la gran mayoría, y que yo debo su conocimiento al siempre esclarecedor Fernando González Lucini (con el que, lamentablemente, no pudimos contar, y nos hubiera gustado mucho). Avisé entonces a Antonio Gómez y a Gonzalo García Pelayo, y en seguida se prestaron a la idea (habiendo venido ya los dos en ocasiones anteriores); me hubiera gustado contar también con alguno de los cantantes con los que tengo más o menos contacto, pero el tiempo y el no saber cuántos íbamos a ser al final, lo impidió. Así que, finalmente, vinieron Antonio Gómez y Gonzalo García Pelayo a disertar sobre el disco y los secretos que entraña, y que podéis oír a través del enlace de abajo. Se nos sumó también Manuel Gerena, que estaba por allí del programa anterior (el que tenéis antes que éste), que no intervino en el disco, pero participó en el debate… Y es que, como reconocieron Gonzalo y Antonio, tal vez no le habría venido mal al disco un toque de flamenco…

FOLLETO 02AUSENCIA: de todos los cantantes que podrían, y deberían haber estado presentes, sin duda Antonio Resines hubiera sido el más indicado, como compositor e intérprete de la gran parte de las canciones del disco. Pero, además de esto, descubrí con horror que, por el afán de no repetirme, ya que sus canciones de este disco ya fueron pinchadas en programas anteriores, su presencia en el debate quedó algo diluida: cosa que fue culpa mía. No obstante pinchamos dos de sus temas: “Poema de silencio”, la penúltima canción, y, de fondo, para poder enlazar con un testimonio, “Argeles Sur Mer” (que es, con perdón de “Dulce muchacha” interpretada por Pablo Guerrero, mi canción favorita del disco). Y quizás me consuele pensar que, por este fondo musical, pudo estar presente el Resi en el debate. Faltaron además, por razones de trabajo, González Lucini, como dije, y nuestro colaborador habitual, el profesor Alejandro Carrero Villena: la aportación de cada uno en su campo hubiera sido valiosísima.

FINAL. Cuando propuse hacer este coloquio y le asigné esta fecha, que era la que estaba libre, no sabía que la Asociación iba a desaparecer y ser refundida, y que, por tanto, la emisora iba a cerrar, aunque fuera momentáneamente; por lo que éste no sólo iba a ser el último de la temporada, sino el último en principio. De manera que no me apetecía terminar de una manera tan seria, y pinchamos este tema interpretado por los Blues Brothers, seguido de otro interpretado por ellos y Ray Charles, a modo de despedida. Ha sido un placer hacer estos programas, y un honor que los siguierais y hayáis perdonado sus fallos, fueran grandes o pequeños.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/hoguera-cantata-del-exilio-audios-mp3_rf_4697724_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

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La Hoguera (28-VI-2015, 1/2): Manuel Gerena


Éste es el primer programa de dos con los que cerramos ayer la temporada en GetafeVoz

 Manuel Gerena comenzó su carrera a principio de los años 70. De orígenes campesinos, y habiendo realizado casi todo tipo de trabajo, como haber trabajado de electricista a los 13 años y toda la vida en el campo sevillano, bajo la vigilante mirada de los capataces, llegó un momento en su vida en el que quiso plasmar esas experiencias en poesía y canción, y la forma en la que le pareció más natural hacerlo fue la savia musical de Andalucía: el flamenco.

Primer recital de Manuel Gerena (manuelgerena.com)Pero no convence en los círculo puristas: su cante no les parece apropiado, así como las cosas que canta, que son de su plena autoría, y, además, tiene la desfachatez de rebelarse contra la tradicional chaqueta del cantaor, y aparecer sobre el escenario con una camisa roja o un jersey (en fin, como cualquier cantaor del pueblo). Fuera por reticencias formales puristas, o por rechazo ideológico, Manuel es vetado en los certámenes y festivales flamencos; pero, en realidad, esto le acerca más al sentir popular: su cante no agrada a flamencólogos ortodoxos, señoritos que lo pagaran ni instituciones, pero tiene una enorme resonancia entre campesinos, obreros y estudiantes, porque Manuel era de ellos y canalizaba sus sentimientos y aspiraciones en soleás, martinetes, garrotines, etc. También, por otro lado, recibe el respaldo de importantes nombres de la cultura de entonces, como Rafael Alberti o Blas de Otero, y de estudiosos del flamenco, o de la música popular en general, como Manuel Vázquez Montalbán, Francisco Caudel, José María Moreno Galbán, Caballero Bonald, etc.; algunos de ellos, expertos en el flamenco que saludan a Gerena y a sus compañeros por un lado, como auténticos renovadores del flamenco, y, por el otro, como verdaderos recuperadores de la raíz más popular del cante jondo.

