Archive for 19/11/07

Eres mi insobriedad


Un regalo de Evin, desde la otra punta del Mediterráneo:

Tú eres mi insobriedad


Eres mi insobriedad,
no estuve sobrio, tampoco podría estarlo,
ni tampoco deseo estar sobrio.
Mi cabeza está como confusa, mis rodillas están divididas,
mi atuendo está todo cubierto de barro.
Aro mi camino a través del barro

Nazim Hikmet Ran
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El traidor Franco


Durante la guerra civil, la Alianza de Intelectuales Antifascistas, compuesta por hombres de ciencia y de letras, entre los cuales se encontraban algunos de nuestros más brillantes poetas, publicó en diversas publicaciones y órganos, como "El Mono Azul". Fueron millones de poemas los que se lanzaron, algunos de poetas renombrados y conocidos, como Alberti o Bergamín, y otros de poetas anónimos, espontáneos o bajo pseudónimos. La temática también fue muy amplia, desde la descripción de las batallas hasta la burla de los enemigos. Este poema, escrito por José Bergamín, poeta católico-progresista, está dirigido contra la figura y la mentira de Franco, haciendo un sencillo juego irónico acerca del sentido de la palabra de la que viene el apellido del futuro dictador:

El traidor Franco


¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!
Si tu nombre fuera Franco,
se te saldría a la cara,
encendiéndola de sangre,
si tu sangre fuera franca.
Tu nombre fuera vergüenza
si a tu rostro se asomara,
proclamando por la sangre
la traición que la engendraba:
que la sangre has traicionado
desmintiéndola de clara.
¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!
Como una máscara el pueblo
te tira el nombre a la cara,
descubriendo la traición
que en tu nombre se amparaba.
Traicionándote de franco
traidor a tu misma causa,
fuiste dos veces traidor:
a tu sangre y a tu patria,
que a España no se defiende
con la traición emboscada,
asesinando a su pueblo,
que es el alma de su alma.
¡Traidor Franco, traidor Franco,
tu hora será sonada!
Tu nombre es como bandera
que tu deshonra proclama.
Si la traición criminal
en ti franqueza se llama,
tu nombre es hoy la vergüenza
mayor que ha tenido España.
Que ni tu nombre es ya nombre,
ni en tu sangre se espejaba;
mal nacido de tu casta:
no eres Franco, no eres nombre,
no eres hombre, no eres nada.

José Bergamín
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