Y así entabla amistad con los cantautores de todas partes y con otros cantaores-cantautores, como él, “heterodoxos”, como Enrique Morente, Pepe Suero, Manuel9788492915002 Molina, El Cabrero y otros. Como ellos, Manuel, a diferencia de algunos cantaores y folklóricos que hacían la misma música (pero no las mismas letras), rompe el provincialismo y además el tradicional rechazo al flamenco y al folklore andaluz que había en otras partes de España (por aquello que pasaba entonces), teniendo verdaderos triunfos en zonas como Cataluña, en donde no sólo le siguen los paisanos emigrantes sino catalanes de nacimiento también, o la cuenca minera asturiana: una región tan alejada, musical y culturalmente, del cante jondo (pero con matices); y también en el extranjero: Alemania, Italia, Bélgica… Recogieron con placer su cante y lo que canta. Y es que será por aquello que decía Antonio Machado: que cuanto más popular sea un artista, más universal se vuelve.

En el año 2001 publica el que es su último disco: Manuel Gerena canta a Miguel Hernández, pues la influencia de este gran poeta en las letras de Gerena es innegable (el disco contiene una última pista, que consiste en el mismo poeta recitando uno de sus poemas). Este disco acompaña, además, a su último libro de poemas, A contracorriente por la dignidad (editorial Umbriel).

Nosotros, ayer, tuvimos el honor de poder tenerle en nuestro humilde programa, y nos dejó casi al final un pequeño regalo en forma de martinete… Y, como somos conscientes de la dificultad que entraña el cante flamenco, no podemos menos que agradecérselo infinitamente.

Escuchar: http://www.ivoox.com/hoguera-manuel-gerena-audios-mp3_rf_4697633_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

La Hoguera (3-V-2015): ¡Gloria a los Muertos del Mundo del Trabajo!


Funeral_abogados_AtochaLos años 70 fueron especialmente conflictivos en el mundo laboral: las justas peticiones de aumento de salario, reducción de jornada, mejora de las condiciones laborales en general y el formar un sindicato propio, se saldaron con multas, cárceles e incluso el asesinato a sangre fría. Los poetas y cantantes concienciados quisieron denunciar estos hechos y hacer un homenaje a los mártires del mundo del trabajo. Éstas son sólo algunas de ellas, que, como dice la primera canción, esas sevillanas rebeldes de Gente del Pueblo, relatan “¡Qué duros son los caminos!”.

El caso, por ejemplo, de Amador Rey y Daniel Niebla, obreros ferrolanos asesinados por la policía el 10 de marzo de 1972 (dando lugar al Día da Clase Obreira Galega), inmortalizados en un poema de Uxío Novoneyra que Bibiano musicalizó y cantó. O el de los líderes sindicales encausados en el llamado Proceso 1001 (entre ellos, Marcelino Camacho, referente moral de la lucha obrera), héroes de un romance flamenco compuesto y cantado por Manuel Gerena.

Estudiantes, obreros y abogados asesinados por la guardia civil, como Javier Verdejo, cuya pintada por el pan, el trabajo y la libertad, fue interrumpida por un disparo; o los abogados de la calle Atocha, cuyo atroz asesinato por un grupo ultraderechista conmocionó a toda la sociedad. Ambos casos reflejados en un poema por Juan de Loxa, que sería cantado por Aguaviva. Y es que eran tanto los casos, y pocos los que quedaron sin alguna canción, fuera directa o indirecta, que hubo quien, como Imanol, dedicó canciones a todos ellos y, en su caso, alternando el castellano y el euskera.

Pero, a pesar de todo esto, todas las manos, todos los esfuerzos, son necesarios; Luis Pastor lo recordaba, apoyándose en el refranero popular, en su canción “Un grano no hace granero”, que se puede escuchar de fondo por falta de tiempo.

Funeral Vitoria 1976Y si hubo un caso en el que quedó patente la falta de diálogo del gobierno resultante de la dictadura, y de su poca predisposición hacia el cambio democrático, ése fue la violenta represión de los obreros vitorianos en 1976: mientras el ministro de la gobernación (hoy diríamos, del interior) Manuel Fraga estaba en Alemania, convenciendo a la sociedad internacional del cambio democrático en España, las fuerzas del orden, sobre las que tenía potestad, acribillan una asamblea de trabajadores, resultando cinco muertos, ante su indolente indiferencia. Cuando regresa, ante la indignación de la práctica totalidad de la población, sólo es capaz de advertir de que eso debiera “servir de ejemplo” a quien sobrepasa las líneas marcadas. A día de hoy, mientras hay quien trata a esta persona de “padre y ejemplo” de la democracia, los ministros que estuvieron con él, como Martín Villa y Osorio, responsables de la situación, sin ningún pudor en absoluto se atreven a decir que los manifestantes pertenecían al entorno de ETA, que sobrepasaron las líneas rojas y agotaron la capacidad de paciencia del gobierno. Cuenta el gran Lluís Llach que, cuando estaba oyendo las noticias se encontraba sentado al piano, y casi instintivamente golpeó con fuerzas sus teclas, surgiendo los acordes de la canción con la que denuncia a los responsables y rinde homenaje a los obreros: “Campanades a mort”.

Escuchar:

http://www.ivoox.com/gloria-a-muertos-del-mundo-del-trabajo-audios-mp3_rf_4440310_1.html

http://www.getafevoz.es/programas/la-hoguera/

La Hoguera: “Amigos de Gustavo” (14-XII-2014)


Nuestro inicio ayer en la radio on-line no estuvo del todo mal: algún fallo técnico, idas de olla y olvidos inexcusables en alguna biografía… Desde el primer día hubo problemas con el guión, especialmente porque no teníamos guión. Pero por regla general, ambos estamos satisfechos.

http://www.ivoox.com/hoguera-amigos-gustavo-audios-mp3_rf_4281467_1.html

Manuel Gerena “A José Antonio Labordeta”


antologia gerena

A José Antonio Labordeta
(Compañero de fatigas)

Cantando por el mundo
va un aragonés
gritando la verdad
que debemos saber.

Es mi compañero
y tu amigo es;
pueblo que te oprimen,
grita tú con él.

Tiene Zaragoza
hijos de verdades;
este amigo mío
es insobornable.

Cantando nos vimos
y así quiero verte;
por la libertad,
canta hasta la muerte.

Compañero mío:
siempre yo estaré
unido a tu canto
y al pueblo aragonés.

Y aunque estemos lejos,
juntitos andamos:
Aragón y Andalucía
con el canto libramos.

Sevilla, junio de 1975.

Manuel Gerena, Antología. Akal 74, Madrid, 1978; p. 185.

Manuel Gerena’s “Cantará mi niño (Alboreá)”


… Sing, Andalussian boy,
     because your singing takes away
the cross of the shadow and brings light…

(Rafael Alberti, “Coplas para Manuel Gerena” –translation is mine-)

Cantando a la libertad grandeSome Cantaores (flamenco singers) in the late 70s, like Manuel Gerena, used to sing the flamenco traditional songs with heavy social words; they, were Gypsies or payos (non-Gypsies), tried to regain flamenco music for the working class, after years of a bad use, principally for the turism business. They thought that the flamenco music was the music of peasants, gypsies and poors, was a lament and a expression of the working people. So it was to our admired Manuel Gerena, who, in his LP of 1976, Cantando a la libertad (Singing to Freedom), sang this traditional palo (literally, “stick”, but it makes refference to the styles of flamenco), the alboreá, with those heavy words about the work to get the freedom for the future generations, that shall be a happy singing people. There’s a page on wikipedia in English about the alboreá, but it seems to be a little incomplete regarding to the Spanish page. The name of the style comes out from the word alborada or albor, “dawn”; probably, aforetime, they were songs sung at day’s first hour: along the whole Spanish folklore, there’s a lot of songs bound to be sung at dawn. It’s said that Gypsies uses only to sing them in their weddings, and do it out of this context may brings bad luck. But Manuel knows that’s not true, and he knew that he was trying to sing to the dawn of a new day… Although it’s a day that takes too long in comming.

Manuel Gerena on Spanish TV; accompanied by guitarrist Rafael Cañizares

Cantará mi niño

(Alboreá)

Duerme, compañera,
duerme mientras quedo
labrándole al hijo
libertad si puedo.
 
¡Ya llegó la medianoche!
¡ya está aquí la medianoche!
Yo pienso despierto…
¡ay! así, a golpes de sangre
¡ay! se graban a mis versos.
 
No está lejos el día,
pronto lo veremos,
ya viene llegando.
 
Cantará mi niño
lo que estoy labrando.
¡Cantaremos a la libertad!
¡Cantaremos a la libertad
p’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!
¡P’a que salgan de este pueblo
muchos niños a cantar!

Mi child shall sing

(Alboreá)

Back of his LPSleep, partner,/ sleep while I keep/ tilling for our child/ the freedom, if I can.// Midnight has come now!/ midnight is here now!/ Awake I’m thinking…/ Oh! so, by beats of blood/ oh! they are ingraving in my verses.// The day is not far,/ we’ll see it soon,/ already it goes comming.// My child shall sing/ what I’m tilling./ We shall sing to freedom!/ We shall sing to freedom/ for from this people/ may lots of children get out to sing!/ For from this people/ may lots of children get out to sing!

Manuel Gerena – Traditional

As the biography on Manuel Gerena’s web is only in Spanish, here you have a brief biography I made in the first entry about Manuel Gerena in “For Foreigners”.

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto…


Portada del último disco de Luis Pastor, muy de Grateful Dead, ¿no?“¿Qué fue de los cantautores?” era la pregunta que algunos, bien maliciosa, bien ingenuamente, preguntaban a todo aquel “ex-combatiente” de la Nueva Canción genérica -es decir, en todo idioma oficial, o no reconocido, y en dialectos de todo el país- que lucharon con voces y guitarras contra el franquismo y sus coletazos. Luis Pastor responde en su nuevo disco a esta pregunta: según le entendí en un evento, fue un poema que estuvo madurando, harto de que le preguntaran por aquellos días, como si ya estuviera acabado y retirado, y no le preguntaran por lo que estaba haciendo hoy por hoy, y que se lo soltó a cierto periodista y crítico musical (del que no revelaremos el nombre) que le lanzó la pregunta, uno de los que a finales de los 70 tocó la trompeta del apocalipsis de la muerte de los cantautores, y que, paradójicamente, conduciría algo después un excelente programa para TV3 sobre la Nova Cançó, dejándole a cuadritos. Lo que aquí en este poema Pastor expone es algo que ya a menudo hemos hablado aquí, del desarrollo que tuvo la canción de autor crítica y combativa en nuestro país, que arrancó desde los años 60 y tuvo sus momentos álgidos y bajos entre los 60 y los 70: poniéndose de moda, quitándose de moda, poniéndose, etc., por parte de productores y críticos, entre los cuales los había más o menos honestos, y más o menos aprovechados. A finales de los 60, la canción de autor, o mal entendida “canción protesta”, llegó a ponerse relativamente de moda: esto no significa que los auténticos cantautores tuvieran toda la libertad del mundo para tocar, grabar y actuar, y casi lo que es más importante, distribuir sus producciones, o que estuvieran exentos de las multas y las detenciones; lo que la realidad era, más bien, cierto aire de indignación cuando con similares fórmulas ciertos intérpretes hacían su agosto imitando unas estructuras básicas y formales de la canción de autor, hasta el punto de llegar oír que el “Canto a Galicia” de un tal Julio no-sé-qué era el himno de los emigrantes gallegos; hechos tales que la banda de canción de autor satírica Desde Santurce a Bilbao Blues Band reflejaban en su demoledora “El ídolo”. Luis aborda muchas de las críticas que, por aquellos años, les lanzaba cierta crítica interesada: ¿chicos burgueses que no tenían por qué protestar? Muy especialmente él y otros, chavalxs que empezaron a trabajar desde muy jóvenes, sabían que era una falacia repugnante. La crítica reaccionaria, en su estilo de costumbre, no tenía mejores argumentos que mentir sobre la mayoría de ellos y generalizar, a veces exagerando verdades a medias, y otras, sencillamente, inventándose las cosas.

Portada de "Hermano Lobo", agosto de 1974, por Miguel GilaMediados de los 70: Franco la palma y se inicia un proceso irregular de democratización no acabado –ni de lejos- que, si bien por un lado pretendía instaurar una democracia parlamentaria, por el otro intentaba mantener ciertas cosas y, lo que es más importante, a ciertas personas. Entre 1976 y 1978, con una progresiva liberación de la libertad de expresión y relajación de la censura, la canción de autor tiene su nueva edad de oro; básicamente fueron tres las edades de oro que tuvo: a mediados de los 60, con la influencia de la Nova Cançó y, especialmente de Raimon y Paco Ibáñez, y que fue interrumpida por las medidas tomadas al respecto de las revueltas estudiantiles y obreras; la tercera, con el llamado “espíritu del 12 de febrero” en 1974, una época de relativa apertura de la libertad de expresión, que duró muy poquito; y esta última, durante la transición: en todas ellas, podrá aducir alguien, surgieron aprovechados, arribistas y demás, algunos de los cuales traicionaban su propio espíritu; pero, si bien esto es verdad, no dejemos de hacer notar que en todas ellas surgieron nuevos y grandes valores. Esta última edad de oro tiene su explicación en que, al haberse liberado un poco la libertad de expresión, las grandes discográficas internacionales comienzan a fichar a muchos de ellos (hasta la fecha, muy pocas multinacionales habían fichado cantautores: una de las salvedades fue Víctor Manuel, que grababa en Sony), mientras que personas que habían trabajado en la crítica y la prensa musical, como Alain Milhaud, Antonio Gómez o Gonzalo García-Pelayo, abrían nuevas discográficas que se ocuparan de esta música. Pero de ninguna manera significa esto que se forraran: a la par que se permite la grabación y distribución de casi todo material, paradójicamente, sus actuaciones son prohibidas, total o parcialmente, por el ministerio de la gobernación: el tan laureado ministro Manuel Fraga (tanta paz lleves como descanso dejas) se dedicó, prácticamente, a prohibir todo evento que tuviera una mínima relación con la canción de autor e incluso con la poesía: de los cuatro recitales de Raimon en lo que supuso su vuelta a Madrid, se suspenden los tres restantes (el primero, que fue grabado en un disco maravilloso, reflejaba en su portada el hecho); también se prohíbe la serie de recitales-homenaje de José Antonio Labordeta a su hermano, el gran poeta Miguel Labordeta (el primero se registra en el disco Labordeta en directo); parecida suerte correrán muchos de los festivales multitudinarios que, a lo Woodstock, presentaba lo mejor de cada casa en su lengua o dialecto regional, por una u otra cosa; y muchos de aquellos que conseguían realizarse, eran sistemáticamente saboteados por matones de la ultraderecha, a veces, enviados por la propia policía, cuando no eran de la misma policía. Quizás se debiera a que, en los primeros momentos de la transición, estos recitales tenían mucho de político, en ocasiones tanto que amenazaba con devorar el componente artístico: eran invitados de excepción figuras de la oposición, tanto política –de los cuales, muchos no se mostraron tiempo después lo que se puede decir agradecidos- como cultural (Gabriel Celaya fue invitado especial en el recital de Raimon en Madrid, y al contrario que con Felipe González, la asistencia anónima tuvo unidad de criterio al aplaudir su presencia, hasta el punto de arrancar lágrimas de los ojos del célebre poeta vasco); eso, por un lado, y por otro que aquellos recitales se convertían en los lugares para hacer todo tipo de reivindicaciones, lanzar todo tipo de vivas y mueras, y, en definitiva, decir todo aquello que durante más de cuarenta años no se podía haber dicho, a menudo sin ser conscientes de que el que pagaba el pato de toda esta celebración de la libertad de expresión era el propio cantautor (quien sí que era consciente a todas luces, era el enviado de la poli). A finales de los 70 esto era una situación algo insostenible, y, como les pasara a los Beatles, muchos cantautores se quejaban de que la gente no les oía, y ya no se sabía si los que reventaban los actos eran de izquierdas o de derechas. Pero su labor en estos años, a pesar de las multas, las detenciones, fue encomiable; aquellos que comenzaron cantando semi-clandestinamente en las sacristías de sacerdotes progresistas ahora llenaban estadios de fútbol y plazas de barrios y pueblos, y eran reclamados en recitales y festivales en el extranjero: Luis Pastor cantaba al aire en el barrio de Vallecas; Víctor Manuel y Nuberu lo hacían para los All my friends were theremineros asturianos; Carlos Cano, Manuel Gerena, Gente del Pueblo… para los jornaleros de Andalucía; Imanol se trajo de la mano a los bretones Gwendal, maestros de la música celta, para cantar en vasco; Benedicto y Bibiano recorrían Galicia practicando los preceptos aprendidos del inmortal José Afonso; Pablo Guerrero traía los ecos de la Extremadura que trabaja y que pasa de su “glorioso pasado” de conquistadores; Nuevo Mester de Juglaría, La Bullonera, Jarcha, Oskorri, Joaquín Díaz, Fuxan os Ventos, Sabandeños, Al Tall… dignificaban la música tradicional de su tierra, secuestrada por el nacional-folklorismo, y la gaita volvía a sonar rebelde y reivindicante. Y mujeres, como dice Luis, que merecen su mención a parte por muchas razones: la primera, por haber desafiado el estatus social que la sociedad las reservaba; la segunda, a consecuencia de la primera, que para muchas de ellas, probablemente, les fuera más difícil que a los que mean de pie el escribir sus canciones y cantarlas; y la tercera, porque a diferencia de las cantantes convencionales, algunas de ellas de diseño, de la época, con todo, eran dueñas absolutas de su producción y de su trabajo: Elisa Serna, Maria del Mar Bonet, Pilocha, Cecilia… Tod@s ell@s cantaban para un público que ya no era exclusivamente el universitario de entre 18 y 25 años de edad aproximadamente, sino que era un público muy heterogéneo, tanto social como demográficamente: jóvenes universitarios, bachilleres con acné, obreros, obreras y amas de casa de mediana edad, ancianos campesinos (que se preguntaban cómo esos muchachos podían saber todas esas cosas), y representantes de las clases medias: médicos, profesores, abogados…

otan noPero mientras sucede el máximo exponente, a la vez, se producía su declive, o quizás fuera un declive conducido por algunos, quién sabe… El caso es que ya entonces, ciertos críticos enarbolaron la bandera de la muerte, y haciendo una lectura parcial y sesgada de lo que dijera Mr. Bob Dylan, anunciaron la muerte de la canción de autor; pero mientras tanto, grupos tan curiosos como los futuros Pecos o Mecano intentaban hacerse su hueco versionando canciones de Aute o Víctor Manuel. Pero el declive avanza, y después del milagro del 23-F, después de la victoria electoral de D. Felipe González y su PSOE, aquellos políticos que anteriormente habían recurrido a ellos para amenizar sus mítines –el gancho era el cantautor o grupo de rock, ya que también merecen mención grupos tan geniales como Triana, Coz, Bloque, Asfalto y otros- declaran entonces contra ellos y consideran, más por conveniencia que por lealtad a la verdad, que ya no son necesarios: por conveniencia, decimos, pues la mayoría participó en las campañas y recitales contra la permanencia de España en la OTAN, junto a los grupos de heavy metal y punk-rock que se cargaban la visión de la juventud pasota de los 80. El cantautor argentino Alberto Cortez declaraba, en el programa “La Tierra de las mil músicas” (un capítulo con más buenas intenciones por parte del señor Luqui que buenas informaciones), que con la muerte de Franco se descubrió quiénes de ellos valían y quiénes no… Bueno, sobre esto podemos decir que el señor Cortez, a quien presentamos nuestra admiración, es tremendamente injusto con muchos compañeros: es cierto que hubo muchos cantautores, con buenas intenciones, eso sí, que no supieron afrontar el cambio, y se quedaron en el camino; pero no menos cierto es que la industria musical, la crítica y, en buena parte, el público y el cambio generacional dejó a muchos valiosos intérpretes en el camino. La fórmula hacia la frontera con los 80 era muy básica: renovarse, y así lo hicieron muchos, tales como Luis; la canción de autor ahora debía dejar atrás la arenga política y la rabia, y volverse algo más descriptiva, narrar lo cotidiano, y evitar, en lo posible, la frivolización de los temas: el elemento humanista y crítico debía de preservarse, pero bajo nuevas fórmulas. Esto no supuso, de ninguna manera, claudicar ni rendirse: alzaron sus voces también contra la guerra del golfo, contra la guerra de Irak -que es la que me tocó más de cerca-, en donde mientras Luis Pastor y Adolfo Celdrán presentaban sus escalofriantes canciones contra la guerra, José Antonio Labordeta, en su papel de diputado por Aragón, hacía vibrar el congreso con palabras de justicia y de verdad, tomadas de su hermano, mientras el presidente Aznar miraba para otro lado… Y ¡sí!, amigo neocón, mal bicho y lengua de víbora: contra la de Libia ¡también!… Otra cosa es que los medios lo hayan recogido. 

Desde entonces y hasta hoy, se han venido repitiendo los mismos clichés de crítica, la mayor parte de las veces por parte de gente cuya idea acerca de la canción de autor es la misma que tengo yo sobre urología: de oídas y sin comprobar. Básicamente, al tener sólo los referentes de Víctor Manuel o Serrat, y los desvaríos de cierta pseudo-prensa heredera de la de antaño, que aplica eso de “de la ceja” indiscriminadamente, hay mucha gente que se piensa que el cantautor superviviente de aquellos años es alguien que vive en urbanizaciones de lujo, que cena con Zapatero o Rubalcaba, que tiene un cochazo, que manda a sus hijos a colegios privados, y no sé cuántas cosas más… Y Luis revela cuál es la otra realidad, pidiendo, por favor, pero con cierto enfado, que no se meta a todos en el mismo saco. Acaba ya dándonos la pista de por qué derroteros anda la canción de autor de ahora, emparentándola con los raperos de calidad, capaces de hacer una poesía urbana de calidad y crítica con el sistema.

Y yo, que no soy cantautor, aunque dé el cante, me siento muy orgulloso de ellos, y de haber conocido a muchos de ellos: de los que no se rinden, de los que dejan en ridículo al señor Winston Churchill con aquella soberana memez que dijo acerca los revolucionarios a los 20 y a los 40, y, cuando tenga su edad, me gustaría ser como ellos.

NOTA: se me disculpe no haber nombrado a muchos, pues no pretendía ser exhaustivo; que esto no se entienda como una injusticia.

“A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa…”

Dedicatoria del álbum de Luis Pastor, ¿Qué fue de los cantautores?

Qué fue de los cantautores

Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios,
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
—lo mejor de cada casa—
oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente
de la isla al continente
era la nueva canción.

Éramos buena gente,
paletos e inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,
soñando en una canción
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la Revolución.

Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón.
Fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.

Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros de galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol
leales al Movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de Dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales".
Y llegó la transición:
la democracia es la pera.
Cantautor a tus trincheras
con coronas de laureles
y distintivos de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.

¿Qué fue de los cantautores?
preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas
que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles.
Me tomen nota señores
que no lo repito más:

algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
managers y productores
o ejerciendo asesoría
en la Sociedad de Autores.
Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer.

Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un CD debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.
O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesarios
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera
y un “Grândola” en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies.

¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos.
Aquí seguimos,
cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía
nuestro pan de cada día.

Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.
Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos.

Luis Pastor

http://canciondeautorenespanol.blogspot.com/2012/02/que-fue-de-los-cantautores.html

¿Es necesario repetirlo? ¡Venga, vale!
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